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Brisura



La brisura o brisada (del francés, brisure o briser, ‘romper’ o ‘quebrantar’) es toda modificación que se introduce en el escudo de una familia para distinguir las ramas que de ella proceden.

En la heráldica española el primogénito de una familia noble tiene derecho a llevar las armas simples, puras y llanas de sus mayores. Sin embargo, los hijos segundos las han de modificar, alterando su sencillez para llevarlas sin injuria del heredero, lo que se denomina brisar los blasones. La pieza más famosa para brisar escudos reales ha sido el lambel que es una especie de banquito o escabel, dibujado en el jefe del escudo. También se han empleado con frecuencia el bastón, la bordura, las cotizas y las piezas recargadas en la bordura.

Es de notar que el heredero de quien ya lleva brisados los blasones ha de continuar con esta brisura mientras sus hermanos tienen que añadirle otras, y así van multiplicándose las brisuras.

La Familia Real no está sujeta a estas reglas, esta circunstancia puede observarse en el escudo del Príncipe de Asturias, que se diferencia de las armas reales con un lambel a pesar de tratarse del heredero de la Corona.[1]

Se brisan o quiebran las armas de diferentes modos:

En la heráldica española no es frecuente brisar escudos con el tercer modo mencionado, es decir recargándolos con piezas.[2]​ Sin embargo, en 1668 la reina Mariana de Austria (regente de Carlos II) estableció mediante un privilegio las seis piezas que podían introducirse para recargar armas y su orden. Para poder diferenciar los blasones entre diferentes generaciones, estas piezas (denominadas brisuras simples) pueden ser «sobrecargadas» con las mismas figuras siguiendo el mismo orden. Se exceptúa el lambel que no se sobrecarga pero sí aparece de nuevo cargando una brisura compuesta.[3]

Con frecuencia se hace caso omiso de esta ley de las brisadas y los segundogénitos se diferencian del heredero tomando el nombre de otro territorio y conservando las mismas armas. A veces, algún noble queda obligado a modificar sus blasones con otra forma de brisura humillante, lo que sucede cuando se le degrada por sentencia del Soberano, mandándole invertir el escudo o suprimir alguna pieza, en castigo de algún crimen perpetrado. También es digno de observarse que la posición contornada de las figuras (mirando hacia siniestra) suele indicar la condición de bastardo, teniendo el mismo significado la barra, aunque sea una de las piezas honorables.

Como ejemplo notable de brisuras para distinguir miembros de una familia, puede aducirse el de la primitiva Casa de Borbón cuyas armas simples y llanas consisten en tres lises de oro sobre un campo de azur. Como solo el jefe de la Casa puede llevarlas de esta forma, los príncipes que de la misma han tenido que brisar el blasón y lo han realizado de este modo:



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