x
1

John Wesley Hardin



John Wesley Hardin (n. Bonham, Texas; 26 de mayo de 1853 - f. El Paso, Texas; 19 de agosto de 1895) fue un forajido de leyenda (al igual que Billy "The Kid" o Jesey James) del oeste estadounidense del siglo XIX a quien se adjudican, al menos, 40 muertes. Reconocido por ser un hábil pistolero, creció en la etapa anterior a la guerra civil en la cual la violencia era una forma aceptada de solucionar conflictos. Después de estar preso por dieciséis años por la muerte de un sheriff, logró convertirse en abogado, pero fue abatido a balazos por un policía de la ciudad de El Paso. Escribió su autobiografía incompleta bajo el nombre de Vida de John Wesley Hardin, escrita por él mismo.

Su nombre de pila le fue dado en honor del fundador de los metodistas, pues su padre fue un predicador de esta congregación. Crecido en la etapa posterior a la guerra civil, creció bajo el resentimiento hacia las autoridades federales, como él mismo anota en su autobiografía:

Su primer homicidio lo cometió a los quince años en la persona de un antiguo esclavo, de nombre Mage Holzshauzen (asimismo, al parecer, un año antes ya había herido a cuchilladas a un compañero de escuela). Mage había jurado vengarse por haber perdido una pelea contra John y otro amigo; por ello, llegado el momento oportuno, enfiló con un garrote contra Hardin mientras andaba a caballo. Ante el ataque John le disparó varias veces hasta herirlo mortalmente. A pesar de que fue en búsqueda de ayuda para el joven Mage, este murió. Hardin decidió huir, ya que inmediatamente después de la Guerra las autoridades eran muy duras en lo referente a los crímenes cometidos contra gente de raza negra. En su huida se le adjudica haber matado al menos a cuatro soldados de la Unión.

Trabajó como maestro de escuela en el condado de Navarro y como cowboy. En tal gaje se le atribuye haber matado a seis mexicanos en una acalorada discusión. Ganándose la vida por medio del juego del póker, mató a un tal Jim Bradley durante una partida. Estando en una vecindad mexicana en febrero de 1871, según cuenta en su autobiografía, al rechazársele un pago durante un juego de cartas, golpeó a uno en la cabeza con la pistola y, disparando a mansalva, quebró el brazo a otro y a un tercero le atravesó el pulmón; por esto, según él, "las buenas gentes de la vecindad dijeron que hice algo bueno". Ese mismo año contrajo matrimonio con Jane Bowen, una antigua novia de su pueblo, con quien tuvo dos hijos.

Por entonces visitó Abilene, en Kansas. Según sus palabras:

Allí tuvo un supuesto encuentro con el afamado pistolero Wild Bill Hickok, en ese tiempo marshal del pueblo. Según cuenta, este le pidió que se despojara de sus armas mientras andaba de juerga con unos camaradas en un bar, ante lo cual Hardin rehusó. Al momento de salir Bill del establecimiento, con John detrás de él, alguien gritó; de nuevo Hickok se dirigió a Hardin reclamándole por hacer bullicio y le exigió la entrega de sus pistolas. El tejano lo hizo así extendiendo sus armas, pero de repente giró sus pistolas de tal manera que quedaron frente a Wild Bill. Este al final le dijo: "Eres el chaval más hábil y rápido que he visto. Vamos a dejar esto de lado y seré tu amigo".[1]​Sin embargo, hay quienes dudan de este hecho por la reputación de Wild Bill y que él mismo no hubiera dejado caer su prestigio tan fácilmente; además tal truco con las armas era algo común para no haber sido previsto por el marshal.

Otra anécdota que se le achaca en este lugar es haber disparado a través de las paredes, sin misericordia, a una persona que dormía junto a su cuarto, por roncar demasiado. Cierto o no, Hardin abandonó el pueblo inmediatamente.

Después de otro encontronazo en agosto de 1872 en Trinity City, donde fue herido gravemente, Hardin fue perseguido sin tregua. Al fin, se entregó él mismo a un sheriff de su confianza, en el poblado de Gonzáles (Texas); este le facilitó la huida dándole una sierra para que cortase los barrotes. En octubre fue prendido en el condado de Cherokee, por el asesinato de cuatro hombres de raza negra, pero escapó nuevamente.

Su vida tomó un rumbo definitivo en 1874, cuando tenía a los Rangers de Texas tras él. En ese año abatió en un intercambio de disparos al sheriff Charlie Webb en el condado de Brown . Hasta ese momento Hardin había tenido algún apoyo popular por sus acciones, especialmente si la víctima era algún federal, pero Webb era hombre querido y muy respetado en la zona, y esto volvió a la gente en su contra. Las consecuencias de esto fueron fatales: su hermano fue linchado y al menos ocho personas más perdieron la vida, entre familiares y gente inocente.

Debido a esta persecución huyó a Florida y se hizo llamar J. W. Swain, pero su persona estaba fichada y por su entrega se ofrecía una recompensa de cuatro mil dólares, vivo o muerto. En agosto de 1877 su identidad fue expuesta por un amigo cuando fue golpeado por un manager del ferrocarril, al expresar aquel, públicamente, que no dudaría el reputado Hardin en buscar revancha. Al poco tiempo alrededor de una veintena de oficiales realizaron la captura el 23 de agosto de 1877. En el arresto fue golpeado por ofrecer resistencia a la autoridad cuando intentó sacar su pistola.

Bajo el temor de ser linchado como había sido su hermano, afrontó el juicio en Texas y fue sentenciado a veinticinco años de prisión en la penitenciaría de Huntsville. Según su testimonio:

Durante su confinamiento fue castigado por diversos intentos de huida; fuera de esto, pudo estudiar leyes y logró autorización para ejercer la abogacía. Salió de prisión bajo juramento en febrero de 1894. Su esposa, a quien tenía un devoto amor, murió un año y cuatro meses antes de su liberación. En ese tiempo también empezó su autobiografía.

En posesión de una nueva vida, trató de ejercer su profesión en la localidad de El Paso, algo que resultó infructuoso a causa de su borrascoso pasado. Al poco tiempo Hardin estaba ya deambulando por los bares de la zona, fanfarroneando, jugando y bebiendo. Mientras, los policías locales estaban al tanto de sus movimientos a causa de su reputación de buen tirador y buscalíos, algo que no pretendió ocultar desde el momento mismo de su llegada. Con todo, si era acusado de portar armas o de algún robo, colaboraba con las autoridades.

En una ocasión amenazó a punta de revólver por una afrenta durante un juego de dados, y recobró el dinero perdido. Interrogado por los periodistas sobre este asunto, respondió:

En ese tiempo Hardin mantuvo una buena reputación en los juegos de mesa. Un día de agosto del año 1895, en el Acme Saloon, cuando apostaba a los dados con Henry Brown, el policía John Henry Selman se presentó en el lugar y se dirigió hacia Hardin, disparándole por la espalda por detrás de la cabeza y dejando tirado así al delincuente; según algunos, sus últimas palabras fueron: "Cuatro seises a mejorar, Henry".

Una de las versiones que se manejan para explicar este ataque es que Hardin estaba molesto por el arresto que hizo Selman de una amante suya porque aquella llevaba ilegalmente un arma. Desde entonces el tejano amenazaba constantemente al oficial, especialmente si estaba borracho. Según los historiadores, la época de desobedecer a las autoridades sin vergüenza alguna ya estaba en decadencia en época de la muerte del famoso pistolero, por lo que la acción del policía era previsible.

Hay cierta discusión acerca de la vida criminal de Hardin y si tacharlo de mero asesino a sangre fría o considerarlo un hombre representativo de su tiempo. En esta última opinión se hace notar que el periodo posterior a la guerra civil, la proliferación de armas y la penuria económica de los estados sureños hacían que las confrontaciones a mano armada fueran de alguna manera aceptadas. Además, ser un diestro pistolero era algo compartido tanto por las autoridades, los ciudadanos, como por los mismos delincuentes, puesto que se reaccionaba violentamente de manera inmediata ante cualquier ataque, provocando tiroteos para defender lo que se creía correcto.

En Hardin algunos han puesto de relieve los conflictos internos y la compleja personalidad que le incitaron a reaccionar violentamente ante ciertas situaciones. En sus primeros años fue apoyado por los aldeanos tejanos, cuando abatía a exesclavos o federales; pero tales "hazañas" se complicaron al eliminar a gente de toda condición como sheriffs o ladronzuelos en lugares diversos como saloons, arreando ganado o por motivaciones variadas. Según este parecer, los móviles de Hardin entonces tuvieron más que ver con el hecho de hacer prevalecer sus creencias personales sobre lo que era conveniente que por el vil asesinato o la recompensa inmediata. A esto se sumaban además su entorno y las convicciones con que creció, los prejuicios étnicos, la afición al alcohol y su personalidad impredecible.



Escribe un comentario o lo que quieras sobre John Wesley Hardin (directo, no tienes que registrarte)


Comentarios
(de más nuevos a más antiguos)


Aún no hay comentarios, ¡deja el primero!