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Echarri-Aranaz



Echarri-Aranaz[1][2]​ (Etxarri Aranatz en euskera y de forma oficial)[3]​ es una villa y municipio español de la Comunidad Foral de Navarra, situado en la merindad de Pamplona, en la comarca de La Barranca y a 40 km de la capital de la comunidad, Pamplona. Su población en 2017 fue de 2464 habitantes (INE). Dentro del municipio también se encuentra el concejo de Lizarragabengoa.

Según refiere José Yanguas, Echarri-Aranaz tomó su nombre compuesto de Echarri, lugar donde se fundó la población, y de Aranatz o Araynaz, el valle o comarca compuesto por pueblos como Artola, Maiza,.... cuyos habitantes se trasladaron a Echarri al fundarse esta localidad.

Existen varias localidades denominadas Echarri en Navarra. Además de Echarri-Aranaz, hay otro Echarri en la Cuenca de Pamplona y un Echarri Larráun en el valle de Larráun. En la provincia vascofrancesa de Sola hay también un Etcharry, que es el mismo topónimo escrito con ortografía francesa. Todos se ubican en zonas tradicionalmente vascófonas.

Sobre el nombre de Echarri la etimología aparentemente más evidente hace derivar el nombre de la lengua vasca, de etxe («casa») y (h)arri (piedra), es decir casa de piedra. Parece ser que fue el escritor Arturo Campión quien propuso esta etimología y teniendo en cuenta que Echarri-Aranaz fue originalmente una bastida, pensó además que antiguamente etxarri tenía en euskera el significado de castillo, aunque esto nunca ha podido demostrarse.

Sin embargo filólogos posteriores como Koldo Mitxelena o el vascofrancés Jean-Baptiste Orpustan han explicado el nombre de la población como una evolución de la palabra vasca etxeberri (casa nueva), que habría seguido la siguiente evolución etxeberri->etxaberri->etxaerri->etxarri en los dialectos orientales del euskera. Esta es la hipótesis que más aceptación tiene en la actualidad entre los filólogos vascos; y además entronca también de manera aparentemente satisfactoria con la historia que contó Yanguas, al ser Echarri-Aranaz una fundación nueva en una comarca que anteriormente ya contaba con otros núcleos de población.

La comarca en la que se asienta Echarri-Aranaz tradicionalmente se ha conocido como Tierra de Aranaz. Al hablar en euskera se pronuncia Aranatz. El significado etimológico de este término es dudoso, aunque se considera un topónimo de origen vasco. Existe otro pueblo en Navarra que tiene el mismo nombre (ver Aranaz)

Tradicionalmente el topónimo se ha escrito como Echarri-Aranaz, pero en las últimas décadas se comenzó a transcribir como Etxarri-Aranatz,[2]​ siguiendo la ortografía normalizada y la pronunciación del nombre en euskera. Actualmente esta es la forma más habitual de escribir el nombre de la localidad, tanto en euskera como en castellano. El ayuntamiento adoptó oficialmente la denominación de Etxarri-Aranatz y actualmente es la única oficial del municipio, habiendo sido recogida por el BOE en 1989.[4]

El municipio está situado en la zona Oeste. de la comunidad, en el centro de la Barranca, Tierra de Aranaz. Riega su término de Oeste. a Este. el río Araquil y su afluente el arroyo San Adrián (mapa catastral, hoja 114, I: 50.000). La villa se halla a la orilla derecha del río, entre la sierra de Aralar y la de Urbasa. El Norte. del término municipal es montañoso, oscilando sus alturas entre los 600 y los 900 msnm. encontrándose tan solo el fondo del valle a 500 msnm. La capital del municipio se encuentra hacia el Este. del término, al pie de la sierra de Urbasa, a los 508 m. de altura, en la margen derecha del río Araquil.

Limita al norte con la sierra de Aralar y el término municipal de Ataun, al sur con la sierra de Urbasa y el término de Ergoyena, al este con Arbizu y al oeste con Bacaicoa.

Ya Caro Baroja reparó en la traza planificada de su planta y en las peculiaridades de su casco urbano. Todavía se aprecia, a pesar de las reconstrucciones, la posición ventajosa en la que se edificó esta villa, en un lugar alto, en el centro del valle y entre farallones montañosos, en el lugar por el que transcurría una calzada desde antiguo. El núcleo se organiza en torno a una calle ancha que más parece una plaza de formato rectangular muy alargado. En uno de los extremos se ubica la iglesia, mientras que en el otro se levantaba, con la misma función defensiva, una torre. En su contorno se adivina aún el recorrido de la muralla. A partir de esta plaza central el casco se distribuye en forma ortogonal, con algunas calles paralelas y otras transversales al modo de belenas.

Como se ha dicho, Echarri-Aranaz ha sufrido varias reedificaciones, fruto de otras tantas destrucciones, y en consecuencia su caserío ha sido totalmente renovado. Son frecuentes las de los siglos XVII y XVIII, siguiendo a veces un patrón, consistente en planta baja con puerta central de medio punto, flanqueada de ventanas, un primer piso con tres ventanas, y segundo nivel con huecos de menor tamaño. Las casas se adosan buscando economía de medios y protección, formando manzanas compactas. En los últimos años se ha edificado bastante en Echarri-Aranaz, fruto de la atracción que ejercen las empresas allí instaladas, lo que ha traído una expansión que se prolonga aún a lo largo de las vías de comunicación.

En la calle Mayor predominan las casas nuevas, aunque alguna procede de intensas reformas de inmuebles antiguos, y no faltan las que tienen cierto estilo. Llamaremos la atención sobre un bloque cúbico con tejado que vierte sobre la fachada, en sillar y abierto por vanos cuadrangulares salvo la puerta, que es de medio punto moldurado. Lleva tres balcones por piso. El Ayuntamiento es un edificio notable, cuya fachada va enteramente en piedra y sigue traza de Santos de Ochandátegui, el arquitecto neoclásico que ejecutó la fachada de la Catedral de Pamplona. En el nivel inferior hay un pórtico compuesto por dos arcos de medio punto y tres vanos adintelados de gran tamaño. Unos y otros apean sobre pilares cajeados. El segundo piso lleva cinco balcones y el tercero otras tantas ventanas. Molduras lisas articulan la fachada y enmarcan los vanos, ordenando y jerarquizando el conjunto de manera racional. Sobre el alero hay una espadaña, flanqueada por pirámides, con frontón triangular partido que alberga un reloj y una campana.

Una inscripción nos da cuenta de su restauración: ESTE EDIFICIO SE / RESTAURO Y REFORMO / EN EL AÑO DE / GRACIA MCMXLVII. Delante de la iglesia hay una plaza, de la que sale la calle Maiza, donde llaman la atención las casas ocupadas por los números 10, 12, 14 y 16 que, aun no siendo iguales, muestran una coherencia y un mismo estilo. Van preferentemente en sillar, aunque alguna lleva las partes altas enlucidas, con tres alturas. La n.º 10 lleva además una moldura que encuadra la puerta, de medio punto, y el balcón superior. En la calle Elbegia anotamos el inmueble marcado con el número 6, con arco de medio punto moldurado y dos alturas más ático. Su fachada, de desarrollo horizontal, alterna sillar y mampostería. En las calles Mundino y Berjera las casas tienen un carácter más popular, con dos alturas. Debieron constituir las últimas líneas de construcciones antes de la muralla. Cruzando la calle Mayor, la calle Dorremonea lleva a un edificio noble edificado en sillar, con la fachada recorrida por 2 impostas lisas y con puerta principal de medio punto bajo balcón con enmarques cajeados y alero moldurado.

Fue levantada hacia 1636 por los maestros Juan de Bulano y su hijo Juan Ruiz de Bulano. El hecho de que se edificara en un estilo tardogótico nos ilustra, una vez más, sobre la inusitada pervivencia del estilo gótico en determinados ámbitos. Tiene planta de cruz latina, con el transepto muy poco saliente, y con la sacristía adosada al lado de la Epístola de la cabecera. La única nave se divide en tres tramos, mientras que la cabecera, rematada en testero recto, es algo más estrecha que la propia nave. Un pórtico clasicista abraza la fábrica en casi todo su perímetro. A los pies de la nave se levanta el coro, con dos alturas y arco de embocadura rebajado y sobre pilares. Los muros se perforan con una ventana de medio punto en la cabecera y otra en el transepto, ambas por el lado de la Epístola. Hay otras ventanas rectas en el coro y en el muro de los pies. La fábrica se cubre con bóveda de crucería de tracerías estrelladas, con nervios moldurados y claves labradas. Los tramos se separan por arcos fajones. El sotocoro lleva bóveda de terceletes, mientras que la sacristía lleva igualmente bóveda de crucería. Al exterior llama la atención el gran pórtico neoclásico, de dos pisos que se abren en su nivel inferior por tres arcos de medio punto con pilastras de orden toscano adosadas a sus frentes, y que rematan mediante un entablamento liso. El segundo piso se abre mediante ventanas de medio punto entre pilastras. Las alas que flanquean este pórtico son de mediados del siglo XX, con paramentos enlucidos y cadenas de sillar. En lo alto se aprecia el cilindro que alberga la escalera de caracol, que remata con un cuerpo de campanas también cilíndrico cubierto con cupulilla semiesférica, de suerte que hace la función de torre campanario. El retablo mayor es barroco de hacia 1680, aunque algunas de sus tallas fueron renovadas en el siglo XIX. Su traza consta de banco, cuerpo y ático, y se articula mediante columnas salomónicas y hornacinas decoradas con rocalla. La imaginería consta de un San Juan Bautista barroco, contemporáneo de la mazonería, un San Ciriaco tardorromanista, seguramente procedente de un retablo anterior, un San Fermín romanista del XVII, un San Bartolomé renacentista, un Calvario en el que el Crucificado es gótico del siglo XV, mientras que las imágenes de la Virgen y San Juan son barrocas, y la imagen titular de la Asunción, que pertenece al siglo XVII. En el lado del Evangelio se ubica el retablo de la Virgen del Rosario, que es barroco tardío, de hacia 1807. Su mazonería consta de banco, cuerpo articulado mediante columnas salomónicas y ático. La imagen titular es barroca del siglo XVII. El retablo de San Pedro se encuentra simétricamente dispuesto respecto al anterior, y lleva igual mazonería. Va presidido por una talla del Sagrado Corazón, que sustituyó al San Pedro barroco titular. En el sotocoro hay una talla en madera representando la Santísima Trinidad, gótica de fines del XV o principios de la siguiente centuria, mientras que en la sacristía se guarda un Crucificado barroco del XVIII, así como diversas piezas de orfebrería.

La gastronomía de Echarri-Aranaz y del valle en general es de lo más variada, destacan entre otros chistorras, quesos, morcillas, piperropilas, carne de ternera, etc..

Las cofradías y denominaciones de origen de la zona son muy importantes, destacan entre otros la cofradía de la chistorra, denominación del queso de Idiazabal etc.

Actualmente existen en Echarri-Aranaz las siguientes sociedades gastronómicas;

De clima templado y húmedo, de tipo marítimo, con una temperatura media anual que oscila entre 11 a 14,5 °C y unas precipitaciones de 1.400 a 2.500 mm., y ríos de caudal regular, es sin embargo muy heterogénea, geológica y morfológicamente hablando. Corresponde al clima de la zona húmeda de Navarra.

En cuanto a la vegetación, predominan las frondosas atlánticas –robles, hayas y castaños–, los prados y el matorral de tojo o árgoma, brezos y helechos.

En 1869, L. L. Bonaparte clasificó a su euskera en el dialecto guipuzcoano y, dentro del mismo, en el subdialecto de Navarra y variedad de Echarri-Aranaz.

El municipio se encuentra incluido en la Zona Lingüística (según el artículo 5.º de la ley foral 18/86, de 15 de diciembre que divide a la comunidad foral en tres zonas): Vascófona.

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