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Filipina Welser



Philippine Welser (Augsburgo, 1527 - castillo de Ambras, Innsbruck, 24 de abril de 1580) fue hija de un gran burgués de Augsburgo y esposa morganática de Fernando Il (1529-1595), archiduque de Austria y conde de Tirol, el hijo menor del emperador Fernando I (r. 1558-1564) y de Ana Jagellón, princesa de Bohemia y Hungría.

El padre de Philippine Welser era Franz (Friedrich) Welser (nacido el 2 de noviembre de 1497 en Augsburgo, fallecido el 29 de octubre de 1572 en Ravensburg), que formaba parte de la familia Welser, una de las grandes familias de comerciantes de Augsburgo y financieros de los Augsburgo, perteneciente al patriciado. Su madre fue Anna Adler (nacida en 1507, fallecida el 5 de enero de 1572 en Weiherburg, cerca de Innsbruck). También era la sobrina de Bartholomäus V. Welser, y se distinguió desde su juventud no solo por su belleza, sino también por su interés por los negocios y las ciencias naturales.

El archiduque Fernando Il de Habsburgo, hijo del emperador y príncipe del Tirol, se casó en secreto con la plebeya Philippine. Dado que las casas principescas utilizaban los matrimonios para consolidar sus alianzas, circunstancia que también estaba prevista para Fernando II,[Nota 1]​ el evento no fue despreciable. Según un documento de 1576 debido a Fernando, el matrimonio se celebró en enero de 1557. El momento de su encuentro no se conoce con certeza. Historiadores románticos del siglo XIX asumieron que la primera reunión se llevó a cabo en el marco de la Dieta de Augsburgo de 1548. Sin embargo, dado que Fernando no firmó ninguna escritura allí y que los presentes tampoco mencionaron su nombre en otros registros, es poco probable que estuviera presente. El primer contacto probado con la familia Welser tuvo lugar el 12 de mayo de 1556, cuando Catharina von Loxan (Catalina de Loksany), una tía de Philippine, obtuvo una licencia para comerciar con ganado. Se hizo amiga del archiduque Fernando, que paso a visitarla a su residencia, el castillo de Breznice (ahora Březnic), entonces un espléndido centro de la vida social. Quizás Catalina participó en la organización del encuentro, que tuvo lugar, con toda probabilidad, en el otoño de 1556, y el aristócrata se enamoró de la bella y espiritual Philippine.

La recién casada Filipina vivió en Breznice algún tiempo y dio a luz en el palacio a su primer hijo. Su tía Catalina mandó instalar para la culta Filipina una biblioteca renacentista cuyos armarios pintados se han conservado hasta ahora. Es la biblioteca palaciega más antigua que se ha conservado en las tierras checas.

A más tardar en 1559, el emperador Fernando I se enteró del enlace de su hijo y se hizo un arreglo. El matrimonio debía mantenerse en secreto, los posibles hijos quedarían excluidos de la sucesión de los Habsburgo, pero podrían comprar títulos nobiliarios y portar las armas de los Habsburgo. Además, ellos, como Philippine, serían dotados económicamente. El emperador quería mediante esta convención expresar su desacuerdo y limitar las consecuencias jurídicas de la unión; como padre, sin embargo, quería conceder su perdón y tomar a Philippine y sus hijos bajo su protección. La pareja hizo todo lo posible por respetar esas condiciones. Así, por ejemplo, los hijos de Philippine fueron admitidos en el castillo como expósitos. Solo los amigos íntimos de la pareja sabían que los niños depositados en el umbral del castillo y acogidos por Philippine eran sus propios hijos. Los gemelos nacidos más tarde en Bürglitz (un niño y una niña, Philipp y Maria) también fueron adoptados, pero murieron en la infancia. Cuando se enteró de su muerte, su abuelo, que no había tenido la oportunidad de verlos, hizo que sus cuerpos fueran exhumados y re-enterrados en la catedral de San Vito en Praga, a pesar de todo durante la noche.[2]

A partir de 1576 se acabó el secreto. El hijo mayor, Andreas, iba a ser nombrado cardenal, lo que requería la justificación de un origen legítimo. El papa liberó al archiduque Fernando de su juramento, tras lo cual proporcionó la justificación solicitada. La pareja fue considerada feliz. Philippine había dado a luz a dos hijos, luego a los gemelos, que murieron a una edad temprana. El moderno castillo de Ambras fue reconstruido por el archiduque Fernando II cuando fue nombrado soberano provincial del Tirol en 1564, convirtiendo la fortaleza medieval existente en un espléndido palacio renacentista para su esposa. Fernando II preparó la residencia de su familia en el castillo Superior, debajo del cual construyó una de las salas artísticamente más importantes del Renacimiento tardío, conocida desde el siglo XIX como el «Salón español». El castillo de Ambras fue el lugar en el que Fernando II albergara su colección de armas, armaduras, retratos, objetos naturales, así como rarezas y objetos preciosos. Hoy en día es un museo de historia del arte «Schloss Ambras Innsbruck».

En Ambras, Philippine se ocupaba de recolectar hierbas medicinales y escribió una farmacopea. Los conocimientos farmacéuticos de Philippine Welser, aunque no se mencionan en las descripciones históricas, no fueron despreciable. Su manuscrito, que reagrupa más de 200 recetas (ordenanzas), se encuentra en la Biblioteca Nacional de Viena ; su tía Loxan también llevaba un libro similar. El médico de la corte de Philippine, Georg Handsch, copió partes importantes y las adjuntó a uno de sus tratados médicos.[3]

A Philippine también se le atribuye un libro de cocina sobre platos de su época; sin embargo, no es del todo seguro que sea la autora,[4]​ aunque como mínimo, hizo adiciones o más bien las hizo hacer.[5]​ Su Libro de Horas ricamente ilustrado también se ha conservado hasta el día de hoy.[6]

Además, se comprometió con las obras de caridad y ayuda a la población, como demuestran las muchas solicitudes escritas que recibió. Su esposo le transmitió varios bienes y le hizo muchos regalos. Obtuvo los títulos de margravina de Burgau, landgravina de Mellenburg y condesa de Hohenberg superior e inferior.

A partir de 1570 Philippine padeció graves problemas de salud y falleció el 24 de abril de 1580. Su esposo hizo construir una tumba de mármol blanco en la «capilla de plata» de la Hofkirche en Innsbruck (donde también será enterrado su marido). Además, se hizo cargo de sus sirvientes de por vida y apoyó a aquellos a quienes Philippine había mantenido económicamente. Después de la muerte de Philippine, Fernando se casó por segunda vez en 1582 con una de sus sobrinas Ana Catalina Gonzaga de Mantua, hija del duque Guillermo Gonzaga de Mantua y de su hermana la archiduquesa Leonor.

Philippine tuvo los siguientes hijos de Fernando Il:



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