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El Día (Uruguay)



Enrique Tarigo (última época como publicación impresa)

El Día es un periódico uruguayo que se edita en Montevideo. Fue fundado el 21 de marzo de 1867 por José Batlle y Ordóñez,[1]​ la figura más emblemática del Partido Colorado, y que dentro de él, dio origen al Batllismo.

En el primer número figuraba el lugar de la administración en la calle Florida N. 124 y Colonia N. 16. La dirección ubicaba una esquina del límite de la entonces ciudad vieja de Montevideo, donde también funcionaba la redacción. Recibía "avisos y solicitadas hasta la una de la tarde", según lo indicaba en su portada. Era un "diario de la tarde", cuyos precios eran los siguientes: "Por mes, capital $ 1.00" y para "la campaña $ 1.20". El "número del día $ 0.04" y "del día anterior $ 0.10". En un artículo dedicado "a la prensa", expresaba: "Pecaríamos de incultos si al presentarnos ante nuestros compañeros de la prensa olvidáramos, echándolas de innovadores, las zalamerías indispensables y el saludo de estilo". En el mismo se proclamaba amigo de "La Razón" (otro periódico que se editaba entonces) y saludaba "a La Tribuna Popular, nuestra compañera de pellejerías callejeras en adelante, cuyo prestigio entre el pueblo con tanta ventaja por la buena causa se ha sustituido al de de El Ferro-carril".

Gracias a los logros de la alfabetización masiva promovida unas décadas antes, este diario pudo generar una cultura de masas a través de la prensa escrita transformándose en el habitual compañero del domingo en los sectores populares urbanos. Los ideales políticos democráticos, la sección para la mujer, el suplemento dominical, y la página deportiva comenzaron a moldear una opinión pública mayoritaria. A comienzos de los años veinte del siglo XX pasó a ocupar un edificio especialmente construido para la instalación de la administración, redacción y talleres de impresión, en la principal avenida de Montevideo, 18 de julio, esquina Yaguarón, el cual luego del cierre de El Día -su última edición apareció el jueves 31 de enero de 1991-, pasó a ser propiedad del Estado ya que el mismo se encontraba como garantía en el Banco República de créditos otorgados que no fueron cancelados. Varios años después, ejecutada la prenda por el Estado ingresó en una transacción que permitió convertirse en la sede de un casino y sala de juegos de azar que explotan los concesionarios del Hipódromo de Maroñas. Tenía instalada una sirena, que se hacía sonar fuertemente en ocasiones muy especiales, tanto para marcar acontecimientos a festejar, como acontecimientos trágicos.

Otra tradición -comenzada por su fundador Batlle y Ordóñez- fue la de escribir dios con minúscula, que se explica por la fuerte lucha ideológica que lo enfrentaba a la Iglesia católica.

Durante la época de la Dictadura cívico-militar en Uruguay (1973-1985) fue cerrado por varios días por incluir términos despectivos referidos a los militares en sus avisos clasificados, no atribuido a persona alguna.

El mismo era famoso por sus avisos clasificados y las largas filas de personas para poder hacer la publicación. También por el suplemento cultural de los dominigos, color sepia, donde en la contratapa se publicaba las historias de Tarzán.

Durante la década de los 80, vio disminuidos sus ingresos ya que el diario opositor, El País, comenzó con una campaña publicitaria (El gallito Luis) que logró captar los avisos económicos. Con el fin de poder recuperarse fueron famosas las campañas publicitarias en las cuales el diario El País, haciendo referencia que El Día "No vendía ni un pito" (que no vendía nada), a lo cual el diario El Día publica un aviso de venta de "Vendo un Pito de árbitro de origen alemán, Tel....". Otra de las tantas publicidades, se colocaron carteles por todo Montevideo consultando «¿Dónde está Pablito?» Esto generó que la población pensara que era un manejo político, pero se trataba de un juego en el cual se entregaban premios a los ganadores.

En 1985 fallece José Lorenzo Batlle Cherviere, hijo de Rafael Batlle Pacheco, y esto precipita los hechos. La baja venta, agregado a disputas familiares, políticas y la mala administración llevó al cierre del mismo. Las rotativas, la marca y bienes de esta etapa fueron rematadas por deudas con los empleados entre (1992 - 1993), quedando pendiente algunas propiedades que no estaban escrituradas.

En 1992 se produjo la esperada reapertura bajo la sociedad de nombre Nuevo Día S.A., con Enrique Tarigo como director del mismo.

La tecnología usada en ese momento era de punta para la época. Una red Novell 2.1 con coaxil, para la edición de artículos por parte de los periodistas y correctores, combinada con una red Solaris (Unix de SUN), con un server con procesadores SPARC y una caja de discos de 5 GB de almacenamiento, la cual conjuntamente con una Base de Datos Informix se realizaba el armado del diario; combinado con PC y Mac desde donde se hacía el escaneo de imágenes. Luego se enviaba a imprimir a dos fotocomponedoras Agfa, desde donde se sacaban las películas para el envío a la imprenta.

Se cambia el formato a página y se imprime en color la portada y contratapa, usando tinta de muy buena calidad al igual que el papel. Se vuelven a imprimir los suplementos económicos, una revista dominical a todo color llamada Bon Jour y la revista infantil Veo Veo que había sido impresa por Impresora Sudamericana para el diario Página 12, siendo utilizada por El Día y suplementos complementarios.

Para fines de junio de 1993, Tarigo se desliga por motivos políticos/económicos y deja como Redactor Responsable a Rodolfo Fattoruso, hasta ese momento editorialista. El control empresarial lo asume Julio Kneit, el cual hasta esa fecha había ocupado el cargo de administrador. La mala gestión, los conflictos con el personal y el no pago de salarios determina que 24 de septiembre de 1993 se informe que se hará un alto para restructurar el mismo. Esto significó el cierre definitivo de El Día como diario.

Durante dicho período la impresión estuvo a cargo de Impresora Sudamericana, la cual imprimía las guías telefónicas en Uruguay (Volt Autologic), pues el diario no contaba ya con rotativas propias. Los bienes remanentes de ese período fueron rematados en 1994.

Luego de su definitivo cierre como diario, El Día reabre como semanario, gestionado por la sociedad Barcoluz, publicando con razonable suceso, durante todo el año 2000. Luis Franzini Batlle y Ope Pasquet Iribarne fueron sus directores y en el personal periodístico destacaban los nombres de Enrique Tarigo, Juan Carlos Legido, Daniel Castro, Enrique Piñeyro, Yamandú Marichal, Juan Aníbal Zúñiga, Miguel Ángel Peña, María Delia Borges y el caricaturista Bruera.

El día 10 de diciembre de 2020 el diario volvió en formato digital. Su reapertura fue resultado de la iniciativa de jóvenes colorados provenientes de diferentes sectores de dicho partido, siendo elegidos directores del medio en esta nueva etapa Pablo Ramos, Gonzalo Fontenla, Rocío Albacete, Franco Saxlund, Diego Riveiro y Probo Ovelar.

En esta reapertura El Día se presenta como un portal de noticias, al que se van subiendo notas en la medida en que sus redactores las vayan generando. En principio, no se apostará por un periodismo de investigación, y se pretende una apertura del medio, dándole espacio a diferentes movimientos como el feminista.[2]

Entre los columnistas más destacados, Luis Batlle Berres, Francisco Schinca, Lorenzo Batlle Pacheco, Horacio García Méndez (Redactor Responsable), Renán Rodríguez (varias veces Director) Manuel Flores Mora, José Lorenzo Batlle Cherviere Jorge Otero Menéndez, José Pereyra González (redactor responsable y codirector), Rafael Franzini Batlle, (subdirector, redactor responsable, columnista), Manuel Flores Silva, Jorge Pacheco Areco, Julio María Sanguinetti, Enrique Tarigo, Aníbal Luis Barbagelata, Leonardo Guzmán, Rodolfo Fattoruso, Miguel A. Semino, Mario C. Fernández, Adolfo Castells Mendívil, el poeta Horacio Ferrer y su hermano, Eduardo Ferrer, el escritor Pablo Vierci, Luis Hierro López, Secretario de Redacción, Dorval Paolillo, Jefe de Información, Juan Carlos Moratorio ("John Coco"), periodista de turf, Washington Scaniello, cronista, Antonio García Pintos, cronista, "Flaco" Macchi, cronista, Oscar Brito, cronista, Nelson "Laco" Domínguez y Julio Toyos, cronista; en espectáculos la última etapa estuvo regida por Jorge Cravea, Silvia Tron, Juan Carlos Castiglioni y Marita Navarro en tanto las páginas musicales fueron de cargo de Juan Aníbal Zúñiga y Roberto Lagarmilla. En fotografía Juan Caruso y Rafael Caruso estuvieron al frente de un equipo famoso. Uno de sus caricaturistas a nivel editorial fue Horacio Guerriero (Hogue), además del dibujante y pintor Eduardo Vernazza que luciera su estilo espontáneo en las páginas del diario y en sus suplementos, especialmente en el clásico suplemento dominical; también en este suplemento estampó notables apuntes el dibujante y acuarelista Pierre Fossey -nacido en Francia-; en deportes rayaron alto Ulises Badano -jefe de página durante muchos años- y Emilio Lafferranderie (El Veco). Colaboraron también algunos españoles exiliados, como Lois Tobío Fernández, galleguista y escritor.



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