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Colegio Monserrat



¿Dónde nació Colegio Monserrat?

Colegio Monserrat nació en Argentina.


El Colegio Nacional de Monserrat es un colegio ubicado en la ciudad de Córdoba, Argentina. Como establecimiento educacional jesuítico cobró gran prestigio en el Virreinato del Río de la Plata, como así también en los territorios de los actuales Chile y Perú. Fue fundado por Ignacio Duarte y Quirós en 1687 y declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 2000. Depende de la Universidad Nacional de Córdoba.

El edificio del núcleo original aún existente mantiene el estilo plateresco y es Patrimonio de la Humanidad acorde con la normativa de la UNESCO del año 2000 porque integra la Manzana Jesuítica de la argentina ciudad de Córdoba.

El colegio es el más antiguo del país con funcionamiento ininterrumpido desde su fundación, siempre vinculada a la UNC, que también resulta ser la Universidad más antigua de la Argentina. Además, es una de las instituciones más influyentes en la historia cultural de Córdoba. En él funcionó la primera imprenta instalada en el actual territorio argentino.[1]

Actualmente mixto, durante muchos años se consideró un colegio de varones. En 2007 cumplía bodas de oro la promoción 1957 con la presencia de una mujer egresada. Si bien nunca hubo una prohibición legal para el ingreso de mujeres, la condición de mixto fue resistida por gran parte de las autoridades. A fines de la década de los 90, luego de reclamos y cobertura mediática, comienza a normalizarse el ingreso de mujeres.[2]

El Real Colegio Convictorio de Nuestra Señora de Monserrat fue fundado en la ciudad de Córdoba el 1º de agosto de 1687. Dotó la fundación el Presbítero doctor Ignacio Duarte y Quirós, sacerdote de origen cordobés, quien ofreció y donó todos sus bienes a ese efecto a los religiosos jesuitas (por un total de bienes tasados en $ 38.354, entre los que se encontraba la Estancia de Caroya). Estos religiosos obtuvieron del Rey de España Carlos II, la Cédula que autorizaba la fundación, cuyo cumplimiento fue encomendado al Gobernador de Córdoba, Capitán de Caballos Corazas Tomás Félix de Argandoña. La fundación fue aprobada definitivamente por el Rey Felipe V, en Cédula de 2 de diciembre de 1716, aunque el Colegio ya había comenzado a funcionar el 10 de abril de 1695, después de varios años de intentos y tratativas, ocupando la antigua casa de los Duarte. Ésta constaba de un patio y siete habitaciones, y fue agrandada a partir de nuevas donaciones, avanzando sobre la manzana encerrada por las actuales calles Obispo Trejo, Duarte Quirós, Caseros y Av. Vélez Sársfield.

Desde su origen y por casi dos siglos el Colegio fue, como su nombre lo indicaba, un "Convictorio", es decir, un internado donde vivían y estudiaban los colegiales que escuchaban las lecciones que se impartían en la Universidad.

La historia del Colegio puede dividirse en seis períodos: 1) Jesuita; 2) Franciscano; 3) Del Clero Secular; 4) Provincial; 5) Nacional; 6) Universitario.

Durante el primer período (1687-1767), en que el colegio estuvo regido por los sacerdotes jesuitas, este instituto alcanzó gran prestigio. Al expulsarse a la Compañía de Jesús, la universidad y el colegio fueron entregados a los religiosos franciscanos.

En el período franciscano (1767-1807), el colegio fue trasladado de la casa de Duarte, que ocupó hasta entonces (hoy Colegio de Huérfanas), al edificio en el que actualmente funciona, traslado "que dio todo el ser al colegio", según la expresión de uno de sus rectores, y que se realizó el 9 de febrero de 1782.

El período del clero secular (1807-1820), comienza al darse cumplimiento a la Real Cédula del año 1800, por la que el Rey Carlos IV creaba la “Real Universidad de San Carlos y de Nuestra Señora de Monserrat” sobre la base de los antiguos institutos, disponiendo se entregaran a la regencia del Clero Secular de esta ciudad. En esta época se producen las importantes reformas a los planes de estudio propuestos por Deán Funes, entonces Rector de la Universidad y Colegio, por el Gobernador de Córdoba Don Manuel Antonio de Castro.

El período provincial se inicia a raíz de la caída de las autoridades del gobierno general de la Nación (1820-1854). En este lapso el Colegio pasó las épocas más difíciles de su historia debido a las guerras de la independencia, a las luchas civiles y a las dificultades económicas consiguientes; sin embargo, el Colegio subsistió merced a la virtud y desprendimiento de sus autoridades. Durante este tiempo se reformaron los planes de estudio a iniciativa del gobernador Bustos, reformas que realizó José Gregorio Baigorrí.

Al organizarse el gobierno federal, el colegio y la universidad fueron nacionalizados, iniciándose así el período nacional (1854-1907). En este tiempo el colegio fue transformado en un instituto de enseñanza secundaria, perdiendo el carácter de convictorio. Desde entonces es un "Colegio Nacional" con las características actuales, por lo que sus planes de estudio sufrieron las transformaciones correspondientes.

En 1907 el colegio fue anexado a la Universidad Nacional de Córdoba, iniciándose el período universitario, que es el actual. En esta época se introdujeron las reformas al plan, al que se le ha dado un sentido propio, integral y humanista. El viejo edificio del Colegio fue reformado, adecuándolo a las necesidades y a la jerarquía actual del Instituto.

En este período se ha festejado el 250 aniversario de la fundación y se ha cumplido un antiguo anhelo, levantar la estatua al Dr. Ignacio Duarte y Quirós, a quien el Colegio le debe no sólo su vida, sino mucho de su espíritu.

Por sus valores históricos y arquitectónicos, el edificio ha sido, también, declarado Monumento Histórico Nacional en 1938.

En 1998 este tradicional establecimiento, al que solamente concurrían estudiantes varones, fijó un régimen mixto, con lo cual se admitió el ingreso de mujeres.[2]

Actualmente, la oferta académica de este instituto incluye, además de la formación de alumnos de nivel medio, el dictado de tres carreras de nivel pregrado.

Estudiantes, estudiantes

Frente a Duarte y Quirós,

El sagrado juramento

Pronunciemos con fervor:

(Por la Patria y en la Patria

Con el libro hacia el honor.

Luz del alma, a flor de labio,

La sonrisa juvenil;

Hondo ensueño en las pupilas,

En el alma fe viril.

Fe de amor y sacrificio,

Rumbo cierto y varonil,

Hacia el tiempo y las estrellas

Prorrumpiendo siempre así:

Por la Patria y en la Patria,

Con el libro hacia el honor).

Juventudes, camaradas

En la casa fraternal;

Cuando el tiempo nos separe,

Para nunca unirnos ya;

O si amargo desaliento

Perturbare nuestro afán,

Encendamos los recuerdos

Y volvamos a cantar:

Por la Patria y en la Patria,

Con la luz del Monserrat

En el escudo del Monserrat Duarte y Quirós coloca símbolos espirituales, como la Stella Matutina, que representa a la Virgen María como Madre Universal. En el campo se muestra un ciprés, cuyas ramas representan todas las generaciones de monserratenses. Y separando la estrella y el ciprés dos llaves cruzadas con la finalidad de abrir el entendimiento: el de las Letras y el de la Virtud, porque en Virtud y Letras se formarán los estudiantes como caballeros.

Muchos de sus estudiantes fueron influyentes en la historia argentina. Los acontecimientos de la Revolución de Mayo de 1810 en adelante, que marcaron buena parte del destino de la República Argentina, fueron protagonizados por alumnos egresados del Monserrat: los doctores Juan José Castelli, Juan José Paso, Deán Gregorio Funes, Pedro Ignacio de Castro Barros, José Ignacio Gorriti y Eduardo Pérez Bulnes, entre otros. También por sus aulas pasaron algunos de los principales impulsores de la Reforma Universitaria de 1918, que luego se extendería al resto de Latinoamérica y el mundo: Deodoro Roca y Arturo Orgaz, como así también varios presidentes de la Nación: Santiago Derqui, Nicolás Avellaneda, José Figueroa Alcorta.




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