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Batalla de Peralonso



La Batalla de Peralonso también conocida como Batalla de la Amarilla, fue un enfrentamiento militar ocurrido durante los días 15 y 16 de diciembre de 1899, en el marco de la Guerra de los Mil Días, entre los liberales comandados por Rafael Uribe Uribe y Benjamín Herrera contra las tropas del gobierno nacionalista comandadas por Vicente Villamizar y Jorge Holguín. Fue la más importante y una de las pocas batallas ganadas por los liberales.

El 18 de octubre de ese año se había iniciado formalmente el conflicto con la sublevación liberal, el gobierno nacionalista de Manuel Antonio Sanclemente, declaró turbado el orden público y envió al grueso de ejército nacional al departamento de Santander donde se concentraba la mayor parte de las fuerzas liberales.

El 12 y 13 de noviembre los liberales intentaron tomar Bucaramanga pero fueron rechazados por las fuerzas gubernamentales del general Vicente Villamizar, con saldo de mil muertos. Tras esta victoria el ministro de guerra nacionalista, José Santos quiso evitar que la facción histórica se apuntara la victoria y le ordenó al general Villamizar la retirada, mientras Uribe Uribe organizó sus diezmadas fuerzas en Cúcuta, donde juntó unos 2.000 hombres con el general Justo Durán buscando unirse con las tropas del general Herrera[5]​ y se dirigía a Ocaña cuando se dio el enfrentamiento con las fuerzas gubernamentales en el sitio conocido como "La Amarilla" o "Peralonso".

El 9 de diciembre, el gobierno había ofrecido la amnistía para los liberales a cambio de la rendición. Acordaron un cese al fuego de cinco días para negociar. Pero los liberales tomaron en secreto la vía férrea hacia el norte hasta La Arenosa e intentaron marchar hacia el oeste cruzando el río Zulia para evadir a las fuerzas conservadoras y entrar en el territorio del actual Norte de Santander. Villamizar ordenó a González Valencia detener a los liberales el 13 de diciembre.

El día 15 se dieron los primeros combates, en que el gobierno detuvo a la columna rebelde hasta el otro día. En la mañana del 16 de diciembre, las fuerzas conservadoras intentaron forzar al enemigo a un cruce al sur del puente La Laja, en otro puente en Caimito. Este ataque fracasó y la fuerza principal del ejército conservador había llegado para reforzar las fuerzas de avanzada. Esto le dio a las fuerzas del gobierno una ventaja significativa y les permitió hacer retroceder lentamente a los liberales, hiriendo a Herrera en la pierna en el proceso. Un batallón del gobierno vadeó el Peralonso en Amarilla y logró avanzar hacia el cuartel liberal en La Zulita. Sin embargo, Villamizar ordenó a este batallón volver a su posición en el flanco conservador, abandonando el ataque.

El momento decisivo llegó cuando Uribe Uribe y un pequeño grupo de entre 10 y 14 hombres cargaron a pie por el puente La Laja, los defensores conservadores no lograron infligir ninguna pérdida a Uribe Uribe, solo lograron herir al propio Uribe en la pierna. Los conservadores abandonaron su posición. Con el flanco conservador vulnerable, más rebeldes avanzaron por el puente La Laja y comenzaron a empujar hacia la línea enemiga acabando con la vanguardia rival.[2]

En un momento de confusión, el mando conservador señaló una retirada a los clarines que se transformó en una multitudinaria desbandada. El pánico se extendió por las filas conservadoras cuando los soldados del gobierno soltaron sus armas y abandonaron sus posiciones. Cerca de 6.000 nacionalistas se dividieron fácilmente, algunos desertaron del campo de batalla y otros regresaron a Bucaramanga. Posteriormente el 17 los liberales atacaron a las fuerzas del gobierno desorganizadas con el grueso de sus tropas haciéndolos huir.[4]

Esta victoria dio impulso a la causa liberal que proclamó a Vargas Santos Presidente Provisional de la República y jefe supremo de la guerra. El 24 de diciembre los rebeldes entraron en Pamplona y al día siguiente se les unieron 1.200 llaneros traídos por Vargas Santos.[4]​ El gobierno abandonó Cúcuta que fue tomada por los liberales asegurando la frontera con sus aliados de Venezuela. Los ejércitos liberales del norte se dirigieron al sur donde se conformó un solo mando bajo los generales Benjamín Herrera, Gabriel Vargas Santos y Rafael Uribe Uribe, dominando casi la totalidad del nororiente del país, elevando la moral de los rebeldes, quienes además lograron capturar abundante material al ejército gubernamental. En el periodo que comprendió desde este encuentro hasta la batalla de Palonegro, en mayo de 1900 la iniciativa de la guerra la tuvieron los liberales.

No obstante, los liberales no supieron aprovechar estratégicamente su victoria. Luego de que la popularidad de Uribe Uribe incrementara tras su carga en el puente de La Laja, Herrera y otros generales liberales conspiraron para limitar su influencia. Esta inacción no pudo evitar que una insurrección de los liberales en Antioquia en enero de 1900, inspirada en la victoria en Peralonso, sea aplastada en pocas semanas.

Mientras tanto en el gobierno, el presidente Sanclemente reemplazó Villamizar por Manuel Casabianca, quien organizó la fuerzas gobiernistas dispersas y se atrincheró en el río Chicamocha, al sur de Bucaramanga y al norte de Sogamoso, como un intento para evitar un posible avance liberal a Bogotá, el cual no se dio y la guerra permaneció inactiva por unos meses.



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