x
1

Crítica de la filosofía del derecho de Hegel



La Crítica a la filosofía del derecho de Hegel (Zur Kritik der Hegelschen Rechtsphilosophie) es una obra escrita por Karl Marx entre 1843 y 1844, aunque publicada póstumamente (a excepción de su Introducción). En ella entabla un “cara a cara” con Hegel en el que criticará algunos párrafos de la obra relacionados con su filosofía del derecho, subrayando ciertas contradicciones de este pensamiento. Aquí Marx toma distancia de Hegel, siendo un texto que aporta un punto de vista diferente en la relación que vincula a ambos pensadores.

La obra se compone de la Kritik des Hegelschen Staatsrechts (a veces traducida al castellano como Crítica a la filosofía del Derecho Público de Hegel o Crítica a la filosofía del Estado de Hegel), también conocida como Manuscrito de Kreuznach, escrita entre marzo y agosto de 1843 -si bien no vio la luz hasta 1927-, y de una Introducción escrita entre finales de diciembre de 1843 y enero de 1844 y publicada en los Anuarios francoalemanes (Deutsch-Französische Jahrbücher) en 1844.

En el prólogo a esta obra, el autor desarrolla una detallada invectiva contra la religión, acusándola de “opio de los pueblos”. Cabe destacar que, como todo filósofo moderno, Marx desconfía abiertamente de la religión. No obstante, a diferencia de la crítica iluminista, que antepone a la razón como punto de partida fundante de toda existencia (y en este sentido hace otra religión), la crítica marxista parte del materialismo, es decir, la religión es obra intencionada de los hombres; obra que pretende negar la realidad en pos de una promesa infundada. Luego, la subversión de la religión es la vuelta a la realidad de “acá”, a los problemas del hombre en su mundo verdadero, a su ignominia y a sus posibilidades de emancipación. En otras palabras, la erradicación del opio que mantiene extasiados a los pueblos.

Marx considera que la religión, ese “reflejo sagrado del valle de lágrimas”[1]​ (valle al cual está temporalmente confinada la consciencia del hombre), aleja a los pueblos de sí mismos, los enajena, disipando así su potencial revolucionario. Por otra parte, la crítica a la religión despierta al hombre a su ignominia actual, en la cual se encuentra esclavizado y sin utopías. La crítica a la religión solo puede ser filosófica e histórica, ambas disciplinas deberán establecer la “verdad del acá” luego de desenmascarar la farsa del “allá”, que impone la religión y su promesa del paraíso después de la muerte. La aniquilación del hombre “profano” (o mundano, el hombre real), ocurre a las anchas de las élites dominantes, mientras tanto, la religión hace máquina con este proceso negando la existencia del hombre carnal. Se cierra de esta forma la lógica justificativa de la explotación más onerosa: no puede existir tal explotación sin el cuerpo de la víctima, es decir, sin el hombre mundano.

La negación del hombre mundano en pos de su espíritu, cuyo lugar a la vera de Dios ha sido prometido, opera con una doble finalidad: control social, necesario para impartir libremente la explotación de los pueblos; y la legitimación (por el hábito, o bien por el fundamento que las religiones hacen de las preferencias de Dios) del derecho a explotación de esos pueblos por parte de las elites. Desenmascarar la aniquilación de los hombres en el mundo real es, al mismo tiempo, desenmascarar la negación de dicha aniquilación.

La segunda parte de la introducción propone esclarecer la situación alemana de la época.

Luchar contra el statu quo alemán es luchar contra todo lo premoderno que aún existía en Europa (y en otras regiones quizás más acentuado, como en Rusia y demás países eslavos, por ejemplo). Por aquel entonces (mediados del siglo XIX), todo lo referente al Antiguo Régimen (en francés, l'ancien régime) era amenazador para el Estado moderno, es por eso que Marx aprovecha este hecho para que los pueblos europeos modernos tomen conciencia y se interesen por el combate a estas forma arcaica de sociedad.

Según Marx, el Afirma que esta teoría podrá volverse práctica en la medida de que sea ad hominem y por ende, radical. Esto es, atacando el problema de raíz que disuade al pueblo alemán de una revolución que eleve su nivel histórico: la religión.

A su vez, la revolución necesitará de una base material: el pueblo, luego, la teoría se realiza en el mismo cuando alcanza a contemplar sus necesidades.

Más allá de la fortaleza del statu quo alemán, Marx señala la falta de ciertos atributos espirituales que hacen a una clase social emanciparse por sobre otras. Esto se hace negando el estado actual de una sociedad, al mismo tiempo que se identifica con el “alma del pueblo” encarnando las necesidades de este último.

No obstante esolas limitaciones de la coyuntura alemana del siglo XIX, según el autor, el proletariado alemán comienza a ver como antagonista a la clase social que se encuentra por encafasdima de él: la burguesía. Ahora bien, el binomio burgués-proletario no se encuentra claramente demarcado, dado que la burguesía está la lucha con la burocracia estatal alemana que a su vez choca con el clero y la nobleza aún latentes. De esta forma, Marx establece el conflicto inevitable de clases en tanto estas coexisten en el mismo espacio social. Esto no se presenta sino como un obstáculo para alcanzar la revolución proletaria en Alemania.



Escribe un comentario o lo que quieras sobre Crítica de la filosofía del derecho de Hegel (directo, no tienes que registrarte)


Comentarios
(de más nuevos a más antiguos)


Aún no hay comentarios, ¡deja el primero!