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Loros



Los psitácidos (Psittacidae) son una familia de aves psitaciformes llamadas comúnmente loros o papagayos, que incluye a los guacamayos, las cotorras y formas afines de América y África. Se clasifica dentro de la superfamilia Psittacoidea junto a las otras dos familias de loros típicos: Psittrichasiidae y Psittaculidae.

Tienen un pico con una forma curvada característica, la mandíbula superior con una movilidad leve que se empalma con el cráneo, y una postura generalmente erguida. Viven por regla general en zonas cálidas y arboladas, son buenas voladoras y diestras escaladoras de ramas y árboles gracias a sus garras prensiles zigodáctilas. Además poseen una gran capacidad craneal, siendo uno de los grupos de aves más inteligentes.

La vida útil de los loros alcanza, según la especie, de 5 a 75 años.

Loro más viejo: Cookie, la cacatúa, fue el poseedor del récord mundial Guinness como el loro más longevo de la historia. Murió en 2016 a la edad de 83 años y vivió casi toda su vida en el zoológico de Brookfield después de haber sido enviado desde un zoológico australiano aproximadamente al año de edad.[1]

Muchas especies de psitácidas pueden imitar la voz humana y otros sonidos, a pesar de no poseer cuerdas vocales. La investigadora Irene Pepperberg ha publicado trabajos sobre la capacidad de aprendizaje de un loro gris africano llamado Alex,[2]​ que fue entrenado para utilizar palabras con el objetivo de identificar objetos, describiéndolos, contándolos, e incluso contestando preguntas complejas, por ejemplo “¿cuántos cuadrados rojos hay?” (con una exactitud del 80 %).[3][4]

Los psitácidos están distribuidos principalmente por América. Actualmente únicamente en la región neotropical, aunque la extinta cotorra de Carolina vivía en Estados Unidos, donde ocupan muchos y distintos hábitats arbolados, desde las húmedas selvas tropicales hasta las sabanas. Sin embargo, los diez miembros de la subfamilia Psittacinae son nativos del África subsahariana.

En el pasado en esta familia se agrupaba a todos los loros menos a los de Nueva Zelanda (Strigopidae), pero a consecuencia de los análisis genéticos se reestructuró, sacando a muchas especies y creando dos nuevas familias: Psittaculidae y Psittrichasiidae.

La siguiente clasificación es la versión más actual resultante de las investigaciones más recientes.[5][6][7][8][9][10]

Familia Psittacidae:

Además, se han encontrado otros géneros fósiles, como Khwenena del Plioceno de Sudáfrica.[11]

Los loros se caracterizan por ser aves gregarias, esto hace que se establezcan relaciones entre individuos de una población, el agruparse en bandos reporta dos beneficios fundamentales a las poblaciones de loros: pueden realizar una localización más efectiva de los alimentos, y tienen una mayor protección ante el ataque de un depredador.[12]​ Estas aves han desarrollado toda una gama de comportamientos comprensibles para los componentes del grupo y para el compañero. Rascarse mutuamente la nuca con el pico, es una forma de contacto físico que refuerza el vínculo del grupo y darse de comer ambos, este acto refuerza el vínculo que existe entre macho y hembra y se realiza de forma especial durante la época reproductiva, cuando el macho quiere unirse a la hembra, también los ligeros golpes en el pico que se da la pareja tienen la misma función, al igual que rascarse recíprocamente la nuca o alrededor del pico.

Los loros son adquiridos comúnmente como animales domésticos, constituyendo una excelente compañía. Se debe tener en cuenta, con todo, que en muchos países se les captura por su gran valor de venta; eso supone que son capturados de manera ilegal, matando en el proceso a los adultos hasta poner en riesgo de extinción a muchos de ellos. Durante su transporte clandestino en condiciones brutales para no ser detectados mueren el 60% y los restantes son vendidos por traficantes en el extranjero, a donde son llevados también de manera clandestina. En México está prohibido el comercio nacional e internacional de las especies nativas (Ley General de Vida Silvestre 2014 Art 60 Bis 2). [13]

Las plumas de las alas de estas aves se recortan o podan a menudo y algunos dueños permiten que los pájaros paseen.

Los loros requieren unos cuidados mínimos: comida específica, agua, espacio, limpieza y, por supuesto, mucho cariño. Una faceta importante de la domesticación de loros son los graznidos, con los que responden a casi cualquier sonido agudo: ambulancias, ladridos de perros, claxon de coches, llantos de niños, e, incluso, a la televisión.

Los loros tienen la capacidad de imitar, por repetición, los sonidos humanos: son los únicos animales con la capacidad de imitar sonidos del lenguaje humano, aunque lógicamente, su desarrollo cerebral les impide utilizarlo como signos de comunicación; es decir, lo hablan por repetición y entrenamiento, pero no lo comprenden.

No todos los loros son iguales: los hay más tranquilos, menos ruidosos, más cariñosos, etc. Esto le da la oportunidad al dueño para elegir el tipo de loro que más se adapte a sus gustos.

A los loros domésticos hay que proporcionarles una alimentación adecuada y variada, con semillas, como el girasol o el mijo, diversas frutas, etc. Un veterinario especializado en mascotas exóticas indicará la mejor dieta para el tipo de loro que se posea, para garantizar una correcta alimentación que le proporcionará un estado de salud óptimo.

Para su entrenamiento, los dueños de loros domésticos suelen:

Algunos loros han alcanzado gran celebridad, como Grand Parole, del que se dice que dominaba el vocabulario básico de seis idiomas y era capaz de reconocer a más de cien personas, pronunciando correctamente su nombre, lugar de nacimiento, estado civil, profesión y comida favorita. Grand Parole recorrió toda Europa y América a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Lamentablemente, la noche del 12 de julio de 1907 fue secuestrado en el tren que cubría el trayecto de Praga a Budapest. Las circunstancias del secuestro nunca fueron completamente esclarecidas, aunque algunos historiadores sostienen la participación de los servicios secretos del entonces Imperio austrohúngaro. Recientemente han circulado por la web algunas grabaciones atribuidas a Grand Parole que, aparentemente, fueron realizadas en Londres unos dos meses antes de su desaparición.

Se cree que los loros, en general, pueden vivir de 50 a 60 años, aunque comúnmente en cautiverio viven menos.

De todas las capitales del mundo, Caracas (Venezuela) es la que alberga mayor cantidad de especies de psitácidos con 15 especies. Inclusive hay una especie introducida o exótica,el Perico Acollarado, que se reproduce dentro del Parque del Este (Parque Generalísimo Francisco de Miranda). Siete especies dcorresponden a los pericos ; cuatro especies de guacamayas; dos especies de loros; y dos especies de cotorras.[14]



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