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Astérix en Hispania



Astérix en Hispania (en el francés original, Astérix en Hispanie) es la historieta número catorce de René Goscinny y Albert Uderzo perteneciente a su serie Astérix el Galo y publicada originalmente en 1969.

La historia comienza un 17 de marzo de 45 a. C., donde observamos una aldea gala en la que domina la calma, calma que va a ser perturbada por incidentes que están ocurriendo en la Hispania Ulterior (Andalucía). Julio César acaba de vencer a los últimos supervivientes de Munda (Montilla, Córdoba), sometiendo toda Hispania (España y Portugal) al Imperio Romano, excepto una pequeña aldea entre Munda e Hispalis (Sevilla) gobernada por Sopalajo de Arriérez y Torrezno. Los romanos secuestran a Pepe (en realidad se llama Pericles), el hijo del jefe, y sólo piensan devolverlo si la aldea se somete a César.

Pepe es llevado a las Galias, al campamento de Pastelalrhum, pero son detenidos por Astérix y Obélix, llevándose a Pepe a la aldea. Los romanos deciden poner centinelas alrededor de la aldea para estar informados de la estancia de Pepe en la aldea. En efecto, los galos empiezan a pensar que Pepe ya ha dado muchos problemas y hay que devolverlo a Hispania. Pensando que ir por el interior de las Galias es muy peligroso, Astérix y Obélix deciden alquilar el barco de Ordenalfabetix. Durante el trayecto se encuentran a los piratas en medio del Mar de Iroise, robándoles los víveres que tenían en el barco.

El viaje prosigue hasta que llegan a las playas del País Vasco Francés. Intentando esquivar las patrullas romanas que cortan la frontera, Astérix, Obélix, Ideafix y Pepe cruzan la frontera por la montaña guiados por un pastor de ganado vacuno. Mientras ascienden por la montaña, el pastor les dice que se escondan detrás de unas piedras, pues se acerca una patrulla romana. Idefix va a por ellos y los demás salen del escondite, haciendo referencia a la emboscada vascona al Ejército Carolingio en Roncesvalles. Al día siguiente se dirigen hacia Pompaelo (Pamplona) pero no saben si van por el camino correcto. Deciden preguntar y se encuentran con una versión celtíbera de Don Quijote y Sancho Panza. Sancho Panza les dice que la ciudad está detrás de "esos molinos". Al escuchar esto, Don Quijote se dirige hacia los molinos, sorprendiendo a Astérix.

Cuando llegan a Pompaelo, la ciudad está de fiesta (Semana Santa) con procesión de druidas. Astérix, Obélix, Idefix y Pepe paran en un restaurante donde precisamente se encuentra Claudius Nonpossumus, romano que había llevado a Pepe a las Galias, quien les persigue con el objetivo de devolver a Pepe a las Galias. Tanto Astérix como Nonpossumus compran un carro, uno para llegar a Andalucía lo antes posible y el otro para perseguirlos.

Desgraciadamente, el carro de Astérix pierde una rueda y no tienen otra de recambio. Nonpossumus los alcanza, disfrazado de íbero, y se presenta como Porrompompero y Fandánguez y se ofrece a llevarlos hasta Hispalis, ofrecimiento que con cierta desconfianza aceptan. El viaje continúa por las ciudades de Cauca, Segovia, Helmantica y Corduba (Coca, Segovia, Salamanca y Córdoba) todas ellas en fiestas, sin que Nonpossumus pueda atrapar a Pepe. Cuando llegan a Hispalis, los druidas van vestidos de Semana Santa y la ciudad está muy animada.

Se alojan en una posada llamada Typical hispanish. Durante la noche Nonpossumus intenta robar la cantimplora de Astérix pero éste lo descubre. Nonpossumus huye pero choca con una patrulla romana y es arrestado junto con Astérix y son enviados a la casa del general gobernador militar . Nonpossumus les dice que Pepe está con Obélix en la ya mencionada posada. El general romano los envía, momentáneamente, a los calabozos y en ese momento el jefe de la patrulla que detuvo a Astérix, le presenta al gobernador el frasco de poción mágica que portaba Astérix. El general bebe de la poción y sufre inmediatamente sus efectos y, para estar seguro, le asesta a su subordinado un puñetazo demoledor que le salta prácticamente toda la dentadura.

Tras eso, el romano se retira del despacho de su superior, saliendo atontado, mareado y sin poder articular palabra alguna o modular bien. Los centinelas romanos no pueden entender lo que ven ni mucho menos creerlo. Luego, el general romano visita a Astérix y Nonpossumus en prisión, informándoles de que los fugitivos no han sido hallados y que, por eso, ellos son condenados a ser arrojados a las fieras.

Al día siguiente Astérix y Nonpossumus son conducidos a su suplicio, pero en vez de leones hay toros bravos. El toro va lanzado hacia Astérix pero lo esquiva complaciendo al público. En ese momento, una dama romana, que acompañaba al general gobernador militar en la tribuna, pierde su capa roja que cae a la arena. Astérix coge la capa para devolvérsela, pero el toro se encapricha con la prenda hasta que finalmente el animal - al intentar embestir a Astérix y este esquivarlo - se estrella contra un muro y queda aturdido, inconsciente. El público, con ese espectáculo de arrojo, gallardía y valentía, aclama a Astérix. Por el éxito obtenido, el galo es amnistiado y a su vez solicita clemencia para Nonpossumus, haciendo que también sea puesto en libertad, aunque el romano es invariablemente expulsado del ejército. Astérix inventa, de esta forma, los espectáculos taurinos, que Claudio Nonpossumus decide masificar y hacer carrera en ellos. Ambos salen de la arena, calurosamente aclamados.

Astérix se encamina hacia la aldea, asediada por legionarios romanos bajo el mando de Amaltiempus Buenacarus, el oficial romano que recibió el puñetazo del gobernador, probando la poción mágica. Obélix se percata de la llegada de su amigo, sale del pueblo y vapulea generosamente a todas las tropas. En medio de la batalla, Amaltiempus Buenacarus, ya sin dientes, intenta dar órdenes a sus hombres, hablando con mucha dificultad, pero con gran decisión y valentía; sin embargo todos son derrotados. Al final se decide poner asedio al pueblo de Pepe y vigilar sin "profocá felea, por Júfiter"... y así, tras reencontrarse, Astérix, Obélix e Idefix, reemprenden camino a casa. Finalmente, se produce el esperado banquete en el que Obélix canta y baila como un "bailaor" flamenco, ante la sorpresa de todos y el beneplácito y gran jolgorio de Asurancetúrix, quien está asistiendo al banquete, pero amordazado.

El libro es una completa radiografía caricaturesca de la España tardofranquista, donde se mezclan la gran afluencia de turistas (abundan en el libro los galos, godos y bretones, emulando a sus descendientes franceses, alemanes y británicos), las tradiciones más españolas y la constante lucha por modernizar el país (aunque ello conlleve una perenne remodelación de las vías públicas). Aunque en principio no parezca haber ninguna referencia a la dictadura franquista que gobernaba el país en 1969, lo cierto es que algunas cosas recuerdan sutilmente a ésta [cita requerida]. Así, los legionarios romanos en Hispania visten de forma diferente[1] a los de otros álbumes, con el uniforme azul y un pañuelo rojo que recuerda a la indumentaria de la Falange, e Hispania está gobernada por un anciano y despótico «general» (único romano que tiene ese título en cualquiera de las aventuras de Astérix) cuyo nombre no se llega a decir.



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