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Museo Arqueológico de Sevilla



¿Dónde nació Museo Arqueológico de Sevilla?

Museo Arqueológico de Sevilla nació en Sevilla.


El Museo Arqueológico de Sevilla está ubicado en plaza de América, frente al Museo de Artes y Costumbres Populares (antiguo pabellón Mudéjar) y junto al pabellón Real, dentro del parque de María Luisa. El edificio que alberga el museo fue el antiguo pabellón de Bellas Artes de la Exposición Iberoamericana de Sevilla.

En 1911 se celebró un concurso para la construcción del edificio que ganó el arquitecto sevillano Aníbal González,[1]​ con un proyecto de estilo neo-renacentista. La obra se ejecutó entre 1912 y 1919,[1]​ como parte de muchas obras que se realizaron en Sevilla en el contexto previo a la Exposición Iberoamericana de 1929, y fue bautizado como "Palacio del Renacimiento". Fue el edificio más caro de la Plaza de América, duplicando el presupuesto del vecino "pabellón Mudéjar".[2]​ Durante la exposición fue dedicado a Palacio de las Bellas Artes. En 1942, se trasladaron al edificio las colecciones arqueológicas.

El diseño exterior tiene influencias del Palacio de Monterrey de Salamanca,[3]​ construido en 1539 según un proyecto de Rodrigo Gil de Hontañón y fray Martín de Santiago para el tercer conde de Monterrey, Alonso de Zúñiga y Acevedo. El interior, con el amplio hall de forma ovalada, se inspira en el acceso con hall circular de otros museos europeos como el Altes Museum de Berlín.[1]

El Museo fue creado en 1879 al amparo del Decreto de 1867 sobre Museos Arqueológicos (entonces “Museos de Antigüedades”). En la formación del museo fueron importantes las decisiones de la Junta de Museos de Sevilla (creada en 1835), que se hacía cargo de los objetos de arte de los conventos que fueron desamortizados, y también de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de la Provincia de Sevilla (creada en 1844), que sustituyó a la anterior a partir de su creación y efectuó una cuidada labor de búsqueda y adquisición de hallazgos procedentes del término provincial, ya fueran por excavaciones promocionadas por el Estado, de descubrimientos casuales, o por solicitud a los particulares de los objetos que tuvieran entre sus pertenencias. En el inventario de la Comisión se relacionaban 335 objetos.

Los primeros fondos que sirvieron para la fundación del museo se componían de los restos hallados en las excavaciones de Itálica, objetos que fueron reunidos alrededor de 1780 por el alcaide del Alcázar, Don Francisco de Bruna y Ahumada, depositados en el Real Alcázar de Sevilla, que hizo a su vez de “museo temporal”; en 1788 se añadieron las esculturas de los emperadores Trajano y Adriano, resultado de las excavaciones realizadas en Santiponce, además de los objetos extraídos en las excavaciones oficiales de Itálica efectuadas entre 1839 y 1840 por Don Ivo de la Cortina, y restos descubiertos desde 1862 por Don Demetrio de los Ríos. En 1900 se añadía la escultura igualmente descubierta de Diana, también se sumaban a los restos romanos los fondos procedentes de las desamortizaciones del siglo XIX. En 1875 la colección fue llevada al Convento de la Merced, que también ejercía de “Museo de Pinturas”; bajo la dirección del arquitecto Demetrio de los Ríos, se prepararon en la planta baja del convento tres galerías para las piezas a conservar.

El 21 de noviembre de 1879 se crea oficialmente el Museo Provincial de Antigüedades de Sevilla[1], siendo su primer director Don Manuel de Campos y Munilla. Las obras concluyen en 1880 y ese mismo año se inaugura el museo conteniendo fondos arquitectónicos, escultóricos, epigráficos y cerámicos, teniendo un éxito de público rotundo casi de inmediato: el número de visitas que recibe es de aproximadamente 12.000, un número alto en relación a muchos museos nacionales de la época.

Con el paso del tiempo se añaden más colecciones al museo y escasea el espacio, llegando a ser difícil la disposición de las piezas dificultando a la vez realizar una exposición adecuada, a pesar de que desde 1940 se habilitaron dos salas más.

Hasta el año 1941 no se soluciona el problema, con la decisiva actuación del Ayuntamiento de Sevilla, que cedió el Pabellón de Bellas Artes de la Exposición Iberoamericana de 1929 al Ministerio de Educación Nacional, por acuerdo de 31 de diciembre de 1941.

Así comienza el antiguo pabellón de exposiciones a ejercer de Museo Arqueológico Provincial. En este mismo acto el Ayuntamiento cedió en calidad de depósito los fondos del antiguo Museo Arqueológico Municipal, creado en 1886 por el polifacético e importante erudito sevillano José Gestoso y Pérez e inaugurado el 28 de marzo de 1895 por la Infanta Luisa Fernanda de Borbón; dichos fondos se conservaban en la Torre de Don Fadrique de Sevilla.

Antes de depositar todas las colecciones museísticas en su nuevo destino hubo que adecuarlo para tal servicio, una vez que se acondicionó realizándose las obras necesarias fueron trasladadas las obras y colecciones, inaugurándose la nueva instalación el 25 de mayo de 1946, empezando con ocho salas, biblioteca y dirección.

Desde el 1 de marzo de 1962 el conjunto de edificio y contenido fue declarado Monumento Histórico Artístico. Durante la década de 1970 el museo sufre obras de ampliación y mejora, aumentando el número de salas hasta las 27 actuales donde son conservadas más de 60.000 piezas, sumando objetos en propiedad y depósito; entre ellas las piezas procedentes de Itálica ocupan un lugar relevante, por su calidad y por su número, al irse trasladando allí los nuevos hallazgos, así como la pequeña pero relevante colección que se exponía, con piezas menores de hallazgos en superficie antiguos, así como mayores, de las campañas realizadas entre 1970 y 1978, en el efímero Museo de las Excavaciones del propio yacimiento, hace pocos años desmantelado. No obstante, el edificio sigue necesitando importantes reformas.

La excelente calidad de las obras y piezas que forman parte del fondo del museo además de la cantidad que custodia lo hacen estar entre los primeros de España, son de destacar los restos de la época romana e hispanorromana, los más importantes y abundantes que posee el museo, y que proceden en mayor parte de Itálica, en menor medida aunque eso no hacen que sean menos importantes son las piezas procedentes de los municipios de Écija, Estepa, Alcalá del Río, Villanueva del Río y Minas, etc., a estos hallazgos hay que añadir las donaciones realizadas por particulares o incluso el Ayuntamiento de la ciudad. También son destacables las piezas de etapas prerromanas gracias a la calidad de su conservación.

Para comprender la historia de Sevilla y de la región en general es aconsejable realizar un itinerario cronológico que puede completarse en un margen de tiempo de dos horas haciéndose con tranquilidad, y así están ordenadas las salas en el museo, comenzando por el Paleolítico Inferior, pasando por la importante época del Imperio romano y terminando en la Edad Media donde se encuentran los restos árabes y mudéjares.

También se pueden realizar recorridos por áreas temáticas, de este modo, no es necesario pasar por algunas salas que no se tenga previsto ver centrando la visita en las colecciones interesadas. El primer recorrido temático permite conocer la Prehistoria, donde encontramos materiales de la Edad del Cobre (objetos de cerámica, piedra, cobre, hueso e ídolos con grandes ojos en forma de sol, considerados las representaciones divinas de mayor antigüedad) hallados en un yacimiento de Valencina de la Concepción y que pueden fecharse entre los años 2500 y 2000 a. C. En este yacimiento se encontraron las piezas en recintos con forma de habitación y de enterramiento, como grandes monumentos funerarios (en el Museo se representa una maqueta de uno de ellos).

Igualmente se puede conocer la Protohistoria, donde destaca el famoso Tesoro de El Carambolo, de época tartésica, así como los tesoros de Ébora y Mairena y las joyas de este período, compuesta por el conjunto de colonizadores del Mediterráneo durante los siglos VII y VI a. C.

Otra forma de visita es el recorrido por la orfebrería, empezando por la indígena de la Prehistoria (oro de la Edad del Cobre datado en 2500 a. C., joyas batidas o macizas de la Edad del Bronce datadas entre 2000 y 1000 a. C.) hasta la época romana, pasando por las tartésicas (anteriormente indicadas) y las turdetanas. Estas alhajas van acompañadas de otros materiales que facilitan la comprensión arqueológica. Destaca especialmente una pequeña representación de la diosa fenicia Astarté, está en posición sentada y realizada en bronce, bajo ella se puede leer la inscripción más antigua (siglo VII a. C.) de la Península.

El mundo romano también posee su temática particular, pudiéndose observar las grandes esculturas de tamaño colosales y casi humanas de dioses y emperadores, y los distintos mosaicos, retratos imperiales, epigrafía, comercio, cerámica, funerario, etc. Aquí lo que más destaca es el mosaico donde se representa el Juicio de Paris y la sala dedicada a Epigrafía Jurídica en bronce, compuesta por la más rica colección de textos jurídicos conocida y variada.[4]

Está formado por tres plantas divididas a su vez en salas conteniendo objetos datados en la época prehistórica hasta la Edad Media.

La planta baja expone material de yacimientos prehistóricos provinciales en orden cronológico. La planta principal muestra material de la época romana y posteriores que proceden también de la provincia aunque en mayor parte se excavaron de la ciudad de Itálica. La planta primera está reservada a investigadores y distintos servicios del museo.

Posee un archivo con amplia información documental, tanto escrita como gráfica de los fondos del museo, en el que tienen un sitio los investigadores y los particulares que estén interesados en consultar sobre las obras y colecciones que conserva el museo.

Donde se trabaja en la continua restauración y conservación de los fondos museísticos (prácticamente todos los materiales: cerámica, piedra, metales, vidrio, mosaico, hueso, marfil, madera y cuero) ejerciendo también de almacén en el que se guardan objetos provenientes de excavaciones de toda la provincia y del casco urbano, asimismo también son conservados objetos que han donado particulares, organismos y depósitos.[5]

El arquitecto sevillano Guillermo Vázquez Consuegra ganó un concurso nacional[6]​en diciembre de 2009 para la reforma completa del edificio y la renovación del discurso museográfico. El proyecto contempla abrir el salón ovalado central como recibidor y colocar ascensores acristalados, y mejoras sustanciales que repercutirán en la iluminación y la climatización del edificio.[7]​ El coste total del proyecto es de 33.461.375 euros. Los Presupuestos Generales de España de 2013 reservaron 350.000 euros para iniciar las reformas,[8]​ sin embargo, las obras no llegaron a licitarse y el proceso estuvo paralizado hasta 2020.[9]

Diana cazadora siglo II d.C.

Bustos romanos.

Jinete sobre león (arte ibérico). Siglo I.

Altar con decoración báquica.

Antebrazo colosal.

Reja, siglo II y III.

Pila bautismal. Siglo XV-XVI.

Bronce tartésico conocido como "Bronce Carriazo".




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