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Invidencia



La ceguera, es una discapacidad sensorial que consiste en la pérdida total o parcial del sentido de la vista. Existen varios tipos de ceguera parcial dependiendo del grado y tipo de pérdida de visión, como la visión reducida, el escotoma, la ceguera parcial (de un ojo) o el daltonismo.

De acuerdo con la estimación de la OMS en 2002,[2]​ las causas más comunes de ceguera alrededor del mundo son:

En España los accidentes, especialmente en los menores de 30 años, hacen perder la vista generalmente en uno de los ojos.

Personas con daños en el lóbulo occipital, a pesar de tener intactos los ojos y nervios ópticos, tendrían ceguera parcial o total.

Recientes descubrimientos en el genoma humano han identificado otras causas genéticas de baja visión o ceguera. Una de ellas es el síndrome de Bardet-Biedl.

Ciertos productos químicos, como el metanol (alcohol de quemar), que se utiliza para adulterar bebidas alcohólicas.

La malnutrición junto a las enfermedades son las causantes principales de la ceguera. Exposición a ambientes que requieren gran esfuerzo visual durante largos periodos de tiempo.

En el 2002, la WHO (World Health Organization: Organización Mundial de la Salud) estimó que había 162 millones de personas (2.6 % de la población mundial) en el mundo con deterioro de la vista, de los cuales 124 millones (2 % aproximadamente) tenía baja visión y 37 millones eran ciegos (cerca de 0.6 %).

Existen organizaciones que han desarrollado programas para prevenir la ceguera. Se recomienda ir al oculista cada 6 meses para un chequeo de la vista.

Además de la ceguera total existe la baja visión (ceguera parcial).

Una persona con baja visión es aquella persona que presenta en el mejor ojo, después de un tratamiento médico, quirúrgico y con corrección convencional, una agudeza visual que va de 20/70 hasta perdida de luz, o un campo visual desde el punto de fijación de 20 grados o menos, pero que es potencialmente capaz de utilizar la visión residual con propósitos funcionales.[3]

Muchas veces (sobre todo en países en desarrollo) las personas con baja visión son tratadas como ciegas, un gran error ya que estas personas todavía tienen posibilidades de usar su resto visual con ayudas ópticas (telescopios, lupas potentes).

El braille es un sistema de lectura y escritura táctil pensado para personas ciegas. Fue inventado por el francés Louis Braille a mediados del siglo XIX, que se quedó ciego debido a un accidente durante su niñez mientras jugaba en el taller de su padre. Cuando tenía 13 años, el director de la escuela de ciegos y sordos de París –donde estudiaba el joven Braille– le pidió que probara un sistema de lecto-escritura táctil inventado por un militar llamado Charles Barbier para transmitir órdenes a puestos de avanzada sin tener necesidad de delatar la posición durante las noches. Louis Braille, al cabo de un tiempo descubrió que el sistema era válido y lo reinventó utilizando un sistema de 8 puntos. Al cabo de unos años lo simplificó dejándolo en el sistema universalmente conocido y adoptado de 6 puntos.

Importante, por ejemplo, para poder determinar el color de la ropa que el ciego se pone o compra, para separar la ropa que se ponga en la lavadora, saber si hay la luz encendida en una habitación (y poder encenderla o apagarla).

Así existen aparatos del tamaño de un mando de un TV, que se conecta a unos auriculares y la persona ciega entonces puede escuchar con voz humana la identificación del color. Se pone en contacto al lector del aparato con el objeto del que se quiere identificar el color, se pulsa un botón y el aparato dice el color. Es necesario que el objeto esté iluminado. Así puede decir rojo marrón oscuro o gris pálido. No puede identificar tramados de colores, deben ser sólidos.[5][6]

También hay en la etapa final de diseño un aparato, basado en la sinestesia, que asociaría los colores a música. La tonalidad sería indicada por la nota musical (así una nota aguda indicaría un color de tonalidad clara y una nota grave una de oscura) y el color por el instrumento (así la flauta dulce indicaría el amarillo, el clarinete el azul, los tambores el rojo o el piano el verde). Se ha trabajado en niños y adolescentes.[7][8][9]

Se trata de un sistema de identificación por el tacto, por tanto, similar al Braille. Actualmente utilizado en talleres educativos y de ocio para la identificación del color en obras de arte, que deben estar preparadas, es decir, que tengan un relieve con los signos y, mejor, unos límites del color y la tonalidad a identificar. Es, a diferencia de los sistemas electrónicos, independiente de un aparato o de un idioma. Desarrollado por Constanza Bonilla (Sistema Constanz),[10]​ identifica el color por los colores básicos (amarillo: una línea recta; rojo: una línea en zigzag; azul: una línea ondulada), o en su combinación (así el verde sería una línea recta -amarillo- y una línea ondulada -azul-), y por tonalidades (claro: una redonda; oscuro: un punto; muy oscuro: cuatro puntos, etc.).[11]

Son perros entrenados para guiar a personas ciegas o con daño visual. Además, no solamente guía a personas ciegas a dirigirse a tal lugar, sino también, les ayuda a los quehaceres (tareas) de la casa como: vestirse, traer lo que el no vidente diga con el fin de satisfacer en totalidad las cosas de la vida diaria.[12]

El crecimiento del uso educativo de las TIC ha sido partidario de la inclusión intermitentemente. Inicialmente, dado que dicho uso se abordó desde una sola materia del currículo escolar, el desempeño de niños videntes e invidentes era similar, pues juntos se acercaban al conocimiento tecnológico y digital. Esto fomentaba la inclusión y la autoestima de los infantes con discapacidad visual.[13]​ Más adelante, en una segunda etapa, el crecimiento del uso educativo permitió que el acercamiento a las TIC se intensificara, haciendo que éstas pasaran a convertirse en una herramienta necesaria en todas las materias, lo que dificultó el desarrollo particular de los niños ciegos que no podían acceder a las TIC con la misma facilidad que sus símiles.[13]

Finalmente, en la medida en que los agentes de la educación con TIC, desde los diseñadores de software educativo, hasta los docentes en el aula, adquieren un mejor entendimiento de las necesidades de los niños con ceguera, el crecimiento de las nuevas tecnologías termina por ofrecer nuevas oportunidades de inclusión. El desarrollo tecnológico en este sentido, visto en aplicaciones móviles, lectores de pantalla, herramientas táctiles, etc., es capaz de promover el desarrollo de los niños invidentes y su inclusión con los demás niños en el aula.[13]

Se especula sobre la posibilidad en un futuro de curar la ceguera con células madre. Se trata de un proyecto totalmente inédito, que ayudaría a reparar las retinas dañadas utilizando para ello células obtenidas de cultivos de células madre de embriones humanos. Los creadores de esta técnica informaron que la cirugía necesaria es tan simple que algún día podría volverse tan rutinaria como lo son hoy las operaciones de cataratas.[14]

Esta técnica es capaz de permitir a la gran mayoría de los pacientes con degeneración macular relacionada con la edad (DME) recuperar la vista. DME es una de las principales causas de ceguera entre los mayores de 50 años, que solo en Europa afecta a unos 14 millones de personas.

Actualmente existen algunos medicamentos, como el fabricado por Genentech Inc. (Lucentis) que pueden ayudar a uno de cada diez pacientes con un tipo de DME, llamada “DME húmeda”. El otro 90% de los pacientes tienen “DME seca”, para la que no hay tratamiento.

La degeneración macular relacionada con la edad es causada por una falla en las células del epitelio pigmentario de la retina (EPR), que forman una capa protectora bajo los conos y bastones sensibles a la luz que se encuentran en la retina. En algunos casos esta disfunción se ha asociado también al tabaquismo o los antecedentes familiares, entre otras causas.

El nuevo procedimiento ideado por los británicos consigue generar en el laboratorio células del epitelio pigmentario de la retina que sirven de “recambio”, a partir de células madre. Luego, los expertos inyectan en el ojo del paciente un pequeño parche de unos 4 a 6 milímetro formado con las células nuevas.

Los cirujanos logran restaurar la visión de algunos pacientes utilizando células madre de sus propios ojos, pero es un proceso es complicado y poco efectivo. La nueva técnica, que ha dado resultado en ratas, es mucho más prometedora. "Si no se ha vuelto algo de rutina en unos 10 años, significará que no hemos tenido éxito," dijo uno de los responsables. "Tiene que ser algo que esté disponible para una gran cantidad de personas," añadió. Se espera que la operación pueda ser realizada como un simple procedimiento de 45 minutos bajo anestesia local.

Extrañamente, este proyecto ha sido posible gracias a una donación de 8 millones de dólares que hizo un ciudadano estadounidense anónimo. Según los científicos del proyecto, esta persona se habría sentido frustrado por los límites que impone su país (EE. UU.) a la investigación con células madre.

Las células madre embrionarias son células maestras del cuerpo, capaces de generar todos los tejidos y órganos. Su uso es controvertido, porque muchas personas se oponen a la destrucción de embriones, aunque Gran Bretaña fomenta este tipo de investigación.[15]

Se debe contactar con el médico o acudir a la sala de emergencias inmediatamente. La mayoría de las formas graves de pérdida de la visión son indoloras y la ausencia de dolor de ninguna manera disminuye la necesidad urgente de conseguir atención médica. Muchas formas de pérdida de la visión sólo dan un margen de tiempo breve en el cual se pueden tratar en forma exitosa.

Esta comunidad necesita tecnología adecuada debido a que esta discapacidad afecta al individuo evitando ver correctamente un documento en su forma original, ya sea en una hoja de papel o una pantalla de ordenador, por lo cual necesita que se le presente con un formato modificado. Necesita recurrir al tacto (es decir, al sistema braille, primordialmente), escuchar grabaciones sonoras, leer textos en caracteres agrandados, o bien utilizar un ordenador cuya tecnología permita agrandar en la pantalla el material de información visual o transformarlo en documentos sonoros o táctiles.[16]​ Es decir necesitan un medio entre la información y ellos, que les permita cierta independencia y un acceso pleno al conocimiento.

Esto lo pueden obtener a través de elementos Tiflológicos los cuales son implementos que sirven a las personas con limitación visual para desempeñarse en su vida cotidiana de una manera autónoma. Ejemplos de ellos son el ábaco, la regleta y el bastón.[17]

También podemos incluir la Tiflotecnología la cual conjunta técnicas, conocimientos y recursos para procurar a las personas con discapacidad visual, ceguera o sordo ceguera, los medios oportunos para la correcta utilización de la tecnología, contribuyendo a su autonomía personal, plena integración social, laboral y educativa.[18]

Estos dispositivos pueden ser conjuntados en dos grupo.

Los que facilitan o permiten el acceso a la información del ordenador (sistemas de reconocimiento óptico o inteligente de caracteres, sistemas de reconocimiento táctil, revisores de pantalla, etc.)

Los que pueden conectarse al ordenador para intercambiar información, aun cuando también funcionan de forma autónoma y tienen su propia utilidad (sistemas portátiles de almacenamiento y procesamiento de la información, impresoras braille, aparatos de reproducción y grabación, calculadoras parlantes, diccionarios y traductoras parlantes, periódicos electrónicos adaptados para personas con discapacidad visual, programas de gestión bibliotecaria y de acceso a Internet, ampliación de la imagen, códigos de barras comprimidos para información de consumo y audiodescripción, etc.)[19]



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