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Bastión Popular



El barrio urbano de Bastión Popular es una cooperativa de vivienda de Guayaquil, Ecuador, ubicado en la zona norte de la ciudad.

Tiene una superficie de 341,35 hectáreas, a 9 kilómetros del centro de la ciudad. Bastión Popular, al igual que la mayoría de los asentamientos periféricos de Guayaquil, es producto de invasiones de tierras, liderada por traficantes de tierra que negocian con las necesidades de los sectores menos favorecidos, este asentamiento ocupó tierras privadas que formaba parte de la zona industrial del norte de la ciudad, entre los km 10 y 14 de la vía a Daule, durante los años 1986 – 1987.

Su población (73.655 habitantes en 2001) representa el 3,70% del total de Guayaquil urbano) es el resultado de migraciones internas de provincias vecinas o de cantones de la misma provincia, personas con diferentes orígenes, experiencias humanas y atributos propios, divorciada del campo y sin embargo nunca adaptada a la vida de la ciudad; todos ellos convergen en este lugar para formar un bastión o la casa de miles de desplazados o marginados.

Parte de Bastión se asentó en una zona inundable, que por su topografía y características de suelo es de mal drenaje, provocando consecuencias ambientales terribles, situación que se agrava porque poco a poco fueron rellenando para construir sus casas de forma desordenada, sin dejar lugar para el desfogue de las aguas servidas y de lluvia, trayendo consigo consecuencias ambientales que junto al hacinamiento, la insalubridad y poca higiene.

Luego de 18 años de formación, este barrio no posee una red formal de alcantarillado pluvial y sanitario, el subsuelo está saturado con material orgánico proveniente de las letrinas sanitarias, el 49,04% del desalojo de las aguas de lluvia va por la vía pública, el resto va por pendientes y zanjas abiertas. El desalojo de las aguas servidas, un 43,12%, va por vía pública, 32,4% por pozo ciego y séptico, ubicados en el patio o en la parte delantera de la casa, y lo más preocupante es que el 17,44% y 6,5% va por el patio y bajo la casa, respectivamente. Muchas casas aún conservan características rurales como ubicar las letrinas o servicios higiénicos fuera de la vivienda. Este ambiente es el ideal para el desarrollo de los vectores causantes de numerosas enfermedades dérmicas, digestivas y respiratorias, también para epidemias como dengue, cólera, paludismo, etc. El panorama empeora en la temporada de lluvia ya que los canales y zanjas de drenaje, además de arrastrar la contaminación proveniente de las fábricas, están saturados por la basura doméstica y en algunos tramos por casas que han sido construidas sobre estos, impidiendo el recorrido normal de las aguas, causando inundaciones de los solares y las vías.

Pero más allá de los problemas de salud y ambientales existen los problemas de convivencia que esto conlleva, por ejemplo algunas familias no han construido letrinas ni pozos sépticos y en estos casos envuelven sus desechos orgánicos en paquetes o fundas y los echan directamente a las zanjas o canales. En otros casos por el mal olor y peligro que causan las zanjas abiertas muchos vecinos tapan el tramo del canal que pasa al pie de sus casas, desviándolos, sin importar el curso que luego estos tomen ya sea por debajo de las casa de los vecinos o por mitad de la calle.

El tener acceso a una vivienda propia en estos asentamientos informales no les ha mejorado la vida a las familias, claro que al estar ubicados en el cinturón urbano marginal de la ciudad empiezan a demandar estos servicios a los organismos competentes; sin embargo es alto el hacinamiento, lo que disminuye su calidad de vida. Es necesario entender también que las invasiones de tierras caracterizadas por el tráfico y los intereses de unos pocos, como las que originó a Bastión, rompen las relaciones entre el ambiente, la cultura de la solidaridad y la proyectualidad. Sin una cultura de la solidaridad, no hay ambiente. La cultura de la solidaridad es una cultura de relaciones; soy solidario si entiendo, incluso egoístamente, la importancia de relacionarme con los demás.

En el marco de este mismo escenario nació Bastión Popular la noche del 26 de septiembre de 1986 con problemas de salud por la falta de agua potable, vías de acceso y sistema de alcantarillado, con ambiente insalubre, desechos sólidos hacinados en calles y canales, con viviendas construidas bajo el agua, con deficiencia en los servicios de salud, educación y centros de desarrollo y cuidado infantil, con organizaciones barriales que por lo general, se agrupaban en forma puntual frente a una necesidad muy sentida (agua, luz eléctrica, educación), con perfiles de comportamiento individuales y no colectivos.

Esta es la problemática que originó el Convenio entre la República del Ecuador y la Unión Europea, el programa Zumar, con el objetivo es contribuir a mejorar la calidad de vida de la población de Bastión Popular, rompiendo las dinámicas de marginalización y con énfasis en la población más desprotegida como la niñez, las mujeres y la juventud.

Para el 2015 Bastión Popular cuenta con calles pavimentadas, bordillos, servicios básicos como alumbrado público, agua potable, alcantarillado, entre otros beneficios que se han logrado gracias a la M.I. Municipalidad de Guayaquil. La sociedad está preparándose cada vez más, con deseos de superación; podemos ver a un Bastión de cambio tanto en sociedad como en infraestructura.


Coordenadas: 2°05′34″S 79°55′40″O / -2.0928893, -79.9276641



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