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Muscle car



Muscle car es un automóvil de tamaño medio o grande, con rasgos deportivos y «musculosos», cualidades que lo hacen muy llamativo y le dan un aspecto «agresivo», con un motor muy potente y un precio de compra relativamente barato y, desde luego, más accesible al gran público que otros deportivos.

Entre las características comunes «no escritas» que también tienen normalmente los muscle cars están: procedencia norteamericana, no ser demasiado lujosos, normalmente ser cupés pero no es requisito, tener tracción trasera y ser impulsados por motores V8 y en ocasiones V6 o L6. Por extensión también han existido un gran número de sedanes, o incluso rancheras con motores de alta potencia, catalogados popularmente como muscle cars tal como el Dodge Charger o el Chevrolet Nova.

Los muscle cars han sido producidos históricamente en EE. UU. por General Motors, Chrysler, Ford o AMC, desde la década de los sesenta. Los ejemplos actuales más significativos y populares de muscle cars son el Chevrolet Camaro, Chevrolet Chevelle, Chevrolet Nova, el Dodge Charger, el Dodge Challenger, Ford Mustang, Ford Torino y AMC Javelin.

En resumen los muscle cars tuvieron cierto auge solamente en el continente americano mientras que para el resto del mundo quedaron limitados a una presencia discreta entre coleccionistas y aficionados, algunos de ellos en países como España, Inglaterra, Francia y Japón, entre otros que tuvieron contacto directo con Estados Unidos.

Una gran mayoría de muscle cars son equipados con grandes motores V8, a excepción del Buick Regal Grand National, equipado con un motor V6 3.8 L turbo. Hablando estrictamente, un muscle car es un coche de tamaño medio, con un precio razonable y orientado a las altas prestaciones gracias a sus potentes motores V8.

La era de los muscle cars empezó a mediados de los 60 y acabó, con la crisis del petróleo a mediados de los 70, cuando los jóvenes deseaban tener un coche diferente al que tendrían sus padres, con altas prestaciones y apariencia potente, pero asequible económicamente. Todos estos conceptos pronto se convirtieron en un filón para las grandes marcas americanas, y enseguida supieron sacarle partido a este nuevo tipo de coches. En pocos años, Ford, Chevrolet, Pontiac, Oldsmobile o Dodge tuvieron su propio muscle car en el mercado. Incluso algunas marcas tuvieron varios modelos en sus filas.

Eso sí, no todos los Mustang, Firebird, Charger o Camaro eran muscle cars. Esta definición se aplicaba solo a las versiones más potentes de ciertos modelos de precio medio aparecidos en aquellos años. Pero esto era un arma de doble filo y fue bien usada por la industria automovilística de los Estados Unidos de América. No todos podían permitirse un Ford Mustang Boss 429 o un Chevrolet Camaro Z28, pero sí que estaban dispuestos a comprar un Mustang o un Camaro con algunos extras, más barato y sin tanta potencia.

Si bien no todos los autos son considerados muscle cars marcas como Cadillac y Lincoln o modelos como Ford LTD, excepto el Ford LTD LX 5.0, Dodge Monaco y Chrysler Imperial contaban con motores grandes y de alta potencia pero eran autos muy lujosos y caros que no estaban al alcance de cualquiera en su época por lo que no son considerados muscle cars puros.

Los muscle cars se pueden ubicar dividiéndolos en 6 bloques.

Estos coches se caracterizaron por tener dimensiones pequeñas y ser los más baratos dentro de la categoría de los muscle cars. El primer compacto en tener una versión de muscle car fue el Chevrolet Nova SS de 1963, equipado con el motor V8 de 327 pulgadas cúbicas. El último compacto muscle car fue el Dodge Aspen R/T de 1980, junto con su gemelo, el Plymouth Volare RoadRunner. Existieron más compactos en el mercado americano, pero no todos fueron considerados muscle cars. Autos como el Pontiac Ventura, Buick Apollo, Oldsmobile Omega, Mercury Comet (1971–1977), Ford Falcon y Ford Maverick quedaron fuera de esta categoría, aunque en el caso de este último existieron algunas versiones deportivas y estéticas como el Grabber, el Spring y el Stallion, pero ninguna llegó a tener prestaciones a la altura de un muscle car, debido en gran parte a su motor fue un V8 302 de serie, no de alto desempeño. Los muscle cars compactos reconocidos fueron:

Los muscle cars medianos son considerados los coches ideales de alto desempeño, ya que no son tan voluminosos y difíciles de manejar como los autos de gran tamaño, además de que representan una mejor apariencia en comparación con un auto compacto. El último muscle car mediano fue el Chevrolet Chevelle Laguna de 1976.

La mayoría de los muscle cars intermedios son los llamado «puros»:

La producción regular de coches se suspendió por varios años durante la década de 1940 debido a la segunda guerra mundial, y no fue hasta la década de 1950 que se dio un nuevo avance en la industria automotriz. Esto, junto con la nueva revolución juvenil de la década de los 60 abrió el camino de los muscle cars.

Los jóvenes de aquellas épocas querían coches diferentes a los que tenían sus padres, que representaran su libertad y estilo. Pero por ser jóvenes, no disponían del dinero suficiente para un auto de alto rendimiento (por ejemplo, el Chevrolet Corvette, o el Ford Thunderbird).

A principios de los sesenta los automóviles baratos eran los Ford Falcon y los Rambler American, que no ofrecían motores y carrocerías deportivas. En cuanto a los automóviles medianos que apenas habían comenzado a surgir, también carecían de prestaciones y versiones deportivas. Un Ford Fairlane o un Rambler Classic eran más vistos como aptos para ser el segundo coche familiar. Y por su parte, los automóviles de tamaño grande comenzaron a tener motores de alto rendimiento, pero con un precio elevado. Tal fue el caso del Impala SS, el Galaxie 427, el Dart Wedge 413 y los Chrysler Serie 300.

No fue hasta 1964, cuando se introdujo el Pontiac GTO, que los muscle cars comenzaron a tener un mayor apogeo. Esto comenzó a definir a los muscle cars como automóviles con carrocerías deportivas, de aspecto ¨musculoso¨, con motores de alto rendimiento, espacio suficiente para cuatro pasajeros y precio accesible. Básicamente se trataba de un auto de carreras que se pudiera conducir todos los días para ir al trabajo y que se pudiera usar para competir los fines de semana.

La construcción de los muscle cars se volvió rápidamente una responsabilidad durante este período. El Grupo de Seguridad Automotriz, liderado por Ralph Nader, criticó la idea de ofrecer coches tan potentes, sobre todo al público más joven. La gran potencia de los muscle cars hizo latente la pobre seguridad de muchos coches contemporáneos, así como la severa limitación de sus neumáticos. En respuesta, la industria de la seguridad automovilística empezó a imponer excesivos recargos en los modelos más potentes, elevando el precio y sacando a muchos muscle cars de las posibilidades de sus compradores. Por otro lado, y casi simultáneamente, la preocupación por la contaminación atmosférica, orientó el interés de Detroit de la potencia al control de emisiones. El problema se volvió más complicado en 1973, cuando la OPEP empezó a racionar y a aumentar el precio de la gasolina.

En 1970 la mayoría de los muscle cars vivían su último año en el mercado. Algunos se despedían y otros se preparaban para reenfocarse en otro segmento. En 1973 comenzó la decadencia del muscle car y el ocaso de esta era. La mayoría de los motores tuvieron que reducir drásticamente su potencia (un ejemplo es el Chrysler 440, que si en su máximo esplendor alcanzó 390 hp (440 Six-Pack), en sus últimos años solo producía cerca de 225 hp) debido a las estrictas leyes anticontaminantes y la crisis de petróleo, así que la mayoría de las compañías optaron por dejar de fabricar sus motores grandes y utilizar motores de bloque pequeño.

En 1974 los muscle car entraban en su recta final. Los que se basaban en autos de producción regular con opción deportiva pudieron sobrevivir, pero los deportivos puros no sobrevivieron más allá de ese año. Desaparecieron del mercado la mayoría de los pony cars como el Plymouth Barracuda y el Dodge Challenger. El Mercury Cougar dejó el segmento de los pony cars para convertirse en un auto de lujo que compartía plataforma con el Ford Torino. Por su parte, AMC finalizó la producción del Javelin y el AMX.

En los autos más grandes, el mítico Pontiac GTO, que en 1974 se basó en el Nova de Chevrolet, desapareció después de ser un éxito en ventas en los últimos 10 años. Los nombres que años antes eran sinónimos de alto desempeño, como 442 o Grand Sport ahora solo eran opciones con carrocerías estilizadas. El Ford Galaxie desapareció ese 1974 y en su lugar, el lujoso LTD se convirtió en el tope de gama que ofrecía Ford. Además el exitoso Mustang cambiaba de generación este año, basándose en el subcompacto Pinto, disponible con motores de 4, 6 y 8 cilindros, el último con un desplazamiento de 302 pulgadas cúbicas, lo cual puso en desventaja al Camaro y al Firebird.

En 1975 los muscle cars se estaban acabando. Los nombres de estos deportivos siguieron vigentes, pero ya no correspondían a autos de alto desempeño. Chrysler lanzó su nueva generación de vehículos medianos, con nuevas versiones del Coronet y del vehículo personal de lujo, el Charger, que se basó en el Chrysler Cordoba. Por su parte, Plymouth descatalogó al Satellite y en su lugar entró el Fury, cuya versión se llamó Gran Fury. 1975 fue el último año del RoadRunner como auto único, ya que regresaría al siguiente año como una versión del Volare. El Charger ya no era un automóvil muscle car, pues había perdido toda su esencia que lo caracterizaba como tal. El Charger comenzó a ofrecerse más como un auto de lujo, pero los ingenieros de Chrysler decidieron mantenerlo. Ese año también fue el adiós de la versión Super Sport en Chevrolet Nova. Mientras tanto Ford lidiaba con un motor extremadamente grande, el V8 460.

En 1976 murieron otros dos muscle cars: el Plymouth Duster y el Dart Sport, siendo sustituidos por los nuevos Dodge Aspen/Plymouth Volare y sus versiones deportivas el Aspen R/T y el Volare Road Runner. Estos pueden considerarse como los últimos muscle cars de Chrysler, ya que fueron producidos hasta 1980. Luego fueron reemplazados por los autos de la plataforma K. Chevrolet perdía su Nova SS, uno de los últimos compactos V8 con opción deportiva. Mientras, Ford despedía a su Torino ese año y a su motor 460.

Así, para 1978 todos los muscle cars se habían extinguido. El Charger fue descontinuado ese año y en su lugar entraba el Dodge Magnum, que solo seria producido hasta 1979. Solo los pony cars sobrevivían. Ese año, el Mustang estrenaba su tercera generación. Los compactos con motores V8 dejaron de existir en 1983 con el Fairmont, Chrysler reemplazó los suyos con los autos de la plataforma K, y Chevrolet con los de la plataforma J.

Chevrolet tenía al Corvette y al Camaro en los 80 como sus únicos autos deportivos V8, hasta que en 1983 el Monte Carlo revivió la versión SS, que fue producido hasta 1987 junto con su compañero de plataforma, el Chevrolet El Camino. En 1983 también se introdujo al mercado el exitoso Buick Grand National o Regal GNX que también fue cesado en 1987. A partir de 1989 Ford lanzó al mercado al Thunderbird Super Coupe con la nueva plataforma MN12; este auto estaba equipado con suspensión independiente y frenos de disco en las cuatro ruedas, con el poderoso motor ESSEX V6 de 3.8L OHV sobrealimentado. El Super Coupe tenía la transmisión M5R2 de 5 velocidades, derivada de los Mazda de transmisión manual de 4 velocidades automáticos.

El Thunderbird SC fue nombrado auto del año en 1989 por la revista Motor Trend, Ford prudentemente decía que al máximo de 5,600 RPM, el supercargador proveía de 12 PSI de presión, produciendo 210 caballos a 4000 RPM y 315 LB-P, era a 2600 RPM abajo de una compresión 8.2:1. En marzo de 1996, Motor Trend hizo una comparativa de manejo al Thunderbird SC 1995 contra el Chevrolet Monte Carlo Z34 y al Buick Regal Gran Sport. El SC mostró el mejor comportamiento, incluyendo su aceleración de 0 a 96 km en 7 segundos y terminar el cuarto de milla en 15 s a 141 km/h. En suma mostraba un mejor comportamiento que los otros. El autor del artículo, Don Sherman, escribió: el Buick Regal es competente, un modelo confortable y con precio atractivo, pero es una tontería llamarlo Gran Sport. Nada es grande ni deportivo en el modelo. El Monte Carlo necesitaría pasar a un V8 y a un año de refinamientos para erradicar esos errores de calidad. Esto deja al Thunderbird SC como el ganador de la prueba. Es lejanamente sofisticado y sus soluciones son las de un cupé de cuatro plazas a un buen precio. Con críticas como ésta, el incremento de mejoras y desarrollo mostrado en los SC le hizo también una vida corta. El Thunderbird SC fue descatalogado en 1995 al estancarse en las ventas.

Podemos decir que el Ford Thunderbird SC y el Mercury Cougar XR-7 de esa época fueron los últimos muscle cars de peso completo de la historia. A la par de estos fantásticos muscle cars se encontraban en las mismas filas de la Ford Motor Company, el Mustang, que a diferencia del Chevrolet Camaro, mantenía un look con reminiscencias de un muscle car. General Motors, en tanto, mantenía versiones del Chevrolet Camaro y del Pontiac Firebird con aspectos más cercanos a autos deportivos que a muscle cars.

Muscle cars después de 1973

70’s (1973–1979)

AMC

Chrysler

Ford

GM

80's (1980–1989)

Chrysler

Ford

GM

90s (1990–1999)

Chrysler

Ford

GM

00's (2000–2009)

Chrysler

Ford

GM

2010's (2010- presente)

Chrysler

Ford

GM

Hoy en día, conocemos los muscle cars como coches de la época en la que la gasolina usaba plomo como antidetonante, y que tenían casi el mismo poder que un auto de carreras de la época. Un muscle car bien cuidado o restaurado íntegramente puede llegar a costar hasta el triple o el cuádruple de su precio dependiendo del modelo, marca y época.

En EE. UU. los muscle cars ganaron mayor cota de mercado al convertirse en sedanes de cuatro puertas realmente potente. Como ejemplos de esta tendencia tenemos al Chevrolet Impala SS, Chevrolet Camaro, Pontiac Firebird y Mercury Marauder, autos que en su breve periodo de comercialización ganaron adeptos como los iniciadores de los muscle cars de nueva generación, siendo la semilla para generar otros como el Chrysler 300 y el nuevo Dodge Charger entre otros. Entre ellos estaba el Ford Crown Victoria Police Interceptor, el cual labró su leyenda gracias a su prestigio mundial como vehículo policial

De igual manera, el desarrollo del muscle car al tope de sus prestaciones recayó en modelos de alta gama que también son superdeportivos como el Dodge Viper y el Chevrolet Corvette, así como algunas versiones especiales potenciadas al máximo en otros autos de este tipo pero medianamente accesibles. Simplemente se tuvo acceso a estos muscle cars modernos debido a las subastas de la policía donde vendían las patrullas usadas, que en algunos casos también fueron parte del tuning.

Estos coches también pueden competir en carreras de cuarto de milla, tanto para aficionados como para profesionales brindándole una oportunidad a los jóvenes entusiastas de hoy en día a redescubrir a esta clase de autos, así como ver a sus equivalentes modernos como los muscle cars. Por ejemplo, tenemos al Ford Mustang GT Y sus variantes de alto desempeño Shelby y Saleen, así como Pontiac y el GTO que se produjo de 2004 a 2006 equipando el motor LS2 tomado del Corvette basándose en el australiano Holden Monaro, y otros más como el Chevrolet Camaro, el Dodge Charger y el Dodge Challenger que también han resurgido en la época actual. El primero siendo un sedán y el segundo, como una interpretación moderna de su homólogo de los 70. Antes de su descontinuación, Pontiac saco al mercado el G8 GXP, el cual también equipa el mismo motor LS2 del Corvette convirtiéndose en un sedán de altas prestaciones. Paralelo a esto los muscle cars modernos también están siendo aceptados en el Tuning, junto a los autos japoneses y europeos, también participando en carreras de Drifting.

Algunos también han sido incorporados a las películas, como por ejemplo el Charger de Fast & Furious, el Shelby GT500 «Eleanor» de 60 Segundos, el Camaro en la saga Transformers así como también a sagas de videojuegos como Need For Speed, Midnight Club, Gran Turismo 5, entre otras. De igual manera algunos muscle cars modernos y antiguos también han sido adaptados para usar combustibles alternativos, demostrando que la fuerza de estos no solamente puede provenir de la gasolina. Asimismo se planea la entrada de estos mismos a Europa junto con motores diésel con pares de torsión superiores a la gasolina.



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