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W. V. Quine



Willard Van Orman Quine (Akron, Ohio; 25 de junio de 1908-Boston, Massachusetts; 25 de diciembre de 2000)[1]​ fue un filósofo estadounidense, reconocido por su trabajo en lógica matemática y sus contribuciones al pragmatismo como una teoría del conocimiento.[2]

Fue educado en el Oberlin College y en la Universidad de Harvard, donde fue discípulo de Whitehead y llegó a ser profesor en 1936, también realizó estudios en Viena, Varsovia y Praga.

Quine es conocido por su afirmación de que el modo en que el individuo usa el lenguaje determina qué clase de cosas está comprometido a decir que existen. Además, la justificación para hablar de una manera en lugar de otra, al igual que la justificación de adoptar un sistema conceptual y no otro, es para Quine una manifestación absolutamente pragmática.

También es conocido por su crítica a ciertas doctrinas del empirismo lógico y la distinción tradicional entre afirmaciones sintéticas (proposiciones empíricas o basadas en hechos) y afirmaciones analíticas (proposiciones necesariamente verdaderas), al poner en duda la distinción analítico-sintético, propone un holismo semántico en el cual las proposiciones tienen significado en conjunto y no por separado cada una. Quine realizó sus principales contribuciones a la teoría de conjuntos, una rama de la lógica matemática que tiene que ver con la relación entre los conjuntos.

Quine también realizó un aporte fundamental a la lingüística teórica, al proponer métodos recursivos para construir gramáticas que describan el lenguaje humano, separando así las clases K de secuencias significativas idiomáticamente de las asignificativas idiomáticamente, método formal que inspiraría a su alumno Noam Chomsky a estudiar en profundidad las estructuras sintácticas de las lenguas naturales. En lingüística, Quine ha tenido posturas cercanas al conductismo, aunque en ocasiones ha declarado en sus escritos que hay cierta predisposición a adquirir el lenguaje por parte del niño.

Quine tuvo numerosas influencias en la metafísica contemporánea. Acuñó el término "objeto abstracto".[3]​ También acuñó el término "barba de Platón" para referirse al problema de los nombres vacíos. Algunos intérpretes consideran que Quine representa un intento neopositivista de superación de la metafísica. Además, según Quine, no debemos confundir la metafísica con la ontología. La ontología de una teoría consiste en los objetos que la teoría postula: el rango de sus cuantificadores, si la teoría ha de ser verdadera. Influyó en la teoría del interpreté radical de Donald Davidson, mediante su propia noción del traductor radical.

Una encuesta de 2009 realizada entre filósofos analíticos nombró a Quine como el quinto filósofo más importante de los últimos dos siglos.[4]​ Ganó el primer Premio Schock de Lógica y Filosofía en 1993 por "sus discusiones sistemáticas y penetrantes de cómo el aprendizaje del lenguaje y la comunicación se basan en evidencia socialmente disponible y de las consecuencias de esto para las teorías sobre el conocimiento y la lingüística sentido."[5]​ En 1996 fue galardonado con el Premio de Kioto en Artes y Filosofía por sus "destacadas contribuciones al progreso de la filosofía en el siglo XX al proponer numerosas teorías basadas en agudos conocimientos en lógica, epistemología, filosofía de la ciencia y filosofía del lenguaje."[6]



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