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Hermandad del Cristo de la Corona (Sevilla)



La Hermandad del Cristo de la Corona es una hermandad de culto católico de carácter penitencial de la Semana Santa de Sevilla, Andalucía, España. Procesiona en la tarde del Viernes de Dolores por el centro de la ciudad.

Está radicada en la Parroquia del Sagrario de la Catedral de Sevilla, templo a donde realizan estación la mayoría de las cofradías. Su título completo es Hermandad y Cofradía del Santísimo Cristo de la Corona y Nuestra Señora del Rosario.

La fecha de fundación de la hermandad primitiva del Cristo de la Corona y Cruz a Cuestas (como se la nombra en los documentos más antiguos) nos es desconocida aunque la referencia escrita más antigua encontrada sobre la primitiva cofradía data de 1340. En 1677 Ortiz de Zúñiga señala que la corporación gozaba de gran arraigo devocional entre los sevillanos y la ubica en la antigua capilla del Sagrario de la Catedral. Esto se corrobora con la gran pujanza de la corporación en este siglo y posteriores. La economía de la hermandad se sustenta en parte por concesiones y mercedes de la corona como muestra este texto:

En 1716 la cofradía se traslada de la Catedral a la parroquia anexa a esta, donde hoy reside. En los libros de cabildos de la hermandad figura la compra de una capilla en el «Sagrario nuevo». Durante el siglo XVIII, la cofradía mantuvo una estrecha relación con la parroquia y con las hermandades radicadas en ella, con las que colabora económicamente para fastos y liturgia. Esta época es, sin duda, la de su máximo espledor, contando con un gran patrimonio tanto en enseres como en casas y rentas.

Fueron hermanos algunos sevillanos ilustres como Pedro Roldán, José Montes de Oca, Matías de Arteaga, el marqués de Paradas o los condes de Cantillana.[4]​ Además, la cofradía tuvo una fuerte vinculación con la de Hermandad del Silencio, que, curiosamente, es la otra cofradía sevillana con un cristo con la cruz abrazada de forma inversa.

En el siglo XIX espezaron las dificultades para la cofradía. Los ingresos empiezan a escasear y se observa en los documentos una disminución paulatina de enseres y propiedades. En 1806 se venden todas las pertenencias de plata (incluyendo las cantoneras de la cruz) a la Casa de la Moneda para sufragar los gastos de la realización de un nuevo altar en jaspe. En un inventario de hermandades residentes en el Sagrario de la Catedral, realizado el 15 de septiembre de 1842, se citaba lo siguiente:

Esto último da a entender que la hermandad ya estaba disuelta, aunque el libro de acuerdos de cabildos continua hasta 1860. A partir de este año nada más se sabe de la hermandad.

También se tiene constancia de la existencia de la Hermandad de Ntra. Sra del Rosario, formada por mujeres. Como anécdota, se tiene constancia de que las mujeres dieron sus rosarios para hacer uno bueno para la Virgen, pero hoy no se conserva. Esta hermandad se fundó en una fecha indeterminada antes del siglo XVIII. Las noticias sobre esta hermandad terminan en el siglo XIX.

El culto a este antiguo Nazareno se restablece en el año 1989 gracias a José Gutiérrez Mora, cura de la Parroquia del Sagrario.

Los primeros pasos como grupo organizado para el culto de esta imagen cristífera se dan en 1991, cuando un grupo de jóvenes, tras la propuesta del párroco, deciden dar los pasos necesarios para constituirse en Asociación Parroquial. El Cristo realiza un vía crucis por el interior del templo en 1992. En mayo de ese mismo año, se celebró la exposición "Magna Hispalense" en la Catedral y se cedió al Cristo de la Corona.

En 1993 se celebra el primer vía crucis externo por las calles de la feligresía organizado conjuntamente entre la Hermandad de Las Aguas y los jóvenes de la parroquia. Sus reglas como agrupación parroquial son aprobadas por el Arzobispado en 1994. Al constituirse legalmente se escoge como segunda titular, en el año 1995, a la Virgen de Nuestra Señora del Rosario, imagen gloriosa de María obra de Manuel Pereira de finales del s. XVII que residía sin recibir culto en el templo. La agrupación pasa seguidamente a buscar la erección canónica como hermandad de penitencia.

En 1997, se saca a la imagen de la Virgen por primera vez en la procesión del Solemne Rosario de la Aurora, aunque este acto de culto no se ha celebrado desde 2003 por el precario estado de conservación de la imagen.

Fue aprobada como hermandad canónica en el 2000. En 2006 el Cristo dejó de hacer su vía crucis en unas pequeñas andas y pasó a hacerlo en un paso diseñado de Antonio Dubé de Luque. En el año 2009 la hermandad optó por realizar su vía crucis penitencial haciendo estación de penitencia al palacio arzobispal con los hermanos vestidos de nazarenos.[5]

El escudo de esta hermandad consiste en una cruz latina en sable cargada en la cruceta con corona de espinas y tres clavos, todos en sable. Los tres clavos aparecen en el centro de la corona con las tres puntas inferiores convergiendo. También en sable aparece un rosario que pende del travesaño. Una divisa aparece orlando todo el conjunto, en plata con letras en sable con el nombre de la hermandad. En el timbre aparece una corona real abierta en sable. Esta consiste en un círculo con piedras engastadas, compuesta de ocho florones con hojas de acanto, visibles cinco, interpoladas con perlas.

El estandarte fue bordado por Benito Molero, bajo diseño de Carlos Córdoba de León-Sotelo. Está bordado en oro sobre terciopelo azul y recoge el escudo de la Hermandad bordado en hilo de plata con excepción de la cruz, que está en hilo de oro. La corbata tiene bordado a modo de galón dorado, y está rematado por una cruz plateada. La insignia fue estrenada en la procesión del Corpus Christi de 1999. La Cruz de Guía es de color caoba con una filigrana dorada en el centro de los brazos de la cruz y cantonada por ráfagas de metal dorado. Además el escudo de la corporación aparece en la cruceta realizado en orfebrería plateada. El libro de reglas tiene tapas bordadas en hilo de oro sobre terciopelo azul, que fueron realizadas por Benito Molero en el año 2003. En ellas aparece el escudo de la hermandad, rodeado por una filigrana rectangular con un evangelista en cada esquina.

Las túnicas son de cola recogida en el brazo de ruan (tejido) morado ceñida entre pecho y cadera con un cinturón de esparto ancho. Sobre el corazón va cosido el escudo de la hermandad primitiva sobre una pieza circular en cuero color sangre. Al cuello portan la medalla de la corporación bajo el antifaz. Esta consiste en un óvalo plateado en el que figura el escudo de la hermandad que cuelga de un cordón morado y negro. Calcetines negros y alpargatas de esparto negras completan el hábito nazareno. La cera que portan los hermanos es de color amarillo, la cual es conocida popularmente como color tiniebla.

La Imagen del Santísimo Cristo de la Corona es una talla anónima, en madera policromada, datada aproximadamente en el último cuarto del Siglo XVI. Por tanto, estamos ante una de las imágenes más antiguas de la ciudad. De rasgos manieristas, es una imagen de talla completa con una amplia zancada, resaltada por una túnica de abundante plegado la cual aparece anudada a la cintura por una ruda soga. La cruz arbórea (anteriormente lo hacía con una de caoba) con la que procesiona reposa sobre el hombro derecho, por lo que su cabeza se gira hacia la izquierda, ofreciéndonos un rostro doliente de idealizada belleza.

Iconográficamente representa un pasaje muy usado en el arte procesional sevillano, el de Jesús abrazando al palo vertical de la cruz en el momento de recibir la cruz.[6]​ Tiene la particularidad de que esta imagen porta la cruz al revés de la representación más habitual en los nazarenos, siendo esto una muestra más de su gran antigüedad, ya que esta era la manera más común de hacerlo en el arte manierista. Por su estilo se puede afirmar que influye en las creaciones barrocas de Ocampo, que fue hermano de la hermandad.

La imagen de Nuestra Señora del Rosario es una talla de tamaño académico realizada por el portugués Manuel Pereira, en el año 1638. Posee la iconografía clásica de Virgen Gloriosa: porta un cetro en su mano derecha y al Niño Jesús, del mismo autor, en su mano izquierda así como un rosario.

Lleva una corona de plata, tanto la Santísima Virgen como el Niño Jesús, y ráfaga también de plata. Es destacable que una de las pocas imágenes gloriosas que ha permanecido prácticamente intacta, mostrándose tal y como la concibió su autor, salvo porque fue repolicromada en el siglo XVIII.

El paso, aún no concluido, sobre el que procesiona el Cristo de la Corona fue diseñado por Antonio Dubé de Luque, siendo uno de los objetivos de la hermandad su terminación y enriquecimiento durante los próximos años. De estilo renacentista, estará realizado en madera en color caoba con relieves en bronce. A su conclusión contará con imágenes de los cuatro evangelistas en las esquina, inspirados en los que están en la balaustrada interior de la Iglesia del Sagrario y con cuatro relieves donde se podrán apreciar las escenas de la Crucifixión, Descendimiento, La Piedad y Sagrado Sepulcro. En los respiraderos está proyectado que aparezcan los cuatro padres de la Iglesia Latina y los cuatro de la Oriental. Los faldones por su parte tendrán el frontal bordado con el escudo del Cabildo Catedralicio (la Giralda y las dos azucenas). El canasto contará con un sobrecanasto cuya crestería será una reproducción de la balaustrada externa de la Iglesia del Sagrario. A los pies del cristo en su estación de penitencia aparecen dos pequeños angelitos portando entre sus manos la corona de espinas de donde recibe la imagen su advocación.

En el año 2010 se estrenó la talla del frontal del paso, de Francisco Verdugo, y dos modelos de los apóstoles, que posteriormente irán labrados en bronce, a cargo de Antonio José Dubé Herdugo. En 2011 estrenó nuevos faroles para el paso procesional realizados en madera por Enrique Gonzalves González que posteriormente irán tallados por Francisco Verdugo. Como curiosidad el remate de los faroles estará inspirado en la cúpula de la Iglesia del Sagrario.

Cuando ésta realizaba su procesión en rosario de la aurora, procesionaba en un paso de tamaño pequeño sin respiraderos de talla u orfebrería. El paso llevaba peana, candelería y jarras plateadas.

Todos los años en cuaresma o acercándose esta la hermandad dedica un solemne quinario de martes a sábado. El domingo celebran la Función principal de Instituto. Posteriormente o durante la semana del quinario el Cristo es expuesto en besapiés a los fieles.

El Viernes de Dolores la hermandad sale con una procesión que es a la vez vía crucis y estación de penitencia. El paso de Jesús Nazareno va acompañado durante su procesión por un trío de música de capilla. La hermandad recorre las calles de la feligresía de la parroquia rezando las estaciones del vía crucis en la calle y en el interior del palacio arzobispal.

En octubre, la corporación dedica estos cultos a su imagen mariana, que hoy en día no procesiona. Al fin de los tres días del tríduo la hermandad dedica como culmen una solemne función como fin de los actos en honor de su titular. Hasta 2003 al fin de estos cultos la virgen salía en solemne rosario de la aurora visitando templos cercanos para el rezo de los misterios, acompañada por una banda de música. En 2006 la hermandad llegó a celebrar la «Velá del Rosario»[7]​ aunque solo hubo una edición.

Aparte de su colaboración con Cáritas parroquial y el mantenimiento de su propia bolsa de caridad, la hermandad participa en la obra asistencial conjunta de las hermandades de Sevilla en el Polígono Sur.



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