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Carretera de peaje



Se denomina peaje al pago que se efectúa como derecho para poder circular por un camino. En la antigüedad, se llamaba portazgo a la suma que debía pagarse para cruzar cierto límite (puerta) entre dos zonas territoriales o por cruzar un puente.

En términos más generales se asocia el concepto de peaje a la tasa o tarifa que se cobra a un medio de transporte terrestre, fluvial o marítimo como derecho de tránsito para utilizar la infraestructura de la respectiva vía de comunicación; por ejemplo a los automóviles para poder circular por una carretera o autopista, o a los barcos para poder atravesar por un canal de navegación o una hidrovía. En la mayoría de los casos la vía o ruta marítima sujeta a peaje permite a los usuarios ahorrar tiempo de viaje y reducir sus costos de operación, con respecto al tránsito por vías o rutas alternativas libres de peaje.

El dinero recaudado a través de un peaje queda destinado normalmente a financiar la construcción, operación y mantenimiento de infraestructuras viarias (carreteras, túneles, canales de navegación o puentes). Por sus altos costos de inversión, lo habitual es que el peaje cobrado no cubra los costos totales de construcción, y cuando se administra directamente por el Estado, en general, los fondos recaudados se utilizan principalmente para operación y mantenimiento de la infraestructura sujeta al peaje. En el caso de carreteras sujetas a concesión o tercerizadas, el peaje permite al operador privado recuperar las inversiones realizadas y los costes de administración, operación y mantenimiento.

Los esquemas de cobro de peajes permiten al Estado, sea directamente o a través de un concesionario, realizar un cobro directo a los usuarios que utilizan la carretera, puente o túnel, evitando así que los demás contribuyentes subsidien a los usuarios dicha infraestructura vial. Por otra parte, y debido a los problemas de congestión vial crónico que se han venido presentando en los grandes centros urbanos, desde 1975 en Singapur, y con mayor intensidad a partir del año 2003, se han introducido los peajes urbanos bajo el concepto económico de tarifas de congestión, con el propósito de disminuir el número de vehículos entrante en las áreas urbanas centrales. En estos casos, el peaje cobrado cubre los costos de operación del sistema de control, y los recursos restantes se destinan al transporte público o para financiar infraestructuras viales urbanas.

Normalmente las tarifas de peaje se pagan en estaciones de peaje ubicadas en la vía, puente o túnel donde se está viajando, ya sea sobre la vía principal o en las vías laterales (al salir de la autopista). El principal problema directo asociado con el cobro de peajes es la congestión que se produce en las estaciones de peaje durante las horas pico (en el área urbana) o durante la ida y regreso de los viajeros durante los finales de semana y feriados (en el área rural). Cuando los volúmenes de tránsito son muy altos las colas pueden alcanzar kilómetros y las demoras pueden llegar a ser extremadamente altas.

Hay varios tipos de peaje:

Además hay otro medio de financiar las carreteras:

Con el propósito de disminuir la congestión provocada por el cobro manual de los peajes, en los años ochenta se desarrolló tecnología para realizar el cobro en forma automática, sistema llamado telepeaje o cobro electrónico de peajes (ETC por su siglas en inglés). Esta tecnología permite a los usuarios pasar por las estaciones sin parar, reduciendo un poco la velocidad o con una parada mínima. También existe la tecnología que permite eliminar del todo las estaciones, permitiendo a los usuarios transitar pagando una tarifa por kilómetro, mediante un sistema de pórticos y dispositivos instalados en los vehículos, lo que obliga a que todo vehículo que quiera circular por la autopista disponga de aparato denominado "transponder" (abreviatura del inglés "Transmitter/Responder").

Noruega ha sido el pionero a nivel mundial en el uso generalizado del telepeaje. El primer uso exitoso fue en la ciudad de Bergen, en 1986, cuando entró en funcionamiento como complemento al cobro tradicional con casetas de cobro de peaje. Estados Unidos es otro país que cuenta con un uso amplio de telepeajes, pero solo como complemento al cobro manual en casetas de peaje.

Los sistemas 100% electrónicos, sin estaciones de peaje, se han usado únicamente en Toronto, Canadá desde 1997,[2]​ en varias carreteras en Noruega,[3]​ en Melbourne, Australia desde 2000,[4]​ en Tel Aviv, Israel también en 2000, y en Santiago de Chile desde 2004 y 2005. Destaca el hecho de que el sistema chileno es el primero en el mundo que atraviesa el centro comercial de la ciudad, en un tramo de una autopista urbana concesionada y opera con los vehículos transitando a velocidad normal, (Autopista Central, y la Autopista Costanera Norte).[5]

Este aplicación tecnológica ha permitido la introducción de políticas para regular la congestión basadas en el cobro de peajes urbanos. La aplicación de tarifas de congestión, ya ha sido utilizada con éxito en Singapur en 1998, como mejoramiento del sistema manual implantado en 1975 (ver Tarifas de congestión de Singapur); Londres a partir de 2003, y ampliado en 2007 (ver Peaje urbano de Londres); y Estocolmo en 2006 como prueba y a partir de 2007 en forma permanente (ver Impuesto de congestión de Estocolmo).

En las autopistas de peaje de Europa existen distintos sistemas de Telepeaje, según los distintos países, aunque la Comisión Europea está intentando unificar las técnicas para conseguir que con un solo sistema se puedan recorrer todas las autopistas de la Unión (lo que resultaría especialmente interesante para los británicos que, por tener el volante de sus vehículos a la derecha, tienen dificultades para el pago manual en el resto del continente).

En Argentina, los peajes se hicieron comunes en la década de 1990, dentro del programa de privatización de empresas públicas, concesiones y reforma del Estado que llevó a cabo el gobierno del presidente Carlos Menem. De manera similar, en el resto de América Latina se implantaron programas de concesiones, siendo los más amplios en Chile, Brasil (principalmente el Estado de São Paulo) y México. En estos cuatro países el uso de cobro electrónico de peajes por parte de los concesionarios ha sido amplio y exitoso. A continuación una breve lista con algunas de las principales carreteras que utilizan el telepeaje en estos países.

En Argentina las personas con discapacidad pueden circular por toda la red vial nacional sin pagar peajes, exhibiendo su credencial de pase libre.[2]

Pueden circular sin abonar peajes en las rutas que forman parte de la red vial nacional concesionada y en los accesos a la Ciudad de Buenos Aires: Acceso Norte, Acceso Oeste y Autopista Riccheri.




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