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Lengua túrquica



Las lenguas túrquicas o túrcicas [1]​constituyen una familia de lenguas, estrechamente emparentadas, y habladas desde Turquía y Europa oriental hasta el Asia central. El miembro más conocido de dicha familia es el turco, la lengua oficial de Turquía. Debido a ciertos rasgos tipológicos (presencia de sinarmonía vocálica, orden de constituyentes, existencia de posposiciones, carácter aglutinante de la morfología) y basándose en un puñado de correspondencias léxicas se las ha considerado como una rama de la macrofamilia altaica, si bien hay que señalar que hoy día dicha clasificación no es aceptada por la mayoría de lingüistas.[2]

La división del continuo dialectal de las lenguas túrquicas es un problema complejo, ya que a veces es complicado decidir cuándo dos variantes son dialectos de la misma lengua o son lenguas diferentes. Otra complicación es que los hablantes de lenguas túrquicas han sido históricamente desplazados de unos lugares a otros por ejércitos invasores que han pasado por su territorio (hunos, mongoles, tártaros). Un breve ejemplo de un reciente desplazamiento dará indicación de las complicaciones que puede introducir esta movilidad humana en la clasificación genética de las lenguas:

El turkmeno es históricamente un dialecto del turcomano y de hecho, todavía a veces se lo considera así. Sin embargo, los turkmenos emigraron de Turkmenia al norte del Cáucaso (en Stávropol), donde entraron en contacto con el nogayo, lengua túrquica de un subgrupo diferente. Como resultado, el turkmeno ha perdido muchas de las características del turcomano y ha adquirido algunas del nogayo.

Un problema añadido está relacionado con la nomenclatura de los pueblos túrquicos, ya que un autónimo se transfiere de un pueblo a otro, de hablantes de un grupo túrquico a otro o sobrevive como autónomo entre pueblos túrquicos cuyas lenguas claramente pertenecen a grupos diferentes. El caso más notorio es el del tártaro, que en un tiempo sirvió para designar a todos los pueblos túrquicos, excepción hecha de los turcos otomanos. En tiempos recientes, con el desarrollo de nombres individuales para los varios subgrupos túrquicos, el término tártaro se ha restringido gradualmente, hasta el punto de limitarlo a los que antiguamente fueron llamados tártaros del Volga, es decir, el grupo étnico con su centro tradicional en Kazán. Además de ellos hay otros grupos étnicos que no tienen distintivo autónimo y retienen el término tártaro junto con un atributo añadido: por ejemplo, tártaro de Crimea, tártaro chulym (melet). El tártaro de Crimea y el tártaro chulym, a pesar de su nombre común, no están relacionados estrechamente entre sí, ni étnica ni lingüísticamente dentro de la rama túrquica.

Otro autónimo que ha experimentado transformaciones similares es uigur. Hay dos grupos dentro de las lenguas túrquicas que llevan el nombre uigur: el karluk-uigur y el uigur-oguz, y sin embargo ninguno de los dos habla uigur. Algo similar ocurre con los términos kazajo y kirguís: el pueblo y la lengua que ahora se llaman kazajo fueron originalmente llamados kirguises, mientras que los ahora llamados kirguises fueron llamados kara-kirguiz.

El hogar túrquico original estaba cerca de China, en el Turquestán, siendo el Turquestán chino la parte oriental de esa región y que ahora se denomina Sinkiang. La parte septentrional del Turquestán chino, alrededor del río Ili, fue el foco del Imperio que hacia el siglo VI d. C. comenzó su expansión occidental. Hasta entonces los pueblos túrquicos solo habían vivido en el occidente y el centro de Mongolia. Sus monumentos literarios más antiguos, escritos en estelas erigidas en el valle del río Orjón (afluente del río Selengá en el norte centro de Mongolia), proceden del siglo VIII. Esa zona es la cuna de casi todos los imperio nómadas y el corazón de la región altaica. Por eso esa parte oriental del Imperio tuvo una importancia política más importante que la occidental, aunque esta última fuera militar y económicamente más fuerte. Los túrquicos orientales han preservado la identidad nacional mientras que los occidentales fueron el enlace entre las civilizaciones de oriente y occidente.

Los túrquicos occidentales hicieron conquistas en el oeste y el sudoeste absorbiendo a las poblaciones iranias locales. Los tayikos que se hallan en Xinjiang occidental representan los elementos no asimilados en ese proceso. Esta expansión del Imperio en los siglos VI y VII fue el cenit en la difusión de los pueblos túrquicos por Asia, pero luego fueron desplazados por los mongoles bajo Gengis Kan en el siglo XII y más tarde por los rusos.

Al estudiar las lenguas túrquicas es importante tener en mente algo de la influencia cultural que ha modelado tales lenguas, siendo la principal el esparcimiento del islam: esta religión es la tradicional de la mayoría de hablantes de lenguas túrquicas, exceptuando algunas en el extremo occidental (gagauzos y chuvashos son en su mayor parte nominalmente cristianos) y los que están al este de la línea tradicional divisoria entre islam y no islam en Siberia, que es el río Irtysh. En términos geográficos esto significa que los pueblos túrquicos, desde los turcos en el oeste a los kazajos y quirguizes en el este, son musulmanes, con la única excepción de los karaím, que son de religión judía, tratándose del remanente que adoptó el judaísmo como religión oficial del Imperio Jazar. Al este de esa línea divisoria algunos de los pueblos túrquicos aceptaron el budismo de los mongoles, quienes a su vez lo recibieron del Tíbet; esto se aplica a los altáis, jakasios y especialmente tuvanos. Otro pueblos túrquicos de Siberia no fueron afectados por las innovaciones religiosas procedentes de Eurasia, reteniendo sus creencias chamanistas.

Esas divisiones religiosas se reflejan en la influencia lingüística: los pueblos islámicos tienen una fuerte influencia árabe y persa en términos de vocabulario, pero también fonología (asimilación de sonidos no hablados previamente en las lenguas túrquicas) y la sintaxis. La influencia persa se advierte en las lenguas túrquicas que coexisten con las lenguas iranias y sus dialectos, por ejemplo, en uzbeko y en dialectos iranios de Azerbaiyán. Las lenguas de los pueblos túrquicos budistas han estado sometidas a influencia léxica del mongol, tibetano, sánscrito y en un caso griego, trasmitido vía mongol, como es la palabra tuvá nom 'libro' que deriva de la griega nomos 'ley'. Los chuvashos han permanecido aislados de las corrientes que han afectado al cuerpo de lenguas túrquicas, teniendo más influencia de las lenguas urálicas, especialmente de la lengua mari.

Hoy en día se considera al idioma huno como parte de la familia de lenguas túrquicas a partir de diversas coincidencias obtenidas al comparar los pocos sustantivos que se conocen de este idioma y el turco.

Las lenguas túrquicas son habladas por más de 200 millones de personas, de los cuales 84 millones corresponden al Idioma turco.

(70,000,000) Unión Europea:(~6,000,000)

Total: 75-88 millones

(44,000)
Total: 300,000

(20,000,000)
Azerbaiyán:(9,600,000)
Total: 30-35 millones

(700,000) Total: 6.7M

(1,000,000)

China:(1,200,000)
Uzbekistán:(900,000)
Rusia:(700,000) Total: 18 millones

Total: 6.2 millones

Uzbekistán:(230.000)

(3.600.000)


La rama túrquica de las lenguas altaicas contiene un gran número de lenguas habladas desde los Balcanes pasando por Asia Central hasta regiones de China y Siberia. Los registros más antiguos escritos en lengua túrquica proceden de comienzos del siglo VIII y están escritos en la denominada escritura Orkhon.

La clasificación interna de las lenguas túrquicas es un asunto extremadamente complejo. En general, estas lenguas son cercanas las unas a las otras y forman un complejo dialectal en el que las variantes lingüísticas son muchas veces mutuamente inteligibles, decayendo esa inteligibilidad a medida que hay separación geográfica. Solo dos lenguas túrquicas no cuadran con ese caso: el chuvasio, que es la lengua túrquica más divergente, y el yakuto (incluyendo el dolgan, que es considerado una lengua separada), que se separó hace tiempo del cuerpo túrquico principal y ha recibido considerable influencia tungús.

Las lenguas y dialectos de la rama túrquica son los siguientes:

Las lenguas túrquicas son muy similares entre sí y hay un alto nivel de inteligibilidad entre ellas.

Las lenguas túrquicas se clasifican usualmente en seis ramas (Johanson 1998):[3]

Las siguiente tabla basada en el mismo autor muestra la localización de cada grupo y las lenguas que forman parte de cada uno[4]

Lenguas Oguz.png

Map-Kypchak Language World.png

Lenguas karluk.png

En el pasado se ha considerado que las lenguas túrquicas forman parte de la macrofamilia altaica que integraría también a las lenguas tunguso-manchúes y a las lenguas mongólicas. Sin embargo, numerosos autores han planteado dudas sobre la validez filogenética de dicha agrupación, que actualmente es rechazada por la mayoría de lingüistas. [13]

La escritura árabe se usa para el uigur, kazako y el kirguiz. No hay escritura en China para el salar o yugur, usándose la escritura china para propósitos administrativos y educativos. El uzbeko y el tártaro fueron escritos en China en árabe pero no hay publicaciones de esas lenguas en esa nación. La instrucción en las escuelas es en uigur y kazako que son usados ampliamente por los uzbekos y los tártaros.

Las lenguas túrquicas comparten una serie de características comunes:

El verbo se construye sobre un juego de raíces (presente, futuro, aoristo, condicional, necesitativo, subjuntivo y dos tiempos pasados) a lo que debe añadirse una serie de afijos que marcan las distinciones de modo o tiempo para formar formas finitas. El turco distingue entre un pasado evidencial, usado cuando el hablante testifica de un suceso de común conocimiento, de un pasado inferencial, cuando el suceso del que se habla es de conocimiento del hablante.

Los numerales reconstruidos para diferentes ramas túrquicas son:



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