Idioma alemán




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90-95 millones (aprox.)[1][2]

Indoeuropea
  Germánico
    Germánico occidental
      Altogermánico


El idioma alemán (Deutsch, pronunciado /dɔʏtʃ/ ( escuchar)) es una lengua germánica occidental hablada por unas 100 millones de personas principalmente en Centroeuropa. Es el idioma oficial de Alemania, Austria, Suiza, Tirol del Sur (Italia), la Comunidad Germanófona de Bélgica, Liechtenstein, Luxemburgo y partes del Voivodato de Opole (Polonia). Es el segundo idioma germánico más hablado, después del inglés, y una de las lenguas más importantes del mundo.[4]​ En la Unión Europea tiene más hablantes nativos que cualquier otra: cerca de 90 millones.[5]​ En cuanto a los idiomas más enseñados/aprendidos como lengua extranjera, se encuentra en el puesto tercero o cuarto, según cómo se interpreten los datos.[6]

Los adjetivos utilizados en lengua española para referirse al habla alemana son germanohablante, germanoparlante o germanófono/a. Como el español y el inglés, es un idioma pluricéntrico, teniendo en el caso alemán tres centros principales: Alemania, Austria y Suiza.

El alemán es oficial y es hablado principalmente en Alemania (en donde es la lengua materna de más del 95 % de la población), Austria (89 %), Suiza (65 %), la mayoría de Luxemburgo y Liechtenstein —en donde tiene la categoría de único idioma oficial—.

Es también uno de los tres idiomas oficiales de Bélgica, junto con el flamenco y el francés. Sus hablantes están concentrados dentro de la Comunidad germanófona de Bélgica, ubicada en el extremo este del país, la cual constituye el 1 % de la población.

Existen otras comunidades germanófonas, donde predomina el dialecto alemánico, en Italia septentrional (en la Provincia autónoma de Bolzano y en algunas otras municipalidades en otras provincias), en las regiones francesas de Alsacia y Lorena (bilingüismo del francés y el alsaciano) y en algunos pueblos fronterizos en Jutlandia Meridional, en Dinamarca.

Más comunidades germanófonas menores también pueden ser encontradas en República Checa, Eslovaquia, Polonia, Rumania, Serbia, Rusia y Kazajistán. Las expulsiones posteriores a la Segunda Guerra Mundial y la emigración masiva a Alemania en las décadas de los 80 y de los 90 han despoblado la mayoría de estas comunidades. En Hungría se habla en algunas ciudades como en Sopron, la ciudad húngara que está cerca de la frontera con Austria y en otros como en Rumania, Serbia, Croacia, República Checa y Polonia.[7]

En Australia, el estado de Australia Meridional recibió una gran ola de migrantes provenientes de Prusia. Debido al prolongado aislamiento de otros hablantes del alemán y al contacto con el inglés australiano, se ha desarrollado un dialecto único conocido como el alemán de Barossa, el cual es hablado en el valle de Barossa, cerca de Adelaida.

En 1899 España vendió sus territorios de Micronesia al Imperio alemán y esto hizo que el idioma alemán se convirtiera en la segunda lengua en Micronesia junto con el español. Estos territorios actualmente se conocen como Palaos, Estados Federados de Micronesia, Islas Marianas del Norte, Nauru e Islas Marshall.

Alemania tiene firmados memorándums de entendimiento para el estudio del idioma con su excolonia de Papúa Nueva Guinea. El antaño alemán colonial de Papúa Nueva Guinea dio origen a un criollo de influencia alemana, denominado coloquialmente unserdeutsch (literalmente, «nuestro alemán»).

El alemán es hablado por aproximadamente 30 000 personas como lengua materna en la antigua colonia alemana de Namibia. Aunque ya no disfruta del estatus de la lengua oficial (es lengua nacional), sigue siendo usado ampliamente, especialmente en los ámbitos de negocios, turismo, religión (con mayor notoriedad en la Iglesia Evangélica Luterana de Namibia), escuelas, literatura, radio y música. Existen también comunidades germanoparlantes en Sudáfrica, especialmente en Wartburg y sus alrededores. Además, pueden encontrarse pequeñas comunidades germanohablantes en las antiguas colonias alemanas de Togo, Camerún y Tanzania, naciones con las que Alemania ha establecido convenios de cooperación para el estudio del idioma.

En los Estados Unidos, los estados de Dakota del Norte y de Dakota del Sur son los únicos en donde el alemán es el segundo idioma más hablado después del inglés (el segundo más hablado en otros estados es el español o francés). Existen topónimos alemanes a lo largo de la región medio oeste del país, como New Ulm y muchas otras ciudades en Minnesota como Bismarck (capital del estado de Dakota del Norte), Munich, Karlsruhe y Strasburg en Dakota del Norte; New Braunfels, Fredericksburg y Muenster en Texas; y Kiel, Berlin y Germantown en Wisconsin. Durante el siglo XIX la inmigración alemana fue muy importante, especialmente entre obreros en Chicago y otras ciudades (allí 9 de los 14 diarios obreros se editaban en alemán) y varios de los héroes de Chicago injustamente ejecutados eran de habla alemana y la usaban en actos públicos.

En Canadá, según el censo de 2006, hay 622 650 hablantes de alemán y, en todo el país, hay gente con antepasados alemanes. Las principales comunidades germanoparlantes se dan especialmente en Columbia Británica (118 035) y en Ontario (230 330). Existe una gran y vibrante comunidad en la ciudad de Kitchener, Ontario, la cual en un momento determinado, llegó a ser llamada Berlín.

En México, la Organización Alexander von Humboldt de la Ciudad de México cuenta con la mayor escuela de enseñanza de alemán fuera de Alemania.[cita requerida] En México existe un gran grupo menonita establecido principalmente al norte del país. Los primeros que llegaron a México se trasladaron en familias completas y adquirieron grandes extensiones de tierra cultivable luego de que iniciara la Primera Guerra Mundial. Actualmente la comunidad menonita de Chihuahua está compuesta por 50 mil miembros que a su vez se dividen en un 80 % conservadores y un 20 % liberales.[cita requerida] Los menonitas mantienen aún su idioma, el bajo alemán, una clase de dialecto del alemán tradicional que se enseña en las escuelas. Las autoridades mexicanas dieron su aprobación para que los menonitas mantengan una educación distinta a la oficial, sin embargo todos los lunes se canta en alemán tradicional, el himno nacional mexicano.[8]

En Brasil, las concentraciones más grandes de hablantes del alemán están en los estados de Río Grande del Sur, Santa Catarina, Paraná, São Paulo y Espírito Santo. Casi todos los habitantes de Pomerode, una municipalidad en el estado brasileño de Santa Catarina, hablan alemán.

En Argentina, la distribución del alemán es dispersa, pues se encuentran grandes colonias en distintas provincias, incluyendo la Capital de la República y la zona norte costera del Río de la Plata inmediatamente adyacente a ella (Olivos, San Isidro, San Fernando, Tigre), el sur de la provincia homónima, Córdoba (Villa General Belgrano), centro y sur de Santa Fe, Entre Ríos, Misiones, Corrientes, en las provincias patagónicas de Río Negro y Neuquén.[cita requerida] En la provincia de La Pampa se encuentran colonias menonitas que hablan tanto alemán como bajo alemán. En el caso de la Provincia de Entre Ríos hay varias aldeas alemanas en el sur del departamento Paraná y el departamento Diamante.[9]​ En estas aldeas, las personas, principalmente mayores de 40 años, son alemanes o descendientes de alemanes.

En Paraguay lo hablan más de 200 000 personas.[cita requerida] Se distribuyen en los departamentos de Caaguazú, Guairá,Itapúa, Boquerón y San Pedro.[cita requerida] En estas regiones el estatus de dicho idioma es de co-oficialidad.[cita requerida]

En Bolivia existen asentamientos menonitas que hablan alemán y el plautdietsch, principalmente en el departamento de Santa Cruz.[10]

En Chile, el idioma alemán se habla aún en el sur, especialmente en la Región de Los Lagos.[11][12]

Hay también concentraciones importantes de descendientes de germanoparlantes en Perú.[cita requerida] Los primeros colonos alemanes que llegaron lo hicieron en 1853 para establecerse en la zona de Oxapampa, Pozuzo, Villa Rica, Tingo María, Tarapoto, Moyobamba y el Amazonas.[cita requerida]

En Venezuela, es hablado aún por unas 1500 personas en la Colonia Tovar, utilizando la variante dialectal alemán coloniero.

En Costa Rica, uno de los flujos migratorios más importantes fue el de las corrientes inmigratorias alemanas presentes en el país principalmente y desde el siglo XIX, heredando a la nación una importante influencia sociocultural, económica y a miles de descendientes.[cita requerida] Actualmente viven en Costa Rica más de 3000 alemanes, 2000 suizos y 600 austriacos, constituyendo una de las comunidades germanas más grandes del istmo.[cita requerida] Además existe una nutrida comunidad menonita de orígenes predominantemente alemanes en la nación. Esto conlleva a que varias comunidades hayan sido fundadas, colonizadas o pobladas por migrantes alemanes en San Carlos, Sarapiquí, la Región Huetar Norte y el Valle Central.[cita requerida] Los descendientes de estos migrantes hablan un dialecto proveniente del alemán llamado plautdietsch o bajo alemán menonita, que incluso es estudiado en la educación pública regional. En este país existen, además, decenas de organizaciones y alianzas culturales, colegios e iglesias alemanes.[cita requerida] En el siglo XX, más de 100 000 refugiados políticos y empresarios se establecieron en países como Costa Rica, Panamá y la República Dominicana.[cita requerida]

El moderno alemán estándar es una lengua germánica occidental descendiente sobre todo del conjunto de variedades habladas durante la Edad Media en el centro y sur de Alemania, conocidas como alto alemán. Convencionalmente se dividen los textos en alto alemán en tres períodos:

El alemán estándar moderno es una forma basada principalmente en el alto alemán temprano, aunque la pronunciación se vio influida por la forma en que los hablantes del norte de Alemania, que en su mayoría hablaban bajo alemán, adoptaron para pronunciar el estándar escrito.

Históricamente, el momento en el que una lengua inicia su estandarización es crucial, para su uso como lengua oficial. Antes del siglo XV cada región usaba casi exclusivamente su variedad regional. En el norte de la actual Alemania hasta el siglo XVI la lengua de prestigio fue el bajo alemán (un grupo de variedades hermanas de las que dieron lugar al alto alemán que está en la base de la lengua estándar). A partir de los siglos XV y XVI la documentación oficial deja de redactarse predominantemente en latín y empieza a surgir en la región que ocupa el alemán central oriental un intento de usar un alemán que represente un compromiso entre variedades regionales. Es entonces cuando se empieza a formar un consenso entre autoridades y hablantes para determinar cómo será escrito y hablado, aunque ello no impide que existan variaciones regionales. A partir de ese consenso, la lengua estándar empieza a ser vista como una variedad de prestigio, y se toman medidas que regulen la manera en que se enseñará como lengua vehicular principal de la enseñanza, así como segunda lengua o lengua extranjera. Los escritos legales en alemán central oriental y la Biblia de Lutero (1522-34) son el punto de partida para la formación de la lengua estándar alemana moderna.[13]​ Sobre este asunto se ha dicho:

Esta estandarización de la lengua consiste en escoger reglas de entre formas regionales alternativas. En su caso, no fue hasta mediados del siglo XVIII cuando se puede dar por establecido un estándar escrito más o menos definitivo, y durante el siglo XIX se fijaría también la pronunciación estándar. Si bien la unificación prusiana y su Unión Aduanera (Zollverein) fue un impulso a la lengua estándar, originalmente en el territorio prusiano la lengua dominante era el bajo alemán, aunque en la educación se promovió el incipiente estándar basado el alto alemán. Este alemán estándar no se aceptó como lengua oficial hasta 1902, cuando la Segunda Conferencia Ortográfica estableció las primeras reglas para el alemán estándar. En paralelo las lenguas regionales siguieron siendo usadas hasta el día de hoy, especialmente en asuntos informales y siempre entre personas de la misma región.

Aunque utilizamos el término «alemán» para referirnos al idioma escrito y la lengua estándar, en el terreno hablado existe una gran cantidad de variedades lingüísticas con un desarrollo lingüístico autónomo. El alemán estándar, conocido como Hochdeutsch (alto alemán), no se originó a partir de un dialecto concreto, sino que se creó a partir de los diversos dialectos, sobre todo los centrales y sureños, como lengua escrita. Ya desde el siglo XV, esta permitía la comunicación entre los mismos, pero a la hora de hablar no existía un patrón unificado. La creación de una pronunciación estándar se hizo necesaria por el aumento en importancia del teatro en el siglo XIX que llevó a los responsables de las compañías a encontrar una forma de recitar única que fuera entendida en todo el territorio. Así se creó el Bühnendeutsch o alemán de escenario, que al final se convirtió en la pronunciación estándar del alemán, aunque alguno de sus preceptos como que «-ig» = /-iç/; no obedecen a razones lingüísticas sino acústicas.[cita requerida]

Hoy día, en la mayor parte de las regiones del Norte de Alemania, la gente ha abandonado sus dialectos regionales (pertenecientes al bajo alemán) y de manera coloquial hablan principalmente alemán estándar; los casos más extremos son los del valle del Ruhr (lugar a donde acudieron inmigrantes de toda Alemania a lo largo del siglo XIX) y el sur del estado de Brandeburgo, en la llamada Sajonia prusiana, donde el dialecto prácticamente ha desaparecido. Esto no ocurre en el Sur de Alemania, Austria y sobre todo Suiza, donde el alemán estándar apenas se habla, solo en ocasiones contadas, como a la hora de hablar con alguien que no entiende el dialecto suizo. En ciertas regiones alemanas, sobre todo en algunas grandes ciudades, una gran parte de la población solo habla la lengua estándar.

La lengua estándar tiene diferencias regionales, especialmente en vocabulario, aunque también en pronunciación y gramática. Estas diferencias son mucho menores que las que existen entre los dialectos locales. Sin embargo, el alemán se considera una lengua pluricéntrica, pues las variedades de los tres mayores países germanohablantes son consideradas estándar de igual modo.

Junto a la lengua estándar coexisten innumerables variedades regionales, formando un continuum que se extiende por toda la Teutonia, es decir, aquellos territorios del área germánica occidental que tienen como lengua oficial el neerlandés, el alto alemán y el luxemburgués. Las variaciones entre los distintos dialectos regionales son considerables, pues los dialectos altoalemanes y los bajoalemanes no son mutuamente inteligibles; asimismo, los dialectos alemanes no suelen ser entendidos por alguien que solo conoce el alemán estándar.

Se pueden dividir los dialectos entre los del «bajo alemán» y los del «alto alemán». La separación entre ambas zonas viene dada por la llamada línea de Benrath, la cual separa las zonas que sufrieron la segunda mutación consonántica germánica[15]​ de las que no la sufrieron. Esa mutación se produjo alrededor del año 500 d. C. en los pueblos al sur de esta línea; los dialectos de estos pueblos han dado lugar al alto alemán actual. Los dialectos de los pueblos al norte de esta línea han dado lugar al inglés, neerlandés, frisón y los dialectos del bajo alemán.

Otra segunda línea destacable es la línea de Espira, marcada por el río Meno, al sur de la cual la segunda mutación se da totalmente (alto alemán u Oberdeutsch), y al norte solo parcialmente (alemán central o Mitteldeutsch, de los cuales se deriva el alemán estándar). Un ejemplo de las variaciones fonéticas se ve a continuación:

El grupo alto/medio alemán se subdivide en los dialectos siguientes:

Por su parte, el grupo bajo alemán se articula en las siguientes modalidades lingüísticas:

Los dialectos del alemán suizo presentan varias curiosidades: existen diversas modalidades dependiendo de la región geográfica, por ejemplo, el Züridütsch (alemán suizo de Zúrich), Bärndütsch (de Berna), Urnerdüütsch (de Uri), Luzärnerdütsch, (de Lucerna), Baseldiitsch (de Basilea), Sanggallerdüütsch (de Sankt Gallen), Wallisertiitsch (del Valais).

En todos estos casos, se trata de dialectos hablados: su habla es dialectal, pero normalmente escriben en alemán estándar, aunque también existe una tendencia minoritaria que intenta reflejar el habla dialectal en ediciones escritas (correo electrónico, SMS). El principal problema que se encuentra en dicha empresa es la gran cantidad de variaciones dialectales, que en muchos casos difieren significativamente unas de las otras. Por ejemplo, los alemanes no entienden el alemán suizo con facilidad, pero los suizos, en cambio, entienden a los alemanes sin problema.

Entre las variantes léxicas regionales que existen, algunas de las más conocidas son:

En algunos casos, los dialectos suizos difieren considerablemente los unos de los otros, tal y como se puede observar en el siguiente ejemplo:

El alemán es una lengua del grupo altogermánico; este forma parte de las lenguas germánicas, al igual que el inglés, el neerlandés o las lenguas escandinavas. Todas ellas forman a su vez parte de la familia indoeuropea de lenguas.

Las lenguas germánicas empezaron a diferir de las demás indoeuropeas del continente europeo al experimentar ciertos cambios en las consonantes (además de otros cambios):

En alto alemán moderno temprano se produjeron numerosos cambios tanto gramaticales como fonológicos que dieron al alemán estándar moderno algunas de sus características. En fonología las sílabas abiertas con vocal breve experimentaron o bien un alargamiento vocálico o consonántico:

Además el sonido [ə] se perdió en numerosos contextos fonéticos (en algunos dialectos mucho más que en otros), así legete > (er) legte '(él) puso'. Los diptongos del alto alemán medio ie, üe, uo se monoptongaron en /iː, üː, uː/ (en alemán central, aunque no en alemán superior, que mantiene dichos diptongos), así AAM. biegen > [biːgən] 'doblar', küene > kühn 'atrevido, audaz', ruofen > rufen 'llamar'. Por otra parte las vocales cerradas largas del alto alemán medio /iː, üː, uː/ se diptongaron en /ei, öu (eu), ou/ (nuevamente con diferencias dialectales) zīt > Zeit 'tiempo', [lüːtə] > Leute 'gente', hūs > Haus 'casa'.

El alemán pertenece a la rama occidental de la subfamilia germánica de la familia lingüística indoeuropea. Junto con el neerlandés, su pariente más próximo, forma una zona lingüística cohesionada y bien definida que se separa de sus vecinos por fronteras lingüísticas precisas. Estos vecinos son: en el norte, el frisón y el danés; por el este, el polaco, el sórabo, el checo, el húngaro y el croata; por el sur, el esloveno, el friulano, el ladino, el romanche, el lombardo y el italiano; y por el oeste, el neerlandés, el limburgués, el luxemburgués, el francés y el francoprovenzal. Excepto por el frisón, el neerlandés, el limburgués y el luxemburgués, ninguna de estas lenguas es germánica occidental: en consecuencia, son claramente distintas del alemán y del neerlandés. Ahora bien, a pesar de que el frisón es una lengua germánica, al igual que el alemán y el neerlandés, no se considera que sea mutuamente inteligible con ellos.[13]

La situación es más compleja con respecto a la distinción entre alemán y neerlandés. Hasta hace poco ha existido un continuum dialectal a lo largo de toda el área germanohablante, sin fronteras lingüísticas. En ese continuum, los dialectos siempre son mutuamente inteligibles con sus vecinos, pero los dialectos que están alejados no suelen serlo. El continuum alemán-neerlandés se presta a una clasificación de los dialectos en alto alemán y bajo alemán basándose en la presencia de la segunda mutación consonántica. El neerlandés es parte del grupo bajo alemán. Sin embargo, debido a la separación política entre Alemania y los Países Bajos, los dialectos del bajo alemán de Alemania y de los Países Bajos empezaron a evolucionar independientemente a lo largo del siglo XX. Además, en ambos países muchos dialectos están al borde de la extinción al haber sido reemplazados por la lengua estándar. Por esto, está comenzando a formarse la frontera lingüística entre el neerlandés y el alemán.

Mientras que el alemán es gramaticalmente muy similar al neerlandés, es muy diferente en el diálogo. Un hablante de uno de los idiomas necesita algo de práctica para poder entender a un hablante del otro. Compárese, por ejemplo:

Los hablantes monolingües de neerlandés generalmente pueden leer alemán, y los hablantes de alemán que pueden hablar bajo alemán generalmente entienden el neerlandés leído, pero tienen problemas para entender el neerlandés hablado.

El inventario de alófonos consonánticos del alto alemán estándar viene dado por:

El alemán se escribe usando el alfabeto latino. Además de las veintiséis letras básicas, posee tres vocales con Umlaut (mutación vocálica), ä, ö y ü. Quizá el rasgo más característico de la escritura del alemán sea la existencia del carácter ß, llamado Eszett o scharfes S ("s picante" o "afilada"), que representa el fonema fricativo alveolar sordo [ s ] (AFI). Esta grafía, que no tiene ninguna relación con la beta griega, se introdujo en la época de la mecanografía, pero el carácter era en un principio una s (Es) larga (S larga) y z (Zett) minúscula con lazo descendente, según las convenciones de la caligrafía de la época. En Suiza no se utiliza y es sustituido por ss.

El alemán también se caracteriza por transcribir con la letra k las palabras que originalmente eran escritas con c, generalmente préstamos del latín, como se puede ver a continuación.

Esta forma de transcripción se aplica incluso a nombres de países, como se puede ver en la siguiente tabla:

Como se puede ver en los ejemplos mostrados, el alemán tiene una característica casi única dentro de las lenguas del mundo: todos los sustantivos, tanto propios como comunes, se escriben con mayúscula inicial.

La escritura manuscrita tradicional se denominaba Kurrent. A comienzos del siglo XX se estableció una forma de escribir denominada Sütterlin, obligatoria en las escuelas hasta 1941, hoy en día en desuso.

En 1996, se reformó sustancialmente su ortografía, lo cual causó cierta polémica reforma, a fin de disminuir el número de excepciones y hacer más lógicas las reglas.

El alemán es una lengua flexiva. La flexión no solo afecta al final de la palabra, sino también a su raíz, lo cual hace la declinación y la conjugación algo más compleja. Comparado con el inglés, tiene una estructura morfológica más intrincada a causa de la flexión nominal (véase declinación alemana) y la conjugación verbal, si bien su estructura gramatical no es realmente mucho más compleja que de la mayoría de lenguas indoeuropeas con flexión nominal y verbal.

Sus ventajas, a la hora del aprendizaje[16]​, son:

Sus desventajas (en el aprendizaje como "segunda" lengua):

Los nombres alemanes se flexionan según:

El género de una palabra es casi siempre predecible cuando se refiere a personas. Ej.: der Vater (el padre), es masculino, y die Mutter (la madre), es femenino. Hay muy pocas excepciones de sustantivos neutros referidos a personas. Ej.: das Kind (el niño o la niña) es siempre de género neutro, al igual que das Mädchen (la muchacha; en este caso, la palabra es neutra por ser un diminutivo, indicado por al terminación chen)). No suele ser predecible cuando se refiere a objetos, animales o partes del cuerpo. Ej.: der Bleistift (el lápiz), es masculino, die Schere (la tijera), es femenino y das Notizbuch (la libreta), es neutro. De lo anterior se deducen los tres artículos en alemán según el género: der (masculino), die (femenino) y das (neutro), en el caso del singular. Para el plural, se utiliza siempre die para los tres géneros del sustantivo.

Otra notable (pero no exclusiva) característica del alemán es la habilidad para construir palabras compuestas de complejidad teóricamente ilimitada. Por ello, a muchos inventos se les da nombres compuestos de este tipo, en lugar de inventar palabras nuevas. Por ejemplo, "frigorífico" es Kühlschrank (congelador, literalmente, 'armario de enfriar'); televisor es Fernseher (literalmente, 'visor a distancia'); telescopio es Fernrohr (literalmente, 'tubo lejano'). Los objetos antiguos también siguen el mismo patrón, como Handschuh (guantes, literalmente 'zapatos de mano'). E incluso este patrón se aplica a la terminologíá médica y científica, por ejemplo Harnröhre (uretra, literalmente 'tubo de orina'), Harnstoff (urea, literalmente 'materia de orina'), Wasserstoff (hidrógeno, literalmente 'materia de agua') o Sauerstoff (oxígeno, literalmente 'materia ácida').

Los verbos alemanes se flexionan según:

El infinitivo de los verbos alemanes siempre termina en -n, y casi siempre en -en, salvo algunos verbos como sein (ser/estar) y tun (hacer, en un sentido menos concreto, semejante al do del inglés). También hay un pequeño número de verbos cuyo infinitivo termina en "-ern", como "verbessern" (mejorar) o "sich erinnern" (acordarse).

El significado de los verbos puede ampliarse mediante diversos prefijos, de forma parecida a como ocurre en el español. El orden de la oración es ligeramente flexible, pero cuenta con algunos puntos fijos, como la posición inamovible del verbo conjugado dentro de la oración. Por ejemplo:

La mayor parte del vocabulario alemán es de origen germánico, aunque existe un importante número de préstamos del francés, del inglés (más recientemente) y, sobre todo, del latín. De hecho, cualquier palabra procedente del latín puede ser convertida en palabra alemana siguiendo unas reglas definidas y el hablante que usa palabras construidas de esta forma partiendo del latín suele ser considerado culto por los alemanes. Por ejemplo:

El alemán al igual que el neerlandés es una lengua V2 (específicamente SC-V2-SOV), eso significa que existen restricciones importantes del orden de los verbos finitos (flexionados según tiempo) en las oraciones principales. Más concretamente en alemán un verbo finito de la oración principal de una oración afirmativa debe aparecer en segunda posición, como en los ejemplos siguientes:

Obsérvese que en estos dos casos en la segunda posición sintáctica aparece un verbo ("ein Buch" aunque son dos palabras forman un único sintagma). La situación es la misma para los auxiliares conjugados según tiempo gramatical, como se observa en estos otros ejemplos:

Obsérvese que aquí el elemento conjugado vuelve a aparecer en segunda posición aunque el infinitivo lesen y el participio gesehen que no tienen flexión de tiempo permanecen en última posición.

Estos hechos pueden explicarse si se postula que en alemán, como en otras lenguas, posee dos categorías funcionales adicionales el sintagma de tiempo que debe estar ocupado obligatoriamente por el verbo o auxiliar con marcas de tiempo, y un sintagma complementante que debe estar obligatoriamente ocupado. Para satisfacer las reglas anteriores, los verbos léxicos deben "desplazarse" hasta esas posiciones, dejando una huella sintáctica de movimiento. Además en ese esquema puede afirmarse que el alemán en su estructura profunda tiene un orden SOV como refleja el orden relativo usual con verbos no finitos, y las aparentes desviaciones de ese orden se explican por desplazamientos subsiguientes requeridos por el énfasis de elementos y las restricciones propias de una lengua V2.

El hecho de que el movimiento esté relacionado con el complementante se ve muy claramente cuando se analiza lo que sucede en las oraciones subordinadas, en las que el verbo ya no puede "aparecer" en V2 por estar la posición ocupada ya por el complementante:

En estas oraciones las 'leí' aparece en segunda posición (V2) en la oración principal, pero en la subordinada las aparece al final porque la conjunción dass impide que "ascienda" hasta esa posición.

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