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Periodo románico



El arte románico fue un estilo artístico predominante en Europa Occidental durante los siglos XI, XII y parte del XIII.[1][2]

El arte románico fue el primer gran estilo claramente cristiano y europeo que agrupó a las diferentes opciones que se habían utilizado en la temprana Edad Media (romana, prerrománica, bizantina, germánica y árabe) y consiguió formular un lenguaje específico y coherente aplicado a todas las manifestaciones artísticas.[3]​ No fue producto de una sola nacionalidad o región, sino que surgió de manera paulatina y casi simultánea en España, Francia, Italia, Alemania y en cada uno de esos países surgió con características propias, aunque con suficiente unidad como para ser considerado el primer estilo internacional, con un ámbito europeo.[2]

Surge como consecuencia de la prosperidad material y de la renovación espiritual que inspiró la construcción de gran número de iglesias y de edificios religiosos. Las primeras construcciones[4]​ se hicieron en Lombardía, Borgoña y Normandía. Desde allí se difundió por toda Europa, debido a:

Debido a las relaciones entre religiosos y nobles, los reyes, nobles, obispos y abades de los monasterios impulsaron la construcción de las grandes iglesias y a veces eran aldeanos quienes las costeaban y construían. Las obras las realizaban artesanos especializados como arquitectos, picapedreros, pintores, etc. El arte románico fue sobre todo un arte religioso, que reflejaba los valores de la nueva sociedad feudal, que a la vez era guerrera y cristiana.[3]

Desde el siglo X, una serie de acontecimientos históricos posibilitaron la renovación y expansión de la cultura europea: la subida al trono de Francia de los Capetos, la consolidación y difusión del cristianismo, el inicio de la Reconquista en la península ibérica y, fundamentalmente, el cimiento de las lenguas románicas, son los hitos que marcaron este resurgimiento.[7]

Alrededor del año 1000, una expansión generalizada en los ámbitos económico y cultural propició un importante crecimiento demográfico en las sociedades occidentales, roturándose nuevas tierras y abriéndose antiguas rutas de comercio, que posibilitarán los caminos de peregrinación. Toda Europa se vio invadida por una auténtica fiebre constructiva;[4]​ se había conseguido formular un arte capaz de representar a toda la cristiandad: el románico.[8]

El término "románico", como concepto que define un estilo artístico, lo utilizó Charles de Gerville por primera vez en 1820 considerando con este término todo el arte que se realiza anterior al estilo gótico desde la caída del Imperio romano; y por analogía al término ya conocido de lenguas románicas, el arte románico sucedía al arte antiguo tal y como las lenguas románicas eran las sucesoras del latín.

Posteriormente, la acepción de arte románico se fue restringiendo y pasó a designar el arte desarrollado en Occidente entre los siglos XI y XII, aunque todavía hoy siguen las controversias para determinar con exactitud la amplitud de espacio y tiempo que abarca este estilo.[9]

En la definición de este primer arte europeo, es fundamental la reforma monacal que realizó la orden cluniacense como resultado de una revisión en profundidad de las comunidades benedictinas. El monasterio de Cluny, fundado en el año 930, se convierte en el gran centro difusor de la reforma, alcanzando rápidamente una gran expansión y consiguiendo, a través de sus monasterios, que el arte románico se difundiera por todo el mundo cristiano europeo. Antes de que la orden de Cluny capitalizara y extendiera, el románico ya se había desarrollado en Italia, en la región de Como: el llamado románico lombardo o primer románico, concepto debatido, debido a Puig i Cadafalch, que se aplica a su extensión a los reinos hispano-cristianos, especialmente al románico catalán y el románico aragonés, con menor incidencia en el románico castellano-leonés.[6][1]

En los condados catalanes se hicieron los primeros abovedamientos de las iglesias españolas.[5]​ Algunas características del importante arte románico catalán son:

La época dorada del estilo por su calidad y belleza (Románico pleno), se extiende en la última mitad del siglo XI y la primera del XII, procedente de Francia y transmitido fundamentalmente a través del Camino de Santiago.[6][1]​ Floreció en el reino de Castilla, sobre todo.

Durante la segunda mitad del siglo XII y siglo XIII, a medida que las soluciones arquitectónicas[5]​ se afianzan y mejoran, surge el tardorrománico. Una de sus expresiones es el llamado arte cisterciense, que se expande con las abadías de la orden del Císter, expresando las concepciones estéticas y espirituales de Bernardo de Claraval (ausencia de ornamentación y reducción a los elementos estructurales).[4]

El Románico floreció en los territorios cristianos, al amparo de la ruta de peregrinación jacobea. El románico español es uno de los más ricos y variados de Europa.[8]​ Son particulares los influjos islámicos, franceses, lombardos y visigodos que se amalgamaron para crear un estilo propio. Muchos y muy importantes son los monumentos que se conservan, destacándose dos focos principales, centrados en Castilla y Aragón. Sin duda, la obra fundamental del románico hispano es la Catedral de Santiago de Compostela, modelo de iglesia de peregrinación, con conjuntos escultóricos (Pórtico de la Gloria) de entre los más singulares de Occidente.

A lo largo del Camino de Santiago fueron surgiendo algunos de los hitos románicos en suelo español, como la catedral de Jaca, San Martín de Frómista o San Isidoro de León. Desde allí irradiaría el estilo a zonas más alejadas, expandiéndose por todo el norte peninsular.[5]

En la actualidad, varios de los mejores conjuntos románicos de España se concentran en Castilla y León:

En los condados catalanes, el románico tendrá características propias. De influencia lombarda, crearán las bóvedas de cañón en las naves con arcos ojivales en los espacios menores y en las cúpulas.[10]​ El primer periodo está marcado por la austeridad que dará paso a la majestuosidad.

El románico alcanzó gran vigor y difusión gracias al monasterio de Cluny (desaparecido en su mayor parte), centro irradiador del nuevo arte. Surgieron varias escuelas o centros artísticos, cada uno con características particulares y propias. Algunos de los monumentos más destacados son:

Iglesia abacial de Sainte-Foy

Notre Dame la Grande

Abadía Notre-Dame de Fontgombault

Abadía de Saint-Savin-sur-Gartempe

El románico siguió la estela del arte otoniano, creando conjuntos arquitectónicos de gran monumentalidad, muchos de los cuales aportan soluciones completamente novedosas, como la solución de «doble cabecera» o Westwerk. Podemos citar entre los más señeros:

Catedral de Worms

Catedral de Maguncia

Catedral de Espira

El arte románico evolucionó bajo una fuerte influencia germánica, pues luego de que los húngaros fueron cristianizados en el año 1000, paulatinamente recibieron a muchos nobles y clérigos alemanes que arribaron al reino para ocupar cargos eclesiásticos y militares. Para mediados del siglo XI resultaba frecuente en basílicas húngaras y claustros el uso de ábsides cerradas con tres arcos semicirculares[4]​ colocadas en lugares con tres naves sostenidas por pilares que descansaban en soportales, caracterizado por estar cubierto por una armadura abierta, a excepción de la semicúpula que cubría el ábside.[10]​ Fue muy común este estilo en las estructuras religiosas de:

La herencia clásica y paleocristiana se dejó sentir profundamente. Como aportación original, surgió allí el «estilo lombardo», un arte prerrománico que se extendería después por otras regiones como Cataluña o Provenza. Los edificios románicos italianos se distinguen por su suntuosidad y decorativismo, a la vez que por su claridad estructural. Algunos de los más destacados son:

Sin duda, el monumento más conocido del románico italiano es la catedral de Pisa, excepcional conjunto que incluye el baptisterio, el edificio catedralicio propiamente dicho y el campanario, llamado Torre inclinada de Pisa, que sigue el modelo de torre cilíndrica con decoración de arcos llevándolo a su máxima perfección.

Capitel y arquivoltas, Santa María de Agramunt, Lérida.

Fachada de la Iglesia de Santa Maria de Agramunt

Fachada de la Iglesia de Santa Maria de Agramunt

Plaza con la Iglesia de Santa María y el ayuntamiento de Agramunt. Lérida.

Capitel de la Iglesia de Santa María de Agramunt. Lérida.




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