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Blanca Nieves y los siete enanos



Snow White and the Seven Dwarfs (conocida como Blanca Nieves y los siete enanos en Hispanoamérica y Blancanieves y los siete enanitos en España) es el primer largometraje de animación producido por Walt Disney y el primero incluido en el canon de Clásicos de Walt Disney.[1]​ Se estrenó 21 de diciembre de 1937 en el Carthay Circle Theatre de Hollywood. La película es una adaptación del cuento de hadas homónimo que los hermanos Grimm publicaron en 1812, una historia profundamente arraigada en las tradiciones europeas.

Contrariamente a lo que a menudo se afirma, no es el primer largometraje de animación de la historia del cine, que se le atribuye al argentino Quirino Cristiani por su película El apóstol (1917). De todas maneras, Snow White and the Seven Dwarfs eclipsa a sus predecesores debido al impacto que suscitó en el público tanto de Estados Unidos como internacional. Considerado por muchos como una obra maestra, la película marca una nueva etapa en el terreno de la animación por las innovaciones técnicas y artísticas desarrolladas para esta película.

En 1989, la película fue considerada «cultural, histórica y estéticamente significativa» por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y seleccionada para su preservación en el National Film Registry.[2]​ Forma parte de la lista AFI's 10 Top 10, liderando la categoría de animación.[3]

En octubre del 2016, se confirmó que Disney planea una versión en «Live action» de la película.[4]

Había una vez una encantadora princesita llamada Blancanieves. Su malvada madrastra, la Reina Grimhilde, temía que Blancanieves la superara en belleza, y era por eso que la vestia con harapos y la obligaba a trabajar como sirvienta. Cada día la Reina Malvada preguntaba a su espejo mágico: "Dime espejo una cosa, ¿Quién es en este reino la más hermosa?". Y al contestarle el espejo: "Tú mi Reina eres la más hermosa" liberaba a Blancanieves de los crueles celos de su malvada madrastra. Un día la Reina Malvada consultó a su espejo, y este por primera vez le contestó: "Bellisima eres tú Majestad, pero ¡oh! Existe otra más bella, una criatura que aún vestida de harapos es más linda que una estrella, ni tú sobrepasas su hermosura". La Reina Malvada enfurecida, preguntó de quién se trataba. El espejo le responde: "Cual carmín sus labios son, cabello negro de ébano y cual nieve su piel es". La Reina se horrorizó, supo entonces que se trataba de su propia hijastra.

Aquel día, mientras Blancanieves cantaba junto al Pozo, un Príncipe que pasaba por allí, la escuchó. Cautivado por la melodiosa voz, saltó los muros del castillo y le declaró su amor. Entonces Blancanieves se enamoró del Príncipe. La Reina los observó por una ventana, y muerta de celos ordenó a Humbert, el cazador, que llevara a su hijastra Blancanieves al bosque y que allí la matara. Como prueba de que había cumplido la orden, tendría que traer su corazón dentro de un cofre.

Pero al verla tan noble y bella, Humbert, el cazador, se apiadó de la joven y le confesó las crueles intenciones de su malvada madrastra, y le dijo que se alejara tan lejos como pudiera de la terrible furia de ella.

Blancanieves corrió lejos adentrándose en el bosque, asustada por las sombras y ruidos extraños de la oscuridad hasta caer rendida del miedo. Por la mañana se dio cuenta de que varios animales del bosque la miraban, los cuales la ayudaron a llegar hasta una hermosa casita en un claro del bosque y allí entró a descansar. Todo en aquella cabaña era pequeño y estaba muy sucio. Blancanieves, con ayuda de los animales del bosque, logró limpiar y embellecer el hogar. Luego, al subir las escaleras encontró una habitación con siete camitas. Cansada, se echó sobre tres de ellas y se quedó profundamente dormida.

Cuando llegó la noche, los dueños de la casita regresaron. Eran siete enanitos que todos los días salían a trabajar en las minas de diamantes, muy lejos, en el corazón de las montañas. Se asustaron al ver todo impecable, y mayor fue la sorpresa cuando descubrieron que alguien dormía en sus camas.

"¡Oh! Es una niña, y muy bonita" exclamaron sorprendidos al ver a Blancanieves. Blancanieves despertó, y al ver a los enanos se asustó, pero enseguida entró en confianza al conocerlos y les contó su historia. Los enanitos se llamaban Doc, Tímido, Dormilón, Estornudo, Feliz, Gruñon y Tontín.

Blancanieves pidió asilo para protegerse de su madrastra, y a cambio, ella se ocuparía de cocinar y de mantener el hogar limpio. Los enanitos accedieron, y como bienvenida organizaron una pequeña fiesta con música y baile para Blancanieves.

Mientras tanto en el castillo, la Reina Malvada preguntó a su espejo mágico quién era la más hermosa, y este respondió: "Tras las siete colinas de Jade, tras la séptima cascada, en la cabaña de los siete enanos, vive Blancanieves, ella es la más bella". La Reina Malvada le dijo a su espejo mágico que su hijastra Blancanieves estaba enterrada en el bosque, y que en el cofre estaba su corazón. El espejo mágico le reveló que ese corazón le pertenecía a un jabalí. La Reina Malvada se dio cuenta de la traición del cazador y decidió encargarse ella misma. Bajó a las mazmorras donde tenía una habitación para practicar las artes oscuras, y se transformó en una anciana, fea y vieja bruja pordiosera, preparó una hermosa manzana roja y envenenada con un potente hechizo que haría caer a su hijastra Blancanieves en un sueño profundo como la muerte. El único antídoto era un beso de amor verdadero, pero no le dio importancia, pues pensaba que los siete enanitos la enterrarían al creerla muerta.

Los animales del bosque reconocieron a la Reina Malvada, disfrazada de una vieja, fea y anciana bruja pordiosera, e intentaron atacarla, sin éxito, ya que Blancanieves se los impidió, refugiando a su propia y malvada madrastra, la Reina Malvada, dentro de la cabaña. Al ver que no podrían salvarla, los animales corrieron para advertir a los siete enanos de que Blancanieves estaba en peligro y que la había encontrado y descubierto su malvada madrastra, la Reina Malvada.

Blancanieves recibió la manzana como obsequio, y su malvada madrastra, la Reina Malvada, transformada en una vieja, fea y anciana bruja pordiosera, le hizo creer que si la mordía sus deseos se harían realidad.

Al morderla, Blancanieves cayó muerta, y su malvada madrastra, la Reina Malvada, rio maliciosamente gritando que ya era la más hermosa. Nada más salir de la casa, se desató una fuerte tormenta y los enanos llegaron raudos y comenzaron a perseguirla; ella comenzó a correr hasta trepar un acantilado. Al llegar a la parte más alta, la Reina, al verse acorralada, comenzó a empujar con una rama una gran roca para aplastar a los siete enanitos, pero cuando estaba a punto de lograrlo, un relámpago cayó sobre la rama originando un derrumbamiento de rocas que la hizo caer por el precipicio, para luego ser aplastada por la roca y morir.

De vuelta a casa, los siete enanitos no tuvieron valor para enterrar a Blancanieves, así que le construyeron un ataúd de cristal, y la llevaron a un claro del bosque para velarla eternamente. Entonces, el mismo Príncipe que conoció en el castillo y que la había buscado por todas partes, apareció, y al ver a Blancanieves, igual de hermosa que cuando estaba viva, le dio un beso de amor verdadero como señal de despedida. Gracias a esto, Blancanieves despertó de su profundo sueño. El Príncipe, los animalitos y los siete enanitos festejaron. Blancanieves se despidió de cada uno de ellos, agradeciéndoles todo lo que habían hecho por ella. La película finaliza con Blancanieves y el Príncipe yendo juntos hacía un castillo, donde vivieron felices para siempre.

El cuento de Blancanieves se publica por primera vez en 1812 en Alemania con el nombre de Schneewittchen,[5]​ en un libro escrito por los hermanos Grimm, Kinder- und Hausmärchen. La primera traducción inglesa se publicó en 1823 bajo el título de Snow-Drop en el libro German Popular Stories de Edgar Taylor.[6]

La primera adaptación cinematográfica fue una película muda producida por Siegmund Lubin, estrenada en los Estados Unidos el 1 de mayo de 1903.[7]​ Esta película es el punto de partida de una serie de adaptaciones de la obra. En 1910 se estrenó Le Petit Flocon de neige, una producción francesa de quince minutos de duración, seguida por una versión de Educational Films en 1913 de cuarenta minutos, con niños en el papel de los enanos.[7][6]​ Esta película introduce la idea de que Blancanieves es despertada por un beso del príncipe y no, como ocurre en la versión original de los Hermanos Grimm, al levantar este el cuerpo sin vida de la muchacha liberando así una pieza de la manzana envenenada atrapada en su boca.[6]

El 21 de diciembre de 1916 se estrenó una nueva adaptación de Blancanieves, una película muda de J. Searle Dawley y producida por Paramount Pictures,[7]​ con Marguerite Clark en el papel de la princesa.[8][9][10]​ Esta película se estrena en febrero de 1917 en el Salón de Convenciones de la Ciudad de Kansas City, con cuatro proyectores en cuatro pantallas.[8][11][12]Walt Disney, que por aquel entonces tenía 15 años y vivía en dicha ciudad, asistió por primera vez a la proyección de un largometraje.[9]​ Vio la película en dos de las cuatro pantallas y quedó muy impresionado, pero señaló que no estaban sincronizadas.[8]​ Esta película sería el origen de la idea de un largometraje de animación.[8]

Después de varias versiones del clásico de los hermanos Grimm realizadas por diferentes estudios, Paramount hizo lo propio el 30 de marzo de 1933 con un cortometraje animado y sonoro dirigido por Dave Fleischer, con Betty Boop como Blancanieves.[7]

Contrariamente a la creencia popular, el primer largometraje animado la historia del cine no es Blancanieves y los siete enanitos, sino El apóstol, una película muda argentina de 60 minutos dirigida por Quirino Cristiani y producida por Federico Valle en 1917.[13]​ Además de El apóstol, otras dos películas de animación precedieron a la adaptación de Disney: Peludópolis, el primer largometraje animado sonoro, dirigido por el mismo Cristiani en 1931,[13]​ y Le Avventure di Pinocchio, producción italiana que vio la luz en 1936.[14]Blancanieves y los siete enanitos es, sin embargo, el primer largometraje de animación sonoro y en color. Disney usó el proceso de Technicolor que utilizó para el cortometraje Árboles y flores (1932) de la serie Silly Symphonies, con un contrato de exclusividad hasta 1934,[15]​ así como otras tecnologías, como la cámara multiplano y el rotoscopio.

A partir de 1924, Walt Disney se dio a conocer en el mundo de la animación al realizar varias series de cortos animados: las Comedias de Alicia (1924-1927), Oswald el conejo afortunado (1928), Mickey Mouse (a partir de 1928) y las Silly Symphonies (a partir de 1929). Sin embargo, como explica Christopher Finch, Disney no estaba satisfecho de las dos últimas antes de 1934, cuando considera seriamente la necesidad de hacer un largometraje.[16]

Disney también quería desarrollar su negocio y diversificar sus actividades más allá del éxito de sus dibujos animados. Su elección estuvo motivada por dos razones. La primera fue financiera: los cortometrajes le permitían ganar dinero suficiente como para hacer otros cortometrajes, pero no más.[16]​ John Grant indica que los costes de producción aumentaban, pero no los ingresos.[10]​ A diferencia de las películas protagonizadas por estrellas como Charlie Chaplin o Greta Garbo, un cortometraje de Mickey Mouse o uno como Los tres cerditos (1933) recibía sólo una pequeña parte de la recaudación de las salas de cine (menos de $60.000 por segundo).[17]​ Como Charlie Chaplin o Laurel y Hardy antes que él en las películas de humor, decidió pasarse a los largometrajes para sobrevivir,[18]​ porque fuera de los productos derivados de Mickey, el estudio no tenía otros ingresos.[17]​ Su segunda motivación fue más artística. Los cortos no permitían enriquecer los personajes, la trama o el realismo.[16]​La duración de 8–9 minutos de los cortometrajes «les impide escaparse» para contar historias más largas.[12]​ Como escribió Ted Sears a Isadore Klein en noviembre de 1933, «acabamos de terminar The Pied Piper y hemos llegado a la conclusión de que nuestros mejores valores en la pantalla son los lindos animalitos y que no hemos ido lo suficientemente lejos para comprender adecuadamente a los humanos».[19]

Disney decidió invertir su fortuna personal para hacer un largometraje de animación, incluso poniendo en peligro el futuro de su estudio. Era en la primavera de este mismo año cuando toma su decisión en lo que será su primer largometraje y el primero de animación hollywoodiense, Blancanieves y los siete enanitos.[9]

El proyecto se conocía inicialmente con el nombre de «Feature Symphony», un largometraje basado en un concepto extendido de las Silly Symphonies en el que la música juega un papel importante.[16]​ Nadie sabe exactamente cuándo se asoció la idea de este proyecto a la historia de Blancanieves, pero en el verano de 1934 el proyecto se concretiza.[16]​ Bob Thomas cuenta la anécdota siguiente:

Grant corrobora estos hechos.[10]​ Richard Holliss y Brian Sibley citan a Ken Anderson que tiene recuerdos más detallados: Walt Disney, después de ofrecer 65 centavos a sus colaboradores para que cenasen en el restaurante de enfrente, les explicó su proyecto cuando regresaron describiendo cada escena, interpretando él mismo a los personajes y tarareando las canciones, desde las 8 de la tarde hasta medianoche.[11]​ Esa noche, Walt Disney también estima en $250.000 el presupuesto necesario para hacer la película.[7]

Antes del fin de ese verano, se divulga el proyecto de una película de 90 minutos.[20]​ La prensa considera que Disney se ha vuelto loco y comienza a utilizar el nombre de "locura de Disney" para describir la futura película.[9][21][22][23]​ Según algunos «grandes magnates» de Hollywood, ningún espectador pasará tanto tiempo delante de un dibujo animado «sin quedarse ciego»[24]​ y todo el público se cansará por las bromas que salpican toda la película y dejará la sala antes del final.[9]​ Hal Thorne, director de operaciones de United Artists, distribuidor de los estudios Disney, dijo a Walt que «dejasen decir cualquier cosa sobre la película mientras que se hablase de la película».[21]

Durante toda la elaboración de la película, la serie de las Silly Symphonies sirvió como banco de pruebas para mejorar las técnicas de animación, y por tanto en beneficio de Blancanieves y los siete enanitos.[25]​ Así que algunos enanos y brujas aparecieron en algunos cortometrajes del estudio durante este período, como en Babes in the Woods.[9]​ Esto permitió mejorar la calidad de los estudios y dar al largometraje la calidad prevista por Walt Disney.

Los cortometrajes de las Silly Symphonies que se citan a menudo como usados para estos ensayos son:

Mientras tanto, Disney incluyó numerosas obras literarias y dibujos de todo tipo en la Disney Animation Library. Así, durante el verano de 1935, viajó a Europa para comprar 350 libros de escritores europeos, ampliando las fuentes de inspiración.[29][30]​ Robin Allan detalla los siguientes libros recibidos por la biblioteca del estudio entre el 5 de julio y el 24 de septiembre de 1935: 149 de Alemania, 90 de Francia, 81 de Reino Unido y 15 de Italia.[31]

A partir de ese momento, el estudio buscó ampliar sus equipos de producción. A Don Graham, profesor de dibujo en el Instituto de Arte Chouinard y animador de los cursos del estudio, se le encargó la función de cazatalentos. Walt Disney le pidió en 1935 reclutar nuevos talentos en todo Estados Unidos.[32][33]​ Tras la publicación de una oferta de empleo por parte del estudio, Graham pasa tres meses en Nueva York en el RCA Building examinando las carpetas de trabajo de los artistas.[17]​ Al final, son cerca de 300 artistas los que llegaron a los estudios.[7]​ A diferencia de los artistas que ya estaban allí, muchos candidatos salían de cuatro años de estudios universitarios mientras que otros eran arquitectos o publicistas sin empleo a causa de la Gran Depresión,[17]​ y a pesar de sus habilidades para el dibujo, no eran expertos en la animación.

Walt Disney ya había puesto en marcha varios cursos internos antes de que comenzase la producción de Blancanieves con el fin de ayudar a los nuevos animadores que iban contratando. Ben Sharpsteen y David Hand fueron los primeros instructores, responsables además de los equipos de aprendizaje desde 1931.[34]​ Por otra parte, Walt Disney encargó en 1932 a Don Graham impartir clases nocturnas que mejoraran las habilidades de dibujo de sus artistas.[35]

Este método, ya consolidado, continuó durante la producción de Blancanieves. Los nuevos animadores fueron introducidos en los equipos de Sharpsteen y Hand, y contribuyeron en las Silly Symphonies. La serie, además de experimentar con nuevas técnicas, también pudo probar a los animadores recién formados.

Para perfeccionar la animación de los personajes, Walt Disney permitió a sus animadores estudiar el movimiento a través de los cursos internos. Se grabaron a actores bailando y moviéndose para que los animadores pudieran estudiar sus movimientos y el impacto en su entorno, así como la reacción de la ropa.[9]

Para hacer una película, incluso si el guion de partida está bien definido, es necesario pasar por muchas etapas antes de la animación propiamente dicha. Estas etapas reciben el nombre de preproducción. Durante esta fase, el guion es siempre susceptible de ser modificado. Son parte de esta fase también otros elementos como la música y las canciones, la escenografía o el desarrollo de los personajes.

Una nota interna permite definir que el primer borrador del guion de Blancanieves estuvo listo el 9 de agosto de 1934.[13][7]​ La historia del cuento de Blancanieves ofrece muchos elementos para contar una historia más larga: «Un romance entre una atractiva heroína y un héroe, la amenaza de un terrible mal, la comedia y la bondad de los enanos, un final feliz, una historia eterna del folclore familiar del público mundial».[12]

Otro guion, de septiembre de 1934, añade elementos específicos de la versión de Disney, incluyendo:

Frank Thomas y Ollie Johnston dividen la película en 14 secuencias, lo que parece ser para ellos «una constante de las películas Disney»:[36]

El cuento de Blancanieves tiene un argumento simple y los equipos de los estudios Disney tuvieron que «estirar el guion» para poder hacer una película y «equilibrar las motivaciones de los personajes principales con los elementos cómicos añadidos a través de los enanos».[37]

Walt Disney «necesita las mejores actuaciones que pueda obtener» de sus artistas para hacer de Blancanieves una buena película. Esto necesita un «atento trabajo de preparación» y «un análisis además de simple talento».[38]​ Walt Disney se percató más o menos en la misma época de que:

Es por estas dos razones que los personajes secundarios, aquí cómicos, se convierten en esenciales. Interactuando con los personajes principales, permiten no invertir los papeles principales con los secundarios y preservan la historia básica sin convertirla en una simple sucesión de situaciones cómicas. Esta técnica también se utilizó en los arquetipos de las comedias musicales de los años 1920 y 1930.[37]

Con el fin de llegar a este equilibrio entre los papeles, la película necesitó numerosos directores artísticos. Uno de los resultados del trabajo de los guionistas fue que «las acciones no estuviesen centradas en un solo personaje, o que fuesen demasiado largas»[37]​ La mayoría de las escenas clave de la película poseen cortes donde otros personajes interactúan o realizan acciones simultáneamente.[37]​ Por ejemplo, la presentación de los enanos se intercala con la escena de la limpieza de la cabaña por Blancanieves y los animales, y la transformación de la reina en bruja se intercala con la de la fiesta en la cabaña.

Para Walt Disney, el principal motor de la historia estaba en la relación entre la Reina, celosa de Blancanieves, y la misma Blancanieves, que no lo sospecha.[39]​ Algunos elementos del cuento fueron así eliminados, como los múltiples intentos de asesinato por parte de la Reina, y otros creados de la nada, como la individualización de los enanos.[40]​ De todo esto se encargó el departamento de guiones, servicio creado por Walt Disney en 1931.

Robin Allan indica que el guion de Disney se basa en la adaptación teatral de Winthrop Ames, estrenada en Broadway en 1912, basada a su vez en Schneevittchen, la versión del autor alemán Karl August Görner, que incluía la escena de transformación de la reina,[41]​ necesaria en el teatro para evitar los tiempos muertos. La escena de la transformación no aparece en el cuento original, sino que es un disfraz. Walt Disney había visto con su esposa una representación de esta adaptación a principios de febrero de 1935, en una escuela para niñas en Pasadena, y, en una carta fechada a 9 de febrero, agradeció y felicitó al director de la obra.[42]

Disney también combinó elementos de la adaptación teatral Peter Pan estrenada el 6 de noviembre de 1905 en Broadway con Maud Adams, cuyo traje es similar al de Marguerite Clark y al de la Blancanieves de Disney.[41]​ De esta historia de Peter Pan, Disney toma también la postura maternal de Wendy hacia los niños perdidos, a quienes debe alimentar, limpiar la casa y jugar con ellos, como Blancanieves hace con los siete enanitos.[41]​ Existen también préstamos de otros cuentos, ya que Blancanieves aparece como la hijastra andrajosa que limpia la casa, tomado de Cenicienta,[41]​ o el beso salvador del príncipe como en La bella durmiente.

Entre las adiciones de Walt Disney, la más importante es su decisión de nombrar a los siete enanos y de darles una personalidad,[43]​ lo que Bruno Girveau resume en «brillantemente individualizados».[40]​ Aunque la comedia se utiliza a menudo, Michael Barrier indica que «la historia nunca es una excusa para la comicidad de los enanos, más bien al contrario, lo que ellos hacen está directamente relacionado con la historia».[37]

Para Girveau y Allan, la historia entre Blancanieves y el príncipe recuerda a la de Romeo y Julieta de George Cukor, basada en la obra de teatro homónima de William Shakespeare y «algunas escenas continúan con la estética de esta adaptación de la opereta».[42][44]​ La similitud es especialmente evidente en la escena del pozo entre el Príncipe y Blancanieves.[42]

Disney agrega con esta escena un paso previo haciendo que el Príncipe y Blancanieves se encuentren antes de que ella se duerma. El amor del príncipe nació del encuentro y no cuando la ve dormida.[45]​ Además, la escena del beso es un préstamo de La bella durmiente.[42]

Las escenas de «maldad» no se inspiran en el estilo de la opereta sino más bien son vínculos con las películas de terror.[46][47]​ Girveau asocia la secuencia de la transformación de la reina en bruja, animada por Joe Grant y Art Babbitt con El hombre y el monstruo (Dr. Jekyll and Mr. Hyde, 1931) de Rouben Mamoulian (con Fredric March) mientras que Grant indica que se sirvió como modelo de Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1920) de John S. Robertson.[48]​ Para justificar su punto de vista, Girveau dice que la primera es más alusiva que demostrativa, como la transformación de la reina en bruja, opuesta a la de Robertson.[48]

Desde los comienzos de Mickey Mouse, Walt Disney estuvo convencido de la importancia de integrar la música y las canciones en la narrativa.[7]​ La música juega por tanto una parte importante en la película de Blancanieves, aunque está menos marcada que en Fantasía (1940), entonces en producción.

El primer doblaje en español fue encomendado al chileno Rafael Elizalde Mac Clure, y fue realizado en Los Ángeles en 1938, y grabado en los Estudios Disney en California. En este doblaje hubo muchas exigencias por parte de Walt Disney, cómo por ejemplo que se mantuviera en inglés el nombre de los enanos, a pesar de la reticencia del traductor, que consideraba necesario traducirlos por cuanto representaban características humanas. Este doblaje fue muy criticado también pues, al ser el primero de un largometraje a un español internacional, llevaba acentos mezclados y uso incorrecto de tildes y acentos. Para el año 1964, el doblaje español hispanoamericano estuvo a cargo de Edmundo Santos en los estudios Grabaciones y Doblajes S.A. Contando con estrellas nacionales como la cantante soprano Lupita Pérez Arias como la princesa Blancanieves, y el cantante tenor Jorge Lagunes como el príncipe. En el año 2001, Disney realizó un re-doblaje, pues Lupita Pérez Arias (voz cantada de Blancanieves) interpuso una demanda ya que se le debían sus regalías. Este doblaje fue usado y distribuido en todos los países de habla hispana; hasta que en el año 2001, España realizó su propio doblaje.

Diana Castillo (canciones)

Lupita Pérez Arias (canciones)

Diana Santos (2 loops)

Vikina Michel (canciones)

Yolanda De Las Heras (canciones)

Jorge Lagunes (canciones)

A inicios del año 2000, se planeó una precuela que fue cancelada y que sería llamada The Seven Dwarfs, la cual narraría las aventuras de los Siete Enanitos antes de conocer a Blancanieves en la primera película. Otra parte de la trama hubiera sido sobre cómo la Reina Grimhilde asesinaba al rey, el padre de Blancanieves, para así ella apoderarse de todo el castillo y de todo el reino incluido. También se relataría cómo falleció la Reina Buena, la madre de Blancanieves. Pero la adquisición de Pixar Animation Studios en el 2006 hizo que John Lasseter, el director de la franquicia Toy Story, A Bug's Life, y de la franquicia de Cars, cancelara la precuela. El concepto de este proyecto fue reutilizado en la serie de Disney XD The 7D.




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