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Prophetia S. Malachiae, Archiepiscopi de Summis Pontificibus



¿Qué día cumple años Prophetia S. Malachiae, Archiepiscopi de Summis Pontificibus?

Prophetia S. Malachiae, Archiepiscopi de Summis Pontificibus cumple los años el 10 de abril.


¿Qué día nació Prophetia S. Malachiae, Archiepiscopi de Summis Pontificibus?

Prophetia S. Malachiae, Archiepiscopi de Summis Pontificibus nació el día 10 de abril de 148.


¿Cuántos años tiene Prophetia S. Malachiae, Archiepiscopi de Summis Pontificibus?

La edad actual es 1873 años. Prophetia S. Malachiae, Archiepiscopi de Summis Pontificibus cumplirá 1874 años el 10 de abril de este año.


¿De qué signo es Prophetia S. Malachiae, Archiepiscopi de Summis Pontificibus?

Prophetia S. Malachiae, Archiepiscopi de Summis Pontificibus es del signo de Aries.


La Profecía de los papas conocida comúnmente como Profecía de Malaquías o Profecía de San Malaquías[1][2]​, es una de las dos profecías de San Malaquías, que fue publicada en 1595, y se atribuye al obispo católico Malaquías de Armagh (1094-1148). Es conocida comúnmente como la profecía de San Malaquías y se dio a conocer siglos después de la muerte del Santo.

La «Profecía de los papas» de San Malaquías apareció en el Lignum vitæ[3]​ (en 1595), publicado en Venecia por el monje benedictino francés Arnold de Wyon (quien era erudito en la historia de su orden). Wyon dedicó este libro al rey de España Felipe II. El origen de la profecía se atribuye a mediados del siglo XII, en la época de las aprobaciones pontificias a los templarios.

El Lignum vitae es una biografía colectiva de los benedictinos que llegaron a convertirse en obispos. Tras unos párrafos sobre la figura de san Malaquías de Armagh, termina diciendo el autor: «Malaquías escribió varios opúsculos».

Sigue una serie de 111 pequeños lemas o frases en latín sin numerar haciendo alusión alegórica a los siguientes 111 Papas que han gobernado a la santa Iglesia Católica, desde Celestino II (1143-1144) hasta Benedicto XVI (Gloria Olivae) cuyo símbolo es justamente una rama de Olivo. Posterior a esto, San Malaquías nombra a Pedro el Romano como último Papa gobernante.

Debemos recordar que, ningún Papa de la Iglesia se ha atrevido a tomar el nombre de Pedro como nombre de Pontificado por respeto al primer Papa (Pedro) nombrado directamente por Jesús.

Adicional a esto, es imperativo recordar que los 111 Papas son mencionados por sus símbolos mas "no" por sus nombres propios o nombres de pila, sin embargo, el único nombre de pila que "si" se menciona en la lista de san Malaquías es el del último Papa: "Petrus Romanus" tal como se puede apreciar en la imagen más abajo, esto podría significar que, "Petrus Romanus" podría tratarse del mismo San Pedro quien volverá a gobernar la Iglesia en su etapa final.

Esto anterior demostraría el porqué el escudo Papal son las dos llaves cruzadas, llaves entregadas a san Pedro por el propio Jesús de Nazareth (cf. Mateo 16,19) ya que, con una de esas llaves el mismo san Pedro abrió el inicio de la Iglesia hace 20 siglos atrás, y, con la otra cerrará el fin de la misma Iglesia en los últimos tiempos, esto avala no solo el símbolo de las llaves cruzadas (que siempre ha usado el Vaticano), sino, confirmaría que, en efecto, el último Papa sería el mismo san Pedro resucitado, de ahí la explicación del porque la tumba de san Pedro se encuentra en las catacumbas subterraneas justo 7 pisos abajo del Baldaquino de Bernini en el altar mayor de la Basílica de San Pedro.

Ahora se entiende porque tanto el Baldaquino se llama Baldaquino de san Pedro y la Basílica se llama: Basílica de san Pedro, ya que, la tumba de San Pedro se encuentra bajo sus pies, y, según san Malaquías, parece ser que, se encuentra justo ahí a la espera de su resurección.

Actualmente muchos teólogos, exegetas y estudiosos de esta lista de san Malaquías se preguntan si lo anterior es acertado entonces ¿Qué función ocuparía el cardenal Jorge Bergoglio (actual Francisco) si él no es mencionado en dicha lista ya que Francisco evidentemente "no" es: "Petrus Romanus"?

Según muchos exegetas, doctores en teología y canonistas, Francisco podría cumplir una función más especifica dentro de la Iglesia que de sucesor legítimo de san Pedro debido a que, el "Munus Petrinus", no recae sobre Francisco tal y como lo expresa el código de derecho canónico - canon 188 y canon 332 - § 2 debido a los errores de substancia y forma encontrados en la renuncia de Benedicto XVI, lo cual, pone en efecto en duda la sucesión Pontificia que recaería sobre Francisco tal y como, por parte de los canonistas, se ha venido afirmando en los últimos años.

Después de la palabra «Finis.», en el texto se aclara que la asignación de cada lema al nombre de un papa no fue hecha por el propio Malaquías, sino por R.P.F. Alphonsi Giaconis («Quae ad Pontifices adiecta, non sunt ipsius Malachiae, sed R.P.F. Alphonsi Giaconis, Ord. Praedicatoru, huius Prophetiae interpretis.» dice textualmente).

Algunos ven en la interpretación de R.P.F. Alphonsi Giaconis de las divisas correspondientes a los papas anteriores a 1595 -desde Celestino II (1143-1144) hasta Clemente VIII (1592-1605)-, una mayor similitud que en las siguientes.

Resulta evidente que la publicada en 1595 es una de las interpretaciones posibles en dicho contexto histórico, pero el lector puede juzgar por sí mismo.

Por ejemplo, el lema «Leo Florentius» («El león de Florencia»), parece ajustarse más que a ningún otro al papa León X, hijo de Lorenzo de Médici, Príncipe de Florencia, y primer papa nacido en esa ciudad.

De la misma manera el lema «Hyacinthus medicorum» menciona expresamente el apellido del segundo papa de la familia Médici (médico en latín), que fue Clemente VII. Por ejemplo el lema «Ex antiquitate Urbis» también puede admitir una interpretación más directa, al señalar el nombre del papa Urbano VII.

Admitir esta secuencia hubiera implicado atribuirle un lema poco favorable -si se quiere-, al papa de origen florentino que autorizó la publicación de la profecía (Clemente VIII). En lugar de Crux Romulea -nombre que suena fuerte y decidido- le hubiera correspondido el lema Undosus vir (varón oscilante) -que parece expresar lo contrario-. Esto demuestra que toda la publicación oficial de los lemas descartó los significados más obvios, para forzar una interpretación admisible y permitida en la época.

De acuerdo al Anuario Pontificio entre León X y Benedicto XVI hay 49 papas -incluyendo a ambos-.[4]​ De acuerdo al Lignum vitae hay 49 lemas entre Leo Florentius y Petrus Romanus -incluyendo a ambos-.

El Lignum vitæ se editó en 1595, constituyendo un éxito en toda la Europa cristiana y nunca tuvo ninguna sanción por parte del Santo Oficio (actual Sagrada Congregación para de la Doctrina de la Fe).

Tras estos 111 lemas proféticos atribuidos a cada pontífice romano, terminando con De Gloria olivæ (que correspondería con el papa Benedicto XVI), aparece una sentencia​ en latín:

In psecutione. extrema S.R.E.​ sedebit Petrus Romanus, qui pascet oves in multis tribulationibus, quibus transactis civitas septicollis diruetur, et Iudex tremedus iudicabit populum suum. Finis.

En persecución extrema, en la Santa Iglesia Romana reinará Pedro el Romano, quien apacentará a su rebaño entre muchas tribulaciones, tras lo cual, la ciudad de las siete colinas será destruida y el Juez Terrible juzgará a su pueblo. Fin.

El historiador español José Luis Calvo confirma que hasta el papa Urbano VII (1521-1590) los lemas concuerdan muy bien con los respectivos pontífices y a partir de esa fecha hay que hacer esfuerzos para que coincidan.

El erudito español Benito Jerónimo Feijoo anota en su Teatro Crítico Universal[5]​ que la profecía es apócrifa, que le fue entregada a Alfonso Chacón y que solo tiene precisión hasta Urbano VII.

El jesuita Claude-François Menestrier ha acusado al erudito dominico español Alphonsus Ciacconius de valerse de la credulidad y prestigio de Arnold de Wyon para contribuir a la elección de Simoncelli para propiciar la candidatura a papa del cardenal de Orvieto en 1590 para suceder a Urbano VII.

Cardenal Ratzinger, Prefecto para la Doctrina de la Fe (Benedicto XVI): El hecho de que la única revelación de Dios dirigida a todos los pueblos se haya concluido con Cristo y en el testimonio sobre Él recogido en los libros del Nuevo Testamento, vincula a la Iglesia con el acontecimiento único de la historia sagrada y de la palabra de la Biblia, que garantiza e interpreta este acontecimiento, pero no significa que la Iglesia ahora sólo pueda mirar al pasado y esté así condenada a una estéril repetición. El Catecismo de la Iglesia Católica dice a este respecto:

Aunque no pertenecen al depósito de la fe, las revelaciones privadas pueden ayudar a vivir la misma fe, si mantienen su íntima orientación a Cristo. El Magisterio de la Iglesia, al que corresponde el discernimiento de tales revelaciones, no puede aceptar, por tanto, aquellas «revelaciones» que pretendan superar o corregir la Revelación definitiva, que es Cristo. (Compendio del Catecismo de la Iglesia 67)

El Decreto de la Congregación para la Propagación de la Fe (A.A.S. n.58/16 del 29 de diciembre de 1966) que abroga los cánones 1399 y 2318 fue aprobado por S.S. Pablo VI y publicado por su voluntad. Por lo cual: No se prohíbe divulgar sin licencia expresa de la Autoridad Eclesiástica (Imprimátur) escritos tocantes a nuevas apariciones, revelaciones privadas, visiones, revelaciones, profecías y milagros, con tal que se observe la moral cristiana general.

Son varios los papas que en los siglos anteriores han referido el lema correspondiente de las profecías de San Malaquías a sus pontificados (Alejandro VIII, Pio VI, en fecha más reciente Pio XII, «Pastor angelicus»), lo que habla del valor que han otorgado los Sumos Pontífices a esta particular profecía.


English Version / Versión en Inglés > Prophecy of the Popes


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