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Rama aérea



Una fuerza aérea, también conocida en algunos países como un ejército del aire o una aeronáutica militar entre otros nombres, es en el sentido más amplio, la unidad militar nacional que lleva a cabo principalmente la guerra aérea. Más específicamente, es la rama de las fuerzas armadas de una nación responsable de la guerra aérea, a diferencia de un ejército (rama terrestre), armada (rama marítima) u otras ramas. Típicamente, las fuerzas aéreas se encargan de obtener el control del aire, llevar a cabo misiones de bombardeo estratégico y proporcionar apoyo a las fuerzas de superficie.

Las fuerzas aéreas consisten normalmente en una combinación de aviones de caza, bombarderos, aviones de transporte, helicópteros y otras aeronaves. Algunas fuerzas aéreas también son responsables de operaciones militares en el espacio, misiles balísticos intercontinentales (ICBM) y equipos de comunicaciones. Muchas fuerzas aéreas tienen el mando y control de otros activos de defensa aérea como artillería antiaérea, misiles superficie-aire, o sistemas defensivos y redes de alerta con misiles antibalísticos.

La fuerza aérea opera generalmente con distintos tipos de aviones, entre los que se encuentran los siguientes:

Algunas fuerzas aéreas operan con satélites destinados a mejorar las comunicaciones, realizar reconocimientos más efectivos, etc.

Cabe destacar que por cada aeronave en servicio existe todo un grupo de personas destinadas a operar eficazmente la misma. Este grupo incluye el piloto, responsable de la aeronave cuando esta se encuentra en vuelo, el navegante, el personal de mantenimiento, los controladores de tránsito aéreo, los encargados de la comunicación de la aeronave con su centro de control de tráfico aéreo y el centro administrativo. En algunas fuerzas aéreas hay funcionarios responsables de las armas nucleares estratégicas y también de los misiles balísticos intercontinentales (ICBM). Aunque los principales dirigentes de las fuerzas aéreas son generalmente pilotos o expilotos de las mismas, la gran mayoría del personal de la fuerza no lo es. Algunas fuerzas aéreas operan con artillería antiaérea, paracaidistas, destinados a la defensa por tierra de las bases aéreas, e incluso con sus propias fuerzas especiales en tierra, encargadas de operaciones de rescate, vigilancia y control del espacio aéreo.

Las características de ambiente e inteligencia separan el poder aéreo de las fuerzas de mar y tierra. Hecha esta distinción, podemos comenzar a definir la función del poder aéreo.[1]​ Como base de discusión, podemos enfocar las capacidades militares del poder aéreo. Típicamente, los entusiastas del poder aéreo se han concentrado en el potencial de destrucción masiva del poder aéreo, el bombardeo estratégico. Sin embargo, deben verse sobre el fondo de cómo se haya usado en el pasado, a la luz de la manera cómo se defina el término.

Históricamente, el poder aéreo ha sido servido para lograr proyección, denegación y supervisión. En vez de tratar de dar una definición, vamos a referirnos a estas funciones como capacidades militares. Son una terna poderosa con la cual pueden desarrollarse funciones y misiones. Cada una representa un valioso elemento del poder aéreo, que debe reconocerse para el uso de aeronaves.

La mayor parte de la teoría del poder aéreo moderno se ha dirigido a la capacidad de proyección. En este contexto, proyección es la habilidad de poner fuerza militar en una localidad dada, en un momento determinado. Esta definición es general intencionadamente. Hay una variedad de métodos para enfocar el poder militar. El método más evidente de la fuerza aérea es el bombardeo. Uno menos evidente, pero igualmente importante, es la proyección de fuerzas de tierra con un puente aéreo. La movilidad que el ejército tiene hoy en día es el resultado de la proyección de fuerza con helicópteros y aeroplanos de ala fija. Prácticas comúnmente aceptadas, tales como el apoyo inmediato, interdicción y bombardeo estratégico, son variaciones de esta capacidad. El aspecto fundamental de la proyección es poner fuerza militar -de cualquier manera- en cuantía dada y en tiempo y en lugar especificados.

El socio de la proyección debe ser la denegación. Esta capacidad implica la denegación de libertad de acción al adversario. Aunque la proyección es estrictamente ofensiva, la denegación implica una mezcla de acciones ofensivas y defensivas. Por una parte, esta capacidad tiene la tendencia a ser defensiva en cuanto a la prevención de acciones enemigas. Muchos consideran la Batalla de Inglaterra como ejemplo clásico de denegación. Por otra parte, acciones ofensivas, tales como las proyectadas al logro de superioridad aérea, son también parte integrante de la denegación. Ciertos elementos de la interdicción y del apoyo aéreo inmediato podrían considerarse también en esta categoría. Con el movimiento de tropas y recursos, un puente aéreo puede denegar territorio o libertad de acción al enemigo.

Posiblemente la más usada y menos considerada capacidad militar del poder aéreo es la supervisión. Simplemente descrita, la supervisión implica vigilar y custodiar para asegurar la adecuada dirección y control. El uso de aviones de reconocimiento y de satélites, para observar desarrollos militares extranjeros y proteger el territorio propio, es una contribución importante y crítica del poder aéreo. Esta capacidad hace uso claramente del efecto de la visibilidad para influenciar las acciones de gobiernos hostiles. Por ejemplo, la observación por satélites alrededor del mundo es un ingrediente clave en el poder militar de las grandes potencias (Estados Unidos de América, Rusia, China, Japón y la Unión Europea) y un componente crítico de la política extranjera. La supervisión puede ser la causa de que algunos gobiernos tengan que adoptar un comportamiento diferente - cambiar sus planes militares.

Estas capacidades obran en concierto para apoyar misiones específicas del poder aéreo. Las misiones son simplemente declaraciones de objetivos militares que dan la base a las estructuras de fuerza. Estos objetivos pueden lograrse ejercitando capacidades militares. En pocas palabras, toda misión contiene una mezcla de estas capacidades. De ahí que estas capacidades establezcan los cimientos para construir la declaración de misiones y la estructura de fuerza.

En cada misión hay una capacidad que domina mientras que las otras ejecutan funciones de apoyo. Sólo utilizando todas las capacidades puede completarse una misión. En la interdicción, por ejemplo, la proyección es la capacidad dominante. Sin embargo, la denegación es necesaria para suprimir las defensas enemigas -para permitir libertad de movimiento- y la supervisión es necesaria para conseguir información sobre el objetivo y evaluar el éxito de la misión.



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