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Pedro de Villagómez



¿Qué día cumple años Pedro de Villagómez?

Pedro de Villagómez cumple los años el 8 de octubre.


¿Qué día nació Pedro de Villagómez?

Pedro de Villagómez nació el día 8 de octubre de 1589.


¿Cuántos años tiene Pedro de Villagómez?

La edad actual es 435 años. Pedro de Villagómez cumplió 435 años el 8 de octubre de este año.


¿De qué signo es Pedro de Villagómez?

Pedro de Villagómez es del signo de Libra.


¿Dónde nació Pedro de Villagómez?

Pedro de Villagómez nació en Castroverde de Campos.


Pedro de Villagómez y Vivanco (Castroverde de Campos, Castilla y León, 8 de octubre de 1589Lima, Perú, 12 de mayo de 1671), fue un clérigo español que llegó a ser Obispo de Arequipa (1635-1640) y VI Arzobispo de Lima (1642-1671). Fue también rector de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (1655-1656).

Sus padres fueron Francisco de Villagómez y Herrera e Inés de Corral y Quevedo, hidalgos de la villa de Castro Verde de Campos. Fue sobrino bisnieto de Santo Toribio de Mogrovejo, segundo Arzobispo de Lima.

Estudió en la Universidad de Salamanca y en la de Sevilla. Luego de graduarse de doctor en Leyes y Cánones, fue nombrado juez del Santo Oficio, y como canónigo fue incorporado al coro de la Catedral de Sevilla, funciones que cumplió durante veinte años.

En 1631 fue presentado por el rey Felipe IV para ocupar el vacante obispado de Arequipa. Marchó entonces al Perú, con el encargó que a su paso efectuara la visita de la Real Audiencia de Lima, los tribunales y la Universidad de San Marcos. Realizó esta labor con escrupulosidad, y en San Marcos aprobó la creación de las cátedras de Prima y Vísperas de Medicina, pese a la oposición del clérigo Alonso de Huerta, quien alegó que los indios curaban con sus hierbas más eficazmente que los médicos, y que por lo tanto eran inútiles tales cátedras. Tras llegarle las bulas confirmatorias de su elección para el obispado de Arequipa (2 de agosto de 1632), fue consagrado por el arzobispo de Lima Fernando Arias de Ugarte, pero no tomó posesión de su sede sino hasta el 25 de julio de 1635, porque tuvo que dar pleno cumplimiento a la visita que se le había encomendado.

Iniciado su obispado en Arequipa, celebró el primer sínodo diocesano y elaboró la regla consueta, adaptada de la sevillana. Efectuó también la erección canónica de la catedral y de todas las parroquias de la diócesis, e implementó el coro, las rejas y los confesionarios de la iglesia de Santa Catalina.

Visitó su extensa diócesis durante seis meses, llegando hasta Arica y constatando los abusos de los corregidores contra los indios. Volvió a visitar su diócesis, desde Camaná hasta Caylloma y los Collaguas, para ponerle fin en 1638, después de haber confirmado a más de 20,000 personas. A lo largo de esa visita se esforzó por extirpar las idolatrías. Por motivo de salud no salió a visita en 1639, pero envió a jesuitas visitadores a Condesuyos y Collaguas para que continuaran la labor contra las idolatrías.

Promovido al arzobispado de Lima por bula del Papa Urbano VIII (16 de julio de 1640), se embarcó en el puerto de Islay y arribó al Callao, haciendo su entrada a su nueva sede el 21 de mayo de 1642. Hizo la visita pastoral de su diócesis en 1646. Corrigió los abusos que se habían introducido entre los eclesiásticos. Favoreció la construcción de la iglesia del Sagrario, la erección del convento de las ermitañas agustinas descalzas o Monasterio de Nuestra Señora del Prado (donde profesaba su sobrina Hipólita de Villacorta) y la fundación del Hospital de San Bartolomé para negros libres (hoy Hospital Nacional Docente Madre Niño San Bartolomé).

Publicó en 1649 una Carta pastoral de Exhortación e Instrucción contra las idolatrías de los indios del Arzobispado de Lima. Encargó al clérigo limeño Fernando de Avendaño la redacción de los sermones en quechua, como guía para los predicadores de indios. Y por elección del claustro, fue rector de la Universidad de San Marcos entre 1655 y 1656.

Con el virrey Conde de Alba de Liste (1655-1661) tuvo algunas dificultades, curiosamente a causa del protocolo. Una de ellas ocurrió durante la procesión del Corpus Christi del año 1657. El arzobispo concurrió bajo un gran quitasol de terciopelo, y como el virrey le mandase decir que lo cerrase, pues él no lo llevaba por hallarse presente el Santísimo, se resintió de tal manera el Arzobispo, que se retiró de la procesión y elevó su queja al rey, el cual resolvió que en funciones semejantes ni el virrey ni el arzobispo llevasen quitasol. En otra ocasión, habiendo apresado los alcaldes de corte a los escribanos de la curia por desacato, el arzobispo excomulgó a aquellos (1658). El virrey, apoyado por la Audiencia, le obligó a levantar la excomunión.

Otra desavenencia con la autoridad virreinal surgió por la consagración clandestina del Obispo de Huamanga, fray Cipriano de Medina y Vega, celebrada por el Arzobispo a las cuatro de la mañana en el Noviciado del Convento de San Francisco de Lima, no obstante que el Virrey había ordenado que se suspendiese por falta de la cédula de presentación y los ejecutoriales reales (1661). Debido a ello el rey multó al arzobispo con 2.000 pesos y con 1.000 a fray Cipriano.

Ya anciano y sin fuerzas para afrontar la exorbitante labor pastoral, Villagómez solicitó que se le adscribiera un Obispo auxiliar, pero los que le fueron asignados (Antonio Vigo y Blas de Aguinaga) murieron antes de consagrarse.

Falleció tras 30 años de gobierno arquiepiscopal, a la edad de 81 años. Su corazón fue depositado en el Monasterio del Prado y su cuerpo en la Cripta de la Catedral de Lima. Se conserva su retrato al óleo, de cuerpo entero, en dicha Catedral. Se le ve alto, delgado, rostro grave, miope (usaba lentes).

El más importante de sus escritos es:



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