x
1

Muela del juicio



Las muelas del juicio, cordales o terceros molares son el tercer molar, que suele aparecer en el ser humano entre los 18 y 25 años de edad,[1]​ pudiendo incluso no hacerlo nunca, aunque pueden aparecer en edades más tempranas o mucho más adelante. En algunas ocasiones no erupcionan las cuatro muelas, erupcionando solo algunas de ellas.

Se llaman muelas del juicio ya que a la edad en que aparecen las personas tienen un juicio más desarrollado y completo que cuando aparece el resto de la dentición definitiva.[2]

Existen cuatro muelas cordales, una por cada cuadrante bucal, y se sitúan en la última posición de la línea de la dentadura, al fondo de la boca. Las muelas del juicio suelen afectar a otros dientes al desarrollarse, empujándolos o saliendo "torcidos".

Su anatomía varía mucho, puede tener entre una y cuatro raíces y entre uno y seis conductos y puede tener conductos en forma de C. Puede estar significativamente inclinado en sentido distal y/o vestibular lo que crea un problema aún mayor para el acceso comparado con el segundo molar.[3]​ Cuando esto ocurre se suelen extraer.

Las muelas del juicio tomaron su nombre de la idea de que, dado que aparecen tan tardíamente, a esa edad las personas tienen más juicio que cuando son niños, edad en que aparece el resto de la dentición.

Muchas otras lenguas llaman a esta muela de manera parecida a como se conoce en español. En italiano se la llama dente del giudizio, en portugués dente do siso, en griego φρονιμίτης (fronimitis) y en francés dent de sagesse (diente del juicio), todas significando literalmente "muela del juicio o del entendimiento".

En latín se las conocía como dens sapientiae (diente de la sabiduría), con un origen muy parecido al término en español. Este mismo matiz de sabiduría le dan otros idiomas como el inglés, en que se les llama wisdom tooth ("diente de la sabiduría"), el alemán Weisheitszahn ("diente de la sabiduría") y el neerlandés verstandskies ("diente de la sabiduría o entendimiento"). En ruso se les dice зуб мудрости (zub múdrasti, "diente de la sabiduría"). En chino se conocen como zhi ya (智齒) de zhi (sabiduría) y ya (diente). En persa se llaman dandan-e aghl (دندان عقل) y en hebreo shen bina (שן בינה), ambas "diente de la sabiduría". En maltés toma el nombre de darsa ta' l-għaqal, que significa "diente de la sabiduría", aunque también puede tomar el nombre de darsa ta' l-għaqad, con el sentido de "diente que complementa".

En árabe se le llama ders-al-a'qel (ضرس العقل), que significa literalmente "muela de la mente".

Otros idiomas hacen referencia a otros aspectos. En gallego se le llama moa cabeira, que quiere decir "la muela del extremo". En turco se llama 20 yaş dişi ("diente de los 20 años"), en referencia directa a la edad en que suele aparecer. En coreano es sa-rang-nee (사랑니), que significa literalmente "diente del amor", en referencia a la juventud y el dolor del primer amor. En japonés se le llama oyashirazu (親知らず), literalmente "desconocido para los padres", dado que a la edad en que aparece se supone que el hijo ya se ha independizado[4]​ . En indonesio el término utilizado es gigi bungsu, derivado de bungsu ("hijo más joven"), que viene del hecho de que, al aparecer tan tarde, estos dientes son "más jóvenes" que el resto. En tailandés se le llama fan-jut (ฟันคุด), literalmente "diente apretujado", en referencia a la falta de espacio en el que aparece.

Su exodoncia se realiza en los casos en los que dan sintomatología (dolor grave o agudo, infecciones de repetición, caries en los segundos molares por mala higiene, etc.) o se encuentra algún signo radiológico patológico (algún quiste o erosión de raíces de otras piezas). Otra indicación habitual es en el caso de realización de tratamientos ortodónticos, con el fin de prevenir la recidiva (si bien es una indicación muy discutible).[5]​ Algunos autores propugnan la exodoncia de los cordales asintomáticos con fines preventivos, aunque esto no tiene beneficios científicamente probados.[6]

El profesional mejor cualificado para valorar la necesidad de la exodoncia y realizarla es el cirujano oral y maxilofacial.

Las muelas del juicio son terceros molares vestigiales que los homínidos usaban para ayudarse a masticar el tejido vegetal. La postulación general es que las calaveras de los primeros homínidos tenían mandíbulas más largas con más espacio para las muelas del juicio, que ayudarían a masticar el follaje compensando la incapacidad de digerir eficientemente la celulosa de que se compone la pared celular de las plantas, pero no poseían más dientes, ya que todos los primates del viejo mundo (Catarrhini) tienen 32. Según fue cambiando la dieta humana, se desarrollaron mandíbulas más cortas, aunque siguieron apareciendo terceros molares, o "muelas del juicio".[7]

Diferentes poblaciones humanas difieren mucho en el porcentaje de población que desarrolla muelas del juicio. La agénesis de las muelas del juicio va de un 0,2% entre los habitantes de Tasmania hasta casi 100% entre los indígenas mexicanos.[8]​ La diferencia está relacionada con el gen PAX9, y quizás con otros genes.[9]

Otros hallazgos sugieren que cierta dieta cultural es un factor mayor que la genética en el desarrollo del tamaño de las mandíbulas (y, consecuentemente, del espacio disponible para las muelas del juicio).[10]



Escribe un comentario o lo que quieras sobre Muela del juicio (directo, no tienes que registrarte)


Comentarios
(de más nuevos a más antiguos)


Aún no hay comentarios, ¡deja el primero!