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Bodas de sangre



Bodas de sangre es una tragedia en verso y en prosa del escritor español Federico García Lorca escrita en el año 1931.[1][2]​ Se estrenó el 8 de marzo de 1932 en el Teatro Beatriz de Madrid por la Compañía de Josefina Díaz y Manuel Collado y escenografía de Santiago Ontañón, que en 1938 fue llevada al cine por Edmundo Guibourg, protagonizada por la musa lorquiana Margarita Xirgu.[3]

Es una producción poética y teatral que se centra en el análisis de un sentimiento trágico. Desde lo antiguo y lo moderno, en la manera de ver la tragedia. Todo ello enmarcado en un paisaje andaluz trágico y universal a través de sentimientos que expresan cada uno de los personajes.

El tema principal tratado en este gran drama es la vida y la muerte. Pero de un modo arcano y ancestral, en la que figuran mitos, leyenda y paisajes que introducen al lector en un mundo de sombrías pasiones que derivan en los celos, la persecución y en el trágico final: la muerte. El amor se destaca como la única fuerza que puede vencerla.

La obra recoge las costumbres de la tierra del autor, que aún perduran. Todo ello a partir de objetos simbólicos que anuncian la tragedia. Es constante en la obra lorquiana la obsesión por el puñal, el cuchillo y la navaja, que en Bodas de sangre atraen la fascinación y, a la vez, presagian la muerte. Además de los elementos naturales que también se destacan como la luna.

Los acontecimientos trágicos y reales en los que podría basarse la obra de Lorca se produjeron el 22 de julio de 1928 en el Cortijo del Fraile (en Níjar, de la provincia de Almería). Lorca los conoció por la prensa, si bien la escritora y activista almeriense Carmen de Burgos, originaria de Níjar, ya había escrito una novela corta sobre el suceso anterior a Bodas de sangre, llamada Puñal de claveles, que fue también inspiración para el autor granadino.

Este hecho histórico vincula a dos personajes reconocidos del pueblo, Paquita la coja y su primo.

El novio: poco ingenuo, pero a su vez, sumamente apasionado. No está dispuesto a que le quiten a quien ama, a su novia, y en esta misma pasión encuentra su amor ideal.

La novia: Mujer impulsiva, apasionada e indecisa. Dice ser arrastrada por una fuerza, para escaparse con Leonardo, o para que no la tachen de impura. Es la protagonista de la obra.

Leonardo: Apasionado, vigoroso, profundamente enamorado de la chica que no le conviene. No se avergonzó en abandonar a su mujer ni a su hijo para escaparse con la Novia. Está casado con la prima de la novia, lo que de cierta forma le priva y a su vez aumenta su deseo. Es el antagonista de la obra. Un total hijo de su madre

La madre: La madre del novio aparece durante toda la obra, y entrega información necesaria para la comprensión de la misma. Es una mujer luchadora de carácter fuerte y apegada a la tierra. Es una enemiga del uso de armas ya que por causa de estas perdió a su otro hijo y a su difunto esposo en una riña.

La esposa de Leonardo: Es la esposa de Leonardo. Entiende perfectamente el afán de su esposo por su prima, por lo que trata de evitarlo como puede. Sin embargo, evidentemente, no lo consigue.

La Luna: Aparece en la escena del bosque, la más poética de la obra, como un leñador joven, con la cara blanca. La luna también juega un rol como "ayudante de la muerte", pues, a través de la iluminación que ésta otorga (elemento teatral que es enfatizado varias veces por las acotaciones de la obra, en las que se menciona la intensa luz azulada que se debe proyectar cuando el personaje aparece), interviene en el final trágico de los dos hombres.

La Muerte: También aparece en el bosque como una mendiga, descalza y totalmente cubierta por tenues paños verdeoscuros. Este personaje no figura en el reparto. Acompaña al Novio en busca de Leonardo y la Novia. Llega al funeral de Leonardo y el Novio.

"El padre de la novia": El padre de la novia es un hombre anciano y quiere mucho a su hija tanto como la conoce. Él sabe que ella piensa en Leonardo y no en su novio, pero quiere juntar los patrimonios de ambas familias y tener nietos que trabajen las tierras.


El caballo: Comúnmente simboliza virilidad, masculinidad.

Probablemente la mención más significativa de este símbolo se encuentra en la nana que cantan La Suegra y La Mujer en el segundo cuadro del primer acto. En este, mediante el uso del caballo, se crea una ironía trágica que arruina el desenlace fatal de la obra.

Luna: La luna es un elemento recurrente en la obra de García Lorca, simbolizando en la mayoría de las veces la muerte, ejemplo de esto es el Romance de la Luna, Luna el cual figura dentro del afamado Romancero Gitano. En Bodas de sangre vuelve a otorgar este significado trágico, pero aquí la luna no solo está asociada con la muerte, sino que se vincula directamente con la violencia y el correr de sangre que esta implica.

El Cuchillo: Muerte y amenaza.

La Mendiga: Simboliza la muerte.

La corona de azahar: Simboliza el compromiso, y la honra

Debido al gran éxito de su puesta en escena, esta fue la única obra de teatro de Federico García Lorca publicada en formato de libro en vida del autor:

Bodas de sangre. Tragedia en tres actos y siete cuadros. Madrid: revista Cruz y Raya – Editorial El Árbol, 1935 (en el colofón lleva fecha de 1936). Edición en 4º menor (23 cm.), cubierta con solapas. 125 pgs. + 1 h. Primera edición limitada a 1100 ejemplares.

Además de las puestas en escena originales de Josefina Díaz, Lola Membrives y Margarita Xirgu (en Barcelona), pueden citarse, cronológicamente:



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