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Yacimiento del Camino de Albalate



¿Dónde nació Yacimiento del Camino de Albalate?

Yacimiento del Camino de Albalate nació en Calanda.


El yacimiento del Camino de la Vega de Albalate (Calanda), hoy desmantelado, está situado en la partida de huerta de Albalate, tratándose de uno de los más significativos de la provincia de Teruel; el mosaico en él encontrado constituye el principal exponente de la cultura romana en la referida provincia.

Descubierto en enero de 1964 por Antonio Bielsa Alegre,[1]​ el Yacimiento del Camino de Albalate es el testimonio capital de la Calanda romana, implantada por Tito Didio tras la caída de la Calanda celtíbera (Kolenda). Lo más destacado del mismo fue el pavimento de la gran villa romana entonces allí asentada, del que se rescató su notable mosaico, de opus tesellatum, polícromo y con temática variada.[2]

Constituye la habitación de acceso la más discreta del conjunto. Su espacio es de forma rectangular; su decoración musivaria incide básicamente en dos temas perfectamente desplegados: banda de motivos vegetales con volutas, y banda de trenzado de dos cabos. Por una puerta se accede a la siguiente dependencia.

Era la habitación principal de la villa, y artísticamente resulta la más notable; al margen de los motivos geométricos -líneas de rombos con círculos en sus vértices- y animales -pequeños delfines-, la decoración incluye, encuadrados en seis espacios -sitos en una orla dividida en dos paneles rectangulares yuxtapuestos-, la soberbia representación de seis animales, a saber: un caballo, un jabalí, una pantera, un león, un asno y un leopardo; cada uno de estos animales, de los que se ha intentado captar su movimiento, aparece realzado por un fondo paisajístico, lo que confiere al dibujo cierta continuidad espacial. Una escalera de dos peldaños, igualmente recubiertos de mosaico, conduce a la siguiente y última estancia.

De forma semicircular, resulta materialmente la peor conservada, al carecer su pavimento de ciertos fragmentos musivarios; destinada posiblemente a la función de comedor -triclinium-, presenta una decoración constituida por tres bandas geométricas que encierran en su interior diversas formas (círculos, rectángulos, cuadrados, octógonos, etc.).

Es este mosaico datado del siglo III al IV una de las piezas clave de la cultura romana en la provincia de Teruel. Consta de más de 1.200.000 teselas de un centímetro de lado; el historiador Manuel García Miralles lo describe así:

Una descripción y valoración más detallada es la que ofrece José María Blázquez Martínez en su estudio monográfico del mosaico:

Terminadas las excavaciones el 27 de mayo de 1964, el mosaico fue llevado al Museo Provincial de Teruel.

En septiembre de 2017 y tres décadas después de una anterior intervención, el Museo de Teruel inició la restauración in situ del mosaico de Calanda, la obra más emblemática de la institución,[3]​ con 35.000 euros[4]​ de inversión y varios meses de duración, y con el propósito de frenar el «envejecimiento» de la obra y mejorar su conservación y la observación del público.[5][6][7]​ La restauración fue concluida en enero de 2018.[8]

Además del mosaico, la lujosa villa romana ofrecía otros elementos de interés, propios del avanzado grado de complejidad que había alcanzado la vida de las clases altas lejos de los grandes núcleos urbanos. Así, bajo los cimientos del mosaico (de un sillar perfectamente acabado), apareció el sistema de calefacción de la villa, de una gran sofisticación para la época. Junto al monumental mosaico, fueron apareciendo otros objetos de la época (ss. III-IV d. C.) de muy diverso signo, algunos de los cuales pueden verse hoy en las vitrinas del museo turolense; entre los objetos más notables, algunos de ellos conservados fragmentariamente, figuran:

En cualquier caso, y por problemas de infraestructura, el Yacimiento fue abandonado una vez se extrajo su tesoro máximo: el mosaico. Posteriormente, Antonio Bielsa, propietario de la finca y arqueólogo ocasional, realizaría varios sondeos del terreno, que con el tiempo devendría en una plantación de melocotoneros.

En octubre de 1965 el mosaico fue trasladado del Museo turolense a Calanda para su exhibición.[9]​ La Diputación Provincial de Teruel colocó un hito conmemorativo en el lugar del hallazgo; en él puede leerse la siguiente inscripción:



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