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Vuelo 961 de Ethiopian Airlines



El Vuelo 961 de Ethiopian Airlines que hacía la ruta entre Adís Abeba (Etiopía) y Nairobi (Kenia) fue secuestrado el 23 de noviembre de 1996 por tres etíopes que querían pedir asilo político en Australia. Pero el avión no tenía suficiente combustible para llegar a Australia, por lo que el piloto estuvo dando vueltas. Hasta que el avión se estrelló en el océano Índico cerca de la Islas Comores después de quedarse sin combustible, al intentar amerizar, dejando un balance de 125 muertos de las 175 personas que viajaban en el avión.

Cuando el Boeing 767 entró en el espacio aéreo de Kenia, los secuestradores abordaron la cabina del piloto y secuestraron el avión. Según el informe que figura en Airdisaster.com, "Uno de los hombres corrió por el pasillo hacia la cabina gritando frases ininteligibles, seguido de sus dos compañeros." El informe describe a los hombres como veinteañeros, inexpertos, psicológicamente frágiles y con síntomas de estar drogados.

Los hombres amenazaron con hacer estallar una bomba, anunciando que eran opositores al gobierno etíope y que recientemente habían salido de la cárcel. Las autoridades determinaron posteriormente que la "bomba" era una botella de licor.

Los secuestradores exigieron que el avión se dirigiera hacia Australia. El piloto intentó explicarles que la nave no tenía combustible para llegar a Australia, ni siquiera para hacer un cuarto de la ruta, pero no le creyeron. El piloto decidió seguir la línea costera africana, en lugar de hacer caso a los secuestradores. Estos se dieron cuenta de que aún no habían abandonado la costa y forzaron al piloto a dirigirse hacia el este. El piloto tomó rumbo hacia las Islas Comoras, situadas entre Madagascar y el continente africano.

Estando cerca de las islas, al avión le quedaban los últimos litros de combustible, pero los secuestradores hicieron caso omiso de las advertencias del piloto. Como última opción, el capitán comenzó a sobrevolar en círculos con la intención de aterrizar en el aeropuerto de la isla principal. Cuando la nave se quedó sin combustible, los dos motores fallaron.

Una pelea con los secuestradores motivó que el piloto perdiera contacto visual con el aeropuerto, impidiéndole que consumara su intención de intentar allí el aterrizaje planeado. La única alternativa restante fue intentar un amerizaje, el cual fue realizado a 500 metros de la costa, cerca del Hotel Galawa Playa. El ala izquierda fue la primera parte del avión que contactó con el océano, la segunda fue el motor izquierdo, que se hundió en el agua, causando la destrucción del aeroplano. Los residentes de la isla y turistas, incluyendo un grupo de médicos franceses, fueron testigos directos del accidente y acudieron inmediatamente a ayudar a los supervivientes.

Murieron 125 de los 175 pasajeros y miembros de la tripulación, así como los tres secuestradores. El capitán del vuelo Leul Abate y el copiloto Yonas Merkuria, estaban entre los supervivientes. Debido a la falta de conocimiento y caso omiso a las instrucciones de los auxiliares de vuelo, muchos pasajeros (la mayoría en su primera vez en un avión) activaron sus chalecos salvavidas cuando el avión se encontraba en vuelo, por lo que al sumergirse, quedaron atrapados en el techo de la cabina, donde el aire se fugó lentamente, haciendo que se ahogaran.

Las nacionalidades de los 160 pasajeros, 12 miembros de la tripulación y 3 secuestradores aéreos incluyeron 36 países diferentes.

Este es quizás uno de los secuestros aéreos más famosos de la historia, ya que una pareja de turistas grabó el accidente con su cámara de vídeo.[1]​ Estas imágenes posteriormente se convertirían en una importante herramienta de estudio de accidentes aéreos.

Este ha sido uno de los pocos amerizajes de grandes aviones. El capitán y el copiloto recibieron premios de aviación y ambos continúan volando en las Aerolíneas Etíopes.



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