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Volcanes submarinos



Un volcán submarino es un fenómeno geológico producido por una erupción que tiene lugar en el fondo marino sin que dicha estructura alcance la superficie del mar. Solo hace unas décadas que los científicos cuentan con las herramientas necesarias para estudiar el fondo marino y su topografía. Algunos investigadores calculan que podría haber hasta un millón de volcanes y valles, simas y cadenas montañosas. Además, muchos de esos volcanes se encuentran activos.[1]

La mayoría nacen en zonas de alto movimiento tectónico de placas dorsales oceánicas por ejemplo, cuando las placas tectónicas se separan formando fisuras o fallas geológicas. También pueden nacer en medio de las placas, fenómeno conocido como vulcanismo intraplaca. Y también en zonas de subducción, que se producen al chocar dichas placas creando una fractura. Todas, son zonas de la corteza terrestre que han quedado debilitadas y por donde la roca fundida ascenderá y fluirá hasta llegar a la superficie.[2]​ La lava expulsada creará una nueva zona en el fondo marino y con este fenómeno se cubrirá alrededor del 80% de la corteza del planeta.[2]​ Aunque las erupciones no son visibles, las dorsales oceánicas son responsables de la formación de grandes sistemas volcánicos en la Tierra.[3]​ Al no poder ver estos procesos, porque están fuera de nuestro alcance, nuestros conocimientos quedan limitados. La vulcanóloga Isobel Yeo, procedente del Instituto Helmotz de Investigación Oceánica GEOMAR en Kiel, Alemania, llevó a cabo un estudio del lecho marino donde obtuvo imágenes del fondo del mar. El estudio consistió en analizar cuánto sonido refleja de vuelta el flujo de lava, al ser alcanzado con un sonar.[3]

Las erupciones de finales de 2011 dieron lugar al nacimiento de este volcán submarino de la isla de El Hierro (Islas Canarias).[4]​ Su nombre oficial, Tagoro, significa recinto circular de piedras o lugar de reunión.[5]​La erupción potenció la actividad bacteriana. Los científicos descubrieron una nueva especie de bacteria, la Thiolava veneris (dentro de la clase Gammaproteobacteria). Es la primera bacteria asociada a la actividad del volcán. [6]​ Se obtuvieron, por primera vez, registros acústicos de la zona realizados por un equipo de científicos del Instituto Español de Oceanografía (IEO) y del Instituto Oceanográfico de Canarias, formando parte del proyecto Vulcana.[7]​ Una nota del IEO explica que en la actuación que llevan a cabo, se incluye la filmación y recogida de muestras de los cráteres principales del volcán Tagoro. Para ello se sirven del robot submarino ROV Liropus 2000. Con ayuda de este robot también recuperarán geófonos, hidrófonos, sensores de temperatura y una serie de instrumentos que fueron anclados en octubre de 2016 en el interior del cráter principal y que aportaran información de su actividad.[7][8]

Algunos proyectos que se han desarrollado en aguas de El Hierro son Vulcano, Vulcana y Vulcano II.[9]​ En octubre de 2011 se cartografía por primera vez con el buque Ramon Margalef y se hace un estudio físico-químico, biológico y geológico de este volcán submarino.[5]​Esta fue la primera de las tres campañas oceanográficas incluidas en el proyecto VULCANO.[9]

Con el proyecto Vulcana (VULcanología CAnaria submariNA) se realiza un estudio para evaluar cómo afecta al ecosistema del volcán Tagoro, la actividad volcánica submarina. Ver su evolución, recuperación y otras propiedades. Los resultados obtenidos podrán hacerse extensibles a otras zonas sensibles de actividad volcánica submarina.[10]

Con Vulcano II, se estudian los aspectos físico-químicos, biológicos y geológicos del volcán Tagoro en su fase de desgasificació. Este proyecto intenta dar continuidad a los estudios realizados en el contexto del proyecto del Plan Nacional (VULCANO, CTM2012-36317).[10]



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