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Pascualito Pérez



Gold medal with cup.svg Medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 1948.
Trophy(transp)(yellow).png Campeón del Mundo Peso Mosca (1954-1960
§ Campeón de Argentina peso mosca profesional (1953)
§ Cuatro veces campeón de Argentina peso mosca amateur (1946, 1947, 1948, 1950)
§ Tres veces campeón latinoamericano de peso mosca amateur (1946, 1947, 1950)
§ Campeón argentino de novicios amateur (1944)

Pascual Pérez (Tupungato, Mendoza, Argentina; 4 de mayo de 1926-Buenos Aires, Argentina; 22 de enero de 1977) fue un boxeador argentino de peso mosca.

Ganador de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 1948 y campeón mundial (1954-1960), único argentino en alcanzar ambos logros. Como amateur peleó 125 combates.[1]​ Se hizo profesional en 1952, librando 92 combates (84 victorias, 7 derrotas y 1 empate), en los cuales ganó 57 peleas por nocaut, récord que lo ubica en un selecto grupo de boxeadores que han obtenido más de 50 nocauts. Realizó nueve defensas exitosas del título mundial. En total obtuvo 18 títulos.

Está considerado como uno de los tres más grandes boxeadores de la historia del peso mosca, junto a Miguel Canto y Jimmy Wilde.[2]​ Con Carlos Monzón, está considerado como el mejor boxeador de la historia del boxeo argentino. Ha sido incluido en el Salón Internacional de la Fama del Boxeo en 1995. En 2004, la Confederación Sudamericana de Boxeo lo declaró de oficio campeón sudamericano.[3]

Pascual Pérez nació en el seno de una familia de trabajadores viñateros en el valle de Uco, Departamento de Tupungato, de la provincia de Mendoza, donde era el menor de nueve hermanos. Trabajó como labrador para el grupo familiar desde muy niño. En 1942, a los 16 años se inició en el boxeo, en el Deportivo Rodeo de la Cruz, dirigido por Felipe Segura, mostrando desde un primer momento una gran habilidad y un fortísimo golpe, inusual en boxeadores de pesos livianos. Aunque era zurdo asumía con naturalidad la posición de un diestro; su altura, que alcanzó 1,52 m ya de adulto, lo hacía más pequeño que el resto de sus contrincantes en la categoría mosca. Segura recuerda su primera impresión del siguiente modo:

Debutó como amateur en enero de 1944 y como tal disputaría 125 combates ganando 16 campeonatos,[1]​ incluyendo la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 1948. El primer torneo que ganó fue el Campeonato Mendocino de Novicios, en marzo de 1944, apenas dos meses después de su debut.

Ese mismo año, la Federación Mendocina de Boxeo, debió pagarle a su padre el dinero necesario para contratar a un peón rural que pudiera reemplazar a Pérez en la viña, como condición para otorgar la autorización legal exigida por las normas sobre patria potestad. Sus padres mantuvieron una actitud reticente ante la afición de Pérez por el boxeo, y éste llegó a inscribirse con el nombre de Pablo Pérez para no ser descubierto.[5]

En 1946 y 1947, Pascual Pérez ganó los campeonatos mendocino, argentino y latinoamericano, y en 1948 triunfó en el torneo de selección de la representación olímpica argentina, que se caracterizaba por obtener medallas en todos los Juego Olímpicos, habiendo obtenido 15 medallas en los Juegos de 1924, 1928, 1932 y 1936, cinco de ellas de oro.

En los Juegos Olímpicos de Londres 1948, Pascual Pérez (22 años) ganó la décima medalla de oro para el olimpismo argentino (en los mismos Juegos, la Argentina obtendría dos más) y la sexta del boxeo argentino (ese mismo día ganaría otra Rafael Iglesias). Pérez no había combatido nunca fuera de Sudamérica y aunque sus antecedentes eran respetados, el favorito para ganar la medalla de oro en el peso mosca era el español Luis Martínez Zapata, campeón europeo.[6]

Pérez enfrentó en combate inicial (1/16 de final) al filipino Ricardo Adolfo, venciéndolo por RSC (detención del combate por el referí)[7]​ en el segundo asalto. En octavos de final enfrentó al sudafricano Desmond Williams, a quien también venció por RSC, en el tercer asalto. En cuartos de final venció por puntos al belga Alex Bollaert y en semifinales al checo František Majdloch.

En la final, Pérez debió enfrentar al italiano Spartaco Bandinelli (28 años), quien había dado la sorpresa al vencer en cuartos de final al favorito Martínez Zapata. Ya en el primer asalto, Pérez impuso su estilo agresivo, conteniendo la ofensiva inicial del italiano, para hacerlo retroceder con una sucesión de golpes, entre ellos una fuerte derecha recta que lo sentó sobre la segunda cuerda en el instante en que finalizaba la vuelta. El segundo asalto fue muy intenso, mostrando a Bandinelli en franco plan de recuperar puntos y a Pérez respondiendo golpe por golpe, utilizando su mayor movilidad para sumar puntos con su golpe de derecha, aprovechando la tendencia del italiano a usar el guante abierto. En el tercer asalto Pérez se mostró ofensivo desde el inicio «con una sucesión de directos de izquierda y derecha que llegaron a la cara de Bandinelli»; luego, el argentino detuvo el contraataque del italiano con un uppercup para terminar los contendientes en el centro del ring intercambiando golpes.[8][6]

Félix Frascara, enviado de la revista El Gráfico concluyó del siguiente modo su cobertura de la participación de Pascual Pérez en Londres 1948:

Como hecho curioso, Pascual Pérez fue descalificado al momento del registro de los deportistas, cuando el peso gallo Arnoldo Parés (hasta 54 k) procedió a inscribirse. Los organizadores confundieron los apellidos de ambos boxeadores y le atribuyeron el peso de Parés a Pérez, causando su descalificación por exceder el tope del peso mosca (51 kilos). Luego de aclarada la confusión, la descalificación fue dejada sin efecto.[6]

Pérez fue recibido como un héroe en Mendoza, donde el parlamento provincial le obsequió una casa y le brindó un empleo. Notablemente, en el torneo realizado para seleccionar a los boxeadores argentinos para los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952, Pérez perdió en una discutida decisión de los jurados, con Francisco Calvagno, quedando eliminado.[10]​ El representante argentino fue entonces Alberto Barenghi, quien fue eliminado en el primer combate.[11]​ La eliminación decidió a Pérez a ingresar al profesionalismo, y dos años después se convirtió en el primer campeón mundial de boxeo de la Argentina, y uno de los más importantes de la historia. Su última pelea amateur fue el 14 de noviembre de 1952, en el Club social y deportivo Franja de Oro ganándole por puntos en cinco asaltos a Pablo Rapretti.[12]

Pérez realizó su carrera profesional dirigido por Lázaro Koci, quien también era mánager de José María el Mono Gatica, y quien reorganizó el boxeo profesional en la Argentina.

Su primera pelea fue en la ciudad de Gerli (Gran Buenos Aires) contra el chileno José Chiorino, que abandonó en el cuarto asalto. Sus primeros 18 encuentros los ganó todos por nocaut, con un promedio de 3 asaltos por cada uno.[13]​ Recién en su 19.º combate pudo su contrincante, Juan Bishop, resistir de pie toda la pelea.

El 11 de noviembre de 1953, en el Luna Park, se coronó campeón argentino de peso mosca, que se encontraba vacante, al vencer por nocaut técnico en el cuarto asalto a Marcelo Quiroga.[14]

Pascualito ganaba casi todas sus peleas antes del tiempo reglamentario, algo completamente inusual entre pesos mosca, y en poco tiempo no tenía rivales en América Latina. «No sólo boxeaba como los dioses sino también pegaba como una 'mula'», lo describió una revista deportiva de la época,[1]

El embajador argentino en Japón, Carlos Quiróz, por indicación del entonces presidente Juan D. Perón, hizo entonces gestiones para arreglar un combate en Buenos Aires contra el campeón mundial, el japonés Yoshio Shirai, sin que estuviera en juego el título. La pelea se hizo a diez asaltos en el Luna Park el 24 de julio de 1954, con presencia del presidente Perón, sentado en el ring side. El combate terminó empatado y resultó un acontecimiento extraordinario en el país, pues por primera vez un boxeador profesional argentino no era vencido por un campeón mundial. El empate obligó a Yoshío Shirai, como era norma en casi todo el boxeo mundial por entonces, a concederle la revancha al boxeador argentino esta vez en una pelea con el título en juego.

Cuatro meses después de empatar en Buenos Aires, Pascual Pérez y Yoshio Shirai se enfrentaban por el título mundial en el Estadio Korakuen de Tokio, el 26 de noviembre de 1954, a 15 asaltos, como era norma en las peleas por títulos mundiales en aquel entonces. El argentino venció al japonés por puntos con amplitud, en decisión unánime, luego de haberlo derribado en el segundo asalto y nuevamente en el 12.º, en el que el campeón se retiró a su rincón casi grogui.[15]​ En el asalto 13, Pérez volvió a castigar duramente a Shirai, que estuvo al borde del nocaut. Al finalizar la pelea, el puntaje reflejó por unanimidad una amplia diferencia a favor del argentino: el árbitro Jack Sullivan le dio 146-139, el juez Bill Pacheco, 143-139, y el juez Kuniharu Hayashi, 146-143.[16]Pascualito se constituyó así en el boxeador más pequeño en ganar un título mosca.[5]

El triunfo de Pascual Pérez tuvo un enorme impacto en la Argentina,[17]​ aunque él personalmente no tuvo un carisma especial que le permitiera volverse un ídolo popular, como había sido Justo Suárez, en el pasado, o lo sería Carlos Monzón, en el futuro.[13]​ Se trataba del primer campeón mundial de boxeo, una de las tres disciplinas esenciales del deporte argentino, junto al fútbol y el automovilismo.[18]​ Por otra parte, Pascual Pérez, simpatizante radical, dedicó el triunfo al presidente Perón, en burla, desde el mismo ring y a través de la radio, cerrando su dedicatoria con la frase: «¡cumplí, mi General!».[19]​ El propio Perón fue a recibirlo al aeropuerto de Ezeiza cuando el boxeador volvió de Japón luego de la victoria.[10]

Pérez y Shirai volvieron a enfrentarse el 30 de mayo de 1955, en la primera defensa del título y nuevamente en Tokio, venciendo esta vez el argentino por nocaut en el quinto asalto, cuando ya tenía una amplia ventaja en las tarjetas.[16]

En los siguientes seis años Pérez realizó 30 combates, pero solo ocho de ellos fueron defensas del título y uno, un intento por reconquistarlo.

El 16 de enero de 1959 en Tokio (Japón), Pascual Pérez perdió su primera pelea en el profesionalismo, contra el japonés Sadao Yaoita, campeón del Asia Pacífico (OPBF), en un combate en el que no estaba en juego el título mundial. Hasta ese momento, en ocho años de carrera profesional, Pérez llevaba un récord invicto, con 51 combates ganados, de ellos 37 por nocaut y un empate.[16]​ Pérez le concedió entonces a Yaoita una oportunidad por el título, que se concretó el 5 de noviembre de ese año, ganando el argentino por nocaut en una durísima pelea.[16]​ Para entonces Pérez contaba con 33 años y la edad comenzaba a pesar.

Luego de perder el título Pascual Pérez continuó boxeando varios años más. Entre 1961 y el 30 de abril de 1963, realizó 28 combates, ganándolos todos, 20 de ellos antes del final. El 30 de abril de 1963 fue derrotado en Manila en fallo dividido por el filipino Leo Zuleta, derrota que marcó el fin de la carrera de Pérez. Desde ese momento peleó cinco encuentros más, perdiendo tres. El penúltimo combate fue contra el entonces aún joven boxeador mexicano y futuro campeón mundial Efren el Alacrán Torres, quien lo noqueó en el tercer asalto. La última pelea de Pascualito, a los 37 años, fue contra el panameño Eugenio Hurtado, quien lo venció por nocaut técnico en el sexto asalto el 15 de marzo de 1964.[16]

Ya antes de retirarse, Pérez era consciente del efecto de la derrota y el retiro en la opinión pública. En 1960, luego de perder el título, Pascualito contestó del siguiente modo a una pregunta de un periodista:

Pérez se había casado mientras era campeón mundial con Herminia Ferch, con quien tuvo dos hijos varones, Pascual y Miguel Ángel.[3]​ En 1959, sin embargo, sufrió un doloroso divorcio que le desencadenó un proceso de aguda depresión, que incidió decisivamente en las derrotas que lo llevaron a perder el título.[22]​ En 1970 volvió a casarse con Selva Argentina Céliz con quien vivió hasta su muerte.

Luego de abandonar la práctica del boxeo, Pascual Pérez se encontró sin suficientes ahorros y propiedades, en gran parte por haber sido engañado por sus representantes y debió volver a trabajar como empleado público en el Ministerio del Interior.[23]​ Algunas crónicas periodísticas han dicho también que debió vender periódicos y lustrar zapatos en la calle Corrientes.[22]​ Olvidado por los medios de comunicación, las personas que lo trataron en las décadas del 60 y del 70 lo recuerdan como una persona amable y solidaria, guitarrero y afecto a cantar canciones del folclore mendocino.[22]​ El mundo del boxeo, solía convocarlo a las presentaciones de peleas importantes, en las que subía al ring y era aclamado por la multitud.

El periodista deportivo Enrique Romero, recurrió al siguiente diálogo imaginario para referirse a los últimos años de vida de Pascual Pérez:

Murió relativamente joven, a los 50 años de edad, el 22 de enero de 1977, a las 14.45 como consecuencia de una insuficiencia hepática-renal, en la Clínica Cormillot; el parte médico anunciando su defunción está firmado por el doctor Alberto Cormillot, conocido médico argentino. Fue velado esa misma noche en el gimnasio del Luna Park que él mismo estrenó en su primer encuentro con Yoshio Shirai. Al día siguiente una multitud concurrió a su entierro en el Cementerio de la Chacarita, debiendo esperar más de nueve horas a que llegara la empresa de pompas fúnebres, que se negó a llevar sus restos hasta que sus familiares y amigos completaran el pago de los 3500 dólares del costo del servicio.[24]​ Fue enterrado en el Panteón de la Casa del Boxeador. Uno de quienes hablaron ante su tumba fue Delfo Cabrera, su compañero de delegación olímpica en 1948 y también medalla de oro en la maratón, quien dijo entonces:

En 1955 fue premiado con el Premio Olimpia de Oro. En 1977 Pascual Pérez ingresó al primer Salón Internacional de la Fama del Boxeo organizado por la revista Ring. En 1995, el Salón de la Fama de Canastota (IBHOF) hizo lo mismo, donde está incluido junto a Carlos Monzón, Nicolino Locche y Víctor Galíndez, entre los boxeadores argentinos. En 2004, fue declarado campeón sudamericano, de oficio, por la Confederación Sudamericana de Boxeo.[3]

El Palacio del Boxeo de Mendoza, de la Federación Mendocina de Boxeo, reabierto en 2007, lleva el nombre de Estadio Pascual Pérez, en su memoria.[26]

En 1954, Rafael Lauría (letra), Héctor Mauré (música) y Sergio Gasparini (música) le compusieron un tango, titulado «Al gran campeón», grabado por Héctor Mauré, parte de cuya letra dice:

El destacado periodista Chon Romero se ha referido a Pascual Pérez del siguiente modo:[5]

En 1980, en la primera edición de los Premios Konex, la Fundación Konex le otorgó un Diploma al Mérito como uno de los 5 mejores boxeadores de la historia en la Argentina.

Desde 2018, una calle en la Villa Olímpica de la Juventud en Buenos Aires lleva su nombre.[28]

A lo largo de su carrera deportiva Pascual Pérez obtuvo 18 torneos, a saber:



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