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Lerroux



Alejandro Lerroux García (La Rambla, 4 de marzo de 1864-Madrid, 27 de junio de 1949) fue un político español de ideología republicana. Ejerció la presidencia del Consejo de Ministros en varias ocasiones durante la Segunda República.[2]

Fundador y a la vez líder del Partido Republicano Radical (PRR), desde sus inicios fue un político controvertido, siendo especialmente conocido por su retórica demagógica.[3]​ Con un discurso obrerista, anticlerical y diametralmente opuesto al incipiente nacionalismo catalán,[4]​ durante su primera etapa política se convirtió en un destacado líder político en Barcelona. Con posterioridad adoptaría posiciones más templadas, teniendo un papel destacado en la proclamación de la Segunda República. Enfrentado a los gobiernos de Azaña durante el llamado bienio «reformista», a partir de septiembre de 1933 asumiría la presidencia del Consejo de ministros y se convirtió en uno de los principales árbitros de la situación política durante el bienio «radical-cedista».

Su giro a la derecha, sin embargo, llevó a su partido a sufrir varias escisiones; su imagen también quedó muy dañada entre el público por una sucesión de escándalos de corrupción que se hicieron públicos a finales de 1935. Tras el hundimiento del Partido Radical en las elecciones de 1936, Lerroux desapareció del escenario político. Con el estallido de la Guerra civil se exilió en Portugal, desde donde llegaría a mostrar su adhesión a Francisco Franco.

Tradicionalmente se ha venido en denominar «lerrouxismo» al movimiento social y político creado en torno a su figura.

Nacido en la localidad cordobesa de La Rambla el 4 de marzo de 1864,[5]​ residió durante su juventud en diversos puntos del centro, norte y sur de España,[6]​ como Vitoria, Villaveza del Agua (junto a un tío párroco), Madrid (con su madre) y Cádiz (a donde fue mandado con su padre y donde concluyó el período de su infancia).[7]

Al parecer, durante sus primeros años Lerroux se habría iniciado en la masonería, sin que posteriormente desarrollara actividad alguna en la misma.[8]​ Antes de dar el salto a la política, llegó a desempeñar diversos trabajos como agente de seguros, corredor de bolsas o meritorio subcontratado.[9]​ Lerroux militaría desde su juventud en los partidos republicanos, siguiendo a Manuel Ruiz Zorrilla —líder histórico del republicanismo—. Detenido y preso en varias ocasiones,[10]​ era aficionado al duelo.[11]

Desde 1890[12]​ se dedicó al periodismo, desarrollando un estilo agresivo y populista; llegó a colaborar o dirigir varias publicaciones. Se inició periodísticamente en El País —órgano oficial de la facción republicana liderada por Ruiz Zorrilla—, donde no tardó en hacerse conocido por su estilo; sin embargo, tiempo después abandonaría esta cabecera y fundó un nuevo diario republicano, El Progreso, al cual arrastró a buena parte de los redactores de El País.[13]

Algunos de sus agresivos artículos le supusieron problemas con la justicia, llegando a pasar nueve meses en prisión por varias condenas acumuladas.[14]​ En torno al cambio de siglo se trasladó a Barcelona y posteriormente a El Tejar, donde fue nombrado director del diario La Publicidad, que se acabaría convirtiendo en el órgano personal de Lerroux.[15]

Mantuvo el control de La Publicidad al menos hasta 1906.[16]​ Sería fulminantemente cesado por su abierto apoyo a los «hechos del ¡Cu-Cut!».[17]

Ese mismo año Lerroux fundaría en Barcelona el diario El Progreso,[18]​ publicación que se acabaría consolidando como el portavoz oficial del político cordobés.[19]

En 1901 fue elegido diputado por primera vez, escaño que revalidó durante los comicios de 1903 y 1905. Hacia 1903 el movimiento lerrouxista había alcanzado en Barcelona su momento cumbre.[20]​ Ese año, además, participó en la fundación de la Unión Republicana, entre cuyos miembros fundadores se había contado junto al republicano «histórico» Nicolás Salmerón.[21]​ Responsable del desarrollo en Barcelona de una política obrerista,[22]​ en 1907 fundaría de forma pionera en la ciudad una Casa del Pueblo, un modelo importado de Bélgica.[23]​ Por aquella época Lerroux también destacó por sus posturas anticlericales y exaltadas, llegando a declarar en una ocasión:

Hacia 1906 Lerroux rechazó de plano unirse a la coalición Solidaridad Catalana,[25]​ y de hecho sus partidarios emprendieron actos violentos contra la candidatura catalanista. Desde comienzos del siglo XX, Lerroux, enfrentado al nacionalismo catalán y al anarcosindicalismo, había logrado mediante sus campañas con mensaje populista y demagógico la adhesión de buena parte de la clase obrera y llegó a ser llamado el Emperador del Paralelo,[22]​ avenida barcelonesa de alegre vida nocturna. Como señalaría posteriormente Eduardo Aunós, Lerroux logró alzar «contra la burguesía catalana...a las masas proletarias abandonadas en los suburbios fabriles de la gran ciudad mediterránea».[26]​ De hecho, el éxito de Lerroux dejó a la izquierda catalanista huérfana de opciones políticas por lo menos hasta la década de 1930.[27]

Descontento con el creciente nacionalismo catalán de la Unión Republicana, acabaría abandonando la formación. En 1908 conformaría el Partido Republicano Radical (PRR),[28]​ partido que capitalizó la popularidad de Lerroux entre las masas inmigrantes.[29]​ De bases ideológicas muy volátiles, los planteamientos ideológicos del PRR oscilaron entre su inicial radicalismo populista anticlerical y violento, que le llevó a verse envuelto en los hechos de la Semana Trágica de Barcelona (1909), y su posterior giro hacia el republicanismo moderado.

En 1908 publicó De la lucha, obra prologada por Nicolás Estévanez.[30][31]

Fue condenado a dos años y cuatro meses de prisión por la publicación de uno de sus artículos, en concreto uno a favor de José Nakens (en el contexto del intento de asesinato de Alfonso XIII en 1906), y se exilió a Francia y Argentina entre 1908 y 1909.[32]​ Permanecería en Argentina entre octubre de 1908 y julio de 1909.[33]​ Volvería a abandonar el país escapando de las represalias gubernamentales tras la Semana Trágica de Barcelona en 1909. A su regreso ingresó en la Conjunción Republicano-Socialista, y recuperó en 1910 su escaño de diputado; sin embargo, los escándalos de corrupción que se sucedieron le alejaron de su electorado barcelonés y en 1914 la falta de apoyo le llevó a presentarse en la provincia de Córdoba; conseguiría escaño de diputado por el distrito de Posadas.[34]​ Durante la Gran Guerra fue un destacado aliadófilo,[35]​ pero el país mantuvo su neutralidad en ese conflicto. A continuación de la detención del comité de la huelga general de 1917 cruzaría la frontera hacia Francia.[36]

Se licenció en derecho en la Universidad de La Laguna en 1923, en un solo día y con nueve matrículas de honor, convirtiéndose en abogado a los 58 años.[37]

Integrado en la plataforma Alianza Republicana, Lerroux se mantuvo políticamente activo incluso durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera. No obstante, en 1929 hubo de hacer frente a la secesión del sector radical-socialista liderado por Marcelino Domingo, que se escindidió de su partido.[38]​ Fue uno de los asistentes al Pacto de San Sebastián, reunión celebrada en agosto de 1930 con el objetivo de organizar la instauración de la República.[39]

Lerroux participó en la proclamación de la Segunda República Española en abril de 1931. Su partido fue miembro del Gobierno provisional que gobernó el país durante los primeros meses de la joven República y que redactó la Constitución de 1931. El propio Lerroux fue ministro de Estado.[nota 2]​ Ocho meses más tarde, en diciembre de 1931, el líder radical abandonó el gobierno de Manuel Azaña por estar en desacuerdo con la continuidad de la alianza republicano-socialista que lo había sustentado.[41][nota 3]

Durante el llamado «Bienio reformista» se mantuvo en la oposición, atacando en muchas ocasiones las políticas del gobierno Azaña. Algunos autores han señalado que Lerroux tenía conocimiento de la conspiración militar que daría lugar a la fallida sublevación militar de agosto de 1932,[42]​ e incluso, la posible participación de algunos miembros del Partido Radical en la conspiración militar.[43]​ Según Nigel Townson, Azaña llegó a acariciar la idea de procesar a Lerroux por su relación con los hechos de agosto de 1932, y aunque Lerroux hubo de prestar declaración ante la policía, el hecho quedó en nada.[44]

A partir de la ruptura con los republicanos progresistas, Lerroux se aproximó a las posiciones de la derecha y tras su éxito en las elecciones de noviembre de 1933 pactó con la CEDA para formar gobierno. Entre 1933 y 1935 ocupó tres veces la presidencia del gobierno, además de carteras en Guerra (1934) y Estado (1935). La CEDA, ahora coaligada con otros partidos como el monárquico Renovación Española (proveniente de Acción Nacional), con el fin de aprovechar las ventajas que la ley electoral otorgaba a la mayoría, obtuvo 115 actas de diputado, convirtiéndose en la primera fuerza política del Parlamento, que utilizó para condicionar la política del gobierno formado por Alejandro Lerroux. A este periodo, algunos historiadores izquierdistas lo denominan «Bienio Negro» significando que fueron «años reaccionarios y marcados por el fascismo».[45][46]​ También aparecen en la historiografía otras denominaciones como: «Bienio Radical-Cedista»[47]​ y «Bienio Rectificador».[48]

Su pacto de gobierno con la CEDA se encontró con la frontal oposición de los partidos y sindicatos de izquierda, que llegaron a convocar una huelga revolucionaria a comienzos de octubre de 1934. A pesar de que la huelga fracasó en la mayor parte de España, sí obtuvo un importante apoyo en Asturias, donde los mineros y consejos obreros rápidamente se hicieron con el control; el balance de víctimas fue de unos 1100 muertos y 2000 heridos entre los insurrectos, y unos 300 muertos entre las fuerzas de seguridad y el ejército.[49]​ También hubo de hacer frente a la fallida proclamación del Estado Catalán. La sangrienta represión del movimiento revolucionario, especialmente de la «Revolución de Asturias», le generaron un profundo rechazo desde numerosos sectores de la sociedad española.

Otro motivo de rechazo fue el proceso político que se organizó contra Manuel Azaña, al que se acusó de haber participado en el movimiento huelguístico mientras se hallaba en Barcelona para asistir al funeral de Jaime Carner: el propio Lerroux fue uno de los políticos que más vehementemente acusó a Azaña de su participación en los hechos revolucionarios, llegando a declarar falsamente que le habían intervenido importantes documentos que lo relacionaban con los hechos revolucionarios.[50]

Por otro lado, sus gobiernos de coalición con la CEDA se mostraron políticamente impotentes y no emprendieron ninguna reforma de cierto calado, sin tener tampoco un programa político que pudieran desarrollar; se hicieron algunas tímidas reformas en materia agraria, mientras en el Ejército se promocionó a militares de tendencias derechistas y claramente anti-republicanos.[51]​ Su política tampoco contó con el respaldo del Presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora: en una ocasión, por ejemplo, se negó a firmar y dar el visto bueno al nombramiento del comisario Santiago Martín Báguenas —un reconocido derechista y antirrepublicano— como director general de Seguridad.[52]

Su definitivo derrumbe político vendría dado por su implicación en el escándalo del estraperlo, en octubre de 1935, que motivó que la CEDA se alejara de la coalición gobernante. El estraperlo (de los nombres de sus creadores Strauss, Perle y Lowmann) era una ruleta que ocultaba un dispositivo eléctrico que permitía su manipulación y pingües beneficios para la banca del casino; fue probada en el Casino de San Sebastián y en Baleares, aunque finalmente su utilización fue prohibida. Los empresarios, que aseguraban haber donado grandes cantidades de dinero a miembros del Gobierno a modo de sobornos, exigieron una indemnización e iniciaron una campaña de desprestigio y acoso que salpicó a Alejandro Lerroux quien, en el momento de los hechos, no formaba parte del Gobierno. En ese escándalo implicaron también a su propio hijo adoptivo, Aurelio Lerroux, quien fue exculpado por la Comisión de Investigación creada a tal efecto. Otros significados políticos del Partido Radical, como Salazar Alonso, ministro de la Gobernación y alcalde de Madrid, y Juan Pich, gobernador general de Cataluña, tuvieron que dimitir de todos sus cargos. Al mes siguiente estalló otro escándalo, el llamado caso Nombela, que deterioró definitivamente la imagen de los radicales y dio al traste con su alianza con la CEDA de Gil Robles y Lerroux salió del gobierno.[53]​ El Partido Radical nunca se recuperó.[54]

Víctima del descrédito en que había caído su gobierno, en las elecciones generales de 1936 el PRR de Lerroux sufrió un enorme descalabro político, obteniendo solamente 5 diputados y un 1,1% del escrutinio total; ni siquiera el propio Lerroux logró obtener acta de diputado.[55]​ Tras este fracaso, Lerroux prácticamente desapareció de la vida política.

El 17 de julio de 1936, inicio de la Guerra Civil Española, se encontraba pasando las vacaciones en su finca segoviana de San Rafael y rápidamente salió para Portugal, manteniéndose en el exilio durante el resto de la contienda. En su libro La pequeña historia da cuenta de este hecho, aparte de constituir una memoria sobre el devenir de la II República. Muchos antiguos «radicales» acabaron mostrando su apoyo al bando sublevado.[56]​ Este fue también el caso de Lerroux: en el primer aniversario del comienzo de la contienda, Lerroux envió un mensaje de adhesión al jefe de los sublevados, el «generalísimo» Francisco Franco.[57]

Regresó a España en 1947, y falleció dos años más tarde, el 27 de junio de 1949, en su domicilio madrileño de la calle del Marqués de Villamejor, n.º 4, tras haber regresado al seno de la Iglesia católica.[58][59]

Fue enterrado en el cementerio de la Almudena.[60]





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