Misterio de Obanos



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El Misterio de Obanos es una representación teatral de gran formato, de carácter religioso (al estilo de un auto sacramental), estrenada en 1965 y que desde el año 2000 se escenifica cada dos años (los pares) en la Plaza de los Fueros de Obanos (Navarra, España). Consta de ocho días sucesivos de puesta en escena, siendo todos los días idénticos (de sábado a sábado, en la semana del día de Santiago, 25 de julio). Está organizado por la "Fundación Misterio de Obanos" y es representado por entre 300 y 400 figurantes, siendo, la gran mayoría, vecinos de esta localidad, y, unos pocos, actores profesionales o amateurs que se unen al nutrido elenco dando vida a los personajes principales de la obra. A ellos se añaden jinetes, dantzaris y otros especialistas diversos que colaboran expresamente en el espectáculo.

El Misterio de Obanos fue declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional en 2001 por parte de la Secretaría de Estado de Comercio y Turismo de España. En 1965 también recibió el Premio Extraordinario "Misterio de Elche" por parte del Ministerio de Información y Turismo. En 1993 formó parte de los Festivales de Navarra.

La vistosa pieza teatral, que se escenifica al aire libre, se estrenó en 1965 con el nombre de "Misterio de San Guillén y Santa Felicia", siendo una creación del sacerdote Santos Beguiristáin Eguilaz (1908-1994), que hizo el guion de la obra basándose en unas cuartillas que escribiera en 1962 para ser declamadas en una fiesta popular. El texto original es de Manuel Iribarren (natural de Pamplona) y de Alfonso Ventura, y la adaptación musical corrió a cargo del maestro Luis Morondo (de la vecina localidad de Puente la Reina).

Desde 1965 hasta 1977 las representaciones tuvieron una periodicidad anual y se celebraban a mitad de agosto, suspendiéndose desde ese último año, durante 15, hasta que se recuperó en 1993 (en el marco de los Festivales de Navarra). No se volvió a representar hasta los años 1999 y 2000. En este último se tomó la decisión de que la representación fuese bienal, habiéndose celebrado representaciones en 2002, 2004, 2006 y 2008. La próxima edición está prevista para 2010 que coincide que será Año Jacobeo. Esta decisión de celebrar el Misterio cada dos años vino dada porque se consideró que ponerlo en marcha anualmente exigía mucho esfuerzo y, por otra parte, celebrarlo cada tres o más años podía ser un tiempo excesivo para que los actores recordasen sus papeles, etc.

Uno de los mayores atractivos de la obra son los más de 1100 trajes de época (imitaciones de vestimentas medievales sacadas, en algunos casos, de cuadros de los Museos Vaticanos y de otros lugares), que fueron confeccionados en su gran mayoría en los primeros años de la primera época por la costurera obanesa Clara Vélaz (1908-). Otros diseñadores de los trajes fueron Lozano de Sotés Bartolozzi y el propio Santos Beguiristáin Eguílaz.

El espectáculo, de unas dos horas de duración, se complementa y engrandece con luminotecnia y sonidos, efectos especiales, fuegos artificiales, caballerías, carros, antorchas, zancos, malabares, etc.[1]

En 1962 el sacerdote Santos Beguiristáin Eguílaz escribió un primer texto con el nombre de "Del martirio de Santa Felicia y la penitencia de San Guillén", que fue leído el miércoles 25 de abril de 1962, víspera de la festividad de San Guillermo, por los niños de Obanos en la plaza de la localidad, a las diez de la noche "alrededor de la hoguera del santo". Las crónicas locales señalan que contó con una nutrida asistencia de vecinos, a los que se había aconsejado mediante bando acudir "cenados y sin prisa".

El éxito de esa primera representación popular llevó, en 1965, a la construcción de un texto, en versos alejandrinos, que recogía la leyenda medieval e incorporaba tradiciones y personajes del Camino de Santiago. Este es el que se considera el texto original del Misterio.

Ver, al final de esta página, el cuadro histórico de directores y actores principales desde 1965.

A los primeros años de representaciones (1965-1977) se les conoce como "primera época" del Misterio, habiéndose celebrado 13 ediciones sucesivas alcanzando más de 100 representaciones en total (130 000 espectadores, aproximadamente). En aquel entonces el Misterio contaba con patrocinio de la Diputación Foral de Navarra y del Ministerio de Información y Turismo y se enmarcaba dentro de los Festivales de España. En aquel entonces el Misterio se representaba en agosto. En 1978 se previó la celebración del Misterio entre el 8 y el 15 de agosto (y se imprimieron carteles que así lo atestiguan), pero la inestable situación política de aquel año hizo que no se celebrase y que fuese el primero de 15 años de paréntesis (hasta 1993).

Abarca desde su recuperación, en 1993 (dentro de los Festivales de Navarra, gracias a la Institución Príncipe de Viana), hasta la actualidad, con 7 ediciones en total (contando la de 2008), sobrepasando el medio centenar de actuaciones. Desde 1999 la organización ha corrido a cargo de la Fundación Misterio de Obanos. En este segundo periodo las representaciones han sido siempre a finales de julio (incluyendo, esporádicamente, algún día de primeros de agosto). En cuanto a su recuperación, la edición de 1993, inserta en los Festivales de Navarra, fue más bien una excepción más que el comienzo de esta segunda época. El verdadero resurgir del Misterio comenzaría en 1999 cuando el pueblo de Obanos retomó su organización.

Se creó el 1 de noviembre de 1992 con el fin de incentivar y recuperar el Misterio de Obanos. Desde ese año hasta 1998 la presidencia de la Fundación estuvo en manos del Gobierno de Navarra. Desde 1998 en adelante el cargo lo asumiría el/la presidente/a de la Hermandad de Ermitaños de Arnotegui.

La Fundación está formada por representantes de:

En 2001 se incorporaron a la Fundación, en calidad de miembros honoríficos, representantes de las Comunidades que atraviesa el Camino de Santiago.

Ver, al final de esta página, el cuadro histórico de presidentes de la Fundación Misterio de Obanos.

El Misterio de Obanos es un retablo escénico del Camino de Santiago, ambientado en la Edad Media y centrado (en su segunda mitad), en una leyenda medieval (la de San Guillén y Santa Felicia), que había llegado a la época actual gracias a la tradición oral. El Misterio se inicia con la narración del descubrimiento de la tumba del apóstol Santiago en el año 813, escenificando supuestas peregrinaciones a Compostela y diálogos de varios personajes ficticios e históricos, así como su regreso.

Se describe la peregrinación de la princesa Felicia de Aquitania (Francia). Al igual que su leyenda, el guion relata que ésta, a su vuelta, decidió renunciar a su vida palaciega y no volvió a la corte, quedándose anónimamente como sirvienta, entregando de esta forma su vida a Dios, en el señorío de Amocáin (Navarra), actualmente abandonado. Su hermano Guillén (Guillermo), al ver que no regresó, salió en su búsqueda hasta que la encontró. No pudo soportar que Felicia, renegando de su alcurnia, no atendiese a sus razones y, en un ataque de ira, la mató antes que permitir que siguiese viviendo como una vulgar campesina. Basándose en la leyenda, en el Misterio se dice que Guillén "...al no poder reducirla / le atravesó el pecho intacto / con una daga moruna / de puño damasquinado".

A partir de aquí hay dos historias paralelas:

El Misterio de Obanos se centra principalmente en la conversión de Guillén (de pecador-asesino a ermitaño-santo), y él es el personaje sobre el que descansa principalmente la segunda mitad de la obra, acompañado del personaje del Anciano (un cura) que le incita a viajar a Compostela, arrepentirse y perdonarse a sí mismo para encontrar el perdón de Dios a través de la entrega de su vida en la ermita de la Virgen de Arnotegui.

La historia paralela segunda (la de Felicia una vez muerta), se cuenta en el Misterio de forma secundaria por medio de un ciego y su lazarilla que narran la leyenda al pueblo de Obanos durante una romería.

Además de los tres actores principales (Felicia y Guillén de Aquitania, y el Anciano que colabora en la conversión de él), en el guion original estrenado en 1965 (que es el usado como base en todas las representaciones), existen los siguientes personajes principales con voz/texto:

Cuando se representa la escena de la Corte de Aquitania (añadida al texto original y anacrónica con respecto al guion pero común en las representaciones actuales), aparecen estos personajes:

Otros personajes menores tienen también papeles cortos, algunos de una sola frase. La gran mayoría de ellos son papeles añadidos posteriormente al texto original con el fin de darle más participación y/o colorido a la obra. Estos son:

Además de todos estos, el texto nombra o prevé los siguientes personajes que son representados en la obra (actuación sin voz):

También aparecen los siguientes personajes genéricos:

La obra, según el guion original, está dividida en tres estampas y una transición, y solía representarse en dos actos. Ha sido habitual que, tras la muerte de Felicia, se hiciera un descanso de varios minutos (en los que el público podía abandonar las gradas), si bien en 2008 esto no se hizo, representándose todo el Misterio en un solo acto, sin receso.

A continuación se relacionan las estampas y sus respectivas escenas, con los versos que las inician e indicando "añadida" (al final) en las que no figuraban en el guion primigenio (el de 1965):

El público asiste al Misterio desde dos grupos de gradas montadas ex profeso en los laterales de la plaza, quedando un escenario cuasi isabelino. Los personajes y caballerías entran a escena desde túneles o pasos que quedan bajo cada uno de los dos graderíos, simulando de esta forma que llegaran desde los caminos de Somport y Roncesvalles. De esta forma la plaza simula ser el encuentro de ambas vías que se convertirían aquí en la ruta única del Camino de Santiago. Esto es porque, a pesar del histórico y popular litigio existente en este sentido con la vecina localidad de Puente la Reina-Garés, en Obanos se considera que los caminos se unen en su término municipal, entrando ya como uno solo a Gares. Este hecho de confluencia de caminos da mayor cuerpo y sentido a que la obra se represente en Obanos y a que parte del guion se centre en las historias de viajeros que recorrieron la ruta jacobea.

En los últimos años el aforo varía entre las 700 y 1100 localidades, todas sentadas. El público debe pagar entrada para acceder y los precios (en 2008) fueron de 18 € los adultos y 10 € los menores de 12 años (además de existir descuentos para grupos). Se estima que cada año de representación son 6000 las personas que asisten al Misterio.

La plaza, que sirve de escenario, se cubre de arena para tapar el actual adoquinado y su diseño escalonado central, antiguamente inexistente. En la primera época del Misterio no hacía falta hacer esto puesto que la plaza era llana y de terminación rústica. Y, además, existían gradas diseñadas y adaptadas para el lugar. Actualmente se dispone de gradas alquiladas que cumplen todas las normativas de seguridad y que garantizan una óptima visión del espectáculo desde cualquier ángulo.

El escenario tiene un total de seis lados (referidos abajo como a, b, c, d, e y f), que quedan enfrentados en tres pares. De esta forma toda la plaza queda rodeada y cerrada durante las representaciones, obligando a comprar entrada para asistir a la función. Existen tres bocas principales de salida a escena, que son las siguientes:

Los actores, caballerías y carros, que entran por un camino, salen por otro y que en ocasiones deben volver a entrar desde el tercero, deben rodear las manzanas de edificios para llegar a su nuevo punto de salida a escena.

Los equipos, focos, altavoces, maquinarias y artificios pirotécnicos se sitúan en varios lugares:

El Misterio de Obanos se representa en la Plaza de los Fueros de Obanos, en pleno corazón de esta localidad. En los primeros años del Misterio dicha plaza era conocida como Plaza Mayor. Este espacio urbano se prepara especialmente para las funciones con gradas, arena y decoración específica para darle un aire medieval. La obra teatral se enmarca perfectamente en las fachadas que cierran la plaza semicircularmente y que sirven de incomparable marco arquitectónico y escenográfico ad hoc para el Misterio. Todas las construcciones cumplen funciones específicas dentro de la representación. Los diferentes edificios y elementos arquitectónicos, de obra, que forman la plaza, son:

El Misterio tiene, además, otros elementos importantes para cerrar el gran escenario urbano en el que se representa pero estos no son de obra por lo que se ponen solo para las representaciones de cada año y luego se desmontan:

Durante las representaciones del Misterio, el Mesón representa el Señorío de Amocáin en el momento de la muerte de Felicia. Cabe resaltar que el Mesón, como el arco, fue construido expresamente, en la década de 1960, para ser parte del escenario de la obra teatral, para lo cual se tuvo que derribar una casa. El Mesón se realizó basándose en la construcción, todavía en pie, del Señorío de Amocáin (actualmente abandonado y en ruinas). Esta réplica de fachada de sillares de piedra caliza, en Obanos, toma su nombre porque el edificio surgió desde un comienzo como mesón u hospedería, cumpliendo tal función durante la primera época del Misterio. De hecho ahí se alojaban los actores principales y los invitados que acudieron los primeros años al Misterio. Una restauración moderna (realizada por el arquitecto navarro Patxi Mangado), hizo que ahora no tenga el dignificante alero de madera que originalmente tuvo para sostener su tejado. En dicha obra de remodelación también se abrió un gran ventanal central (en lugar de tres ventanas pequeñas que había), que ahora debe ser tapado para las representaciones. Lo mismo pasa con los desaparecidos cuarteletes de todas las ventanas de la fachada.

Entre las fachadas del Mesón y de la iglesia existe un arco ojival almenado que, con grandes puertas, cierra la salida del escenario cuando es necesario y que simboliza que el Camino de Santiago se hace uno solo tras pasar por la plaza de Obanos. El arco es el punto central del decorado arquitectónico natural que conforma la plaza. Colocados sobre él e iluminados convenientemente, tres cronistas (el monje, la dama -la Iglesia- y el guerrero), son los principales narradores del Misterio.

El arco actual tuvo un predecesor de ladrillo encalado que pronto fue sustituido por el actual, en piedra, a tono con el mesón y la iglesia, a quienes une. El arco no ha sufrido modificaciones ni restauraciones.

La fachada y los arcos del atrio de la iglesia de San Juan Bautista (neogótica, 1919), se utilizan en el Misterio para simbolizar, en diferentes momentos y entre otras cosas, un convento y la ermita de Arnotegui (durante la procesión final de arrepentimiento de Guillén). Sirve también de espacio genérico durante los instantes en los que se habla del Camino de Santiago o cuando la plaza se representa a sí misma en acciones que transcurren en el propio Obanos. En la edición de 1999 se lanzaron fuegos artificiales desde lo alto de su campanario y de su celosía central. Además, desde ese año hasta 2008 (al menos), se encienden pebeteros de fuego sobre su fachada en un momento dado de la obra.

Ante ellos (entre los dos bloques de gradas), está el edificio del Ayuntamiento de Obanos. En su primer piso se sitúan las mesas de control y los técnicos de luz, sonido y efectos especiales y fuegos. Debido a su situación central, en la primera época del Misterio (y también en 1993), las escaleras de acceso al Ayuntamiento servían de palco privilegiado para las autoridades e invitados ilustres (hoy en día se reservan para ellos localidades del graderío del Camino de Roncesvalles). En algunas de las representaciones de la segunda época del Misterio (las dirigidas por Javier del Cura), las escaleras del Ayuntamiento forman parte del decorado de la obra representando el palacio de Aquitania (en la escena del Ducado de Aquitania que fue añadida posteriormente al texto primigenio).

Está situado en el centro del escenario y forma parte de la urbanización perenne de la plaza. Está compuesto por una columna o basamento de piedra con un Cristo crucificado, de hierro forjado, en su parte superior (alcanzando una altura de unos 3,5 metros). Sirve de símbolo religioso, como encrucijada de los caminos y de lugar de asesinato de Felicia (según ediciones). Suele iluminarse y, según ediciones, ahí se coloca una pequeña fuente de agua y efectos especiales pirotécnicos.

La ermita de Nuestra Señora de Arnotegui (visible en el monte, a 1,5 kilómetros en línea recta, desde las gradas del Camino de Roncesvalles), también forma parte, paro de forma secundaria, de la representación del Misterio. Esto es porque como es una pieza esencial en el desenlace de la obra, se nombra varias veces y por eso se ilumina con grupos electrógenos durante cada una de las representaciones (durante el año el santuario no tiene luz eléctrica).

Su gran formato, su decorado arquitectónico y los efectos especiales del Misterio obligan a que sea representado en la Plaza de los Fueros, a la intemperie, si bien al celebrarse en verano (julio), se garantiza notablemente que haga buen tiempo. Pero al celebrarse al aire libre el inconveniente principal del Misterio es el climatológico, principalmente la lluvia (solo en ocasiones), y el fresco que hace algunas de las noches de representación.

Para evitar el viento que habitualmente reina en Obanos (puesto que está situado en un alto), las gradas se protegen lateralmente con lonas pero quedan a la intemperie. En los días en que sorprende la lluvia (cuando las representaciones se suspenden temporal o totalmente), el público puede resguardarse en el amplio atrio de la iglesia e incluso dentro de su gran nave central hasta que la tormenta cesa.

Aunque en la primera época del misterio las voces y cantos eran en vivo y en directo (con el inconveniente de la amplitud de la plaza), en la segunda época se probó un sistema de megafonía y micrófonos inalámbricos para hacer las voces en directo. Se vio que, en ocasiones, el viento de la plaza impedía una correcta audición.

Por ello en las últimas ediciones se ha optado por representar la obra en play back (con los textos y músicas grabadas mientras los actores hacen como que hablan, desarrollando su papel con gestos). Se ha visto que, dadas las dimensiones del recinto, es la mejor opción para que el público escuche correctamente la función. De hecho algo que llama la atención del público es la calidad y claridad del sonido de la plaza durante toda la representación.

En la medida de lo posible las voces las graban previamente los propios actores que van a representar un personaje con texto, para que encaje perfectamente con su fisionomía, expresividad, etc. Si esto no es posible se utilizan grabaciones anteriores y un actor (diferente al que puso la voz), representa el papel. Para ello se busca que la voz y el actor en plaza concuerden lo más posible.

En los primeros años del Misterio actuó la Coral de Cámara de Pamplona, cantando en directo situándose bajo la torre de la iglesia, entre ésta y las gradas del Camino de Roncesvalles. También se grabó música con la Orquesta de Radio Televisión Española, en Madrid. Actualmente, además de esas grabaciones originales que todavía se usan (tras haber sido restauradas), prestan sus voces en diversos momentos los miembros de la Coral de Obanos.

* Años Santos Jacobeos / Compostelanos (los que el 25 de julio fue domingo)



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