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Vestido



El vestido, palabra proveniente del latín vestitus, puede servir para designar un traje de mujer.[1]​ Si nos atenemos a una definición más estricta, un vestido se compone concretamente de una falda y cuerpo en una misma pieza y tela. Hasta los años 60 del siglo XX será considerado como un elemento clásico de la moda femenina, siendo desde entonces un elemento menos frecuente en su uso, relegado en ocasiones a celebraciones especiales.[2]

Los vestidos pueden ser para distintas ocasiones y depende de estas ocasiones el tipo, material, forma y color que tenga dicho vestido.

Los vestidos a lo largo del tiempo serán el reflejo de las mentalidades de su tiempo. Esto, que será una constante en la historia, asistirá a una aceleración de cambios profundos a lo largo del siglo XX, siglo en el que las mujeres entrarán con una silueta marcada por el corsé y ropas interiores abundantes.[3]​ Uno de los referentes en los vestidos en el mundo de la moda será en ese siglo lo que Coco Chanel denominará como la pétite robe noire, de corte simple, que simbolizará la moda femenina de París desde la década de los años 30 hasta los años 60.[2]​ Channel, que en la actualidad se puede asociar a respetabilidad, introdujo principios transgresores para su tiempo tanto en la confección como en la conjugación de los elementos, buscando la elegancia en la mezcla y la ruptura de las convenciones.[3]​ La elegancia complicada derribada por Chanel retornará temporalmente de la mano de Dior en 1947 en el estilo denominado New Look, donde se asiste al regreso de las cinturas estrechas encorsetadas y las faldas largas y amplias, aunque ahora gracias a corsés cómodos elásticos y ligeros cancanes. Balenciaga estrechará la falda larga, mostrando una apariencia sofisticada e incluso descarada. El retorno a la elegancia apenas durará cinco años antes de que de nuevo la moda camine en otra dirección.[3]​ A lo largo de la segunda mitad del siglo XX, y gracias también a la nueva sociedad de consumo, el sector textil evolucionará para satisfacer una demanda que no exigirá ropas duraderas o resistentes ya que no serán usadas varias temporadas. Los años 60, con sus cambios profundos en las mentalidades, terminarán con el orden impuesto por la alta costura para dar paso a mayor diversidad y el fin de la hegemonía del vestido en la mujer.[3]

A lo largo de la historia, la elaboración del vestido ha ido cambiando, los materiales , las técnicas para confeccionar, ha variado dependiendo del lugar y la cultura. La historia del vestido comienza desde la prehistoria, con la necesidad de cubrir la piel debido a las situaciones climatológicas, el hombre prehistórico se dio cuenta de que podía cubrirse con la piel de los animales que cazaba, sin embargo, fueron descubriendo que no era tan fácil realizar otros movimientos, simplemente servía para cubrirse, además, también tenían el problema de que las pieles se endurecían.

Cuando las pieles ya estaban preparadas tras ser curtidas se podían cortar y dar forma; fue así como se llegó a uno de los grandes avances tecnológicos en la historia del vestido, este muy importante, la creación de la aguja para poder ensartar el hilo, recortar las pieles y darles forma.

Los patrones que se encontraban en la moda antigua tenían el fin de ser estéticos y simbólicos, no se tomaban en cuenta factores como la comodidad o el bienestar físico. Fue a inicios del siglo XX cuando la moda femenina se caracterizó por el dicho: "Para ser bella hay que ver estrellas".

Se utilizaban entonces prendas como el famoso corsé que además de ser incómodas no permitían la libertad de movimiento, estas prenda eran un reflejo de las costumbres que reprimían la expresión femenina a las labores domésticas y reproductivas.

Durante la llamada "Belle Époque" (1890- 1910), que se caracterizaba por la riqueza, ostentación y extravagancia, los vestidos almidonados y largos hasta el suelo, marcaban el código del vestir. A comienzos del 1900 triunfaba el estilo de la "Chica Gibson", un personaje que representaba el modelo femenino encorsetado de la época y su aspiración en la vida.

Posteriormente, se tuvo en cuenta a la mujer trabajadora y eficiente, que luchaba por el derecho a voto y que se involucraba en los asuntos que eran privilegio masculino. Fue entonces cuando se generalizó el "traje sastre" para el día.



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