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Esclavitud en los Estados Unidos



La esclavitud en los Estados Unidos se refiere a la institución legal que existió en los Estados Unidos durante los siglos XVIII y XIX.

La esclavitud fue practicada en la América británica desde el principio de la era colonial, y fue firmemente establecida cuando se firmó la Declaración de Independencia de los Estados Unidos. Tras esto, existió una expansión gradual de abolicionismo en el Norte, mientras la rápida expansión de la industria del algodón desde 1800 causó al Sur aferrarse fuertemente a la esclavitud, e intentar expandirla a los nuevos territorios occidentales del país. Así, la esclavitud polarizó la nación en estados esclavistas y estados libres mediante la línea Mason-Dixon, que separaba a Maryland (esclavista) y Pensilvania (libre).

De las 8 289 786 personas libres que habitaban en los 15 estados esclavistas, 393 967 personas (4,8%) tenían esclavos, lo que hace que el dueño promedio tuviera unos diez esclavos.[1]​ La mayoría de los esclavos era propiedad de los dueños de las plantaciones, que son definidos por los historiadores como aquellos que tenían veinte o más esclavos.[2]​ El noventa y cinco por ciento de las personas de piel negra vivían en el Sur, representando un tercio de la población de esa región, por comparación en la zona del Norte donde las personas negras solo representaban el 2% de su población.[3]​ El trabajo de los esclavos fue un factor importante en la acumulación de riqueza en los Estados Unidos en la primera mitad del siglo XIX.[4][5]

Pero con la victoria de la Unión en la guerra civil estadounidense, el sistema de trabajo esclavo fue abolido.[6]​ Esto contribuyó al declive de la economía sureña tras la guerra, aunque fue todavía más afectada por el continuo descenso del precio del algodón a finales del siglo.[7]​ Esto complicó la recuperación de la región tras la guerra, así como un comparativamente menor nivel de infraestructuras, que provocó la carencia de productos en los mercados. El sur afrontó la competencia de productores foráneos de algodón como la India y Egipto. La industria del norte, que se había expandido rápidamente antes y durante la guerra, surgió tras ella con más fuerza que la economía agrícola del sur. Las industrias de los estados del norte terminaron por dominar muchos aspectos de la vida de la nación, entre ellos aspectos sociales y algunos asuntos políticos. La clase social de los plantadores del sur perdió temporalmente poder. El rápido desarrollo económico subsiguiente a la guerra civil aceleró el desarrollo de la moderna economía industrial de los Estados Unidos.

Doce millones de africanos fueron llevados a América entre el siglo XVI y el XIX.[8][9]​ De ellos, se estima que 645 000 fueron enviados a lo que hoy se conoce como Estados Unidos. La mayor cantidad fue transportada a Brasil.[10]​ La población esclava en los Estados Unidos había crecido hasta los cuatro millones según el censo de 1860.[11]

En 1860 llegó a Alabama el último barco negrero estadounidense, el Clotilde. A bordo iban más de un centenar de esclavos capturados en África. Hasta 2019 se creyó que el último superviviente de ese grupo fue Oluale Kossola, Cudjo Lewis, que murió en 1935, pero una investigación de 2019 señaló a una mujer llamada Rodisha, a la que su amo le puso el nombre de Sally Smith, como la última esclava africana ya que murió dos años después, en 1937. Sally Smith apareció en un documental rodado por el departamento de Agricultura y estrenado en 1938 con el título The negro farmer ('El granjero negro'), que daba una visión paternalista blanca y segregacionista de los afroamericanos. En 1932 la entrevistaron para The Montgomery Advertaiser, y allí explicó su lugar de origen, África Occidental.[12]

[cita requerida][13]

Alrededor de 600.000 esclavos fueron secuestrados en los Estados Unidos, el 5% de los esclavos que se llevaron desde África hasta América. La gran mayoría de los esclavos africanos fueron a colonias de caña de azúcar de la región del Caribe y a Brasil, donde la esperanza de vida era corta y los esclavos tenían que ser constantemente reemplazados. La esperanza de vida era mucho más alta en los Estados Unidos, generalmente por mejor comida, menos enfermedades, menos trabajo y mejor servicio médico, así que los números crecieron rápidamente excediendo el número de nacimientos al de muertes, llegando a cuatro millones en el censo estadounidense de 1860. Desde 1770 hasta 1860, la tasa de crecimiento natural de esclavos norteamericanos era mucho mayor que el crecimiento de la población de cualquier nación en Europa, y era casi dos veces más rápido que la tasa de crecimiento de la población en Inglaterra.[14]

Los primeros 19 negros llegaron cerca de Jamestown, Virginia, en 1619, llevados por comerciantes neerlandeses que se habían apoderado de un barco español de esclavos. Los españoles normalmente bautizaban a los esclavos en África antes de embarcarlos por lo que la ley inglesa los consideraba cristianos bautizados exentos de la esclavitud, de modo que estos hombres de piel negra se unieron a unos 1000 trabajadores contratados ya establecidos en la colonia. Algunos consiguieron la libertad y poseían tierras. Anthony Johnson, una persona de piel negra libre, fue el primer propietario de un esclavo en la América colonial.[15]

En los primeros años de la colonia de la bahía de Chesapeake, la mayoría de los trabajadores procedían del Reino Unido como sirvientes. Para ganar el paso a las colonias, se firmaron los contratos de fideicomiso para pagar con trabajo el pasaje, mantenimiento y formación, por lo general en una granja, ya que las colonias eran mayormente agrícolas. Los sirvientes eran jóvenes que tenían la intención de convertirse en residentes permanentes. Algunos maestros los trataron tan bien como si fueran miembros de la familia; no eran esclavos. En algunos casos, los criminales convictos fueron transportados a las colonias como sirvientes, en lugar de ser encarcelados. Muchos escoceses, irlandeses y alemanes llegaron en el siglo XVIII.

Los historiadores estiman que más de la mitad de todos los inmigrantes blancos en las colonias británicas de Norteamérica durante los siglos XVIII y XIX llegaron como sirvientes. El número de sirvientes entre los inmigrantes era particularmente alto en el Sur.[16]​ Las primeros colonos de Virginia trataron a los primeros africanos en la colonia como sirvientes. Eran liberados tras un período marcado y se les proporcionaba el uso de la tierra y suficientes suministros por sus antiguos maestros. El historiador Ira Berlin notó que lo que llamaba la generación charter estaba hecha algunas veces de hombres multirraciales que eran sirvientes, y cuyos ancestros eran africanos e ibéricos, es decir, eran descendientes de portugueses y españoles que trabajaron en los puertos africanos como comerciantes o moderadores en la venta de esclavos.

La colonia de la bahía de Chesapeake tuvo dificultades para atraer suficientes trabajadores; además, había una alta tasa de mortalidad en los primeros años de la colonia.[16]​ Los hacendados descubrieron que el primer problema con los sirvientes fue que se iban a la colonia después de varios años, concretamente cuando se habían convertido en trabajadores cualificados y valiosos. Además, una mejora en la economía británica a finales del siglo XVII y a principios del XVIII hizo que menos trabajadores decidieran ir a las colonias. La situación de los africanos se transformó de servidumbre voluntaria a esclavitud, por lo que no podían abandonar las colonias. No había leyes sobre la esclavitud en la historia temprana de Virginia, sin embargo, para 1640, los tribunales de Virginia habían condenado al menos a un criado negro, John Punch, a la esclavitud.

En 1654, John Casor, un sirviente negro, se convirtió en el primer esclavo legalmente reconocido en la América colonial. Casor le dijo a alguien llamado Robert Parker, que su propietario, un colono negro libre llamado Anthony Johnson le había mantenido más allá de su término como esclavo. Parker le dijo a Johnson que si no liberaba a Casor, Parker informaría a la justicia sobre este hecho; según las leyes locales, esto podía causar la pérdida de algunas de las tierras de Johnson. Bajo presión, Johnson liberó a Casor, que estuvo siete años trabajando para Parker. Johnson, que sintió que había sido engañado, le dijo a Parker que recuperase a Casor como esclavo. El Condado de Horthampton falló a favor de Johnson, declarando que Parker estaba alejando a Casor de su dueño legítimo, que legalmente lo tenía de por vida.[19]



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