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Guerras de Croacia



Las guerras yugoslavas fueron una serie de conflictos en el territorio de la antigua Yugoslavia, que se sucedieron entre 1991 y 2001. Comprendieron dos grupos de guerras sucesivas que afectaron a las seis ex repúblicas yugoslavas. Se han empleado términos alternativos como la guerra de la antigua Yugoslavia o guerra de los Balcanes (o también en algunas ocasiones, tercera guerra de los Balcanes).

Las guerras se caracterizaron por los conflictos étnico-religiosos entre los pueblos de la antigua Yugoslavia, principalmente entre los serbios por un lado y los croatas, bosnios y albaneses por el otro; aunque también en un principio entre bosnios y croatas en Bosnia-Herzegovina. El conflicto obedeció a causas políticas, económicas y culturales, así como a las tensiones étnicas y religiosas (predominio musulmán en Bosnia y predominio cristiano en Serbia). Hubo muchos detonantes, pero los principales fueron la abolición de la autonomía de Kosovo por Milosevic, y sobre todo que los serbios de la región croata de la Krajina declararan su separación de Croacia en marzo de 1991, lo que llevó a Croacia y a Eslovenia a declarar unilateralmente su independencia el 25 de junio de 1991 y produjo un efecto contagio en el resto de repúblicas yugoslavas. Debido al choque entre el nacionalismo serbio (Slobodan Milošević), el croata (Franjo Tuđman) y el bosnio (Izetbegović) se degeneró en una guerra muy violenta. Meses después, el 15 de enero de 1992, los países europeos de la CE y la comunidad internacional reconocen la independencia de Eslovenia y Croacia, provocando el fin de Yugoslavia,[2]​ aunque Serbia y Montenegro seguirán usando esta denominación (sin reconocimiento internacional) hasta el 2003.

Las guerras yugoslavas terminaron con gran parte de la antigua Yugoslavia reducida a la pobreza, con desorganización económica masiva e inestabilidad persistente en los territorios donde ocurrían las peores luchas. Las guerras fueron los conflictos más sangrientos en suelo europeo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, resultando en unas 130 000 a 200 000 muertes[3]​y millones más sacados de sus hogares. Fueron también los primeros conflictos desde la Segunda Guerra Mundial en haber sido formalmente juzgados los genocidas y muchos de los individuos claves participantes fueron consecuentemente acusados por crímenes de guerra.

Las guerras yugoslavas pueden dividirse en tres grupos de conflictos diferentes:

Las tensiones provinieron de la composición multiétnica del primer Reino de Yugoslavia y la relativa supremacía política y demográfica de los serbios. Estas tensiones fueron aprovechadas por el Eje Roma-Berlín-Tokio en la Segunda Guerra Mundial, que establecieron un Estado títere que abarcaba la mayor parte de las actuales Croacia y Bosnia-Herzegovina. Se puso a cargo de este Estado Independiente de Croacia a una organización fascista, la Ustashe, que llevó a cabo una política genocida contra los civiles serbios del territorio. La milicia serbia Chetnik contraatacó contra los croatas. Ambos se enfrentaron y fueron finalmente derrotados por el movimiento de tendencia comunista y antifascista partisanos, compuesto por miembros de todos los grupos de la zona, lo que desembocó en la formación de República Federal Socialista de Yugoslavia.

Tras la caída del bloque comunista, los deseos de independencia se acentuaron en la región, desencadenando un conflicto multilateral en Europa, el mayor desde la Segunda Guerra Mundial. Además, la desintegración de la URSS propició la entrada de armas soviéticas a gran escala en la zona de los Balcanes, con las que se armaron rebeldes y paramilitares. La zona es aún en la actualidad uno de los focos de comercio ilegal de armas en Europa.

En el caso de las zonas pobladas por albanos, la causa principal fue el crecimiento de la población albanesa en áreas en las que anteriormente eran minoría. En el caso de Kosovo, algunos serbios interpretaron este crecimiento de la influencia albanesa como la pérdida de sus territorios ancestrales.

Las Guerras Yugoslavas se iniciaron con la secesión de las dos regiones del norte de la antigua Yugoslavia —Eslovenia y Croacia— a causa de un amplio abanico de motivos.

El primero de estos conflictos fue la breve guerra de Eslovenia tras la declaración de independencia de la Federación el 25 de junio de 1991. El gobierno federal ordenó al Ejército Popular Yugoslavo asegurar los pasos fronterizos de Eslovenia. La policía eslovena y la Defensa Territorial bloquearon los cuarteles y las carreteras, lo cual limitó las escaramuzas alrededor de la república. La guerra fue breve debido a que el ejército yugoslavo (JNA) dominado por los serbios no quiso malgastar recursos en esta campaña ya que se estaba preparando para la Guerra Croata de Independencia, donde Serbia sí tenía reivindicaciones territoriales en Croacia, a diferencia de Eslovenia que era considerada "étnicamente homogénea" y por lo tanto sin interés para los nacionalistas serbios, puesto que apenas había serbios en su territorio.[4]​ Tras días de enfrentamientos, se puso fin al conflicto mediante la negociación en Brioni, el 9 de julio de 1991, cuando Eslovenia y Croacia, acordaron una moratoria de tres meses sobre la secesión. El ejército yugoslavo se retiró por completo de Eslovenia el 26 de octubre de 1991.[5]

El segundo conflicto también se llevó a cabo con la misma motivación pero devino abiertamente en un choque nacionalista, entre los nacionalismos serbio y croata, personificados en Serbia por el presidente Slobodan Milošević y en Croacia por el presidente Franjo Tuđman. Croacia declaró su independencia en junio de 1991, pero esta declaración no tuvo efecto hasta el 8 de octubre. La minoría serbia de Croacia no aceptó la independencia de Yugoslavia y proclamó la República Serbia de Krajina como región autónoma. Belgrado, por su parte, mandó al Ejército Popular Yugoslavo a enfrentarse a las recién creadas fuerzas armadas croatas.[6]​ El 18 de noviembre el ejército yugoslavo recuperó Vukovar tras meses de asedio, dejando una ciudad en ruinas. En enero de 1992 el Plan de Paz Vance-Owen determinó que la ONU tomaría el control de algunas zonas y acabó con los conflictos militares, aunque hasta 1995 no se detendrían definitivamente los ataques esporádicos de artillería sobre ciudades croatas y las incursiones ocasionales de fuerzas croatas en zonas bajo el control de la ONU.[7]​ En agosto de 1995 las fuerzas croatas llevaron a cabo la Operación Tormenta, anexionando finalmente la RSK y provocando la expulsión de unos 250 000 serbios que habitaban en Croacia.[8]​ Se estima que en todo el conflicto murieron alrededor de 25 000 personas de forma violenta.

Ya en 1991, el conflicto que se inicia en las dos primeras repúblicas llegó también a la región de Bosnia-Herzegovina, en donde se lucharían dos conflictos, uno inmerso en el otro, y por parte de tres facciones: los serbios de Bosnia-Herzegovina, los croatas de Bosnia-Herzegovina y los bosnios musulmanes de Bosnia-Herzegovina, que diferían principalmente por su confesión, estando divididos entre tres religiones tradicionalmente dominantes en la región: ortodoxa, católica y musulmana respectivamente. Fue por mucho el conflicto más sangriento de las Guerras de Yugoslavia, con episodios de limpieza étnica como fueron la masacre de Srebrenica y de Ahmići, además de violaciones masivas de mujeres bosnias. Importantes ciudades fueron asediadas y devastadas durante años, como fueron los asedios de Sarajevo, de Mostar y de otras localidades. Se estima que alrededor de cien mil personas murieron de forma violenta.

Macedonia declaró su independencia el 8 de septiembre de 1991. Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido en Eslovenia y Croacia, el ejército yugoslavo (JNA, controlado por los serbios) no intervino en Macedonia porque podría haber supuesto un conflicto a gran escala fuera de control ya que podrían involucrarse hasta 5 países vecinos (Grecia, Albania, Serbia, Bulgaria y Turquía), algunos como Grecia y Turquía incluso miembros de la OTAN, ya que "ninguno de los países vecinos de Macedonia se mantendrián impasibles mientras otros se reparten este territorio".[9][10]​ Por otro lado una intervención serbia hubiera distraído unidades militares muy necesarias en otros frentes. Aun así Milosevic amenazó con invadir Macedonia,[11]​ lo que hubiera podido provocar la entrada de Turquía en la guerra[12]​ (y a su vez desencadenar la entrada de Grecia al ser aliada de Serbia). También la importante minoría albanesa hubiera podido desestabilizar el país y obligar a Albania a una intervención.[13]

Montenegro siempre fue el aliado más fiel de Serbia durante todo el conflicto. Cuando la República Socialista Federal de Yugoslavia se desintegró oficialmente en 1992, Montenegro y Serbia decidieron mantenerse unidos formando la República Federal de Yugoslavia (luego se llamaría Serbia y Montenegro entre el 2003-06). Se involucró especialmente en la guerra contra Croacia y contra Bosnia, y tropas montenegrinas lucharon entre 1991 y 1995 junto a los serbios contra los croatas y los bosnios. No sufrió los horrores que sí padecieron otros países, y el 21 de mayo de 2006, en un plebiscito, el 55,4% de la población montenegrina apoyó la independencia de este territorio.[14]

Estados Unidos gestionó la paz entre Croacia y el Ejército de la República Bosnia-Herzegovina que culminó en los Acuerdos de Washington firmados el 18 de marzo de 1994. La ofensiva de las tropas croatas el verano de 1995 con dos operaciones rápidas del Ejército Croata, de nombre en clave Operación Flash y Operación Tormenta,[15]​ en las que consiguieron recuperar todo su territorio excepto la zona bajo control de la ONU (UNPA) del Sector Este, pusieron fin a la guerra entre Croacia y Yugoslavia el 7 de agosto de 1995. Todos los serbios de estas zonas pasaron a ser refugiados. Los meses siguientes la OTAN ejecutó una campaña aérea contra posiciones del Ejército de la República Srpska, llamada Operación Deliberate Force.

Finalmente la comunidad internacional presionó a todos los bandos para dejar las armas y negociar un final del conflicto. La guerra en Bosnia acabó oficialmente tras la firma de los Acuerdos de Dayton por los representantes de Bosnia-Herzegovina, Croacia y Yugoslavia, el 14 de diciembre de 1995. En el acuerdo se establecía que el Sector Este sería controlado por la administración de la ONU (UNTAES). Dicho sector fue reintegrado pacíficamente a Croacia en 1998.

En Kosovo, República de Macedonia, y en la propia Serbia, los conflictos se caracterizaron por la tensión política y racial entre los gobiernos eslavos y las minorías albanesas que buscaban autonomía, o independencia, como fue el caso de Kosovo.

En Kosovo los separatistas albaneses del Ejército de Liberación de Kosovo combatían a las fuerzas de seguridad yugoslavas desde hacía años y el conflicto estalló en una guerra a gran escala en 1999. La guerra en Kosovo terminó con los bombardeos de la OTAN contra las República Federal de Yugoslavia,[16]​ con el nombre en clave Operación Fuerza Aliada, aunque posteriores desórdenes generalizados en Kosovo estallaron en 2004. Durante la ofensiva aérea de la OTAN el número de bajas civiles fueron de 2500 serbios.[17]​ En febrero de 2008 el Parlamento de Kosovo declaró unilateralmente la independencia de Serbia, aunque actualmente solo dispone de reconocimiento parcial a nivel internacional.

Los conflictos entre macedonios y serbios sureños se caracterizó por choques armados entre las fuerzas estatales de seguridad y las guerrillas de etnia albanesa. Los conflictos en el sur de Serbia y en la república de Macedonia terminaron con tratados de paz internacionalmente fiscalizados entre los insurgentes y el gobierno, pero la situación en ambas regiones sigue siendo frágil, teniendo en cuenta los procesos.



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