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Batido del océano de leche



El batido del océano de leche es uno de los mitos fundamentales del hinduismo. En sánscrito se llama samudra manthana (batido del océano).

Al principio de los tiempos los deva (Dioses) y los asura (Demonios) eran todos mortales, y luchaban entre ellos por el dominio del mundo. Los deva, debilitados y vencidos, solicitaron la ayuda de Visnú, quien les propuso que unieran sus fuerzas a las de los asura con el objeto de extraer la amrita (el néctar de la inmortalidad) del océano de leche (kshirodadhi), que es uno de los siete exóticos océanos lejanos, dentro de este mismo planeta.

Para lograr esto tenían que coger las hierbas mágicas del océano, cortar el monte Mandara de forma que se pudiera colocar su cima sobre el caparazón de la tortuga Kurma (un avatara del mismo Visnú), y utilizar la serpiente Vāsuki, el rey de los Naga, para poner la montaña en rotación de manera que batiera el océano.

Tras miles y miles de años de esfuerzos, el batido produjo, entonces, un variado número de objetos extraordinarios y unos seres maravillosos:

En cuanto los asura vieron la copa con néctar se precipitaron sobre él y le robaron la copa antes de que los deva pudieran intervenir. Visnú se transformó rápidamente en Mojiní, la mujer más bella del mundo; los asura quedaron extasiados y paralizados, momento que aprovechó Visnú para quitarles la copa y dársela a los deva.

En el Bhagavata-purana (siglo X d. C.), esta historia se cuenta de manera ligeramente diferente. Mojiní, la forma femenina del dios Visnú hizo formar en fila a todos los dioses y todos los demonios. Primero les entregaría un trago a cada semidiós y luego repartiría el resto entre los demonios.

El demonio Raju entonces adoptó forma de semidiós para participar de la primera dosificación de néctar. Cuando le tocó su turno y levantó la copa para tomar una gota de néctar, Soma (dios de la Luna) se dio cuenta de la impostación y le avisó a Visnú, quien le cortó la cabeza al demonio con su disco chakrá. Como Raju ya tenía la gota de néctar en la boca, su cabeza se volvió inmortal, quedó colgada de la bóveda celeste y cada tanto se come a la Luna en venganza.

Esta es la manera en que los hindúes trataron de explicar los eclipses de luna. Cuando sucede un eclipse, incluso en la actualidad muchos hindúes se ocultan temerosos en sus casas, ya que lo consideran un acontecimiento "inauspicioso" (a-shubha).

Los devas, convertidos ahora en inmortales, no podían ser vencidos y arrojaron a los asura a los infiernos. Sin embargo, durante la lucha unas gotas de amrita cayeron sobre cuatro lugares de la India:

Estas cuatro ciudades, bendecidas por el néctar se convirtieron en los cuatro lugares de peregrinación donde se celebran las concentraciones denominadas Kumbhamela.



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