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Portafolio digital



Un portafolio digital se refiere a una recopilación de documentos que pueden mostrar diferentes aspectos globales o parciales de una persona (personales, académicos, profesionales) o de una organización (objetivos, organigrama, productos) los cuales han estado seleccionados y organizados de forma reflexiva y deliberada y son presentados en formato digital (texto, imágenes, animaciones, simulaciones, audio y vídeo). Se puede decir que es una manera de presentar una identidad en formato digital.

El portafolio es un instrumento que permite al docente documentar de manera objetiva sus esfuerzos y resultados en la enseñanza. En este el docente describe y analiza la cantidad y calidad de sus actividades y respalda sus conclusiones con documentos y materiales.[1]

Del francés portefeuille (portafolio) es una especie de cartera de mano que se utiliza para llevar papeles, documentos, libros y cosas semejantes. Se trata de un accesorio de uso habitual para los oficinistas.[2]​ También es denominado port-folio o portafolios en plural, pero remiten a la misma idea central: una colección de trabajos que muestran la trayectoria de una persona.

El portafolio tiene su origen en el mundo artístico, como forma de presentar y dar a conocer los artistas.[3]​ También se relaciona su origen con el mundo de la medicina.

El portafolio digital se aplica sobre todo en el ámbito educativo y hace referencia al conjunto de evidencias en soporte digital que muestran el desarrollo, evolución y logros de los estudiantes en su proceso de aprendizaje. La práctica del portafolio digital en este ámbito enlaza de manera directa con:

El portafolio tiene cuatro componentes básicos:[4]

Un portafolio electrónico (también conocido como eportfolio, e-portfolio, portafolio digital o portafolio en línea) es un instrumento que combina las herramientas tecnológicas de información y comunicación con el objeto de reunir trabajos que permitan el seguimiento y la evaluación del proceso de aprendizaje del alumno. El portafolio digital de aprendizaje se construye mediante una aplicación informática, mayoritariamente virtual, donde el alumno puede almacenar una recopilación de sus mejores trabajos y que le permite evidenciar el aprendizaje.[5]​ Esta recopilación debe ir acompañada de diferentes reflexiones de forma autónoma por parte del alumno, lo que favorece aprender a aprender y del intercambio de opiniones sobre los trabajos entre el profesor y el alumno. La acción de reflexionar sobre el trabajo realizado es lo que permite que el alumno sea consciente de cuáles son las partes en las que debe mejorar.

El portafolio es un instrumento utilizado desde hace mucho tiempo por los profesionales de las bellas artes, de la arquitectura, de la fotografía, del diseño, etcétera. para coleccionar los mejores trabajos y después poder exponerlos a los clientes o como respaldo de su trabajo. Seguramente, de aquí derivó después la idea de su inclusión en el ámbito docente.[1]

El portafolio educativo tiene su origen en Estados Unidos en la década de 1980 cuando, debido a los problemas en los resultados de los aprendizajes de los alumnos, se procedió a recopilar evidencias de distinto tipo sobre cómo enseñaba el profesorado.[6]

Su origen parece estar en Canadá. La Canadian Association of University Teachers (CAUT) (Asociación Canadiense de Maestros de Universidad) publicó en 1980 el trabajo Guide to the Teaching Dossier: Its Preparation and Use (Guía para enseñar cómo presentar un historial de colección de documentos: Su preparación y uso). Los autores de este trabajo quisieron llamar la atención sobre la escasa preponderancia y poco estatus que dentro del ambiente universitario tenía la docencia. En 1983 se publicó el primer informe sobre el uso práctico del portafolio, incluyendo ejemplos de docentes de la Facultad de Odontología de la Universidad de Columbia Británica. En 1987 en Australia, la Federation of Australian University Staff Association, tomó la idea de Canadá e incorporó el portafolio en sus universidades como medio para mejorar sus métodos de aprendizaje.[1]

En la búsqueda de una mejora de la calidad de la enseñanza apareció el concepto de portafolio, que parecía un instrumento adecuado de análisis y documentación. En 1991 la American Association for Higher Education (Asociación Americana para una Alta Educación), publicó The teaching Portfolio: Capturing the Scholarship in Teaching (El Portafolio docente: captando la beca en la enseñanza). Ese mismo año apareció la monografía de Peter Seldin The Teaching Portfolio: A Practical guide to Improved Perfomance and Promotion/Tenure Decisions (El Portafolio docente: Una guía práctica para mejorar el desenvolvimiento y las decisiones de promoción / permanencia en la decisión). Ambas publicaciones describen el propósito, la forma y el contenido de un portafolio del docente y presentan ejemplos sobre distintas áreas del conocimiento.[1]​A partir de ahí, la idea del portafolio y su uso se ha difundido rápidamente a través de las instituciones de educación superior: 75 instituciones habían iniciado el proceso de innovación en 1991 y en 1993, Seldin y sus asociados en su trabajo Successful use of teaching portfolios (Exitoso uso de enseñar Portafolios) informan sobre más de 400 instituciones que reconocen y aceptan el instrumento.[1]​ En 1994 la American Association for Higher Education informó de que 600 instituciones ya estaban utilizando el portafolio.[7]

La clasificación de los tipos de portafolio se puede realizar utilizando distintos criterios:

El portafolio según sea de carácter privado (confidencial), de aprendizaje (público, abierto a todo el mundo) y continuo (público pero restringido).

Según la finalidad que tenga, pueden diferenciarse tres tipos:[4]

Según este criterio el portafolio puede ser una creación individual (de naturaleza personal o vital por ejemplo), o bien puede ser la obra colectiva de un grupo humano: organización social, política, comercial, etcétera. Un ejemplo de cómo el portafolio digital se puede usar a nivel institucional es el uso que le da el Departamento de Medicina de la Universidad de Michigan que provee a sus residentes acceso a portafolios digitales en los que se han realizado reflexiones sobre situaciones concretas.[8]

Según el ámbito de uso puede ser académico, más orientado a los procesos de enseñanza formal, informal o profesional, orientado a la creación de una marca profesional en el entorno virtual.

Michael Reese y Ron Levy sugieren, entre otros posibles usos del portafolio digital, los siguientes:

Según la vigencia establecida por el usuario, el e-portafolio puede estar sujeto al curso o programa educativo en cuestión y desaparecer con la finalización del mismo; o bien perdurar en el tiempo.

Otro factor a tener en cuenta a la hora de clasificar los portafolios es su formato. Se pueden encontrar portafolios en papel y electrónicos. El portafolio electrónico, e-portafolio o web-folio es un portafolio digital, creado por medio de un ordenador. Su utilización tiene muchas ventajas, como la reducción del tiempo y esfuerzo ya que las nuevas tecnologías permiten la incorporación de gráficos, vídeos, hipervínculos, etcétera. Son más accesibles, rigurosos y fáciles de organizar.[9]

Los pilares básicos para un e-portafolio utilizado para el aprendizaje son:[10]

Un e-portafolio es un sistema digital que permite a los usuarios documentar competencias, eventos, planes o productos que son relevantes, así como, también dejar de manifiesto su evolución a lo largo del tiempo. A este conjunto de registros se les denomina “evidencias” y pueden ser de distintos tipos: textos, imágenes, audios y vídeos, entre otros.[11]

Existen 3 tipos de portafolios del alumno o estudiante:[9]

Diversos autores coinciden en señalar que la estructura del e-portafolio estará determinada por las metas que se definan al comienzo de la planificación para la realización del mismo. Se recomienda un formato flexible que se centre en el alumnado porque las estructuras que se definen demasiado resultan difíciles de personalizar.[12]​ En el ámbito universitario español son los profesores quienes generalmente toman las decisiones sobre la estructura del mismo y solo en 16.67% de los casos se hace de forma conjunta.[13]

Una estructura básica sería la propuesta:[10]

Las autoras destacan como elementos importantes el menú o índice de contenidos y por otra parte las muestras o evidencias digitales que constituyen el corazón del e-portafolio.

En el menú, las competencias constituyen los elementos aglutinadores en torno al cual se construye el resto de la estructura. Y en cuanto a las evidencias, hay que señalar que siempre van acompañadas de una reflexión en la que además constan datos importantes (fecha de captura, valor, pertinencia, razón de la selección, autorreflexión y referencia a criterios de evaluación).

Los siguientes, son los contenidos que deben tratarse en un portafolio digital:[14]

Además, el portafolio digital puede presentar las distintas tipologías:[15]

Antes de usar un portafolio se debe hacer una reflexión sobre cual debería de ser el plan para su implementación:[16]

Existen seis etapas:[17]

Otros autores proponen una ampliación del número de etapas:[18]

Destaca el proceso negociador que establecen tutor y alumno, ya que proponen, que además de explicitar los objetivos, el profesor presente al estudiante un abanico de productos que pueden conformar el portafolio para que sea el estudiante quien elija negociando con el profesor y teniendo en cuenta los créditos asignados a cada producto.[19]​ Se deben negociar también las fechas de entrega con las que el alumno se compromete para proceder a la elaboración del portafolio digital en sí, por lo que se da importancia al feedback entre estos dos agentes educativos.[20]

Existen seis estrategias para implementar portafolios en la educación, que son también aplicables al e-portafolio:[21]

El portafolio se sostiene en una concepción del aprendizaje basada en el constructivismo, combinada con el uso de la tecnología educativa. El Portafolio supone un cambio desde un modelo con un gran componente de transmisión de conocimientos a una educación que enfatiza el desarrollo de competencias en el estudiante. Los profesores tienen que replantearse algunas ideas clave y algunas prácticas e invertir en el desarrollo de nuevas competencias para entrenamiento y evaluación. Ello conduce a diferentes roles del docente y del alumno, así como, de las relaciones que se establecen entre ellos.[22]

El portafolio digital implica una mayor interacción entre los alumnos y los tutores así como entre los propios alumnos, y también de los alumnos con sus familias. Así mismo, ayuda a los estudiantes a motivarse porque los compara con ellos mismos en una evaluación de criterios, no normativa. Estas destrezas de autorregulación (auto-organización) se incrementan cuando son los alumnos los encargados de elegir los mejores ejemplos de su trabajo y justifican sus elecciones. Focalizarse en los mejores trabajos proporciona una influencia positiva en el aprendizaje aumentando el locus de control y las atribuciones positivas.

Los estudiantes opinan que el e-portafolio les resulta útil para reflexionar sobre sus competencias y mejorarlas con el uso de la tecnología.[23]​ Para contribuir a ello, sugieren que se sea más explícito en las reflexiones y que se realicen a la mayor brevedad las reuniones iniciales para presentar la plataforma de modo que pueda decrecer la ansiedad que genera la tecnología e incrementar el tiempo que se dedica a la reflexión.

El portafolio como técnica de evaluación y diagnóstico, es denominado por algunos autores como técnica expansionista y alternativa. Expansionista porque permite la incorporación de múltiples fuentes y variedad de medidas de evaluación; y alternativa porque nos ofrece una serie de posibilidades evaluativas diferentes a aquellas de corte puramente cuantitativo.[24]

Estas dos características hacen que el portafolios sea una técnica muy rica de evaluación, pero también conlleva que el diseño evaluativo sea más complejo desde el punto de vista de la organización, estructuración y elección de indicadores evaluativos. Evaluar un portafolio es un proceso complejo que conlleva mucho más que otorgar una nota a final de curso.[24]

El uso del portafolio como instrumento de evaluación proporciona la personalización del proceso ya que el portafolio permite una evaluación "expansionista" puesto que incorpora múltiples fuentes de información del proceso y la toma constante de decisiones en torno a ella.[25]

La rúbrica es cada vez más frecuentes en la fase de evaluación del e-portfolio. Las principales ventajas que ofrecen las rúbricas son:[26]

Las e-rúbricas o rúbricas para el portafolio digital tienen unas ventajas en la evaluación:[27]

Con los dispositivos móviles podemos captar todo lo que nos rodea.[28]​ Así, el portafolio es una herramienta ideal para trabajar con estos dispositivos y poder coleccionar evidencias para demostrar el aprendizaje. Es decir, el alumno gracias a la utilización de estos dispositivos, puede plasmar en su portafolio textos o fotografías sobre aquello que van viendo o haciendo.

Se debe cuidar la selección del material, además de reflexionar sobre dicho material.[29]​ Para seleccionar el material, múltiples actividades son las que existen para el portafolio digital, que ayudan al profesor y al alumno a evaluar el proceso de enseñanza y aprendizaje, como pueden ser lesson plans, study lessons, reportajes, notas de campo, reflexiones, cartas, postales, videoclips, trabajos de investigación, evaluación por pares, supervisión de evaluaciones, imágenes, pósteres, entrevistas, intervenciones en foros, etcétera.

El portafolio digital es una importante herramienta en la evaluación de los estudiantes pues ofrece a estos la posibilidad de reflexión sobre los productos que crean a medida que adquieren conocimientos, y les hace partícipes de dicho aprendizaje, donde ellos mismos pueden evaluar su evolución y éxitos conseguidos, y comprometerse y responsabilizarse de su propio proceso de aprendizaje.

Varios son los elementos que se deben y se hacen imprescindibles usar para evaluar a dichos alumnos como pueden ser rúbricas, listas de comprobación y tutorías por parte del profesor, con el fin de ayudar y guiar al discente en su proceso de aprendizaje.[30]

Entre los efectos positivos en el uso de los portafolios, podemos mencionar tres:[31]

Otra ventaja es la posibilidad del portafolio digital para la difusión de las evidencias producidas por los alumnos. A esta le añaden dos nuevas, desligadas del proceso de Enseñanza-Aprendizaje: el ahorro económico y la ayuda al medioambiente que diferencia el uso del portafolio digital del modelo más tradicional.[1]

Como desventajas del portafolio destacamos las siguientes:[32]

El portafolio sigue considerándose un elemento muy valioso para evaluar tanto a los alumnos como a los docentes, fijando su atención no solo en el producto final, sino en todo el proceso llevado a cabo.[34]

En muchas ocasiones las evidencias de los alumnos se limitan a las producidas dentro del contexto de un curso o módulo en LMS (Learning Management System): mismos contenidos, uso de las mismas herramientas (foros, chats), cuestionarios, datos, mismas experiencias educativas, etcétera. Sin embargo las producciones de los alumnos van mucho más a allá de estos ámbitos: redes sociales, aportaciones a wikis, blogs, páginas webs externas.

Para ello se propone un nuevo patrón de aprendizaje: Entornos Personales de Aprendizaje (PLE) en el que el estudiante use diferentes tecnologías y servicios, ajustados a sus necesidades y características personales que aportan otras evidencias para su portafolio digital de cómo está realizado el proceso educativo.

Para poder recoger todas estas evidencias tanto para su evaluación como para su inclusión en el portafolio digital se propone el uso del nuevo estándar API (o Tin Can API) y la implementación del empleo de las etiquetas con la creación de listas (como servicios de marcadores sociales) o de grupos inteligentes.[35]

Una de las realidades que necesitan ser planteadas en la cultura del portafolio digital es como este acompaña al usuario durante toda su vida educativa, profesional e incluso social. Cuando dejamos una institución se pueden dar dos situaciones con las evidencias, evaluaciones, distinciones o certificaciones: que queden atrás al abandonar la institución o llevarlas (descarga de documentos en formato digital, paquetes SCORM, nubes digitales,...) para poder implementarlas en una nueva plataforma.

Una solución para esta cuestión podría ser un espacio web personal de por vida (Lifetime personal Web Space, LPWS), una estructura virtual en la que se almacene el contenido buscable que el usuario necesite sobre actuaciones pasadas y actuales.[36]

Los procesos de mejoramiento de la calidad siempre deben ser iniciados, fomentados y apoyados desde la dirección del centro. Si a ese nivel no existe convencimiento y constancia para lograr las metas definidas, no se podrá instaurar la innovación pedagógica. Esto significa que todos aquellos que tienen funciones de dirección son los más indicados para impulsar y apoyar la elaboración del portafolio.[1]

El portafolio digital se considera un recurso educativo porque se ajusta a su definición. Los recursos educativos se definen como aquellos materiales o herramientas que tienen utilidad en un proceso educativo y que aportan información. En definitiva, los recursos educativos son elementos auxiliares en la transmisión de los contenidos curriculares.[37]

Además, en este caso, se trata de un recurso educativo abierto, es decir, de tipo digital, ya que supone el uso de las tecnologías de la información y la comunicación en el aula, tal y como recomienda la legislación educativa vigente. El portafolio digital es un medio didáctico apropiado y valioso para llevar a cabo las tareas de enseñanza y aprendizaje.[38]

El portafolio digital se está utilizando desde hace tiempo en educación. Sin embargo, a pesar de que el portafolio no surge en el ámbito educativo, algunos docentes sostienen que los portafolios no representan una novedad en la enseñanza, porque el docente, de forma tradicional, siempre ha recopilado trabajos.[39]

El portafolio digital, como recurso educativo, combina la tecnología con el seguimiento y la evaluación del aprendizaje de alumnos y alumnas. Aunque su uso es muy útil, aún no está extendido entre todo el profesorado, a pesar de la capacidad de incorporar las TIC al proceso de enseñanza-aprendizaje. Para justificar el portafolio digital como recurso en el ámbito educativo, se señala que debe responder a unos objetivos concretos, desarrollarse para un grupo concreto, incluir trabajos realizados por los alumnos y alumnas e integrar reflexiones personales de estos trabajos.[40]

La integración de las TIC en el proceso de enseñanza, en este caso del portafolio digital, no solo permite el acceso a recursos virtuales. En su diseño como recurso, se facilita la adaptación a los distintos niveles y a los diferentes estilos y ritmos de aprendizaje del alumnado, con el objeto de atender a la diversidad en el aula y personalizar los procesos de aprendizaje. La selección y uso de recursos didácticos constituye un aspecto esencial en la planificación docente, ya que deben permitir llevar a cabo aprendizajes significativos, estar accesibles, ser vistosos y atractivos para que el alumnado manifieste interés por ellos, y por último, deben permitir desempeñar un papel activo que facilite la investigación y manipulación.[41]

En este sentido, el portafolio digital se considera una herramienta y una alternativa para la evaluación de los aprendizajes, en la que por medio de una serie de recursos digitales se incorpora la tecnología al currículo. De esta forma, se facilita que profesorado y alumnado, creen, seleccionen, organicen, editen y evalúen su propio trabajo, permitiendo la mejora de la práctica docente y la mejora de los aprendizajes.

Actualmente, el portafolio digital ha experimentado una mayor relevancia e interés para los docentes debido al empleo de las tecnologías de la información y comunicación (TIC), las cuales aportan más posibilidades en el diseño y elaboración del portafolio. Asimismo, éstas ayudan en la elaboración de los trabajos que estructuran el portafolio y pueden actuar como plataforma en el proceso de enseñanza-aprendizaje. En este contexto es donde surge el término portafolio digital el cual da más facilidades para clasificar, ordenar y archivar los materiales, que se acumulan en el portafolio, creados por el alumnado o por los propios docentes.[42]

La metodología didáctica constituye el conjunto de estrategias, procedimientos y acciones planificadas, de manera consciente y reflexiva, con la finalidad de posibilitar el aprendizaje del alumnado y el logro de los objetivos planteados, es decir, el método para trabajar los objetivos, las competencias y los contenidos.[43]

En este sentido, el portafolio digital cumple con la definición de metodología didáctica. La verdadera inclusión del portafolio digital en la educación se produce cuando aparece como una metodología alternativa a aquellas de corte puramente cuantitativo, y se hace uso de ella como un procedimiento de evaluación de las trayectorias del aprendizaje, intentando entender más profundamente las habilidades y destrezas del estudiante mediante el conocimiento de las ejecuciones y logros obtenidos, incorporando además el valor añadido de reflexionar sobre su proceso y aumentar su potencial de aprendizaje. A partir de esta idea, se entiende el portafolio educativo como una metodología de enseñanza que implica algo más que la mera recogida de trabajos, el portafolio educativo implica una reflexión, una recogida de experiencias, que permite acercar su realidad a la persona destinataria del portafolio.[24]

El portafolio digital permite adaptarse al nivel competencial inicial, teniendo en cuanta la atención a la diversidad y el respeto por los distintos ritmos y estilos de aprendizaje y favorece la implicación del alumnado es su propio aprendizaje. Además, favorece la participación y la motivación de los alumnos y alumnas.[43]​ Es de interés resaltar que aportaciones recogidas en diferentes estudios nos llevan a manifestar que el uso del portafolio digital contribuye a un aprendizaje autónomo, selectivo, crítico, reflexivo y a la toma de decisiones entre otras características.[44]

Por tanto, la utilización del portafolio digital como metodología está especialmente indicada en el contexto educativo, ya que:[45]

Algunos ejemplos de estrategias metodológicas que se facilitan con el uso del portafolio digital, son; de indagación, por descubrimiento, interactivas, motivadoras, gamificadoras, etcétera.

El uso del portafolio digital como metodología, debe tener en cuenta no solo el rol del alumnado, sino también el papel de profesores y profesoras. El diario de campo y los comentarios del profesor son elementos que dotan al portafolio digital de un valor pedagógico.[46]​ El diario de campo se convierte en el hilo conductor que permite articular los diferentes elementos y recoger la reflexión que el alumnado realiza sobre su propio aprendizaje. Por otra parte, los comentarios del profesor ayudan a orientar, guiar y evaluar su consecución. Todas las fases tienen que ir acompañadas de un seguimiento y un apoyo del docente, quien orientará al estudiante en la elaboración de su portafolio digital.[47]

Se conciben las ayudas educativas, desde una perspectiva socio-constructivista, como mecanismos que tienen que facilitar al estudiante la construcción de conocimiento. En un entorno virtual, las ayudas pueden ser proporcionadas por el docente, como agente experto en el contenido del aprendizaje, por un estudiante (compañero del aula) o por la misma plataforma tecnológica.[48]

En definitiva, el portafolio digital sirve como guía de estrategias de enseñanza y actividades que sirven como potencial para el autoaprendizaje de las áreas.[49]

Los portafolios digitales como herramienta en las aulas no solo sirve para que los estudiantes tomen conciencia de qué están aprendiendo, sino que además son conscientes del esfuerzo y tiempo que requiere elaborar estos materiales y, lo que es más importante para muchos autores, son un instrumento que ayuda a la reflexión introspectiva y al crecimiento personal[50]​ y les permite expresar la comprensión de los contenidos y reelaborarlos con sus propios medios. Algunos autores incluso remarcan que la naturaleza reflexiva de los portafolios es su elemento más importante[51][52]​ e incluso expresan esa capacidad de reflexión de los portafolios mediante tres metáforas, que son: espejo, mapa y soneto.[53]

El portafolio digital puede cubrir diferentes niveles de dificultad, entre los que se encuentra el de reflexionar tanto de la labor docente como del alumnado, así como su autoevaluación.[54]​ En el mismo sentido, uno de los objetivos que permite desarrollar esta herramienta es precisamente motivar al alumnado a que reflexione sobre su propio aprendizaje y que aprenda a estructurar las tareas de autoaprendizaje.[24]

Algunos análisis y observaciones llevadas a cabo, explican que tras el uso del portafolio digital, los propios alumnos y alumnas reconocían que este recurso les había ayudado a mejorar en diferentes aspectos como en la motivación hacia la asignatura en la que lo utilizaban, a mejorar sus capacidades de organización y síntesis a la hora de realizar las entradas en sus portafolios, mejorar los conocimientos del material trabajado durante las clases teóricas a través de su comprensión y asimilación durante la realización de las entradas y a llevar a cabo una evaluación y una evolución continua de su aprendizaje.[55]

Otros estudios evidencian también la utilidad del portafolio digital como elemento de autoconocimiento y expresión a través de la realización de análisis de autoevaluaciones y coevaluaciones a través de las cuales el alumnado era capaz de reconocer tanto sus puntos fuertes como aquellos que requerían algún tipo de mejora y mayor dedicación, tanto para contenidos en sí como a otras deficiencias relacionadas con el lenguaje escrito[56]​ (faltas de ortografía, errores de sintaxis, citas de autores, por ejemplo). En este estudio se fijaban los requerimientos de las entradas, diferenciándolas así en dos tipos: unas entradas relacionadas con los conocimientos adquiridos y otras entradas en las que debían exponer sus propios análisis y autoevaluaciones. Este segundo tipo de entradas con preguntas clave sirve en gran medida de ayuda para reflexionar sobre el aprendizaje, los objetivos conseguidos, las necesidades específicas y las limitaciones recogidas por el alumnado.

Los propios estudiantes reconocen el portafolio digital como una manera de expresión de sí mismos, de su identidad y de sus objetivos conseguidos.

Debido a las múltiples ventajas que aporta el uso de portafolio, tanto en el ámbito académico como laboral, así como la comunicación que favorece entre ambos, numerosas han sido las iniciativas a nivel institucional para favorecer y promover su desarrollo. A continuación, se reseñan algunas de las principales y más conocidas.

El IMS Global mantiene la IMS e-Portfolio Specification, una especificación gratuita creada para permitir que los e-portafolios resultaran intercambiables e interoperables entre diferentes sistemas e instituciones. Los objetivos con los que se creó esta especificación son:

Progresivamente va aumentando el número de medidas que los diferentes gobiernos toman para aprovechar las ventajas que el portafolio ofrece tanto para el ámbito académico como para el laboral. Tal es así que Barberà y de Martín[57]​ apuntan en su libro que resulta previsible que, en poco tiempo, el portafolio pueda llegar a ser un elemento de uso común para una gran mayoría de los ciudadanos.

Dentro de la Unión Europea y en concreto del Espacio Europeo de Educación Superior se ha extendido el uso del portafolio porque:

En el ámbito de la Unión Europea destacan las siguientes iniciativas, todas incluidas en el marco del Europass:[58]

El Portafolio Europeo de las Lenguas, promovido por el Consejo de Europa, ofrece herramientas que permiten integrarlo fácilmente tanto en un portafolio digital como en formato papel: portafolios validados[59]​ por el SEPIE (Servicio para la Internalización de la Educación) y el portafolio electrónico (e-PEL +14).[60]

Este portafolio permite a todos los ciudadanos europeos –incluyendo tanto a estudiantes como a trabajadores– consignar sus experiencias de aprendizaje, reflexionar sobre ellas marcándose objetivos y autoevaluarse utilizando los parámetros del Marco Común Europeo de Referencia para las lenguas. Consta de tres secciones, adaptadas al nivel educativo de los estudiantes:

El proyecto Curriculum Vitae Universal es una herramienta de software que permite la gestión personal y el intercambio digital de información educativa y de referencia. Su desarrollo es uno de los principales esfuerzos del European Institute for E-Learning (EIfEL), cuyo principal objetivo es simplificar a las personas la tarea de compartir información acerca de su formación y trayectoria laboral.

Europass plantea los siguientes objetivos:[61]

El grupo de investigación Greav decidió desarrollar la plataforma Carpeta Digital después de analizar las plataformas existentes.[62]​ Este proyecto fue llevado a cabo en el ámbito universitario, donde se incorporaron de forma progresiva los estudios de varias universidades desde el 2009 hasta el 2012 (Universidad de Barcelona, Universidad Nacional de Córdoba, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Universidad Nacional de La Pampa, Universidad Católica de Temuco). El profesorado participante en el proyecto, implementó de forma voluntaria el portafolios en sus respectivas materias con el fin de planificar el aprendizaje, fomentar la reflexión sobre el proceso y facilitar la organización de la información.[63]

Como se indicó al comienzo de este artículo, los portafolios en educación comenzaron a emplearse en Estados Unidos en la década de 1990. Por lo tanto en este país existe una larga tradición en su uso, aunque este no esté generalizado. Algunas iniciativas recientes son las siguientes:

El gobierno del estado de Minnesota impulsó el desarrollo del software AVENET eFolio, capaz de generar portafolios electrónicos para diversas instituciones, tanto universidades como centros de enseñanza no universitaria. Trabaja con diferentes perfiles y con una propuesta diversa en cuanto a cómo se concibe la herramienta. Esta iniciativa forma parte de la intención de dotar a todos los ciudadanos con su propio e-portafolio.

El grupo de investigación Greav decidió desarrollar la plataforma Carpeta Digital después de analizar las plataformas existentes.[62]​ Este proyecto fue llevado a cabo en el ámbito universitario, donde se incorporaron de forma progresiva los estudios de varias universidades desde el 2009 hasta el 2012 (Universidad de Barcelona, Universidad Nacional de Córdoba, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Universidad Nacional de La Pampa, Universidad Católica de Temuco). El profesorado participante en el proyecto, implementó de forma voluntaria el portafolios en sus respectivas materias con el fin de planificar el aprendizaje, fomentar la reflexión sobre el proceso y facilitar la organización de la información.[63]

Ejemplos de buenas prácticas en el uso de los portafolios digitales educativos se pueden encontrar en las webs de cada institución o empresa dedicada a este tipo IMS e-Portfolio Specification, perteneciente a IMS Global.

El director de Experiencia del usuario de Google, Jeffrey Venn identifica cinco pasos para desarrollar un buen portafolio electrónico:[64]

Educause es una organización sin ánimo de lucro cuya misión es “mejorar la educación superior mediante el uso de las tecnologías de la información y la comunicación”. Está formada por instituciones de educación superior, empresas de tecnología orientada hacia la educación superior, así como otras asociaciones y organizaciones.

Para el diseño y creación de un portafolio digital existen múltiples herramientas que los distintos autores han clasificado según su funcionalidad y características tecnológicas.[65][66]

Son aplicaciones genéricas que tienen como función la creación y edición de documentos audiovisuales, como Adobe Acrobat, iMovie, Dreamweaver, Adobe Photoshop o GIMP. También se incluyen los sistemas de gestión de contenidos genéricos que son accesibles utilizando internet mediante un navegador (Drupal, Joomla, PHP-Nuke, etcétera) y aplicaciones en línea que sirven para estructurar páginas (p. e. Weebly o Google Sites).

Estas herramientas permiten la selección, edición y presentación de diferentes tipos de evidencias sobre lo que se quiere informar, por lo que es posible utilizarlas para preparar un portafolio digital. A grandes rasgos, podemos enumerar los siguientes grupos:[66]

Finalmente, el producto o productos elaborados con estas herramientas puede ser publicado en Web o compartido mediante CD-ROM.

El uso de software comercial supone múltiples ventajas para el usuario, probablemente siendo una de las más destacadas la facilidad de utilización y el buen diseño de la interfaz gráfica que es congruente con las tareas para la que han sido desarrollado. Esto último facilita la integración con diferentes sistemas, no en vano, el portafolio está así concebido. En relación a esto, cabe señalar que este tipo de aplicaciones normalmente vienen acompañadas de un servicio de apoyo técnico y sistema de consulta y ayuda. Ahora bien, donde esta opción flojea es en los costes, ya que las actualizaciones y mejoras no dependen del usuario sino de la empresa propietaria, así que para adquirirlo (o mejorarlo) hay que invertir una cantidad económica. Algunas de estas herramientas están más orientadas al ámbito educativo, como Digication, Foliotek, LiveText y Taskstream, y otras en cambio, al desarrollo de portafolios profesionales, como Coroflot, Krop y Carbonmade.

El software libre específico para crear portafolios resulta similar al software propietario en cuanto a estructura y opciones y posibilidades que ofrece. Además, presenta la ventaja de permitir desligarse de un determinado tipo de software y servicio técnico. Según la filosofía del software libre, la elección de un producto de software con estas características es “más parecido a elegir el país en el que queremos vivir, que a decidir el coche queremos comprar”. Las propuestas que se reseñan a continuación se ofrecen con código abierto. Algunos de ellos son:

Es una aplicación de portafolio digital gratuita que se puede instalar y utilizar en cualquier dispositivo electrónico con conexión a Internet. Incluye una herramienta tipo pizarra para crear vídeos con dibujos y escritos. Facilita el acceso de los estudiantes sin necesidad de registrarse por medio de un Código QR.[68]

El software propio son aplicaciones desarrolladas por programadores que pertenecen a una misma institución y/u organismo. De hecho, son el resultado de requerimientos específicos de estas micro comunidades. Una de sus principales desventajas radica precisamente en esto, lo que resulta en problemas en la escalabilidad, el apoyo técnico o la incompatibilidad con otros sistemas o plataformas así como la ausencia de apoyo de una gran comunidad, como puede ser el caso del software libre. Algunos ejemplos son:[66]dd (Alverno College), Learning Record Online (LRO) (Universidad de Texas) y DU Portfolio (Universidad de Denver), entre otros.

En los últimos años Redes sociales han ganado un protagonismo especial, tal es así que estas herramientas que podríamos considerar genéricas merecen ser citadas en un subapartado propio.[66]​ Blogs y wikis nacen con una intención comunicativa, si bien en el segundo caso, tiene la particularidad de permitir diferentes niveles de acceso a los usuarios en función de roles, lo que permita la creación y/o edición de las páginas que conforman el sitio web. Las wikis, además, tienen la particularidad que permiten la interacción de una gran cantidad de usuarios, con lo que tienen un gran potencial en lo que se refiere al fomento del Aprendizaje cooperativo. Algunos ejemplos de blog son Blogger, WordPress, Moveable Type (una herramienta para crear y gestionar contenido web), Drupal y Joomla!; y de wikis: Wikispaces, MediaWiki, DokuWiki y Confluence (un software que permite compartir, crear y actuar sobre la información de una forma colaborativa dentro de un equipo de trabajo).

Finalmente, Google Apps y la reciente G-Suite para educación ofrecen una completa red social de aplicaciones y software como Google Sites para diseñar, crear y guardar portafolios. De hecho, dispone de complementos orientados específicamente para el ámbito educativo y de integraciones con Digication, un software específico comercial para portafolios digitales.

Como hemos visto, hoy en día existen muchos tipos de herramientas y software para elaborar un portafolio. En general, se trata de aplicaciones fáciles de usar, cada una de ellas con unas funcionalidades y finalidades específicas.[69]​ Aunque el uso del portafolio no supone un conocimiento profundo de dichas herramientas digitales para el docente, conviene tener clara cuales son las posibilidades de cada una de estas y, sobre todo, sus ventajas y desventajas para una mayor adecuación del portafolio digital; no solo para los objetivos de aprendizajes sino también para la perspectiva y al enfoque teórico que lo sustentan. Sin duda, la alineación de las tecnologías digitales con el enfoque teórico da lugar a un elemento clave para promover experiencias que supongan aprendizajes auténticos para los estudiantes. En este sentido, es necesario tener en cuenta distintos elementos como pueden ser: costes; funcionalidad; accesibilidad; conocimientos de programación de los discentes, o aspectos éticos sobre privacidad, entre otros. Todo ello implica un análisis profundo de las necesidades del contexto de aprendizaje así como de las características del software, en otras palabras, la elección de la herramienta es el resultado de un ejercicio de planificación y evaluación.

Enumeración de las ventajas y desventajas de los distintos tipos de herramientas que permiten la creación y mantenimiento de portafolios.[66]

Cuatro nuevos conceptos están emanando del portafolio digital a medida que el uso de este se normaliza en nuestra sociedad de la información actual:[70]



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