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SEAD



La supresión de defensas aéreas enemigas o SEAD (Suppression of Enemy Air Defenses, por sus siglas en inglés),[1]​ es una acción militar de interdicción aérea llevada a cabo para suprimir las defensas aéreas enemigas situadas en la superficie terrestre. Es conocida también como operación Wild Weasel y Iron Hand en Estados Unidos. Tiene como objetivo destruir los misiles superficie-aire (SAM) y la artillería antiaérea (AAA) del enemigo, principalmente, pero no exclusivamente, en las primeras horas de un ataque.

Este tipo de misión no requirió especialización hasta la guerra de Vietnam, ya que anteriormente no había ningún entrenamiento, equipo o fuerza especial para atacar la defensa aérea enemiga. Es durante la guerra de Vietnam que se crean unidades especializadas; empiezan a aparecer los primeros aviones modificados para especializarse en estas misiones y se crean las tácticas especiales.

Las misiones u operaciones SEAD consisten en la neutralización, destrucción o degradación del sistema de defensa superficie-aire del enemigo, lo cual permite que otras operaciones aéreas se realicen sin pérdidas innecesarias.

Las operaciones SEAD no son misiones por sí mismas, sino un medio para crear condiciones favorables para todas las operaciones propias.

La supresión de las defensas aéreas enemigas (SEAD) emplea medios destructivos o degradativos. Los requisitos para estas misiones dependen de los objetivos, las capacidades de los sistemas y la complejidad de la amenaza. Las operaciones SEAD se dividen en tres categorías:[2]

Estas capacidades solo están al alcance de un exclusivo club del que pocos países son miembros. Las misiones SEAD se asocian con las operaciones "Offensive Counter-Air" (OCA), que engloban:

La supresión se puede lograr destruyendo físicamente la defensa enemiga, interrumpiéndola, engañándola a través de guerra electrónica o mediante señuelos y drones. Las operaciones SEAD se pueden realizar por cualquier medio naval, aéreo o terrestre, incluido el empleo de artillería y las acciones de fuerzas especiales.

Actualmente, las armas que suelen ser asociadas con esta misión de ataque, son los nuevos misiles antirradiación (ARM) como el AGM-88 HARM de Estados Unidos o los MBDA SPEAR y MBDA ALARM de Europa. Estos misiles se enfocan exclusivamente en destruir los radares de la defensa aérea, guiándose por sus emisiones. Con 150 kilómetros de alcance el HARM es considerado el mejor misil antiradar. Para encontrar su objetivo tiene un buscador pasivo capaz de rastrear la señal de un radar hasta su fuente para destruirlo, incluso si el radar deja de transmitir ya que el misil apunta a la última posición conocida y puede destruir la fuente a menos que se mueva rápidamente. La versión AGM-88E incluye un sistema GPS/INS que puede tener preprogramadas las coordenadas del radar enemigo, aunque deje de emitir o evite la detección el radar será destruido.

Sin embargo, un arma usada para una misión SEAD puede ser en realidad cualquiera que dañe o destruya un componente de un sistema de defensa aérea; por ejemplo, bombas convencionales de caída libre, bombas de racimo, las bombas guiadas por láser Paveway, bombas guiadas por satélite GPS o misiles crucero. Todas ellas llevan munición no específica para SEAD, pero pueden ser usadas para destruir radares enemigos y lanzaderas de misiles Misil superficie-aire SAM, antes de lanzar un ataque a gran escala con aviones sobre territorio enemigo. Entre los sistemas europeos destaca el tándem formado por el cazabombardero Panavia Tornado IDS/ECR y el misil antirradar BAe/MATRA ALARM.[3][4]

No todos los misiles antirradiación pasaron la fase de prototipo. El misil AGM-136 Tacit Rainbow era uno de los diseños más avanzados de su tiempo, siendo de hecho un dron SEAD que en caso de guerra abriría corredores en las defensas aéreas enemigas. Con el final de la Guerra Fría fue cancelado en 1991 a pesar de haber pasado exitosamente la fase de pruebas.[5]

En occidente el misil antiradar más usado es el AGM-88 HARM, probado en combate en numerosas ocasiones. La versión AGM-88E podría tener algo de efectivad contra la defensa aérea de barcos, algo hasta hace poco que se pensaba imposible. La última versión AGM-88F si promete ser efectiva contra buques, algo dictado por la rivalidad China-EEUU. Para afrontar los misiles SAM más modernos, como el S-400, la Marina de EE.UU. ha estado trabajando en el diseño del AARGM-ER (AGM-88F), que utiliza la base del AGM-88E, pero con un sistema de guía rediseñado y un motor cohete que duplica el alcance e incrementa la velocidad. El tamaño del misil permite que pueda llevarse en la bodega de armas interna del Lockheed Martin. F-35 Lightning II. El misil también se utilizará por los F/A-18E/F Super Hornet y EA-18G Growler. El AARGM-ER se empleará asimismo por la USAF y además será la base para el Stand In Attack Weapon (SiAW), un misil SEAD lanzado desde plataformas terrestres. Más de 2.000 misiles AGM-88E/F han sido ya encargados por US Navy, Marines, Italia, Alemania, Australia y Taiwán. En Europa se ha creado el SPEAR-EW por encargo británico para equipar a la Royal Air Force en misiones de Supresión de Defensas Aéreas. El desarrollo se combinará con un sistema de Guerra Electrónica y un sistema de perturbación y engaño.[6][7][8][9][10]

No solo en los países occidentales se han empleado estas armas. El primer misil antirradiación de la Unión Soviética fue el Kh-22P, desarrollado para bombarderos pesados a partir del misil Raduga Kh-22 (AS-4 'Kitchen') de 6 toneladas. La experiencia adquirida llevó en 1973 a encargar el Kh-28 (AS-9 'Kyle') para armar a aviones tácticos como el Su-7B, Su-17 y Su-24. A mediados de la década de 1970, la URSS había desarrollado igualmente la familia Kh-25 de misiles aire-tierra de corto alcance, incluyendo el Kh-25MP (AS-12 'Kegler') para uso antirradar. La URSS diseñó el misil Kh-58 para atacar los radares de misiles de la OTAN, como el MIM-14 Nike-Hercules o el MIM-104 Patriot. El Kh-58 original tenía un alcance de 36 km cuando era lanzado a baja altura, 120 km lanzado desde 10.000 m de altura y 160 km desde 15.000 m de altura. El Kh-58 entró en servicio en 1982 en el Su-24M 'Fencer D' y en 1991 en el MiG-25BM 'Foxbat-F'. La versión Kh-58E también puede armar al Su-22M4 y el Su-25TK, mientras que el Kh-58UshE parece estar destinado a los Su-30MKK chinos. La búsqueda por parte de la URSS de un misil antirradiación eficaz de largo alcance llevó al Kh-31 en 1982. El Kh-31 entró en servicio en 1988 y se mostró por primera vez en público en 1991. En 2001, India compró misiles Kh-31 para sus Su-30MKI y unos pocos Kh-31P se vendieron a China en 1997, aparentemente para prueba y desarrollo de misiles propios. China compró 200 Kh-31 en 2005, que se destinaron a los Su-30MKK de la 3ª División Aérea.[11][12]

Los misiles antirradiación de la URSS incluían una versión para uso contra aviones AWACS, al menos así se anunció en la exhibición aérea de Moscú de 1992. Este misil contaría con un alcance de 200 km, menos de los 300–400 km declarados en los misiles Vympel R-37 (AA-13 'Arrow') y Novator R-172, pero a cambio podrían armar a una gama más amplia de aviones. Años después se cree que esta versión aire-aire del Kh-31 pudo haber sido mera propaganda, aunque persisten los rumores acerca de la existencia de este tipo de misil, esta vez acerca de los chinos y el misil YJ-91 derivado del Kh-31P.[13]

Existen aeronaves especializadas en misiones SEAD: Boeing EA-18G Growler, F-16CJ Fighting Falcon o el ya retirado EA-6B Prowler. Estos son versiones de aviones especialmente modificados para potenciar su capacidad y eficacia para la supresión de las defensas aéreas, solo al alcance de grandes presupuestos. Aparte de los occidentales hay aviones rusos como el MiG-25BM preparados para la supresión de defensas aéreas enemigas, armados con misiles KH-58 o KH-31. También está el J-16D chno, creado para interferir, neutralizar y destruir la defensa antiaérea enemiga. Al igual que el F/A-18G Growler cuenta con un puesto de pilotaje trasero para el operador de los sistemas.

Entre estos aviones especializados se encuentran los que cuentan con capacidad electrónica ofensiva para interferir radares y comunicaciones enemigas y aquellos aviones con capacidad de lanzar el armamento anti-radiación. En algunos casos ambos están combinados en un mismo avión (caso del EA-18G Growler o EA-6B). Los F-16CJ especializados en SEAD están equipados con el pod HTS, que permite detectar y apuntar automáticamente a los radares con misiles HARM en lugar de depender solo de los sensores del misil. Con la automatización el operador de sistemas del F-4G ya no es necesario, del mismo modo que el EA-18G solo cuenta con 2 tripulantes frente a los 4 del EA-6B. A la lista se añade el F-35, que es empleado en la USAF por algún escuadrón especializado en misiones de ataque a centros de mando, control y comunicaciones (C3), en entornos altamente disputados de guerra convencional. Esto incluye la misión de suprimir, destruir y engañar a las defensas aéreas de superficie (Surface-Based Air Defenses-SBAD) compuestas por misiles y artillería antiaéreos, radares y las funciones C3.[14][15]

De manera indirecta aviones ELINT/COMINT como los RC-135 o los EC-130 también colaboran en estas misiones SEAD recopilando datos de señales electrónicas o de radio (naturaleza, equipo emisor, distancia, etc) previamente al ataque que permiten identificar los radares y misiles empleados por el enemigo así como localizar sus emplazamientos. También pueden en algunos casos crear interferencia electrónica. Esto permite tanto planificar las mejores rutas de ataque así como las armas idóneas que deben emplearse para acabar o neutralizar la amenaza para así reducir las bajas de la fuerza atacante.[16]

La USAF no tiene un avión especializado en guerra electrónica desde la retirada del EF-111A Raven en 1998. Desde entonces la US Navy es responsable de proporcionar esa capacidad con sus escuadrones expedicionarios de EA-18G Growler, anteriormente equipados con los EA-6B Prowler retirados en 2019. Parece ser que los dos servicios están investigando en drones de guerra electrónica que realicen ese papel y mientras tanto los F-15E y los F-15EX de la USAF quizás podrían recibir los mismos equipos de guerra electrónica de los EA-18. La Fuerza Aérea de EE.UU. ya está trabajando para reemplazar su flota de 14 EC-130H que se ha quedado obsoleta y pequeña ante la enorme demanda por una versión del Gulfstream 550 Airborne Early Warning (AEW) como su nueva plataforma EC-37B. Por su parte la Armada está actualizando la arquitectura de los sistemas de misión y estructurales de los 160 aviones EA-18G Growler en servicio. Esos Growlers están especializados en la interferencia de señales de radar y comunicaciones de las fuerzas enemigas, deshabilitando su capacidad para detectar y rastrear los aviones estadounidenses y aliados.

Los misiles de crucero, como el americano AGM-109 Tomahawk, también han sido empleados para atacar emplazamientos conocidos de radar, plataformas de misiles aire-superficie (SAM) y baterías de artillería antiaérea (AAA), minimizando los riesgos para pilotos y aviones sobre territorio hostil.

También los drones pueden ser empleados en misiones SEAD, de hecho desde 1982 su empleo es cada vez mayor y parecen ser el futuro de las misiones SEAD. En caso de ser empleados como señuelos son tomados como aviones reales, con el objetivo bien de saturar las defensas enemigas o hacer que estas delaten su posición haciendo posible un ataque. En Líbano (1982) y en Kuwait (1991) los drones fueron empleados con éxito como señuelos contra las baterías de misiles enemigos. Rusia ha convertido viejos aviones An-2 en drones para engañar y saturar las defensas ucranianas. China está haciendo lo mismo con viejos MiG-17 para emplearlos contra las defensas de Taiwán.[17]

Actualmente EE. UU. investiga el empleo de drones más avanzados, además de replicar el patrón de vuelo de un avión real son capaces de devolver la señal radar del avión simulado (B-52, F-15E, B-1, etc). Esto permite que la defensa aérea quede expuesta a los aviones SEAD. Además se les empieza a dotar también con capacidad SEAD de manera que de señuelos se conviertan en misiles que destruyan los emplazamientos de la defensa enemiga. Adicionalmente, los drones cada vez son más autónomos a la vez que en estos drones la conexión digital permitirá gran flexibilidad, ya que los aviones de ataque o SEAD pueden ir dirigiéndolos a las zonas más sensibles a medida que los aviones se internen en territorio enemigo. Los drones en misión SEAD son muy interesantes ya que evitan arriesgar aviones en misiones peligrosas, y hay que recordar que nadie que no sea la USAF cuenta con la capacidad SEAD necesaria para lograr con certeza cierta seguridad frente a la defensa antiaerea.

Tanto China como EE. UU. investigan la posibilidad de emplear en el futuro "enjambres" de drones que saturen las defensas enemigas. Muchos sistemas baratos y desechables podrían ser una mejor alternativa que varios aviones tripulados costosos. Por tanto, el empleo de grandes números de drones como armas SEAD es un área que verá muchos cambios futuros. Además en algunos casos se han utilizado equipos de operaciones especiales en la lucha contra las defensas aéreas.[18][19][20][21][22]

La doctrina soviética de la guerra fría llegaba a contemplar el empleo de detonaciones de armas nucleares a gran altitud para que su pulso electromagnético interfiriera los radares de la OTAN.[23]

Actualmente se contempla también el empleo de artillería como arma SEAD. Israel empleó en 1973 y 1982 artillería de largo alcance para atacar la defensa aérea. La doctrina militar de EE.UU. contempla emplear munición inteligente, disparada por obuses o cohetes de largo alcance, que destruya emplazamientos SAM enemigos. Incluso la precisión lograda por GPS puede ser suficiente para destruir lanzaderas y radares móviles con disparos normales. Los lanzacohetes MLRS e HIMARS pueden ser usados contra las baterías SAM enemigas una vez que son localizadas. Su gran alcance les permite destruirlas. Además EEUU los diseñó para ser compatibles con el lanzamiento terrestre de misiles antiradar.

Los avances en electrónica han visto como los aviones de combate más modernos han sido equipados con sistemas de guerra electrónica automatizados para autodefensa que identifican las amenazas y activan las contramedidas más adecuadas. Un ejemplo es el sistema EPAWSS del F-15E Strike Eagle. Este sistema mejora mucho al AN/ALQ-135, siendo capaz de afrontar los últimos avances en defensas aéreas. Desde 2021 el Dassault Rafale ha disfrutado de un éxito comercial significativo debido en parte a su sistema SPECTRA de guerra electrónica. En combates simulados en Egipto sus Rafale lograron bloquear los radares de sus Su-35.

Por último los misiles antibuque son un caso curioso, ya que incluyen la capacidad de localizar el radar de defensa aérea enemigo para dirigirse contra él. Esto hace que el uso de misiles antiaéreos semiactivos contra ellos sea peligroso.

Los radares son aparatos vulnerables a una amplia gama de tecnologías y armas. Las primeras medidas fueron dejar caer las llamadas tiras metálicas que crearan falsos reflejos y también simplemente saturar las frecuencias habituales utilizadas por los radares. Como los radares más sofisticados pueden hacer frente a esas maniobras, los sistemas de interferencias se han ido sofisticando para ser capaces de interceptar las señales y enviar información falsa. Además desde la guerra de Vietnam se han usado medidas para la eliminación física de los radares, sofisticándose paulatinamente las armas empleadas.

Un cuarto de las salidas de combate estadounidenses en los conflictos más recientes han sido misiones SEAD.[24]

Estas misiones de ataque se pueden efectuar con aviones diseñados para misiones de ataque profundo sobre territorio enemigo Avión de ataque a tierra, como el SEPECAT Jaguar y el Panavia Tornado de Inglaterra, el F-18 Growler de los Estados Unidos y antiguamente en plataformas como el Dassault-Breguet Super Étendard de Francia, el Republic F-105 Thunderchief, General Dynamics F-111 Aardvark y ocasionalmente el Lockheed Martin F-16 Fighting Falcon de Estados Unidos, que tienen buen rendimiento de vuelo a poca altitud, donde el aire es más denso, húmedo y pesado, y es necesario volar bajo a gran velocidad, con vuelos rasantes sobre el mar para esquivar las señales de radar enemigas, hasta alcanzar el territorio enemigo y con vuelos entre las montañas para lanzar las bombas convencionales de caída libre, bombas guiadas por láser y satélite GPS.

En esta guerra las defensa aéreas hicieron un amplio uso del radar en tierra y en aviones, haciéndose básico el anularlos para lograr el dominio del aire sobre territorio enemigo o al menos reducir las perdidas de aviones propios. Las fuerzas aéreas desarrollaron técnicas para interferir en el los radares enemigos, mediante equipos activos o elementos pasivos.[25]

En 1943 aparecen los primeros aviones de guerra electrónica, se trataba de bombarderos B-24 Raven, que operan en el Pacífico preparando los mapas de emisiones electrónicas del territorio enemigo para sus planes de operaciones. En marzo de 1943 un B-24D Liberator equipado con un sistema APR-4 detecta y localiza el radar japonés en Kiska, Aleutianas.

Posteriormente en Europa operan los B-17 Ferret. En 1943 4 B-17F, equipados con APA-24 y otros equipos electrónicos instalados en la bodega de bombas, llegaron a Túnez como parte del 16th Reconnaissance Squadron. Se dedicaron a localizar instalaciones de radar alemanas en el Mediterráneo. Los datos recogidos fueron empleados para planificar operaciones anfibias (Husky, Avalanche, Shingle, Dragoon) y organizar misiones de bombardeo de la 15th Air Force. Otros 35 B-17 fueron modificados para misiones Ferret. De mayo de 1943 a septiembre de 1944 se realizaron 184 misiones nocturnas y a baja altura en el Mediterráneo, identificando 450 instalaciones de radar. En Inglaterra el 36th Bomb Squadron fue encargado desde agosto de 1944 de interferir la señal de radar alemana, siendo la única unidad de este tipo de la 8ª Fuerza Aérea. Se emplearon en este rol también los B-24J Crow. En el Pacífico los B-29 Raven también fueron dedicados a la localización e interferencia de radares enemigos. Sobre Japón los B-29 equipados para interferir los radares de la artillería antiaérea fueron un gran apoyo en los raids nocturnos. En los raids diurnos los B-29 en formación cerrada lograban apoyarse mutuamente al emplear sus equipos de interferencias.

Aunque tecnológicamente EE.UU. demostró estar por delante los ingleses también se aplicaron en la lucha contra los radares alemanes. La RAF en 1942 modificó algunos bombarderos Wellington para dedicarlos a guerra electrónica. El No.1474 Flight los empleó para conseguir las frecuencias de radar de los cazas nocturnos alemanes y así diseñar contramedidas. El 214 y 223 escuadrón del 100 Bomber Group de la RAF se dedicaron a guerra electrónica, equipados con Fortress Mk.III (algunos cedidos por la USAF) y Liberator. Los aviones interferían los radares de la artillería antiaérea y los cazas nocturnos. En otro tipo de tácticas los británicos capturaron un radar Würzburg en la costa francesa durante febrero de 1942 y ese mismo año lanzaron la Operación Bellicose para bombardear la supuesta planta de fabricación del radar Würzburg. Además un caza nocturno Junkers Ju88R-1 fue capturado en un golpe de suerte en mayo de 1943. Con todo este trabajo se pudo conocer las frecuencias y longitudes de onda de los equipos de radar alemanes.

A mediados de 1943 los británicos ya disponían de la suficiente información sobre los diferentes sistemas de radar alemanes, tanto los empleados en tierra Freya y Würzburg como los Lichtenstein de la caza nocturna. Las contramedidas electrónicas aparecerieron durante la guerra para reducir la efectividad del radar. Los ingleses crearon dispositivos de interferencia para sus aviones: Mandrel, Piperack y Jostle. Mandrel era un bloqueador de señal de los radar Freya. En 1943, los ingleses equiparon a sus bombarderos con el sistema Boozer, que detectaba las señales de los radares Liechtenstein, avisando a los pilotos de la presencia de un caza nocturno que se aproximaba. También instalaron en algunos cazas nocturnos Beaufighter el sistema Serrate, un receptor para detectar los pulsos del radar Liechtenstein. Los Beaufighter volaban muy lento junto a los bombarderos para engañar a los cazas nocturnos alemanes, y cuando estos se acercaban trataban de ponerse en su cola para derribarlos.

En 1943 los aliados empezaron a usar en sus bombarderos equipos de interferencias y las nuevas técnicas Window (chaff) para confundir la señal del radar alemán. Al final del año 1943, los bombarderos americanos utilizaban ya masivamente perturbadores activos y pasivos en sus misiones sobre Alemania. En noviembre de 1944 más del 50% de la 8ª Fuerza Aérea estaba equipada con “perturbadores”, esto es equipos electrónicos y 50 kilogramos de “chaff”. Con un equipo similar volaban los Stirling, Halifax y Lancaster de la RAF. Se cree que ayudaron a reducir los derribos logrados por la artillería antiaérea alemana, dirigida por radar. Más de 4.000 baterías antiaéreas dirigidas por radar Wurzburg defendían los objetivos importantes, derribando muchos bombarderos aliados.[26]

Sin embargo la mayor parte de las acciones fueron de guerra electrónica y apenas hay acciones organizadas de los aviones contra los radares o artillería antiaérea enemigos, como fue el caso puntual de los ataques de la Luftwaffe contra las estaciones radar inglesas en 1940. Se empleó la artillería y ataques de bombarderos pesados contra la artillería antiaérea alemana en las grandes operaciones aerotransportadas (Market Garden, Varsity), pero sin gran éxito. Los británicos emplearon en las grandes operaciones la artillería contra los radares y emplazamientos de artillería antiaérea, así en el Día D la artillería naval británica destruyó las antenas del radar de Douvres, que después fue tomado por los Royal Marines tras una dura lucha. Durante Market Garden los P-47 Thunderbolt atacaron posiciones antiaéreas alemanas para proteger a los aviones que llevaban a los paracaidistas. En Market Garden los aliados reclamaron la destrucción de 118 posiciones antiaéreas y daños en otras 127, pero perdieron 104 aviones derribados por los artilleros alemanes. Solo el primer día de la operación fue un éxito en cuanto a supresión de defensas aéreas. En el Pacífico los americanos destinaban los B-25J del 499th Squadron de la 20th Air Force para trabajar en equipo, un avión localizaba el radar y guiaba a los otros para destruir estaciones de radar de los japoneses. En Europa se volaron misiones similares empleando los P-38. Los Beaufighter del Costal Command tenían secciones especializadas en atacar los barcos antiaéreos de los convoyes alemanes.[27][28]

La mayor parte de proyectos que implicaban ataque deliberado a los radares no llegó a probarse en combate: Abdullah (RAF) probado por el 1320 Special Duty Flight, Perfectos (USAAF), Hookah (RAF) o la bomba guiada BV-246 Hagelkorn (Luftwaffe). EE.UU. creó la bomba guida Moth, basada en la Mk7 Pelican de la US Navy. La US Navy cedió el proyecto a la USAAF, que quería emplear la bomba contra los radares alemanes.[29]

La Luftwaffe también empleó contramedidas. Después de Hamburgo la Luftwaffe fue autorizada a utilizar Düppel (el nombre alemán para el Chaff) durante una incursión nocturna en octubre de 1943. En las incursiones de 1943 y la Operación Steinbock entre febrero y mayo de 1944 el empleo de Düppel permitió a los bombarderos alemanes volar sobre Londres. Sin embargo el pequeño número de bombarderos en relación con la gran fuerza de cazas nocturnos le quitó efectividad. A los alemanes les fue mejor durante el ataque aéreo a Bari el 2 de diciembre de 1943, cuando los radares si que fueron engañados por el Düppel. Desde diciembre de 1943 la caza nocturna empleó el sistema Flensburg, que informaba a los pilotos cuándo un radar enemigo los había detectado. Los alemanes crearon varios equipos para interferir el radar: Caruso, Breslau II, Karl II, etc.

En el Pacífico la Armada japonesa creó su versión del Chaff, llamada Giman-shi. Se utilizó por primera vez con cierto éxito durante las batallas nocturnas en las Islas Salomón de mediados de 1943. Esta contramedida fue efectiva contra los radares métricos, pero no con los centimétricos. La escasez de aluminio limitó su fabricación y uso. En febrero de 1945 en Iwo Jima el Giman-shi se utilizó con éxito para el ataque contra el USS Saratoga. Japón estudió un arma SEAD, El I-Go Model 1 Hei. Era una bomba con un micrófono en la punta que debía dirigirme contra los cañones antiaéreos Mk4 40mm de los buques americanos shipboard anti-aircraft guns.

En Corea se emplearon las mismas tácticas para suprimir la defensa aérea enemiga, empleo de poder de fuego y ataque directo. Se sabe que se usaron con éxito los aviones B-29, B-25 y B-26 como aviones de reconocimiento electrónico y perturbadores. En 1951 se decidió empezar a montar equipos APA-24 de detección de señales radar en aviones B-26. El B-29 era ya conocido como el “puerco espín” por las numerosas antenas de sus equipos de interferencias. Los A-26 de la 67th Tactical Reconnaissance Wing de la USAF equipados con sensores APA-24 localizaban radares enemigos y dirigían a otros aviones contra las posiciones de la defensa aérea coreana.[30]

Para los ataques nocturnos la USAF equipó a sus escuadrillas de B-29 con dispositivos de saturación electrónica para interferir las radios y los radares de guía y de artillería antiaérea de la defensa norcoreana. Además se asignaban A-26 y Corsairs para apoyar los ataques nocturnos de los B-29, suprimiendo los reflectores mediante el empleo de bombas de fragmentación. Más éxito tuvo el empleo de Chaff para cubrir las misiones de los B-29. La US Navy investigó convertir algunas de sus bombas guiadas ASM-N-2 Bat para atacar las defensas aéreas norcoreanas, pero la idea fracasó debido que no se contaba con buscadores perfeccionados para guía.

Tras la guerra de Corea las misiones SEAD se asignaron en la USAF al 9th Tactical Reconnaissance Squadron, que remplazó los A-26 por EB-47 y más tarde por RB-66 Destroyer. Una lección de Corea fue que los equipos de interferencias no se debían instalar en viejos aviones como los B-25, sino en otros más modernos que puediera ir con los reactores de ataque.

Antes que nada hay que señalar que la Segunda Guerra Mundial supuso entre los aliados el nacimiento de dos conceptos de aviación. Por un lado una aviación táctica que golpeaba rápido, bajo y con relativa precisión, actuando conjuntamente con unidades terrestres y navales en el frente de batalla. Del otro lado una Fuerza Aérea distinta, que contaba con la capacidad de decidir sus propios objetivos, equipos y existía como rama independiente. Ambas evolucionaron después de 1945 basándose en las experiencias propias y misiones de combate vividas en la guerra. En EE.UU. se añadía además el arma aérea naval.

Los misiles comenzaron con los años a convertirse en armas más efectivas y reemplazaron a los cañones antiaéreos debido a que eran más efectivos frente a la amenaza de los bombarderos nucleares y los aviones a reacción. Estados Unidos introdujo los misiles Nike Ajax y la URSS el SA-2. Los misiles de corto alcance muy pronto siguieron el mismo camino. En la década de 1960 los ejércitos modernos empleaban ya muchos misiles antiaéreos. Las misiones SEAD se cargaron como consecuencia de componente tecnológico al implicar cada vez más electrónica, y la manera de afrontar las misiones cambió para siempre después de Vietnam. Allí la electrónica pasó a un nuevo estadio en que se buscaba emplear la tecnología para ayudar a destruir la defensa aérea enemiga, no solo interferirla.[31]

La URSS comenzó enseguida a investigar en misiles tierra-aire (SAM) debido a que Stalin le obsesionaba que Moscú pudiera sufrir ataques aéreos de bombarderos americanos y británicos. En 1951 exigió contar lo antes posible con un sistema SAM que pudiera hacer frente a ataques aéreos, lo cual llevó al sistema antiaéreo S-25 Berkut (SA-1). Las primeras unidades entraron en servicio en mayo de 1955, y el anillo de SAM alrededor de Moscú se consideró completado en junio de 1956. Como el S-25 era estático la URSS se puso a trabajar en un sistema menor, más económico y más móvil, que acabó con la aparición del S-75 Dvina (SA-2 para la OTAN). [32]

En 1960 un misil SA-2 derribó un U-2 de la CIA sobre la URSS. En 1962 dos U-2 fueron derribados por misiles SA-2, uno sobre Cuba y otro sobre China. Occidente ya sabía hacía tiempo del peligro que suponían los SA-2, de hecho durante la crisis de los misiles numerosos emplazamientos de SA-2 fueron fotografiados lo que fue interpretado correctamente como un medio de defensa de objetivos importantes, y en caso de invasión hubieran sido atacados. Fueron los comienzos de décadas de jugar al gato y al ratón entre las defensas antiaéreas y los aviones de ataque. La USAF conocía la amenaza y evolucionó las contramedidas empleadas por los bombarderos desde la Guerra de Corea. Muestra de los nuevos tiempos fue la aparición de los aviones espía U-2 fueron reemplazados por los SR-71, cuya velocidad y contramedidas le hicieron inmune a los misiles SAM y aire-sire que se dispararon contra ellos. Se crearon aviones de guerra electrónica específicamente dedicados a ayudar a los bombarderos nucleares a penetrar las defensas soviéticas, como los Boeing EB-47 o EB-66, y equipando a sus bombarderos nucleares B-52 continuamente con mejores contramedidas y señuelos. Un ejemplo es el paquete de guerra electrónica Phase IV y Phase V (Blue Cradle) que equipaba a los EB-47E a finales de los años 50, consistía en 16 equipos AN/ALT-6B montados en un contenedor que se instalaba en la bodega de bombas y permitía centrarse en frecuencias específicas. La USAF llevaba con extrema discreción su programa EB-47E, no hay números pero se estima que 40 B-47E fueron convertidos. [33][34]​Todo este esfuerzo e interés se debía en parte a que los altos mandos de la fuerza de bombarderos estratégicos eran conscientes de la importancia de la guerra electrónica, dadas sus experiencias en combate sobre Alemania o Japón. La experiencia de los B-29 en Corea ratificó su decisión de contar con contramedidas para interferir el radar y comunicación enemigos.[35]

Antes de 1960 ya se recibieron informes referentes a los misiles SA-2. En 1962 se empleó un dron AQM-34 Ryan para sobrevolar Cuba y tratar de obtener señales electrónicas de un SA-2 y su radar de guiado. Con datos obtenidos por la CIA en Rusia e Indonesia se construyó un modelo del SA-2 en Tullahoma para simular su vuelo y ensayar maniobras de vuelo para neutralizarlo. Como consecuencia de la crisis de Cuba y la precisión de los SA-2 la US Navy decidió iniciar un programa de misiles antirradiación, encargando a Texas Instrument la investigación. La compañía Bendix recibió el encargo de la US Navy de crear un aparato que avisara a los aviones cuando un radar de guiado de misiles les había localizado. [36]

Sin embargo los cazabombarderos de la USAF dependían de un mando distinto y la defensa contra misiles fue dejada bastante de lado hasta Vietnam. A los pilotos no les gustaba cargar con un contenedor de contramedidas que perjudicaba las prestaciones de sus aviones ni sus jefes habían pasado por una experiencia de combate donde interferir los radares de la defensa aérea fuera necesario. No se consideraba a los misiles SA-2 como una amenaza para las misiones tácticas. A los caza bombarderos solo se les equipaba como mucho con equipos que les advertían que habían sido detectados por los radares enemigos. Sin embargo la inquietud existía entre algunos mandos y en 1964 en el ejercicio Goldfire se ensayó con aviones F-100F Super Sabre equipados con sensores QRC-253-2 para localizar baterías de misiles MIM-23 Hawk. Ese mismo año las maniobras Desert Strike tuvieron lugar en el desierto de California, enfrentando las fuerzas aéreas a varios batallones de misiles Hawk del ejército que reforzaron al bando que hacía el papel de defensores. Los resultados ratificaron que los SAM era una amenaza a considerar.[37][38]

En 1963 la USAF probó los equipos de contramedidas QRC-160, entre ellos uno diseñado para interferir la señal del radar Fan Song. Estos equipos estaban destinados a los aviones F-100D y Republic F-105. Se planificó equipar con equipos de contramedidas también a los RF-101, F-4, RF-4 y F-111. Sin embargo los aviones mejor equipados para guerra electrónica del Mando Aéreo Táctico (TAC) eran los Douglas B-66 Destroyer. Se creó la variante de reconocimiento electrónico RB-66C, que empleaba equipos de aviso de señal radar, detección de dirección, análisis de frecuencias, chaff y equipos de interferencias. Los RB-66C solían desplegarse en Europa para entrenarse volando a lo largo de las fronteras con el Pacto de Varsovia. También estaba la versión RB-66B dedicada a la interferencia de comunicaciones y señales electrónicas. El TAC creó una doctrina táctica, donde los RB-66B debían escoltar a los bombarderos B-66. Pero en 1965 los B-66 no estaban ya en primera línea y la doctrina no era compartida por otras unidades. El TAC creía que estaba haciendo lo suficiente para equiparse con contramedidas modernas suficientes, aunque se apostaba más por la calidad que por la cantidad y ello supuso que no había ni pilotos ni aviones preparados en gran número.

La US Navy y Marines por su parte investigaron el empleo táctico de contramedidas a los misiles y radares soviéticos. Así se contaba con aviones especializados en contramedidas electrónicas para enfrentarse a la defensa aérea soviética. A finales de la década de 1950, varios aviones F3D-2 de los Marines fueron convertidos en aviones de guerra electrónica F3D-2Q (más tarde EF-10B). Se investigaba también en armas que sus aviones pudieran emplear en un ataque nuclear a la URSS para destruir radares enemigos. El proyecto Corvus combinó la bomba guiada Bat con un buscador y una cabeza nuclear de 10kT nuclear para guiarse contra el radar de control aéreo de las bases rusas, y destruir la base entera. Buscando un arma que se pudiera emplear en una guerra convencional en 1963 se encargó el misil antiradar AGM-45 Shrike, uniendo una nueva cabeza buscadora al cuerpo de un misil AIM-7 Sparrow. No contenta con sus prestaciones la US Navy incorporó años después el AGM-45B, que mejoraba mucho las prestaciones, y síguó investigando hasta tener el misil AGM-78 Standard en 1968.

La URSS asumió que en caso de guerra tendría que combatir sin superioridad aérea. En consecuenca se dedicaron en dotarse de una potente artillería antiaérea, combinando múltiples sistemas con tecnologías y características distintas, que les permitiese neutralizar la prevista superioridad aérea de la OTAN. La doctrina soviética buscaba crear un sistema de defensa aérea integral, este consistía en una red integrada de radares que guiaba a los misiles SAM y los cazas. La artillería antiaérea la complementaba, defendiendo a baja altura los objetivos de valor. La doctrina occidental era más descentralizada. La OTAN entendía la importancia de contrarrestar los radares soviéticos, pero tardaría años en entender el concepto de defensa integrada soviética. La OTAN enfocaba hasta Vietnam la guerra electrónica más al espionaje de señales enemigas que a luchar contra los radares y defensas aéreas, empleando de modo ofensivo contramedidas que permitieran penetrar las defensas enemigas. Se contemplaba solo la interferencia de los radares.

La experiencia estadounidense en Vietnam, y posteriormente la israelí en octubre de 1973, cambiaron totalmente la doctrina occidental introduciendo la tecnología como arma de combate en todas las fuerzas aéreas. Aunque durante la guerra de Vietnam las nuevas armas y equipos SEAD aumentaron la eficacia se seguía viendo cómo algo táctico, esto es subordinado al éxito de cada misión individual.

A finales de la década de 1960, el sistema de defensa soviético se componía de tres niveles de defensa, con diferentes misiles disponibles: SA-4 de largo alcance para defensa de área, SA-6 de alcance medio y del misil SA-8 de corto alcance. La defensa de punto era asumida por el misil SA-9 y el ZSU-23-4P. Todos ellos eran sistemas móviles, transportados por lanzaderas sobre ruedas y orugas. La experiencia de Vietnam mostró que era necesario realizar misiones SEAD, pero estas eran en Vietnam un medio de ayudar a los aviones de ataque. Las defensas aéreas atacadas eran las que estaban en la ruta de ataque y cerca del blanco. La guerra de 1973 demostró que las misiones SEAD debían ir más allá y buscar primero acabar con la defensa aérea para poder permitir a los aviones operar libremente.

La experiencia en Vietnam llevó a la USAF a desarrollar sofisticados aviones especializados destinados específicamente a atacar las defensas aéreas como el F-105G/F. Este incorporaba un Oficial de guerra Electrónica (EWO) que manejaba los complejos equipos. Era necesario un equipo ALR-46 RAHW que avisaba del radar enemigo, gracias a su capacidad de gestionar simultáneamente hasta 16 señales radar de entre 2 y 18 GHz y priorizarlas automáticamente. Además el EWO manejaba un equipo APR-35 para apuntar los AGM-78 Standard, un equipo de adquisición de objetivos Bendix APS-107, un sistema de geolocalización de emisiones Itek y un pod de interferencias AN-ALQ-105. El AGM-78 Standard, gracias a los avances tecnológicos, tenía un sistema de guía preprogamable que corregía automáticamente el rumbo y lo dirigía hacia su objetivo incluso si había apagado el radar. Todo este despliegue tecnológico era impensable en 1965. Todo esto no era suficiente y eran necesarios aviones F-4 que les acompañaran equipados con equipos ALR-46 y ALR-56 de geolocalización. En Vietnam también los equipos norvietnamitas evolucionaron, operando en frecuencias que los sensores de los aviones SEAD no estuvieran preparados para escanear.

Además de armas ofensivas Vietnam también hizo que evolucionarán las armas defensivas contra la defensas aéreas. Así la USAF se equipó con los sistemas de contramedidas ALQ-75, 77 y 87 y la US Navy con los ALQ-76 y 81, así como con los detectores de radar APR-25 y ALR-46. Vietnam supuso un gran avance a las capacidades de guerra electrónica de la aviación táctica. La experiencia llevó también a incorporar los aviones EF-111A, F-4G Wild Weasel y el misil antiradar HARM. La URSS logró en Vietnam hacerse con equipos de contramedidas occidentales, lo cual unido a las lecciones de combate le ayudó a lograr en la década siguiente un salto en calidad y prestaciones de sus misiles SAM.

Después de la experiencia de Vietnam y de la guerra de octubre de 1973 la OTAN empezó a contar con armas y tácticas más eficaces para afrontar los sistemas SAM soviéticos, refinándose con las experiencias en el mundo árabe y África. De los éxitos iniciales contra los israelíes en 1973 se pasó apenas 10 años más tarde a graves bajas entre los SAM cuando se las vieron contra los nuevos aviones SEAD, AWACS y equipos de guerra electrónica.

Finalizada la guerra de Vietnam la USAF no solo no disolvió sus unidades SEAD, sino que ante la eventualidad de una guerra en Europa las reforzó para poder hacer frente a la defensa aérea del Pacto de Varsovia, equipándo sus unidades SEAD con el nuevo y mejor F-4G y el nuevo EF-111, y con el nuevo misil HARM. Los F-4G Wild Weasel debían acabar con los radares en caso de guerra, privando a la defensa área divisional soviética de sus medios de detección y obligándola a la detección y adquisición de blancos visual. Dado que en Alemania las nubes bajas, baja visibilidad y terreno con colinas es lo habitual depender de adquisición visual aumentaría la supervivencia de los aviones de ataque como el A-10 y posibilitaría la destrucción de las lanzaderas SAM. Inspirados en el EA-6B los EF-111 daban la capacidad de interferir las señales, parte importante de la doctrina americana, reemplazando a los ya anticuados aviones de guerra electrónica EB-66 y EB-57.

Además los aviones tácticos a partir de entonces debieron contar con nuevas tácticas de vuelo y nuevos equipos para sobrevivir a los SAM. Pero instalar equipos de interferencia activos a los aviones diseñados en los años 60 no era tarea fácil. La gran mayoría se diseñaron sin pensar en las ECM. Era técnicamente factible, pero el coste era muy elevado y se tardaba demasiado tiempo por lo cual empezaron a aparecer los contenedores externos que contenían equipos de guerra electrónica. En Europa la USAF contaba con tres aviones que debían complementar sus capacidades para derrotar a las defensas aéreas enemigas: EF-111 Raven'', F-4G Wild Weasel y EC-130H Compass Call. Lo mismo pasó con la US Navy, que tras la experiencia de Vietnam decidió que cada portaviones debía embarcar un escuadrón de EA-6B Prowler, compuesto por 4 aviones. La experiencia israelí en Líbano demostró que las misiones SEAD no debían limitarse a apoyar las misiones de ataque sino que destruir la defensa aérea enemiga debía ser un objetivo principal para asegurar la victoria. Líbano también demostró la validez del dron como vector SEAD, por lo que EE.UU. lanzó el programa Tacit Rainbow como complemento del misil antiradar AGM-88.

Para mejorar la preparación de los pilotos en 1981 el USAF Tactical Air Warfare Center inició los ejercicios Green Flag en Nevada, dando una experiencia realista en guerra electrónica. La Pacific Air Force (PACAF) hizo lo mismo en Filipinas con Cope Thunder y a finales de la década de 1980 le siguió la USAF Europe (USAFE).

La Unión Soviética también contaba con unidades SEAD. El MiG-25BM estaba dedicado a supresión de defensas aéreas, era el equivalente al F-4G. Aunque la táctica era muy diferente, armado con cuatro AS-11 Kilter el MiG-25 haría valer su velocidad para zafarse de los cazas enemigos y acercarse a los radares para disparar sus misiles antes de que se pudiera reaccionar. Las doctrina SEAD desarrollada por EE.UU. se tuvo en cuenta, pero más para mejorar las defensas aéreas que para desarrollar una doctrina SEAD soviética. Se pensaba que eliminar las defensas aéreas de la OTAN solo debería hacerse en caso de guerra en Europa y como parte de una ofensiva planeada y coordinada. Así se contemplaba incluso el empleo de misiles balísticos OTR-21 contra las lanzaderas de misiles Hawk y Patriot de la OTAN, y de este modo abrir huecos en la defensa aérea. La URSS tenía claro los objetivos de la OTAN que debía tomar, por tanto su doctrina se basaba en ganar la superioridad aérea en los corredores que llevaban a ellos. A lo largo de estos corredores operarían los aviones SEAD del Pacto de Varsovia. Para las misiones SEAD los soviéticos empleaban tácticas más pasivas que los Wild Weasel americanos, que hacían hincapié en la iniciativa y empleo de sistemas activos. Cada oleada de ataque aéreo contaría con 4-8 aviones dedicados a misiones SEAD, mezclados con los aviones de ataque y no por delante como era la práctica de los Wild Weasels. También se confiaba en los misiles antirradiación arma básica del arsenal SEAD, pero de modo distinto. Dado que se esperaba que la artillería diera cuenta de muchos emplazamientos SAM de la OTAN cercanos al frente, los misiles eran importantes para destruir los emplazamientos SAM más alejados. Por ello, y por el retraso tecnológico, los misiles soviéticos eran mayores que los occidentales. El misil Kh-28 era cuatro veces mayor que el AGM-45, y cuatro veces mayor alcance. Así como los Wild Weasel operaban dentro del radio de alcance de los SAM los soviéticos contaban con operar más allá. El Su-24M era un ejemplo de avión SEAD soviético, un avión grande capaz de cargar varios misiles KH-28 y dispárarlos lejos del radio de alcance del SAM. También los aviones ECM soviéticos eran mayores que sus equivalentes de la OTAN. Así las misiones del EF-111 y EA-6B las realizaban versiones de bombarderos como el Tu-22P.

La experiencia de Vietnam y octubre 1973 hizo que a principios de la década 1970 estuviera claro para la URSS que una nueva generación de sistemas de defensa aérea eran necesaria para hacer frente a los nuevos aviones de combate y las capacidades de guerra electrónica y contramedidas. Surgió así por ejemplo el nuevo sistema S-300V para reemplazar al SA-4. Estos sistemas llegaron ya en la fase final de la Guerra Fría. Aún no se han enfrentado los avances SAM con los nuevos SEAD occidentales en un conflicto abierto. Solo en la guerra civil siria ha habido tanteos entre aviones israelíes y la defensa aérea siria. Contra la amenaza de los misiles anti-radar se recurre en los nuevos misiles rusos a los señuelos o falsos emisores y cortando la emisión de los equipos verdaderos ante la detección del peligro. Los misiles anti-radar obligan al uso restringido de las emisiones, llevando a cabo las misiones mediante combinaciones de equipos con emisiones sectoriales o dirigidas.

EE.UU. ya conocía el SA-2, y su presencia en Cuba confirmaba que la CIA tenía razón en cuanto a los misiles balísticos. Los rusos solían proteger con misiles SA-2 objetivos importantes. La URSS desplegó dos divisiones de defensa aérea en Cuba, que totalizaban 114 lanzadores de SA-2.

Parte de las misiones de reconocimiento de EE.UU. era localizar las defensas aéreas soviéticas, física y electrónicamente. Estas defensas comprendian 24 emplazamientos de misiles tierra-aire. En caso de ataque deberían ser destruidas.

Los rusos tenían órdenes de solo actuar en caso de amenaza directa. Por ello los soviéticos no encendían sus radares. Esto dificultaba analizar las señales y diseñar contra medidas.

Vietnam del Norte fue recibiendo ayuda de la URSS y a medida que avanzaba la guerra contaba con una cada vez más amplia red de radares para dirigir misiles SAM y guiar a sus cazas MiG. También se recurrió a perturbadores de radar y comunicaciones contra los americanos. Los misiles SAM no eran muy certeros, pero derribaban aviones y obligaban a los americanos a cambiar sus tácticas, haciéndolos más vulnerables a la artillería antiaérea y los MiG. Muchas veces las baterías de misiles SAM tenían prohibido disparar para no derribar los MiG vietnamitas, pero esto los americanos no lo sabían.[39][40]

Los estadounidenses se vieron obligados a mejorar sus contramedidas y crear nuevas tácticas y armas para luchar contra las defensas aéreas. Las estadísticas americanas acerca de la efectividad de la defensa aérea vietnamita reflejan estos cambios:[41][42]

El reconocimiento fotográfico ya había detectado la presencia de lanzadores de SA-2 en Vietnam. En julio de 1965 un misil SA-2 derribó su primer avión sobre Vietnam. Aunque contaban por entonces todavía con pocos lanzadores los vietnamitas los protegían moviéndolos y camuflándolos, creando señuelos y colocando su artillería antiaérea de modo que los protegieran. Se estima que Vietnam llegó a contar con una batería SAM real que rotaba entre unos 3 emplazamientos fijos, en los que no había misiles reales se colocaban señuelos. Tras los primeros derribos EE. UU. anuló la prohibición existente de atacar las baterías SAM por miedo a matar a asesores soviéticos. En los primeros ataques a los lanzadores de SA-2 se perdieron muchos aviones americanos.[43]

La guerra aérea sobre Vietnam cambió el 24 de julio de 1965, cuando un avión F-4C de la USAF fue derribado y otros tres dañados por misiles SA-2. Los cuatro Phantoms realizaban una misión bajo el distintivo Leopard, protegiendo a los aviones de ataque de los cazas enemigos (MiGCAP). [44]​. Tres días más tarde se lanzó una Operación Iron Hand para atacar los emplazamientos SAM operacionales, desplegados principalmente alrededor del área Hanói-Haiphong y hasta entonces fuera de los límites marcados para ser atacados. Los vietnamitas previeron el ataque y sacaron los misiles, reemplazándolos con señuelos, mientras pusieron todos los cañones antiaéreos disponibles en las rutas de aproximación. La táctica funcionó, causando fuertes bajas estadounidenses. A largo plazo este incidente llevó a una revolución en el combate, desde entonces los sistemas de misiles guiados por radar eran una amenaza para la aviación táctica y se comenzó a hablar de crear un grupo especial entrenado y equipado para combatir los misiles. [45]

A pesar de que la aviación militar táctica estadounidense era la mejor del mundo, la amenaza de los misiles tierra-aire era todavía nueva y no era bien conocida. En 1965 no se había desarrollado ninguna táctica, ni entrenamiento, ni sistemas de detección, advertencia o autoprotección a bordo de los aviones. Los pilotos de combate simplemente no tenían idea de que al volar sobre una capa de nubes, era imposible ver el lanzamiento de un misil SAM y que si volaban juntos en las nubes no tenían ninguna posibilidad de evadir nada. Al principio la USAF no estaba preparada para combatir los SAM y sus aviones EB-66C y EC-121 solo recogían información acerca de las emisiones de radar de los vietnamitas, pronto la misión cambió a realizar contramedidas electrónicas contra esos radares y se destinaron aviones EB-66B a Tailandia. También se recurrió poco después a interferir los radares de los MiG con barquillas ALQ-72 y AAQ-8 instaladas en los aviones de ataque. Sin embargo, esto no era suficiente ya que Vietnam del Norte integraba sus radares con su red de alerta temprana, lo que le permitía detectar a los estadounidenses y coordinar sus defensas: baterías SAM, artillería antiaérea y cazas interceptores. Hacía falta algo más para luchar contra la defensa aérea y reducir las bajas en los cazabombarderos. Los misiles SAM norvietnamitas suponían de hecho que quien controlaba el aire era Vietnam del Norte, al negar a los aviones americanos volar libremente.[46]

Por parte de la USAF no se contaba con aviones de guerra electrónica que pudieran acompañar a los aviones atacantes e interferir los radares y comunicaciones de la defensa aérea. Solo unos cuantos EF-10B de guerra electrónica de los Marines estaban equipados con contramedidas electrónicas que pudieran interferir los sistemas de guía y rastreo de los misiles superficie-aire SA-2, sobrecargándolos con ruido de radiofrecuencia. El VMCJ-1 llevó a cabo en abril de 1965 la primera misión de interferencia de radar.[47]​ Los Marines pronto desplegaron sus EA-6A, equipados con pods ALQ-86 de interferencias. La US Navy le siguió destinando aviones EKA-3B con el mismo fin.[48][49]

En abril de 1965 hizo su aparición una nueva arma cuando un A-4E de la US Navy disparó el primer misil anti-radar AGM-45. En octubre de 1965 la USAF creó unidades especializadas en luchar contra los misiles SAM, los llamados Wild Weasel. Su objetivo ya no era interferir sino atacar los radares y la lanzaderas de los lanzadores SAM y lograr inhabilitarlos( por destrucción o que desistieran de emitir o disparar). Los primeros aviones fueron F-100F Super Sabre equipados con equipos rudimentarios, que advertirían del lanzamiento de un misil e indicaban la posición del radar que lo guiaba. Cada F-100F contaba con un piloto, elegido de entre los mejores pilotos de caza, y un oficial de guerra electrónica, elegido entre los mejores especialistas en uso de equipos electrónicos de B-52.[50]​ Asimismo se emplearon aviones EB-66C, especialmente equipados para interferir los radares enemigos, y drones Firebee para interferir los radares. La CIA compró en Indonesia aviones MiG-21 y un radar Fan Song, lo cual ayudó a diseñar contramedidas. Tras la guerra de 1967 Israel vendió a EE. UU. Una batería de misiles SA-2 capturada en el Sinaí. Mediante drones se consiguieron en 1966 las frecuencias de los SA-2 y sus radares de guiado. De este modo la USAF desarrolló mejores equipos de contramedidas y de aviso de ser detectados por SA-2. Asimismo gracias a un prototipo simulado de un SA-2 los pilotos americanos aprendieron a evitar los misiles SA-2 que se les aproximaban mediante maniobras bruscas.[51][52]​ El 22 de diciembre de 1965 un F-100F logró la primera destrucción de un SAM enemigo, en un ataque a Yen Bai.

En julio de 1966 el F-105F Thunderchief tomó el relevo en las misiones Wild Weasel en la USAF hasta el fin de la guerra. Era más apto ya que era más rápido, ágil, con mayor cantidad de armamento y autonomía. Los F-105 empleaban también el misil anti-radar AGM-45 Shrike desarrollado por la US Navy. El sistema de guía del Shrike al ser programado solo podía reconocer y atacar una banda de radar específica, o un conjunto limitado de bandas radar. Un AGM-45 solo podía atacar por tanto a uno o unos pocos tipos de radar, porque no reconocía al resto. Así que las misiones SEAD tenían que llevadas a cabo por varios aviones, cargados con el mayor número de Shrike, cada uno calibrado de forma distinta para cubrir la mayor cantidad posible de radares con los que la misión se podía encontrar. En 1967 llegó el F-105G, con equipos mejorados y además entró en servicio un nuevo misil, el AGM-78 Standard, con mejores características.[53]

Por parte de la Armada se realizaban desde abril de 1965 misiones Wild Weasel, llamadas Iron Hand en la US Navy, incorporándose en 1968 el A-6B, versión modificada especialmente para estas misiones que reemplazó a los A-4 y A-7 en estas misiones. A diferencia de la USAF la US Navy no creó escuadrones especializados, sino que aviones A-6B se asignaban a los escuadrones de ataque equipados con A-6. Esto a su vez daba mayor flexibilidad ya que permitía escoltar los ataques o emparejar a los A-6B armados con misiles anti-radar con aviones de ataque (A-4 o A-7) armados con bombas para realizar misiones específicas de ataque a las baterías SAM y radares de defensa aérea.[54]

La movilidad de las baterías SAM y la presencia de artillería antiaérea protegiendo a los misiles obligó a buscar la solución en la tecnología, apareciendo los aviones Wild Weasel. Dado el funcionamiento de un misil SA-2 se recurrió también al uso de contramedidas electrónicas. El proceso de disparo de un SA-2 empezaba con el radar P-15 Flat face, este detectaba el blanco y lo pasaba al radar P-12 Spoon rest de búsqueda. A su vez este pasaba la información al radar Fan Song de guiado. Por ello interferir electrónicamente cualquiera de los radares y señales significaba dejar a la batería fuera de servicio. Por tanto los aviones de la USAF y US Navy comenzaron a equiparse con pods de contramedidas que creaban falsa información electrónica para los radares de los SA-2. Además pronto se descubrió que una formación cerrada de F-105 aumentaba la efectividad de las contramedidas. Los aviones EB-66C de inteligencia electrónica y drones Firebee habían logrado las frecuencia de los radares de los SA-2, gracias a ello se mejoraron los equipos electrónicos. Los equipos de aviso de radar informaban al piloto cuando su avión estaba siendo iluminado, permitiéndole recurrir a maniobras evasivas para romper el contacto del radar y escapar. Además los pilotos pronto aprendieron a maniobrar para aprovechar la baja capacidad de maniobra de los SA-2. Versiones posteriores de los equipos de aviso de radar podían además distinguir entre señales radar de seguimiento y aquellas emitidas cuando se disparaba el misil.

Los aviones EB-66 podían llevar más equipo de contramedidas que un F-105 y se añadieron al grupo de ataque, combinando contramedidas que confundían a los radar con información falsa y con otras que sobrecargaban las frecuencias radar. Además los misiles anti-radar AGM-45 Shrike y el nuevo AGM-78 Standard cada vez se empleaban en mayor número y eficacia, contabilizarían el 46% de las lanzaderas SA-2 destruidas.[55]

En las misiones SEAD se introdujeron mejoras con los aviones F-105G, que operaban conjuntamente con aviones armados con bombas para localizar y destruir los equipos de la defensa aérea vietnamita. Los equipos Wild Weasel muchas veces involucraban a 4 aviones, a veces liderados por un F-105F/G al que acompañaban 3 F-105 o F-4 de ataque. Otras veces volaban en dos parejas que operaban en forma independiente en modo Hunter-Killer, cada pareja compuesta por un F-105F/G y un F-105/F-4. El F-105F era el señuelo, provocando el lanzamiento de misiles antiaéreos que generaban el suficiente humo como para hacer posible a los otros aviones ver las lanzaderas para realizar contra estas un ataque de bombardeo en picada. Los aviones señuelos debían picar en forma abrupta o girar bruscamente para evitar los misiles.

Los Wild Weasel volaban por delante de la formación de ataque para destruir radares o que estos se apagaran reduciendo así la vulnerabilidad de los aviones que les seguían. Los Weasels eran los primeros en entrar y los últimos en salir ya que trataban de neutralizar las amenazas antes que llegara la fuerza de ataque y también cubrían a la fuerza de ataque al retirarse. Había que alternar el provocar a la defensa antiaérea para que encendiera sus radares, el disparo de misiles antirradar y localizar visualmente los enclaves SAM para atacarlos con bombas. Una misión típica duraba casi tres horas y podía implicar una misión Iron Hand, limpiando el camino de SAM para que la fuerza pudiera pasar sin problema, o una misión Hunter-Killer. No era un trabajo fácil, los Weasels tenían diez veces más probabilidades de ser derribados. Un ataque con Shrike implicaba acercarse al SA-2, realizar una maniobra brusca de subida de 4.5G, hacer un rizo, nueva maniobra brusca de 5G y lanzar el misil. Tras el lanzamiento se picaba, fuera para escapar o para atacar con bombas el emplazamiento SAM. Mientras los F-100F luchaban sobre Vietnam en EE. UU. se estableció en 1966 una escuela para entrenar en misiones SEAD a las tripulaciones de F-105F/G. Esto ayudó a proporcionar tripulaciones entrenadas y aviones adecuados en número cada vez mayor. La US Navy también introdujo sus nuevos equipos ALQ-76 de interferencias en 1968.[48]​ Los EB-66C de la USAF y EA-6A de los Marines eran parte integral de los ataques, creando ruido electrónico para dificultar el funcionamiento de los radares enemigos.

Gracias a todos los recursos invertidos por EE. UU. cada vez eran necesarios más misiles por avión derribado. A medida que los americanos introducían nuevas maneras de atacar a los misiles SAM los vietnamitas no se quedaban atrás y mejoraban las tácticas empleadas por sus operadores de radar, variaban los emplazamientos, simulaban disparos o disparaban los misiles en salvas de tres. Los vietnamitas aprendieron pronto a apagar sus radares, o nuevas formas de tenerlos apagados el mínimo tiempo para poder disparar. Como era necesario reducir el tiempo en que el radar Fan Song estuviera encendido se modificó el radar para poder dejarlo encendido pero sin transmitir. Otra innovación fue cambiar la adquisición de blanco automática a manual en presencia de contramedidas electrónicas, consiguiendo el primer derribo de este modo en agosto de 1967. Los vietnamitas comenzaron a realizar lanzamientos de SA-2 guiados por la fuente de interferencias, algo no probado hasta entonces.

Los aviones de ataque americanos empezaron a contar no solo con equipos que les avisaban que habían sido detectados, sino también con contramedidas. Los equipos ECM de la USAF fueron creados rápidamente y tenían ciertas limitaciones que los SA-2 aprendieron deprisa y empezaron a aprovechar los momentos en que por la posición del avión esas contramedidas no eran efectivas. En diciembre de 1967, llegó el pod QRC-160-8, diseñado para interferir la comunicación entre el radar y el misil. Los derribos logrados por los SA-2 se desplomaron hasta que en febrero de 1968, un pod fue recuperado de un avión derribado y su análisis llevó a modificaciones en los SA-2. Sin embargo, las operaciones aéreas se detuvieron y recién se retomarían 4 años más tarde, en 1972, con el inicio de la Operación Linebacker.[56][57][58][59]

Solo entre marzo de 1967 y marzo de 1968 más de 1.150 misiles antiradar Shrike fueron disparados en unas 930 misiones. En ellas 14 aviones Wild Weasel fueron derribados y se reclamaron impactos en 370 radares vietnamitas. Por suerte para los pilotos americanos la URSS se resistió a enviar a Vietnam versiones mejoradas del SA-2 y sus radares de guía o misiles SA-3 ante el temor de que China pudiera crear sus copias tal y como habían hecho con los Mig-21.

En 1968 se estimaba que eran necesarios 48 misiles SA-2 por cada avión derribado, una mejora considerable respecto a los 15 misiles calculados en 1965. La presencia de aviones Wild Weasel y la necesidad de todos los aviones de contar con contramedidas ya era algo asumido como normal en los ataques americanos. Los aviones Wild Weasel ya estaban en la versión IV, y se trabajaban en una nueva basada en el F-4 Phantom. Al coincidir con la orden de parar las misiones sobre todo Vietnam del Norte no sería hasta 1972 que los norvietnamitas fueran totalmente conscientes de la capacidad de las nuevas armas estadounidenses. Prueba de la mejores tácticas americanas es que Vietnam del Norte debió recurrir a un mayor empleo de sus Mig para defenderse, lo cual resultó en combates y pérdidas para su Fuerza Aérea en 1967.[60]

Los aviones SEAD también fueron mejorando, no solo en experiencia y armamento. El EF-4C Wild Weasel IV entró en servicio en marzo de 1969 con las unidades destinadas en Asia. En 1971 el 67th TFS, equipado con EF-4C, fue destinado a Tailandia y tomaría parte en Linebacker. El EF-4C se había desarrollado en paralelo al F-105G Wild Weasel III, ofreciendo la ventaja de un avión más moderno pero la desventaja de no poder usar el AGM-78. Un misil Shrike era lanzado con hasta 30º de desviación hacia el radar enemigo y desde un radio de 25 km.. La llegada del AGM-78 Standard permitió lanzamientos desde distancias mucho mayores y atacar con hasta 180º de desviación del blanco. La carga normal de un F-105G era un tanque de combustible central de 2.500 litros, dos AGM-78 y dos Shrike. El misil Shrike también recibió mejoras, la versión AGM-45B tenía mayor alcance y prestaciones. El EA-6A de los Marines se desplegó en Vietnam y se unieron a los A-6B, una versión más optimizada para misiones SEAD del A-6A Intruder. Varios aviones cisternas de la US Navy fueron convertidos en EAK-3B que les daban la capacidad adicional de interferir los radares y comunicaciones norvietnamitas.[61][62][63]

Tras el ataque a Vietnam del Sur en 1972, Nixon decidió dar carta blanca a la ofensiva aérea sobre Vietnam del Norte para detener la ofensiva y mejorar la posición de EE. UU. en las conversaciones de paz. Así se inició la operación Linebacker I. Se estima que protegiendo Hanoi y Haiphong se encontraba la mayor parte de los 200 lanzadores de SA-2 norvietnamitas, con un inventario de unos 2.000 misiles. Se estimaba que Vietnam del Norte contaba además con unos 200 MiG y 4.000 baterías antiaéreas de todos los calibres. Los objetivos más importantes estaban protegidos por lo que entonces era la defensa antiaérea más densa y veterana del mundo. EE.UU empleó sus B-52, que estaban equipados con modernos equipos de guerra electrónica pero nunca se habían enfrentado a una red de defensa aérea integrada como la de Vietnam del Norte. Los aviones del Tactical Air Force (TAF) si sabían cómo lidiar con esa defensa y los misiles SA-2, pero nadie se preocupó de que compartieran esa experiencia con sus compañeros de los B-52 del SAC. Los planificadores del SAC pensaron que sus equipos de interferencias bastarían y no se molestaron en analizar mejoras. Las pobres tácticas iniciales ignoraron las propuestas del SAC, el exceso de confianza y el olvido en integrar la misión SEAD supuso el derribó de 11 aviones B-52 por misiles SA-2 en las cinco primeras noches de Linebacker II. El cambio de tácticas y la inclusión de las lecciones duramente aprendidas de Rolling Thunder supondría la derrota de la defensa aérea norvietnamita.[64]

Para responder a la ofensiva norvietnamita EE. UU. desplegó sus equipos y aviones más modernos para atacar los misiles SAM e interferir sus señales. A inicios de 1972 solo había un escuadrón Wild Weasel en la zona, que fue reforzado con un segundo en mayo, equipado con EF-4C. Se recurrió al uso masivo de bombas guiadas sobre objetivos estratégicos (puentes, trenes, depósitos de petróleo, estaciones eléctricas, etc) muy bien defendidos. El empleo de armas guiadas supuso que los aviones de ataque eran ahora menos vulnerables, tanto por hacer necesarios menos aviones para asegurar la destrucción de un objetivo como por atacar estos sin exponerse tanto a las defensas antiaéreas.[65]

En Linebacker las oleadas de ataques se diseñaron de manera que se minimizara la amenaza de cazas y misiles enemigos

Linebacker I duró desde el 10 de mayo hasta el 23 de octubre y 104 aviones americanos fueron derribados, de ellos 18 por misiles SA-2 y 56 por la artillería antiaérea. Derrotada la ofensiva norvietnamita en el Sur y con buenos progresos en las negociaciones de paz la ofensiva aérea se paró.

En diciembre de 1972 se lanzó la campaña de bombardeo más intensa de la guerra, Linebacker II, concentrada en el área de Hanoi y Haiphong. En los once días que duró la campaña 207 bombarderos B-52 lanzaron más de 15.000 toneladas de bombas en 729 salidas y los aviones tácticos otras 5.000 toneladas más. Fue el mayor ataque aéreo desde la Segunda Guerra Mundial. Para golpear más fuerte se decidió maximizar el empleo de bombarderos B-52, que se convirtieron en el objetivo más preciado para los vietnamitas, lo que supuso que los ataques diurnos recibieran menos atención por parte de los SAM y MiG.[66]​ Las operaciones de ataque nocturnas de los B-52 buscaban imposibilitar el uso de guiado óptico de los SA-2 en caso de que las contramedidas anularan los radares. Los primeros días los vietnamitas recurrieron al lanzamiento de salvas de misiles en la ruta previsibles de las oleadas de B-52, recurriendo al guiado manual de misiles quedaban menos expuestos a los aviones SEAD. Las pobres tácticas de ataque de los B-52 y la veteranía e innovación de los vietnamitas se cobraron varios B-52. Los derribos de los primeros días obligaron a la USAF a mejorar las contramedidas de sus B-52 y a mejorar sus tácticas. Para saturar a las defensas vietnamitas se cambiaron las olas de ataque de bombarderos B-52 por un ataque concentrado que no duraba más de veinte minutos con bombarderos provenientes desde todas las direcciones. También para acabar con el número de misiles SA-2 disponibles los almacenes y centro de ensamblado de misiles pasaron a ser atacados por los B-52.[67]

Gracias a las contramedidas la efectividad de los misiles fue estimada en aproximadamente un 2 %. Se estima que en diciembre fueron disparados unos 1.200 misiles SA-2 y solo 17 aviones americanos fueron derribados por ellos. En las operaciones se dispararon unos 550 misiles anti-radar, muchos de ellos de modo preventivo para obligar a apagar los radares enemigos. Se estima que en 1972 Vietnam del Norte tenía 95 baterías de SA-2, siendo destruidas 56 por los americanos. La URSS suministró 7.658 misiles SA-2 durante la guerra, de los que 5.804 fueron disparados y al final de 1972 solo quedaban 852. Linebacker II fue también la primera operación de combate de los EA-6B de la US Navy.[68][69][70][71]

Israel lanzó su ataque aéreo la mañana del 5 de junio de 1967, comenzando la guerra. En 1967 Egipto tenía en servicio 27 baterías de misiles SA-2. Sin embargo solo dos aviones enemigos fueron derribados, habiendo disparado Egipto 22 misiles SA-2. Esto llevó a la Fuerza Aérea de Israel a infravalorar la eficacia y capacidad de los egipcios. Siria por su parte se cree que contaba con unas 18 baterías de SA-2 en 1967.

Dado que la Fuerza Aérea Israelí apenas contaba con equipamiento electrónico para interferir los radares los ataques iniciales contra las bases aéreas se lanzaron a baja altitud.[43]​ Parte del éxito israelí se debió a que la defensa aérea egipcia tenía orden de no abrir fuego por temor a derribar aviones propios, apenas se dispararon misiles SA-2 en los ataques iniciales y muchas de sus instalaciones resultaron dañadas.

El 6 de junio los Vautour israelís volaron misiones contra los SA-2, contando con el apoyo del par de Vautour IIN equipados para guerra electrónica.

Al acercarse a la zona del Canal de Suez los aviones israelís entraron de nuevo en el radio de alcance de los misiles SA-2 y un Mirage IIICJ fue derribado la noche del 7 al 8 de junio mientras trataba de interceptar un Il-28. Unos pocas misiones de ataque contra los SA-2 se llevaron a cabo ese mismo día 7, pero hasta el día siguiente no comenzó una campaña para neutralizar las baterías SA-2. Un Mirage III fue derribado durante una misión SEAD, pero la Fuerza Aérea israelí no quiso arriesgar más recursos en atacar baterías SAM cuando la guerra con Egipto habían concluido. Un batallón de SA-2 fue capturado en el Sinaí, cerca del paso de Mitla, y el material incluyó radares, 12 lanzadores y un número indeterminado de misiles. Este material sería vendido a EE.UU.[72]

Tras la derrota Egipto pidió ayuda a la URSS, tras ver como Vietnam hacía frente a los ataques aéreos americanos. Reorganizó la defensa antiaérea y la situó en la zona del canal de Suez y alrededor de ciudades y complejos industriales. Se compraron misiles mejorados y personal ruso se encargó del manejo de las nuevas unidades mientras se entrenaba a los egipcios. Estos sistemas se desplegaron también a lo largo del canal de Suez. Los SA-2 se complementaron con SA-7, ZSU-23-4 Shilka y otras armas antiaéreas. También se compraron misiles SA-3 y SA-6, desconocido este último en occidente.

Durante los frecuentes enfrentamientos que Egipto e Israel tuvieron a lo largo del canal de Suez entre 1968 y 1973 la creciente presencia de baterías de misiles SAM se hizo cada vez más evidente. Israel protestó repetidas veces por la presencia de asesores soviéticos manejando esas baterías de misiles. La URSS suministró a Egipto lo más reciente en misiles antiaéreos, versiones del SA-2 y nuevos misiles que Vietnam del Norte no recibió. Todo unido hizo que Israel cada vez tuviera más dificultades en evadir y destruir esos misiles SAM. Egipto disponía de los más modernos sistemas de defensa aérea de la época; y la Fuerza Aérea de Israel tuvo que enfrentarse con el despliegue escalonado de los SAMs coordinados con un amplio despliegue de cazas destinados a protegerlos que negaban a Israel la superioridad aérea.

Israel realizó repetidos ataques contra las baterías de misiles, tanto ataques aéreos como terrestres. Israel consiguió algunos éxitos y destruyó varias baterías SAM egipcias, pero estas acciones esporádicas no habían sido suficientes para retener la tan necesaria. En algunas incursiones se capturaron equipos de defensa aérea, como el radar P-12 situado en Ras Gharib. A su vez EE.UU. permitió que Israel recibiera 100 misiles AGM-45A Shrike y equipos de contramedidas AN/ALQ-71, algo vetado incluso a aliados muy cercanos, que empezaron a llegar en 1971. En septiembre de 1971 un SA-2 Guideline derribó un Boeing 377 Stratocruiser de vigilancia electrónica sobre el Sinaí. En el ataque de represalia el AGM-45A debutó en combate en Israel con el lanzamiento de 12 misiles, ninguno de los cuales hizo blanco. A pesar del fracasó Israel empezó a equipar a sus A-4E Skyhawk con misiles Shrike AGM-45A. Dado que Israel no quería arriesgar sus aviones y las líneas israelíes quedaban cerca de los SAM egipcios se pensó en la posibilidad de lanzar misiles SShrike desde tierra, el llamado proyecto Potifar.

Tanto la amenaza de los SAM y las tácticas a emplear eran bien conocidas por Israel antes de la guerra. Además en febrero de 1971 los RF-4E israelíes sobrevolaron el sur de Siria para obtener imágenes precisas de las nuevas baterías móviles SA-6. Los SAM egipcios se cobraron con el tiempo un alto costo en aviones y hombres, algo de lo que Israel no disponía en abundancia. A nadie se le escapaba que Egipto y Siria estaban cambiando su estrategia y habían optado por el uso masivo de baterías de misiles en vez de intentar disputar el dominio del aire por medio de sus cazas. [73][74]

Se estima que en octubre de 1973 Egipto disponía de 20 baterías SA-6 Gainful y unas 70 de misiles SA-2 Guideline, 65 de SA-3 Goa y más de 2.500 baterías de artillería antiaérea de todos los calibres. Por si fuera poco hasta 3.000 lanzadores de misiles SA-7 se habían distribuido entre los soldados. Se estima que Siria desplegaba unas 34 baterías SAM de varios tipos.

El 6 de octubre de 1973 los países árabes lanzaron su ataque contra Israel. Los israelíes perdieron más de un centenar de aviones de combate, la mitad de ellos solo en los tres primeros días de la guerra. Las perdidas israelíes esos tres primeros días eran 150 aviones, 25% de su fuerza de combate. La mayoría fueron abatidos por la defensa antiaérea árabe. Los egipcios y sirios cogieron por sorpresa a los israelíes debido a la densidad y al empleo de sistemas antiaéreos desconocidos para los israelíes. Un paraguas de misiles SAM protegía a las fuerzas terrestres árabes, protegiendo su avance de los ataques aéreos israelíes que habían causado tantos daños en 1967.[75]​ Los aviones israelíes, a diferencia de 1967, se enfrentaron a una mortal combinación de cañones ZSU-23 y misiles SAM de todo tipo, entre los que destacó el nuevo SA-6 para los cuales las contramedidas electrónicas israelíes no eran válidas. Los misiles fueron empleados por los egipcios en un número mucho mayor que el dictado por la doctrina soviética. La situación desesperada e inadecuada información llevó a los israelíes a cometer el error de lanzar a sus aviones inicialmente sobre el avance enemigo, sin atacar previamente sus defensas aéreas, lo que explica en parte el gran número de aviones perdidos. Israel perdió cerca de cien aviones en las tres semanas de guerra, más del 80% de sus pérdidas en los primeros días, entre ellos 53 A-4 Skyhawk y 33 F-4 Phantom. Las bajas israelíes al enfrentarse al escudo SAM egipcio y sirio consistían en tres aviones perdidos por cada 200 misiones de combate, un ritmo insostenible. Solo el 7 de octubre 7 F-4E fueron derribados y 2 gravemente dañados, volando un total de 187 misiones de ataque. No les fue mejor a los A-4 Skyhawk, el mismo día 7 volaron 278 misiones de ataque, siendo derribados 10 aviones y sufriendo daños graves 4 aviones. El 7 de octubre al amanecer Israel envió dos formaciones de 4 A-4 Skyhawk para atacar l avance sirio en el Golán, 6 fueron derribados. Esto llevó a cancelar temporalmente las misiones de apoyo aéreo en el frente Norte. Durante los tres primeros días de la guerra israel perdió unos 50 aviones en unas 1.220 salidas de combate, lo cual suponía una tasa de pérdidas insostenible del cuatro por ciento. [76][77]

Israel conocía el SA-2 puesto que había capturado una batería completa en 1967. El misil SA-6 en cambio fue una desagradable sorpresa, al ser misiles maniobrables, veloces y para los que los sistemas de alerta de radar y de contramedidas electrónicas de los aviones israelíes eran ineficaces. La primera medida fue desplegar helicópteros que avisaban del disparo de los SA-6, lo que daba a los pilotos la posibilidad de poder romper el contacto. Pronto se descubrió que el punto débil del SA-6 era la trayectoria baja de sus misiles, lo que le proporcionaba a los pilotos la posibilidad de atacarlos en una picada muy pronunciada. Cuando las tropas israelíes capturaron algunos SA-6 y pudieron analizar sus radares los israelíes reecalibraron sus contramedidas y para el final de la guerra la amenaza fue neutralizada. Los israelíes cubrieron parte de sus perdidas iniciales gracias a la ayuda de EE. UU., que transfirió solo en los primeros días de la guerra a Israel dos escuadrones de caza bombarderos F-4E Phantom equipados con sistemas de contra-medidas electrónicas. Además EE. UU. envió sus mejores y más avanzados equipos, probados en Vietnam. Entre esa ayuda estaban docenas de misiles AGM-45B, con un alcance de 36 km. frente a los 15 de la versión A. Las tácticas de vuelo cambiaron, pasando los pilotos israelíes a volar más bajo para eludir el radar.[78]

Los ataques aéreos iniciales en el Sinaí se encontraron con la defensa aérea egipcia, que en parte cruzó el canal para defender el avance egipcio. El 7 de octubre la Operación Tagar trató de destruir las defensas aéreas egipcias a lo largo del canal con 4 oleadas de ataques. En la segunda 8 Shrikes fueron lanzados, sin éxito. La tercera debía emplear misiles Shrike a gran escala pero ante el empeoramiento de la situación en el Norte fue cancelada. Para algunos generales este fue un error que costaría muchos aviones. Las operaciones SEAD israelíes se reanudaron finalmente antes de cualquier ataque y lograron éxito finalmente en el Sinaí. La coordinación ejército-fuerza aérea se mejoró y también se recurrió también al empleo de la artillería autopropulsada y tanques contra las baterías antiaéreas. De las 44 baterías SAM egipcias destruidas una cuarta parte lo fue por ataques de artillería o el rápido avance de los tanques en contraataques israelíes. Los ataques terrestres iniciales contra lanzaderas SAM hicieron que los egipcios retrasaran la posición de algunas baterías. Esto y los ataques a las baterías SAM crearon huecos en la pantalla antiaérea egipcia y permitieron a la Fuerza Aérea Israelí atacar con menores riesgos. En la noche del 15 de octubre los israelíes cruzaron el canal y en la orilla egipcia atacaron convoyes de suministros, emplazamientos SAM, centros logísticos y cualquier cosa de valor militar. La prioridad era destruir los SAM, lo que ayudó a aumentar el agujero en la defensa aérea egipcia y permitió a la Fuerza Aérea Israelí atacar con mayor agresividad. Los aviones israelíes comenzaron a atacar más emplazamientos SAM y radares egipcios, lo que provocó que el general Ismail diera orden de retirar a la orilla egipcia todos los equipos de defensa aérea egipcios. Aviones israelíes también atacaron y destruyeron los cables de comunicación subterráneos en el delta del Nilo, lo que obligó a los egipcios transmitir mensajes de la radio, susceptibles de ser interceptados.

En el frente de Siria los tanques sirios atacaron también al amparo de sus baterías SAM. A falta de tropas suficientes en tierra que hicieran frente a los sirios la aviación tuvo que impedir el avance sirio. Al contrario que en el Sinaí no fue el SAM-6 sino el cañón antiaéreo autopropulsado ZSU-23-4 Shilka el que se cobro más derribos de aviones israelíes. Las arriesgadas misiones de apoyo cercano se encontraron con la densa defensa aérea de los sirios, lo que convirtió algunos ataques casi en suicidas.Hasta el final del 7 de octubre Israel había perdido 14 aviones en un total de 272 misiones de ataque, un ratio del 5%. Los pilotos israelíes ante las perdidas cambiaron la ruta de ataque, volando bajo y sobre Jordania hasta el Golán, logrando atacar a los sirios por el flanco y evitando muchas de sus baterías SAM. En el segundo día de la guerra la Fuerza Aérea Israelí trató de eliminar a las baterías antiaéreas sirias, lanzando la operación Doogman 5. Este primer intento de atacar las baterías SAM sirias fue un fracaso, solo se logró destruir una batería SAM y se perdieron seis aviones F-4E. La batería SA-3 fue destruida por un Shrike disparado por un A-4E del 110º Escuadrón, y una de SA-2 fue dañada. Las baterías SAM eran objetivo prioritario de los israelíes, que las atacaban en cuanto era posible. El 9 de octubre los aviones israelíes destruyeron el Comando de la Fuerza Aérea Siria en Damasco, centro que coordinaba la defensa aérea, lo que se unió a la creciente destrucción de baterías SAM y a la escasez de misiles ante el elevado consumo que habían hecho los sirios. Ese mismo día los sirios retiraron parte de su defensa aérea para reforzar la zona de Damasco, que había sido atacada por aviones israelíes. Esto, unido a que el avance sirio había ido más allá de la protección de sus SAM, inclinó la balanza en la guerra terrestre al dar mayor libertad de acción a la Fuerza Aérea de Israel. Sin embargo cuando el contrataque israelí avanzó hacia Damasco acabó encontrándose de nuevo bajo el paraguas de los SAM sirios.[79][80]

Las contramedidas electrónicas demostraron su eficacia durante la guerra. Israel contaba con algunos helicópteros equipados para interferencia electrónica que demostraron su eficacia en el Sinaí. En cuanto al uso de misiles anti-radar en la guerra, según informes de EE.UU. se logró la misma eficacia que en Vietnam. Hay pocos datos acerca del empleo de misiles Shrike, pero se sabe que Israel obtuvo al menos 200 misiles adicionales Shrike como parte de la Operación Níckel Grass. Israel contaba antes de la guerra con unos 145 misiles AGM-45 y disparó unos 200 durante la guerra. Además EE.UU. también envió equipos ECM, equipos ALE-29 de contramedidas para misiles guiados por infrarrojos y asesoramiento técnico que ayudaron a mejorar las tácticas.[81]

Menos atención se presta al empleo egipcio de misiles Raduga KSR-2 (AS-5 Kelt para la OTAN). En su versión antiradar KSR-11 los egipcios lanzaron 12 misiles el primer día de la guerra y varios fueron derribados por Israel pero al menos dos impactaron en estaciones de radar israelitas.

La dolorosa experiencia obligó a Israel a innovar sus tácticas para la supresión de las defensas aéreas enemigas. Hasta entonces volar bajo había valido como táctica para eludir los misiles SA-2 y SA-3, pero con la aparición de los SA-7, SA-6 y cañones ZSU-23-4 Shilka esto ya no era posible. La eliminación de la defensa aérea se había vuelto necesaria como fase previa si los aviones de ataque iban a operar sin perdidas prohibitivas. Ni EE.UU. ni Israel dieron detalles de como lograron interferir los SA-6, SA-3 y cañones antiaéreos ZSU-23-4 durante la guerra. Sin embargo el análisis de EE.UU. indicaba deficiencias en la preparación de la Fuerza Aérea de Israel, al confiar demasiado en volar bajo para eludir los SAM, infravalorar la capacidad del enemigo y no contar con equipos suficientes de contramedidas (Avisadores de radar, lanzadores de bengalas y chaff, equipos ECM, etc). Muchos de estos equipos llegaron con la ayuda americana de Nickel Grass. EE.UU. analizó la guerra, decidiendo potenciar sus tácticas y armas SEAD y la investigación en aviones stealth, que llevó al F-117. Dado que la efectividad de las tácticas SEAD con los SA-6 fue moderada se hizo necesario el estudio de los radares soviéticos para poder neutralizarlos. De ahí surgió también la necesidad en EE.UU. de robar los secretos de los radares soviéticos, alguna vez llegando a obtener los propios radares por diversos canales. Israel capturó el 18 de octubre una batería de misiles SA-6 completa, que junto a SA-2 y SA-3 capturados fueron analizados por los israelíes y EE.UU. tras la guerra. Las consecuencias se verían en la década de 1980. [82][83][84]

En 1968 la URSS empleó interferencias electrónicas para cegar los radares checos e interferir las comunicaciones en el inicio de la invasión soviética. Se emplearon aviones Antonov An-12 equipados para interferencia electrónica.

Tras los combates fronterizos con China en 1962 India había comprado en 1963 baterías de SA-2 para proteger Nueva Delhi y bases aéreas importantes. Se compraron 17 batallones de SA-2 para desplegar 5 en el área de Chandigarh-Ambala, 6 en Calcuta y otras 6 en Nueva Delhi.

Aún así la defensa aérea se basaba principalmente en cañones Bofors de 40 mm.. Por su parte Pakistán contaba con un escuadrón de RB-57 Rivet Flash dedicado a vigilancia electrónica.

En la guerra de 1965 Pakistán empleó un par de RB-57F y sus RB-57B del 24 Squadron para localizar e interferir radares durante los ataques sobre bases aéreas indias.[85]​ Lo más parecido a misiones SEAD fueron los ataques infructuosos de F-86, F-104 y B-57 pakistaníes contra la estación radar de Amritsar. Su radar P-30 dada su cercanía a la frontera podía hacer de alerta temprana.[86]​ poco después del alto el fuego de la guerra de 1965 un misil SA-2 fue lanzado contra un avión de reconocimiento pakistaní RB-57F del 24 Squadron que volaba a gran altura, averiandolo y obligandole a un aterrizaje forzoso. Curiosamente los pakistaníes se limitaron a ataques a baja altura contra la base aérea de Ambala, sabedores de que estaba protegida por lanzaderas de SA-2.[87][88]​ La defensa aérea india no fue muy efectiva y el único derribo confirmado por los SA-2 fue un transporte An-12 Cub, que se creyó por error que era un avión enemigo.[88]

Los ataques de la Fuerza Aérea de Pakistán contra las bases aéreas avanzadas y las instalaciones de radar de la Fuerza Aérea India durante la noche del 3 de diciembre de 1971 marcaron el inicio formal de la Guerra Indo-Pakistaní de 1971. India reforzó sus defensas aéreas desde 1965 y en 1971 muchas de sus bases estaban defendidas por baterías de misiles SA-2, lo cual dificultó las operaciones de ataque de los B-57 pakistaníes aunque no las impidió. Los SA-2 fueron disparados contra alguno de estos intrusos nocturnos. En el sector del Punjab los pakistaníes emplearon globos como cebo, disparandose contra ellos varios SA-2.[89]

En 1975 Marruecos y el Frente Polisario empezaron su lucha por el control del Sáhara. Marruecos tenía como baza principal su fuerza aérea y contaba con apoyo de Francia y Arabia Saudí, que pagó los aviones F-5E marroquíes.

En la fase inicial de la guerra el Polisario luchó para que Mauritania quedara fuera de la guerra. En esta etapa la actuación de la Aviación marroquí y de los Jaguar franceses del EC.3/11 estuvo a punto de ocasionar la derrota del Polisario. Los aviones franceses, cargados de bombas y equipos de contramedidas electrónicas (ECM), fueron especialmente efectivos contra el Polisario. En mayo de 1978 un Jaguar fue derribado por un SA-7.

En la siguiente etapa los medios antiaéreos fueron, gracias a la ayuda de Libia y Argelia, una parte esencial del arsenal del Polisario. El empleo de lanzaderas móviles de misiles SA-6, SA-8 y SA-9 y de cañones ZSU-23-4 Shilka fue clave para negar el dominio aéreo a Marruecos y permitir el movimiento de las columnas del Polisario. La situación cambió dramáticanente en 1981 cuándo el Polisario empezó a usar el SA-6 Gainful, que cogió por sorpresa a Marruecos. En noviembre de 1981 el cambio se hizo patente cuándo el Polisario derribó un F-5A, 2 Mirage F-1 y 1 C-130 en la batalla de Guelta Zemmour.

Desde el inicio de la guerra los F-5A demostraron no ser efectivos contra la guerrilla y además se perdieron varios a manos de los misiles SA-7 del Polisario. Los marroquíes necesitaban para enfrentarse al Polisario los nuevos Mirage F-1CH y además pidieron a Francia 24 Alpha Jet y a EEUU 6 aviones COIN OV-10A Bronco. Los aviones marroquíes de todos modos no contaban con entrenamiento en las tácticas adecuadas ni con equipos de interferencias, chaff o aviso radar para enfrentarse a la defensa antiaérea del Polisario. Muchos de los aviones marroquíes empleados hasta entonces (T-6, Fouga Magister) quedaron obsoletos por la aparición de los misiles. Los aviones más modernos también tenían problemas y en agosto de 1979 se perdió el primer Mirage F.1CH, derribado por cañones ZPU-23. Los OV-10 comprados para reconocimiento hubieron de retirarse del Sáhara tras ser derribado uno. Todo esto supuso al Ejército marroquí perder el apoyo aéreo y capacidad de reconocimiento que le daban hasta entonces los aviones.

Los Mirage F-1 contaban con equipos de aviso radar y en Italia se compraron algunos equipos ECM para ellos. Adicionalmente 2 aviones Dassault Falcon 20 y un Falcon 50 fueron equipados con equipos ECM y jamming para tratar de compensar la falta de equipos suficientes en los F-5 y F-1. Se solicitó ayuda a EEUU para afrontar el problema de los SA-6 y en 1987 durante 3 meses se entrenó en Meknès a los pilotos de F-5. Pero la doctrina USAF no servía para Marruecos. Además la USAF prestó temporalmente 10 barquillas ALQ-119 ECM y equipos ALE-38 de chaff y bengalas.

Los SAM derribaron varios Mirage F1 y F-5 marroquíes durante los años siguientes.

La Unión Soviética emplaba sus Tupolev Tu-16 Badger para atacar posiciones de la resistencia afgana. Cuando operaban cerca de la frontera eran seguidos por los radares pakistaníes, por lo cual se planteó la posibilidad de atacarlos, o al menos neutralizarlos. Para neutralizar la defensa aérea pakistaní se destinaron algunos de Tu-22PD a Afganistán.[90]​ El plan consistía en emplear aviones Su-24M, pero se desistió debido al riesgo de una guerra abierta con Pakistán.

En 1971 Israel compró algunos drones de reconocimiento Ryan 147I, formando el 200.º Escuadrón de Drones. Esta unidad entró en combate en 1973 en misiones de reconocimiento. El volumen de pérdidas sufridas en 1973 hizo evidente la necesidad de innovar las tácticas de supresión de las defensas aéreas enemigas. La nueva doctrina SEAD israelí combinó un mayor empleo aviones no tripulados para ayudar a descubrir la posición exacta de las baterías antiaéreas enemigas y engañar a sus radares. Israel produjo dos nuevos modelos de dron de reconocimiento, el Tadiran Mastiff y el IAI Scout. Estaban equipados con una cámara de video con la que detectar las baterías SAM y eran pequeños, por lo tanto podían evitar las direcciones de tiro de las baterías sirias y no ser detectados por los pilotos de los Mig Sirios. Para engañar a los radares sirios se fabricó bajo licencia el dron Brunswick Model 290P, una especie de misil dotado de alas con una velocidad y firma radárica parecida a las de un avión de combate. Israel probó por primera vez su doctrina SEAD durante la invasión del Líbano. Se incluía el empleo aviones no tripulados, para descubrir la posición exacta de las baterías antiaéreas y engañarlas haciéndoles pensar que eran aviones tripulados.[91]

Israel también mejoró sus equipos antirradar. La experiencia de la guerra de 1973 había dejado la impresión de que el F-4 Phantom y sus equipos de contramedidas no se habían mostrado suficientemente eficaces contra los misiles. Los cinturones de lanzaderas SAM podían proteger en el futuro baterías de misiles tierra-tierra capaces de alcanzar el territorio israelí. Israel ya tenía AGM-45A y AGM-45B (versión bastante mejorada) pero en 1975 EE.UU. ofreció a Israel el misil AGM-78 Standard. Como Israel no podía permitirse comprar un escuadrón de aviones F-4G Wild Weasel se optó por modificar el último lote de F-4E recibidos para poder emplear los misiles AGM-78D, que debieron ser adaptados por General Dynamics para ser más automáticos. Desde hacia años se venía proponiendo la idea de emplear lanzadores terrestres para los misiles Shrike, y tras la guerra de 1973 se dedicaron recursos a la idea. Los misiles AGM-45A lanzados así solo tenían un alcance de 11km, así que se hicieron mejoras que acabaron en el sistema Kahlilit, que lograba un alcance a 50-70km. empleando AGM-45B y cuyo lanzador era un chasis de tanque Sherman M-50. Con la compra del AGM-78 los israelíes dieron con el misil ideal para ser lanzado desde tierra, dando origen al sistema Keres.

Por último no hay que olvidar que EEUU analizó tanto los SA-2/SA-3/SA-6 capturados por Israel en 1973 como toda la información que le llegó de otros países. Esto supuso la mejora de tácticas y equipos, así como mayor conocimiento de las armas soviéticas.

En mayo de 1980 aviones israelíes destruyeron cerca de Sidón dos baterías móviles de SA-9. En abril de 1981 aviones israelíes derribaron dos helicópteros sirios sobre Líbano y Siria respondió desplegando sus primeros SAM en el Valle del Bekaa. No eran en ese momento una amenaza directa para Israel, y de hecho ya se habían desplegado antes baterías SAM sirias en el este del Líbano, pero esta vez los fantasmas de 1973 se despertaron en muchos despachos en Israel ante el temor de que sus aviones podrían no ser capaces de nuevo de lograr la superioridad aérea contra una defensa aérea escalonada e integrada.

El ejército sirio había desplegado misiles antiaéreos en 1981 en el valle de la Bekaa, para disuadir a la aviación israelí. La fuerza aérea comenzó a entrenarse para atacar lanzaderas de SA-6. A los israelíes no se les escapó que los SAM sirios estaban emplazados entre dos cordilleras, lo que reducía su alcance de detección. Durante los meses previos a la invasión Israel analizó las frecuencias radar utilizadas por los sirios y localizó sus emplazamientos gracias a sus aviones B-707 y E-2C. El conflicto fronterizo escalaba en intensidad cada vez más, con un uso sistemático de artillería y cohetes contra Galilea. Al iniciarse la ofensiva terrestre el 6 de junio de 1982 los aviones israelíes intentaron no entrar en la zona protegida por los misiles sirios, pero al seguir el avance terrestre esto ya era imposible. El valle de la Bekaa era un objetivo israelí, por estar basadas fuerzas sirias y grupos armados palestinos. Los sirios lo sabían y desplegaron baterías adicionales de misiles SA-6. Los lanzadores móviles de misiles SA-3 y SA-6 eran controlados por drones y también por tropas especiales insertadas tras las líneas enemigas.[92]

Israel decidió cambiar de táctica con respecto a 1973. Se había decidido ya atacar las 14 baterías SAM de la Bekaa, pero el 8 de junio, los drones habían descubierto otros cinco baterías SA-6 desplegadas en el lado sirio de los Altos del Golán. Los mandos militares israelíes creían que podrían atacar las baterías SAM y eliminar las defensas sirias en Líbano sin llevar a Siria a una guerra más amplia. El choque era inevitable y el 9 de junio de 1982 Israel lanzó la Operación Mole Cricket 19 contra las baterías sirias. Está fue la primera vez que las tácticas SEAD no eran reactivas sino que se planteaba la destrucción de la defensa aérea enemiga en los movimientos iniciales de la guerra. Desde el primer día los israelíes habían mantenido en el aire de modo constante al menos dos drones para poder tener imágenes en tiempo real de la posición de las baterías SAM del enemigo (una combinación de SA-2, SA-3 y SA-6), y además vigilar las tres principales bases aéreas sirias. El inicio de la operación de ataque consistió en hacer creer a los sirios que sufrían un ataque aéreo utilizando como señuelo drones. Los drones estimularon el encendido de los radares sirios, al simular ser aviones de ataque en las pantallas del radar. Los sirios activaron los radares de dirección de tiro y dispararon sus misiles contra los drones. Los operadores de radar sirios estaba entrenados para enfrentarse a los misiles Shrike, apagando periódicamente sus aparatos. Sin embargo esto no funcionaba con los AGM-78, que conservaba en la memoria la fuente de emisiones. La reacción israelí fue aprovechar el momento para lanzar desde tierra y desde el aire todos los misiles anti-radar AGM-78 y AGM-45 que pudieron. La dirección de los aviones de ataque de la primera oleada, con el sol a sus espaldas, hacía difícil el trabajo de los sistemas de adquisición ópticos de los sirios y les obligaba a confiar en sus sistemas de radar. En los primeros minutos diez de las diecinueve baterías fueron dañadas o se quedaron temporalmente sin misiles por haberlos disparado.

A continuación del ataque con misiles los israelíes empezaron a sobrecargar las frecuencias de radar y una primera oleada de aviones atacó las baterías sirias con misiles anti-radar y misiles aire-tierra. Los israelíes procedieron a interferir los sistemas de mando y comunicación sirios. Un Boeing 707, varios helicópteros CH-53 equipados con sistemas de interferencia y emisores terrestres inundaron el aire con señales falsas. Los sirios habían ordenado aterrizar a sus cazas para dejar el cielo libre a las baterías antiaéreas, con lo cual no había protección aérea. A esta primera oleada le siguieron otras dos que emplearon bombas de racimo y bombas guiadas por láser. La defensa aérea siria había sido así suprimida físicamente. También se recurrió al uso de artillería de largo alcance, empleando algunas baterías de obuses y cohetes contra las lanzaderas sirias. El fuego de artillería israelí fue dirigido con precisión por los UAV Mastiff. Los israelíes dispararon con todo lo que tenían para asegurarse la destrucción. De las 19 baterías SAM los ataques eliminaron 15 (incluidas 11 de SA-6). Los puestos de mando y control de los SAM y todos los radares de alerta temprana fueron también destruidos.

Cuando la defensa aérea comenzó a ser destruida los sirios entraron en pánico y ordenaron a sus aviones despegar para defenderla. Esto fue un regalo para Israel, que empleó en este momento contra-medidas electrónicas que cegaron a los radares enemigos e interfirieron la comunicación entre los cazas sirios y los controles de tierra. Los cazas israelíes emboscaron a los indefensos aviones sirios y los masacraron a placer. El día 10 los sirios enviaron 4 baterías SA-6 a Líbano para reforzar a las baterías supervivientes. Todas las baterías sirias fueron destruidas.

Esta fue la primera vez que un ejército occidental derrotaba de manera fácil y clara a las defensas aéreas de fabricación rusa. Las tácticas SEAD cambiaron para siempre. Los soviéticos investigaron inmediatamente que había pasado y quedaron muy preocupados, introduciendo mejoras en sus misiles y tácticas. Hay que decir también que los sirios ignoraron la doctrina soviética: no se preparó posiciones falsas ni señuelos, no se aprovechó la movilidad del SA-6 para cambiar de posición ni para tender emboscadas, se usó el radar de modo poco selectivo y discreto y faltaron comunicaciones centralizadas. Cuando empezó el combate los sirios además cometieron errores. Ante las interferencias algunas baterías aumentaron la potencia de sus emisiones, facilitando que los misiles los engancharan. Otras baterías entraron en pánico y se limitaron a guíado por TV, lo que redujo el alcance y la precisión. Algunos dispararon sus misiles sin guiar, quizás esperando asustar a los pilotos israelíes, pero solo lograron delatar su localización y quedarse sin misiles y obligados a la maniobra de recarga. Los sirios se defendieron asegurando que los asesores soviéticos nunca consideraron que los drones pudieran ser usados como blancos y aconsejaron prescindir de los SA-5, cuyo alcance habría obligado a restricciones en las órbitas de vuelo de los E-2 y Boeing 707.

Durante la guerra de las Malvinas los británicos estaban interesados en destruir el radar de largo alcance TPS-43 de la Fuerza Aérea Argentina que controlaba las operaciones en Malvinas. La Fuerza Aérea desplegó sus medios antiaéreos en la zona del aeropuerto y en el improvisado aeródromo de Darwin. La Armada cubrió el área del puerto. El Ejército ubicó sus medios antiaéreos en una amplia zona que se extendía desde Moody Brook hasta el aeropuerto y emplazó 2 cañones de 35 mm y su radar de tiro en Darwin. La defensa aérea argentina contaba con misiles Tigercat, Roland, cañones antiaéreos guiados por radar y cañones antiaéreos de 20 y 30 mm. La Real Fuerza Aérea británica era la responsable de atacar la defensa aérea argentina, aunque esta suponía un riesgo solo para los aviones que volaran a baja cota, y debido a la distancia decidió emplear bombarderos Avro 698 Vulcan desde la Base Aérea de la Isla Ascensión y armados con misiles AGM-45 Shrike.

En el primer ataque SEAD los Harrier realizaron un ataque de distracción para mantener activo el radar y distraer la atención del Vulcan, que lanzó dos misiles Shrike. Los argentinos detectaron la jugada y operaban el radar en pequeños intervalos por lo cual los misiles impactaron cerca de la antena pero causando daños mínimos, el radar quedó fuera de servicio solo un día. [93]

Un par de días después la RAF lanzó un nuevo ataque pero cuando el Vulcan estaba cerca los argentinos apagaron el radar. Los ingleses trataron de localizar al radar pero finalmente desistieron y cambiaron de blanco, disparando al radar de una batería Skyguard del GADA 601 que fue alcanzado y destruido, muriendo sus 4 sirvientes.[94]

Irán contaba antes de la guerra con unas 36 baterías de misiles MIM-23 HAWK, así como con misiles Rapier, Tigercat y sistemas antiaéreos rusos ZSU-23-4. Iniciada la guerra destinaron sus misiles a proteger objetivos estratégicos (bases aéreas, refinerías de petróleo, etc.). Además durante la guerra se compró la versión china del SA-2. Irak también poseía una defensa aérea moderna, equipada con misiles soviéticos. Por varias razones los misiles SAM no fueron la amenaza que se preveía.

Durante la guerra los aviones de ataque iraquíes emplearon barquillas de contra medidas SPS-141, de fabricación rusa y pensadas para enfrentarse a los radares de los aviones F-14 y misiles MIM-23 que tenía Irán. Los Mirage F-1 contaban con equipos equivalentes comprados en Francia e Italia, así como misiles anti-radar Armat. Para hacer frente a los misiles SAM iraníes se compraron misiles anti-radar KH-28 en 1982. Posteriormente se compraron también misiles KH-25MP rusos. A partir de 1984 las misiones de ataque de Irak se trataba que contaran con aviones equipados para misiones SEAD.

Ocasionalmente destacamentos de aviones rusos o egipcios parece ser que ayudaron a Irak a enfrentarse a la defensa aérea iraní. Parece ser que la URSS envió temporalmente en 1987 un destacamento de 4 Mig-25BM para evaluarlos en combate. Operando desde la base H-3 se dedicaron a probar la eficacia de sus equipos de contramedidas frente al radar del F-14 Tomcat y misiones SEAD contra los MIM-23 HAWK iraníes, con el misil antirradar KH-25MP y Kh-31. Por su parte los iraquíes normalmente empleaban sus misiles KH-58 contra los HAWK iraníes, disparandolos a unos 70 km. de diatancia y 7 km. de altura desde sus aviones de ataque SU-22M2. Se desconoce el número de baterías SAM iraníes que fueron destruidas.[95]

Los iraníes a su vez emplearon las barquillas de contra-medidas AN/ALQ-109 y AN/ALQ-119 compradas antes de la revolución. El entrenamiento recibido de EE. UU. antes de la revolución acerca de como enfrentarse a misiles antiaéreos rusos también fue aprovechado exitosamente por los pilotos iraníes al principio de la guerra para hacer frente a los SA-2 y SA-3, y con menos éxito a los SA-6 iraquíes.[96]​ Debido al desgaste y falta de repuestos Irán limitó los ataques sobre Irak, por tanto no hubo ya de enfrentarse a sus defensas.

La URSS suministró a Angola un sistema de defensa aérea que incluía radares, misiles SA-6 y cazas Mig. El objetivo era hacer frente a las incursiones de la Fuerza Aérea Surafricana. Los surafricanos perdieron algunos aviones y varios drones de reconocimiento, abatidos por la defensa antiaérea angoleña.[97][98][99]​ Todos los lanzadores SA-6 inicialmente suministrados fueron destruidos durante la Operación Protea. Los cubanos posteriormente llevaron a Angola misiles SA-13, SA-6, SA-8, SA-3 y cañones ZSU-23-2.

La fuerza aérea surafricana atacó ocasionalmente radares y lanzadores de misiles, empleando bombas ya que el embargo imposibilitaba comprar armas avanzadas. También se emplearon contramedidas y señuelos para engañar a los misiles angoleños. Para suplir sus carencias los surafricanos se esforzaron en recoger e interpretar señales radar para poder localizar sus emplazamientos y evitarlos o atacarlos si fuera necesario. Los equipos de los aviones Buccaneer eran empleados en estas misiones.[100]​ También se emplearon aviones B-707, y DC-4 para interceptar las comunicaciones y emisiones electrónicas de los angoleños, y entre los fines de estas misiones estaba la de localizar los emplazamientos de radares y misiles SAM gracias a sus emisiones.[101]

A pesar del embargo Sudáfrica contó con el apoyo de Israel (equipos electrónicos y asesores) y de Chile (asesores para interceptar comunicaciones entre pilotos y control de tierra en Angola).[102][103]​ En junio de 1988 los cubanos dispararon 6 SA-6 contra un globo atmosférico que los surafricanos empleaban como cebo. Era el inicio de una operación SEAD.[103]​ De este modo, gracias a la observación del vuelo de los misiles, se pudo estimar la localización de la batería de SA-6 y destruirla mediante el empleo de obuses G5.

Tras la invasión israelí de 1982 Estados Unidos, Francia e Italia enviaron una fuerza de interposición. Cuando en diciembre de 1983 dos F-14 en vuelo de reconocimiento fueron atacados por varios misiles SAM sirios se ordenó desde el Pentágono una misión de castigo. Un grupo formado por aviones A-6E, A-7, F-14 y EA-6B debía de atacar por la noche los emplazamientos de misiles sirios y otros objetivos. Debido a decisiones políticas se produjo una descoordinación total en el ataque, que acabó realizándose al amanecer. Los EA-6B que debían de cubrir el grupo de ataque no consiguieron situarse en su posición a tiempo con lo que parte del grupo quedó sin la protección de los Prowlers, lo que seguramente fue la causa principal del derribo del un A-6E Intruder. Esto llevó al posterior derribo por un misil SA-7 de un A-7 Corsair que trataba de localizar el avión derribado.

Francia apoyaba a uno de las partes de la guerra civil en Chad. Libia apoyaba al otro lado.[104]​ Como parte de las operaciones francesas para frenar a los libios los franceses enviaron en febrero de 1986 un destacamento de 4 aviones de su escuadrón 3/3 Ardennes, responsable de misiones SEAD. Eran aviones Jaguar equipados con misiles antirradar AS-37 MMartel y en enero de 1987 su misión fue atacar los radares libios de la base aérea de Wadi Doum y Faya Largeau. Al estar el resto de radares apagados solo uno de los aviones disparó sus misiles, destruyendo el radar de una batería de SA-6 libia en Wadi Doum. Para hacer que el radar se encendiera y poderlo atacar un Breguet Atlantique hizo de cebo en Wadi Doum. Los franceses emplearon una pareja de Mirage F-1CR para tratar también de provocar que el radar de Faya Largeau se activara.[105][106]

Chad fue una mina de oro de información para occidente. Los chadianos capturaron lanzaderas SA-6 y SA-13 libios que vendieron a Francia y EE.UU.. Además un radar P-15 y un P-19 capturados fueron también analizados en occidente.

En 1986 los estadounidenses atacaron Libia. Tras el éxito israelí en Líbano y su fracaso ante los SAM sirios en Líbano la US Navy había estado refinando las técnicas SEAD. Los portaviones de la US Navy navegaban por el Golfo de Sidra reclamando libertad de negociación. El 24 de marzo Libia disparó varios misiles SA-5 contra una patrulla de F-14A Tomcat, que se libraron del ataque gracias a ir acompañados por un EA-6B Prowler. Como represalia los A-7 de la US Navy atacaron la batería de SA-5. Se reclamó la destrucción de dos radares Square Pair de guía de misiles SA-5 y de un número indeterminado de radares Fan Song encargados del guiado de misiles SA-2.

En abril EE.UU. decidió atacar a los libios, que tenían una defensa aérea bastante potente. Libia contaba con misiles SA-2, SA-3, SA-5, SA-6 y SA-8, con artillería antiaérea defendiendo sus bases, como por ejemplo los ZSU-23-4. Libia también contaba con algunos equipos occidentales, lo cual hacía el ataque complejo. Las tácticas SEAD se basaron en la destrucción empleando misiles HARM pero sobre todo en las interferencias. Además se sacó provecho de los avances informáticos, que posibilitaron diseñar rutas de ataque que evitarán la defensa aere. Esta vez se emplearon primero los EA-6B que detectaron e interfirieron a los radares libios. En ese rol operaron junto a 4 EF-111 de la USAF. Tras ellos se lanzó contra Bengasi una oleada de aviones de ataque A-7 Corsair y F/A-18 Hornet armados con misiles antirradar que destruyeron varias baterías de misiles SAM. Solo se perdió un avión de ataque, un F-111. Los EA-6B cubrieron con sus emisiones a los F/A-18 y A-7E, que lanzaron misiles AGM-88 HARM cuyo alcance era mayor a de los SAM. Esta acción conjunta anuló los misiles libios. En los ataques se lanzaron unos 30 misiles AGM-88 y AGM-45, y según EE.UU. se interceptaron transmisiones libias informando que todos los radares de la zona habían sido destruidos. El que Libia empleará misiles SAM conocidos permitió que las interferencias fueran efectivas. Estos ataques supusieron además el bautismo de fuego del misil anti-radiación AGM-88, un EA-6B del VAQ-131 lo empleó por primera vez en combate contra una batería libia de misiles S-200 en el Golfo de Sidra. [107][108][109]

Dado el precedente del Líbano en 1982 el alto mando soviético se comenzó a preocupar por las capacidades SEAD occidentales en 1986, ya que el éxito del ataque a Libia era mucho más preocupante que lo sucedido en 1982.

En 2011 durante la operación Odyssey Dawn la OTAN atacó los emplazamientos fijos de radares y misiles de al defensa aérea libia, pero tuvo que estar atenta durante el resto de la operación a la posible amenaza de los misiles móviles SA-2, SA-3, SA-5, SA-6 y SA-8. Los SA-5 estaban inoperativos, aunque EE.UU. no se fiaba de los informes de inteligencia y ordenó atacar las lanzaderas. Debido a la retirada del servicio de los misiles antiradar AS-37 Francia empleó bombas guiadas AASM para destruir lanzaderas de misiles SA-3 durante la operación Harmattan, aprovechando que los podían lanzar fuera del alcance de los misiles. Los pilotos de los Rafale aprovecharon sus equipos para dar las coordenadas exactas a las bombas. Durante las operaciones quedaron patentes las diferencias en tácticas SEAD seguidas por la USAF y los franceses. Cinco EA-18G fueron enviados desde Irak para apoyar las operaciones en Libia.[110][111]​ La posición de los sistemas fijos y semimóviles de misiles libios SA-2, SA-3 y SA-5 era conocida tras semanas de operaciones de aviones ELINT y fotos de satélite. La dificultad estuvo en localizar y neutralizar los sistemas móviles de misiles SA-6, SA-8, SA-9, SA-13 y Crotale que tenía Libia. Desgraciadamente para Libia años de embargo supusieron falta de entrenamiento y de repuestos, que unidos a los problemas de la guerra civil suponían que en la práctica apenas eran una amenaza real para los aviones occidentales.

Durante la guerra civil las operaciones siguieron. Turquía apoyó al GNA. Los turcos emplearon drones Bayraktar TB2 para eliminar los sistemas Pantsir (SA-22), de fabricación rusa. En mayo de 2020 los Pantsir-S1 se enfrentaron contra los drones Bayraktar TB2. Se cree que hasta 15 Pantsir podrían haber sido destruidos. En julio de 2020 se lanzó un ataque contra las tropas turcas en la base aérea de Al-Watiya. Aviones Mirage 2000-9 lanzaron varios ataques, precedidos por una misión SEAD que eliminó los radares del sistema MIM-23 Hawk que defendía la base.


Operación El Dorado Canyon

Durante la invasión iraquí de Kuwait un Sukhoi Su-22 del 109 escuadrón iraquí disparó un misil antiradiación Kh-25MP contra el radar de guiado de una batería de misiles MIM-23B I-HAWK Kuwaití situada en la isla de Bubiyan. Esta batería había derribado un Su-22 y un MiG-23BN anteriormente.

La guerra del Golfo vio un gran incremento del peso de las misiones SEAD tras las lecciones de Vietnam y Líbano. Debido a la nutrida defensa aérea iraquí, que contaba con modernos misiles rusos y franceses no se creía que fuera fácil neutralizar la defensa antiaérea iraquí, y se temía pérdidas considerables de aviones.[112][113]​ Sin embargo el uso que los iraquíes hicieron de su defensa aérea dejó mucho que desear. Aproximadamente 163 aviones SEAD y ECM se desplegaron en apoyo de las operaciones:

La defensa aérea iraquí contaba con unos 154 emplazamientos SAM en Irak y otros 20 en Kuwait. Irak contaba con 160 lanzaderas SA-2, 140 SA-3, 100 SA-6, 40 SA-8, 40 Roland y 400 SA-9. El 65% de las defensas se situaba en los alrededores de Bagdad. A ello se sumaba una gran cantidad de artillería antiaérea: 972 emplazamientos AAA, 2.404 cañones antiaéreos fijos y 6.100 móviles. La cobertura del espacio aéreo la realizaban 478 radares de alerta temprana, 75 radares de alta frecuencia y 154 radares de adquisición. Todo se organizaba en un sistema integrado de defensa aérea coordinado por un sistema informático automatizado y dirigido desde el Centro Nacional de Operaciones de Defensa Aérea, ubicado en un búnker subterráneo en Bagdad. Se dividió Irak en cuatro sectores de defensa, cada uno con su Centro de Operaciones. Cada Sector supervisaba el espacio aéreo local y era capaz de rastrear simultáneamente 120 aviones y seleccionar el arma apropiado para atacarlos, apuntando automáticamente a los misiles de su sector. Eso significaba que los SAM no tenían que encender su propio radar y revelar su posición. Bagdad estaba fuertemente defendida, más que Hanoi durante la Guerra de Vietnam ya que estaba protegida por el 65% de los misiles SAM y más de la mitad de sus piezas antiaéreas de Irak. Una de las limitaciones era que la defensa fue planeada contra la amenaza de la fuerza aérea iraní y la fuerza aérea de Israel. La USAF atacaría desde Turquía y Arabia Saudita.

La campaña aérea se inició con una incursión de helicópteros AH-64 Apache que eliminaron las primera línea de radares de alerta temprana y crearon corredores seguros para las oleadas de ataque cuyo objetivo era Bagdad. La Task Force Normandy destruyó las estaciones de radar Nebraska y Oklahoma, en el desierto occidental Irakí. Para ello se emplearon 8 helicópteros AH-64, divididos en dos equipos y guiados cada uno por un MH-53J Pave Low de la USAF. Los emplazamientos de radar iraquíes cerca de la Frontera de Arabia Saudita podrían haber advertido a Irak de un próximo ataque. Esto abrió un hueco en la defensa aérea de Irak, ciega a lo que viniera desde Arabia Saudita. Dos EF-111 cubrieron a 22 F-15E que aprovechando el hueco se lanzaron contra los aeródromos del oeste de Irak. Les siguieron los F-117 que se dirigieron a Bagdad.[114]​ Debido al temor a las defensas aéreas se emplearon los F-117 de forma masiva y los aviones de ataque volaban a baja altura atacando bases aéreas, sistemas de defensa aérea y centros de mando de la defensa aérea. Los aviones de la coalición destruyeron los centros de mando de la red antiaérea y los radares de largo alcance por lo cual los iraquíes no pudieron coordinar la defensa aérea.

La estrategia buscaba acabar con la defensa aérea y estructura de Mando iraquí. Los F-117 atacaron estructuras de mando, los F-15E y F-111F puntos estratégicos con los F-4G y EF-111 encargándose de las defensas aéreas. Los EC-130H se encargaron de interferir las comunicaciones entre el mando y los cazas y unidades SAM. Lo que no se podía interferir se enfrentaba a ataques de misiles antiradar. Y si los misiles y las interferencias fallaban se enviaban misiles de crucero. Por parte de la US Navy los EA-6B Prowler interfirieron los radares enemigos y junto a los F-18 emplearon misiles Harm contra ellos. En total 39 EA-6B Prowlers se emplearon, disparando 150 misiles HARM y volando unas 1.600 misiones. La Armada de los Estados Unidos empleó aviones S-3 Viking equipados con drones para lanzarlos como señuelos, así como EP-3 y EKA-3B.[115]​ Como se ha indicado por parte de la USAF se recurrió al empleo de sus aviones Wild Weasel, F-4G y F-16, y a los EF-111 y EC-130H de interferencias electrónicas. Se recurrió también al empleo de los RC-135, E-3 AWACS y E-2 Hawkeye para triangular la posición de los radares de los misiles SAM y así enviar aviones contra ellas equipados con misiles antirradar. El misil AGM-88 HARM fue utilizado ampliamente por la Armada, el Cuerpo de Marines y la Fuerza Aérea durante la Guerra del Golfo Pérsico. La configuración típica de un grupo de ataque de la USAF era de 10 a 20 F-16C escoltados por 4 F-4G con misiles HARM, varios F/A-18C o F-15 como escolta aérea y uno o dos EA-6B para perturbar los radares. Francia empleó su misil Armat y la RAF el misil Alarm Las fuerzas aliadas volaron 4.326 misiones SEAD, un 6 % del total de misiones realizadas, y dispararon más de 2.000 misiles antirradares. Los iraquíes no siguieron la doctrina soviética y cometieron errores como no apagar sus radares a tiempo, renunciar a su movilidad o no crear señuelos. Para sorpresa y deleite de los aviones SEAD los operadores de SAM iraquíes no apagaban el radar hasta justo antes del lanzamiento, siendo presas más fáciles que lo que habían sido los norvietnamitas. Las defensas antiaéreas fueron sorprendentemente ineficaces, los aviones de la coalición realizaron más de 100.000 salidas y solo perdieron en combate 42 aviones.

Los meses de preparación permitieron realizar un detallado reconocimiento electrónico que reveló la posición y tipos de SAM empleados por Irak. Esto hizo posible planificar la estrategia SEAD y tener actualizadas las contramedidas electrónicas. El empleo de modelos informáticos ayudó a tener una idea clara de la red integrada de defensa, decidir cómo afrontarla y planificar rutas de ataque que explotaran sus debilidades. Se estima que de los 1.000 radares de todo tipo de defensa aérea que Irak tenía inicialmente un gran número fue destruido. La defensa aérea iraquí vio como la coalición internacional destruía su red de mando y control así como sus baterías de misiles. Debido a los incidentes aliados con radares propios por el empleo inadecuado de los misiles Harm se decidió restringir su empleo a los F-4G y EA-6B.[116][117]

Durante la guerra hubo un incidente de fuego amigo cuando el piloto de un F-4G Wild Weasel, escoltando un B-52 confundió el radar de cola del arma defensiva con el de un emplazamiento antiaéreo iraquí, después de que el artillero de cola del B-52 hubiera dirigido el radar contra el F-4G al pensar que era un MiG iraquí. El piloto lanzó un misil AGM-88 contra el B-52, que fue impactado, pero pudo volver a la base con daños de metralla en la cola y sin víctimas. El B-52 fue posteriormente renombrado In HARM's Way.[118]

La guerra fue el debut de los drones en misiones SEAD por parte de EE.UU.. Tras el éxito israelí de 1982 EE.UU. decidió comprar el AGM-141 TALD. Este dron debutó en combate en 1991, siendo empleado para engañar a la defensa aérea iraquí para que encendiera sus sistemas de radar. En las horas iniciales de la guerra unas 100 estaciones de radar se detectaron gracias a los señuelos BMQ-74 y ADM-141 TALD. Esto provocó una respuesta masiva con el lanzamiento de más de 500 misiles AGM-88 y ALARM esa noche. En algún sector esa noche fueron disparados 67 misiles en apenas 20 minutos.

Posteriormente, tras la guerra, se realizaron numerosas misiones SEAD para garantizar las zonas de exclusión aéreas fijadas al norte y sur del país.

La OTAN planificó la operación Dead Eye, era el plan SEAD contra las defensas aéreas serbo-bosnias.[119]​ En los meses previos los misiles SA-6 serbios habían derribado dos aviones de la OTAN. Se estimó para proteger las misiones un mínimo necesario de 12 aviones de interferencias (Jammers) y 24 de ataque SEAD (Harm Shooters).[120]​ La USAF asignó dos EC-130H y seis EF-111, a los que se unieron diez F-16 HTS. A ellos se unieron un escuadrón de F-18 de los Marines y los S-3B, EA-6B y F-18 del portaviones USS Theodore Rooselvet, que realizaron el 60% de las misiones SEAD. La Luftwaffe asignó 8 Tornados ECR y los EF-18 españoles se asignaron ocasionalmente a misiones SEAD, armados con misiles Harm.

Cuando la operación Deny Flight se convirtió en Deliberate Force los primeros ataques se dirigieron contra las defensas aéreas de la zona de Banja Luka. En los ataques iniciales los F-14 lanzaron señuelos para tratar que los serbios activaran sus radares y así quedaran expuestos a los misiles HARM de los F-18 que les acompañaban. Los operadores de misiles SAM serbios optaron por mantener silencio radar el máximo posible, lo cual dificultó su destrucción. Las misiones SEAD supusieron alrededor de un 22 % del total, aunque menos de un tercio de esas misiones supuso lanzamiento de misiles contra los radares serbios.[121]

En estas operaciones tuvo lugar el primer lanzamiento en combate real de un misil AGM-88 Harm por un EF-18 español, destruyendo un radar de guiado de misiles SA-6.[122]

La OTAN fue incapaz de neutralizar el sistema de defensa antiaérea tal y como deseaba. Serbia tenía bien aprendidas las lecciones de la guerra del Golfo y siguió la doctrina soviética, cambiando sus equipos SAM a menudo de emplazamiento, empleando señuelos para engañar a la OTAN, camuflando sus misiles y artillería antiaérea y manteniendo una férrea disciplina de empleo de radar.

Por el lado de la OTAN se recurrió a un empleo mayor del esperado de aviones EA-6B Prowler, RC-135V/W Rivet Joint, Tornado ECR y F-16CJ Weasel durante las operaciones, que emplearon unos 750 misiles AGM-88 Harm (el 50 % tratando de eliminar a los SA-6 serbios). La defensa aérea serbia obligó a realizar las misiones de ataque a altura media, haciendo mayor uso del planificado de bombas guiadas. La retirada de los F-4G y menor énfasis en entrenar misiones SEAD se hizo sentir. El Pentágono envió a la base de Aviano 25 aviones EA-6B Prowler que sacó de los escuadrones VMAQ-1 y 2 de los Marines y VAQ-134 y 138 de la Armada, junto al VAQ-209 de la reserva. Los 4 EA-6B del VAQ-141 estaban asignados al portaviones que operaba en el Adriático. Todas las misiones de ataque contaron con escolta de aviones EA-6B. La OTAN empleó el misil HARM Block 6, equipado con guía GPS que le llevaba donde se había detectado la fuente de emisión de señal radar, sin importar que el operador de radar ya hubiera apagado el equipo.

Solo tres de los 22 radares Straight Flush de guiado de los misiles SA-6B Gainful fueron destruidos por la OTAN. A su vez la OTAN reclama haber destruido once de las 14 baterías de SA-3 serbias y el 66 % de las baterías de SA-2. En cuanto a los serbios se estima que dispararon unos 800 misiles SAM, de los cuales solo dos lograron derribos. Además empleando misiles SA-3 Serbia derribó un F-117 y logró alcanzar a otro, que se vio obligado a realizar un aterrizaje forzoso en Bosnia. Parece ser que Serbia combinó el uso de radares antiguos y la interceptación de comunicaciones para saber donde localizar a los aviones de la OTAN. La OTAN se encontró con el problema que no sabía nada de la señal que emitían los SA-2 y SA-3 modernizados yugoslavos.[123][124][125][125]

Durante los años que duraron las operaciones Southern Watch y Northern Watch de modo casi diario patrullas aéreas de EE.UU. y Gran Bretaña sobrevolaban Irak y tuvieron frecuentes roces con la defensa aérea iraquí. Debido a ello en 2003 la defensa aérea iraquí estaba debilitada, por el largo embargo y por los ataques. Los principales aviones implicados en misiones contra la defensa aérea iraquí fueron los EA-6B Prowler y F-18 Hornet de la Armada y los F16CJ Fighting Falcons de la Fuerza Aérea. Contaban entre sus armas con los misiles AGM-88 Harm antirradar, utilizados anteriormente por EE.UU. en 1991 y en Kosovo yy los AGM-65 Maverick, ambos en las versiones actualizadas que ofrecían mayor alcance y efectividad.[126][127]

El 19 de marzo de 2003 comenzó la operación Iraqi freedom con el objetivo de derrocar a Saddam Hussein. Los iraquíes sabían muy bien para 2003 los peligros de encender los aparatos de radar. Apenas los encendieron y por ello la eficacia de la defensa aérea fue mínima. EE.UU. conocía también muy bien los emplazamientos de los centros de mando. Los primeros aviones en atacar fueron dos F-117, escoltados por una pareja de EA-6B. A partir de ese momento los EA-6B realizaron numerosas misiones protegiendo a los aviones de ataque así como colaborando activamente en la destrucción de los radares y de los sistemas antiaéreos iraquíes. Una de las acciones en que se vio involucrado un F-16CJ fue un ataque a una batería MIM-104 Patriot del Ejército de los Estados Unidos. El radar de control de tiro del sistema de defensa antiaérea Patriot fue dañado por un misil antirradiación AGM-88 HARM disparado cuando el radar de control de tiro adquirió la posición del F-16.[128]

En agosto del 2008 la fuerza aérea rusa atacó con misiles KH-58 el radar 36D6-M georgiano que controlaba la zona de operaciones, destruyéndolo.[129]

Desde que en 2007 Israel destruyó el reactor nuclear sirio es sorprendente que cada vez que Israel lanza un ataque aéreo el sistema de defensa aérea sirio no funciona, ni siquiera dando aviso de que el espacio aéreo haya sido penetrado. Los S-200 sirios, debido a su estructura estática y tecnología obsoleta, no sirvieron de nada en el ataque israelí contra el complejo nuclear de Al Kibar. Sin embargo, hay informes que indican que estos sistemas fueron modernizados en 2016 por Rusia. Según algunas fuentes el éxito se debe a que Israel logró de algún modo que el radar sirio identificara a los aviones de combate israelíes como aviones amigos y no como aviones enemigos.[130]

Durante la guerra civil siria Israel ha atacado en más de un centenar de ocasiones depósitos de armas y convoyes en Siria. Según algunas fuentes durante el ataque a un almacén de armas en enero de 2017 los aviones israelíes habrían destruido una batería de misiles S-300 siria a la que consideraron una amenaza. En febrero de 2016 un F-16 israelí fue derribado por misiles SA-5 (S-200) sirio, a lo que siguió el ataque de represalia contra varias instalaciones de la defensa aérea siria. Los S-200 sirios fueron actualizados con ayuda rusa en 2016. Israel ha practicado frecuentemente maniobras SEAD con los S-300 vendidos a Grecia y ha intercambiado información con Ucrania. En 2018 un avión de inteligencia ruso Iliushin Il-20 fue derribado por error por un S-200 operado por Siria, lo que hizo que Rusia decidiera vender misiles S-300 al régimen sirio y lanzar un programa de modernización de las defensas antiaéreas vendiendo a Siria varios sistemas antiaéreos de altitud baja y mediana Pantsir S-1 o SA-22 en denominación OTAN. Rusia formó a los operadores sirios y controla esas baterías, aunque se sospecha que ha frenado su uso en combate, tanto por evitar la mala prensa de que los S-300 fallen o sean destruidos como por el hecho de que los ataques israelíes debilitan la posición iraní en Siria. Para proteger sus bases en Siria los rusos desplegaron misiles S-400.

En 2018 Israel destruyó un lanzador de SA-22 situado en el Golán como represalia. También se han destruido baterías de misiles SA-17 y SA-5 en diversas ocasiones. Se estima que desde el inicio de la guerra civil cientos de misiles SAM han sido disparados contra los israelíes. Que solo un avión israelí haya sido derribado habla bien de las tácticas SEAD y de la gran y valiosa experiencia que ha ganado Israel en lidiar con defensas aéreas.[131][132][133][134][135][136]

Turquía se atribuyó, mediante drones, la destrucción de varios sistemas antiaéreos Pantsir (SA-22) y al menos un Buk (SA-17) en Siria. Rusia reconoció que dos Pantsir sirios fueron dañados. No se sabe si los drones atacaron directamente a estos sistemas, o dirigieron sobre ellos la artillería turca. En Siria y Libia los drones Bayraktar TB-2 turcos se impusieron sobre los Pantsir. Israel también empleó munición merodeadores contra la defensa aérea. A principios de 2019 se reconoció que un Skystriker destruyó un sistema antiaéreo móvil Pantsir en Siria. El Harop también había destruido anteriormente sistemas Pantsir en Siria.

Hay que indicar que el personal sirio que opera los sistemas de defensa aérea rusos más modernos se cree que carece de la capacitación necesaria para operar de manera efectiva esos sistemas. Esto justifica en parte todo lo explicado anteriormente

Los drones fueron empleados en el conflicto entre azerbaiyanos y armenios. Las Fuerzas Armadas de Azerbaiyán emplearon drones Harop, de fabricación israelí, en la llamada guerra de los Cuatro Días en 2016. Desde entonce Azerbaiyán compró otros modelos israelíes como el Orbiter o el Hermes, y drones de fabricación turca Bayraktrar TB2.

En septiembre de 2020 se produjo la guerra entre Azerbaiyán y Armenia. La victoria de Azerbaiyán fue debida en parte a la neutralización de las defensas antiaéreas armenias con el empleo de drones de fabricación turca e israelí.

Las defensas antiaéreas armenias eran en su mayoría obsoletas y pensadas para enfrentarse a aviones tripulados, misiles de crucero y misiles balísticos. La incapacidad para neutralizar los drones fueron claves para el colapso de la defensa aérea armenia. Azerbaiyán hizo un empleo generalizado de drones en misiones SEAD. Esto incluyó drones SEAD como el Harop y empleo de tácticas señuelo. En estas últimas un dron activaba las defensas antiaéreas y otro dron las neutralizaba. Se estima que alrededor del 60% de las defensas aéreas fueron destruidas así.

La fuerza aérea de Azerbakyán convirtió antiguos aviones An-2 en drones para ser utilizados como señuelos. Los drones TB2, Harpy y Harop les acompañaban. La defensa aérea armenia carecía de sistemas de guerra electrónica para contrarrestar los ataques drones. Para hacerlo peor Armenia descuidó el camuflaje de sus sistemas. Entre el 27 y el 30 de septiembre se estima que 30 sistemas de defensa antiaérea fueron destruidos.

Solo se salvaron en el lado armenio los sistemas Buk-M1-2 (SA-11 Gadfly para la OTAN). La razón fue que no fueron desplegados. Los sistemas antiaéreos desplegados por Armenia y atacados eran los viejos 9K35 Strela-10, sus predecesores 9K311 Strela y los 9K33 Osa. Azerbaiyán también atacó los sistemas S-300 usados por la defensa aérea armenia. Azerbaiyán se convirtió en el primer ejército del mundo en destruir un sistema S-300. En concreto al menos un radar de alerta temprana y uno de los lanzadores fueron destruidos. Se atacaron dos emplazamientos de S-300, uno en Nagorno-Karabaj y otro en Armenia.

Azerbaiyán se entrenó en la doctrina turca de guerra con drones. La lección aprendida fue que los drones, especialmente el Bayraktar TB-2, fueron muy eficaces para atacar las defensas aéreas. Solo en las dos primeras semanas de enfrentamiento, Azerbaiyán reclamó la destrucción de unos 60 sistemas 9K33 Osa y 9K35 Strela. La otra fuente importante del éxito de Azerbaiyán fueron las municiones inteligentes israelíes. Se confirmó así a los que defienden que en espacios aéreos relativamente permisivos los drones son activos SEAD muy efectivos. Otra lección es que la mala preparación de las defensas antiaéreas frente a los drones deberá evitarse en próximos conflictos.

Las similitudes entre los sistemas de defensa antiaérea de Armenia y Argelia hicieron que Marruecos comprara drones del mismo modelo que los empleados por Azerbaiyán en Nagorno-Karabaj.

En la doctrina militar actual uno de los principales aspectos para lograr la superioridad aérea es destruir la defensa antiaérea del enemigo. Anuladas esta se puede atacar con libertad otros blancos. Al fracasar Rusia en esta misión SEAD también fracasó en lograr la superioridad aérea y le fue imposible cortar las líneas de suministro ucranianas, como así también la destrucción de los sistemas de artillería.

Esto permitió que la Fuerza Aérea Ucraniana continuara volando, dando apoyo aéreo. Además hizo que Rusia perdiera aviones a manos de la defensa aérea ucraniana y por los riesgos de volar a baja altura.

Antes de lanzar el ataque contra Ucrania el 24 de febrero de 2022 la Fuerza Aérea rusa trasladó sus regimientos de aviación a bases aéreas próximas a Ucrania. Se juntó una fuerza de unos 500 aviones, entre los que se incluían docenas de Su-25 de ataque a tierra, Su-35 Flanker de superioridad aérea o Il-76 de carga. Adicionalmente la aviación del Ejército de Tierra ruso trasladó docenas de helicópteros de transporte Mi-17 Hip para los asaltos aéreos y para operaciones de reabastecimiento. Junto a ellos se desplegaron decenas de helicópteros de combate Mi-24/35, Mi-28 y Ka-52. Los analistas apostaban por una operación SEAD aplastante que destruyera la defensa aérea ucraniana. Rusia conocía bien los sistemas ucranianos y como enfrentarse a ellos.

Mientras eso sucedía la Fuerza Aérea de Ucrania se dispersó en numerosas bases y la misión de defender Ucrania fue asignada a la defensa antiaérea. Los ucranianos desplegaron antes del ataque sus baterías SAM en posiciones de combate dispersas para dificultar las tácticas SEAD rusas. Ucrania dependia de sus sistemas SA-11 Gadfly (Buk-M1) de medio alcance y el SA-10 Grumble (S-300P) para enfrentarse a los aviones rusos a altitudes medias o altas. A ellos, para defensa a baja altura, se unían centenares de misiles antiaéreos Stinger, Grom, Mistral o Starstreak. Iniciada la guerra llegaron muchos más. Esto era normal, ya que el sistema de defensa aérea ucraniana se reforzó considerablemente como consecuencia de la anexión de Crimea y la posterior guerra en Donbás. Por contra la envejecida flota de cazas recibió pocos recursos.

Según los analistas el objetivo de los ucranianos no era derribar aviones rusos, sino crear una situación de riesgo creíble para cualquier avión ruso que quisiera atacarles. Se quería forzar a los rusos a adoptar tácticas para evitar el armamento antiaéreo, y así reducir la eficacia y libertad de sus ataques. Antes de la invasión Ucrania contaba con unos 300 lanzadores S-300 y 72 sistemas Buk-M1, junto a algunas unidades de Buk-M1 cedidas por Finlandia.

Nada más comenzar la guerra los rusos trataron de acabar con la fuerza de cazas ucranianos Su-27 en tierra. Misiles y aviones rusos atacaron sus bases aéreas, logrando algunos exitos. En el aire los Su-27 ucranianos que trataban de defender Kiev no pudieron sobrevivir a los escuadrones de Su-30SM y Su-35 rusos, que con radares superiores y misiles de mayor alcance tenían toda la ventaja. La guerra electrónica rusa degradó la defensa aérea ucraniana y muchos radares fueron interferidos con éxito por los rusos. Ademas en su ataque inicial los rusos lograron destruir 7 estaciones de radar y 12 baterías de misiles SAM, principalmente Osa (SA-8 Gecko) y Strela de corto-medio alcance. Los rusos solo lograron destruir 4 plataformas de tipo S-300 o BUK.

Sin embargo la ofensiva SEAD rusa se paró alla. La doctrina rusa es distinta a la occidental y la aviación está supeditada a los objetivos tácticos. Se daba por hecho que Rusia lograría rápidamente el dominio en el aire pero la defensa SAM ucraniana lo impidió y el fracaso ruso permitió con el tiempo a la fuerza aérea ucraniana reagruparse y rehacerse. Ucrania se cree que perdió alrededor de 24 lanzadores S-300 y seis vehículos Buk-M1 en más de seis meses de guerra.

En las fases iniciales Rusia lanzaba dos oleadas diarias de ataques aéreos cada día. Algunas unidades, como los Su-30SM del 43º Regimiento de Aviación de Ataque Naval Independiente, recibieron la misión de supresión de las defensas aéreas enemigas. Cada oleada se componía de grupos de más de 20 aviones, liderado cada uno por un Su-24MR que buscaba las defensas aéreas ucranianas. Este era seguido por Su-30/Su-34/Su-35 armados con Kh-31 para atacar los radares y SAM ucranianos. Los cazabombarderos de ataque les seguían. Sin embargo las tácticas SEAD rusas no funcionaron (principalmente por la falta de entrenamiento previo) y la defensa ucraniana se cobró varios derribos. Esto unido a los derribos a manos de los SAM rusos y otros problemas hicieron que se abandonara el ataque aéreo. En las operaciones además Rusia consumió todo su inventario de misiles antiradar KH-31P y de otros más antiguos KH-58 y KH-25. El fracaso en eliminar la defensa aérea ucraniana obligó a los helicópteros y aviones de apoyo aéreo rusos a operar a muy baja altitud, donde fueron víctimas de los MANPADS. Además los aviones rusos volaban bajo también para evitar ser abatidos por los misiles S-300 y S-400 rusos. La descoordinación entre la aviación y las fuerzas en tierra es enorme en Rusia. Los misiles antiaéreos S-300 de largo alcance resultaron ser tan importantes para la defensa de Ucrania que EEUU trabajó en la obtención de S-300 adicionales para Ucrania de varias fuentes, incluida Eslovaquia. La incapacidad de la aviación rusa de atacar a las tropas ucranianas de modo eficaz se sintió en las operaciones, con el ejército ucraniano persiguiendo a tropas rusas en desbandada y preparando tranquilamente posiciones para emboscar a los refuerzos rusos. Se puso en evidencia que la Fuerza Aérea rusa carece de capacidad de ejecutar una campaña aérea integrada al estilo occidental.

Gracias a las baterías S-400 y S-300 estacionadas en las fronteras ucranianas los rusos a su vez lograron controlar buena parte del espacio aéreo. Eso obligó a helicópteros y aviones ucranianos a volar muy bajo, para evitar ser detectados y derribados. El sistema antiaéreo Tor-M1 ruso demostró ser tan peligroso para los pilotos ucranianos como para los rusos. Sobre el campo de batalla se dieron frecuentes casos de derribos por fuego amigo en ambos lados.

Ucrania pronto lanzó ataques contra la defensa aérea rusa. Sus drones Bayraktar TB2 destruyeron sistemas de misiles tierra-aire Buk rusos para así poder operar con mayor libertad con drones contra las columnas rusas. Los drones hostigaron estás columnas y dirigieron el fuego de la artillería contra ellas. Sin embargo los rusos mejoraron sus defensas antiaéreas y los drones ucranianos tuvieron menos exitos.

Los drones fueron el arma SEAD ucraniana más efectiva hasta que a finales de agosto de 2022 empezaron a usar misiles AGM-88 HARM. Fue una sorpresa ya que se creia imposible que aviones soviéticos pudieran lanzar HARM al no contar con la electrónica necesaria para conectar su sistema de tiro con el computador del misil. Esto ayudó a que los SAM rusos dejaran de emitir y Ucrania pudiera emplear sus aviones de ataque Su-25 y Su-24M. En el primer día de uso del AGM-88 HARM se destruyeron tres radares 30N6E (SAM S-300) y un Pantsyr en el área de Jerson.

La misión SEAD también contó con el apoyo de la artillería de largo alcance, obuses M777 y lanzacohetes HIMARS emplearon munición inteligente contra los SAM rusos. Durante la ofensiva de septiembre Ucrania reclamó la destrucción de numerosos sistemas de defensa antiaérea Tor, S-300, Buk-1, Buk-2, etc.

Los rusos trataron de responder a la ofensiva ucraniana de agosto, con amplio uso de drones e HIMARS, protegiendo sus puntos más sensibles con una combinación de sistemas SAM (S-300, S-350, S-400, Buk, Tor y Pantsyr). Los ucranianos conocían bien que cada batería de S-300 tiene un único radar 30N6E y solo puede atacar simultáneamente 6 objetivos. Por ello los ucranianos combinaron 6 cohetes M32A1 de sus HIMARS con otros cohetes y drones. También combinaron el empleo de misiles HARM. El S-400 teóricamente mejor sufrió de un inventario muy limitado de misiles 9M96DM con radar activo. Por ello los S-400 desplegados en Ucrania estaban equipados con radar semiactivo solamente, con mayor tiempo de reacción y menor alcance efectivo ya que solo pueden detectar objetivos a 30 km de distancia, y rara vez activaban su radar antes de que el objetivo estuviera a menos de 20 km.. Por ello en la defensa rusa el misil S-350 se volvió cada vez más importante ya que está equipado principalmente con misiles con radar activo. Pero desafortunadamente para los rusos hay muy pocos S-350 en servicio. En esta fase el Buk M3 ruso ha demostrado ser muy eficaz, operando cada unidad conjuntamente seis lanzaderas pueden atacar simultáneamente hasta 36 objetivos.

Septiembre de 2022 vio también como Rusia desplegaba drones comprados en Irán. Entre sus misiones estaba el ataque a las lanzaderas SAM ucranianas.

Durante toda la guerra ambos lados siguieron la doctrina soviética de empleo de misiles SAM. La necesidad hizo improvisar más a los ucranianos. La disciplina radar y evitar sobreexponerse por emitir innecesariamente así como el no estar en la misma posición demasiado tiempo fue seguido por ambos bandos. En cuanto se disparaba el SAM cambiaba rápidamente de posición. En caso de no disparar era raro estar más de 6 horas en la misma posición. A la defensa aérea rusa, que se enfrenta a misiles antiradar en combate real por primera vez, le ha pasado factura a la hora de enfrentarse a los HARM el no haberse entrenado y no tener una doctrina que tuviera en cuenta las experiencias de los últimas décadas.

Las misiones SEAD son complicadas y arriesgadas, como experimentaron los americanos en Vietnam o los israelís en octubre de 1973. Con los años se han ido depurando una serie de técnicas para ganar en efectividad y reducir riesgos, en la medida de los posible ya que siempre existen muchos riesgos en este tipo de misiones.[137]​ Una misión SEAD puede implicar desde interferencias que entorpezcan o cieguen los radares enemigos hasta la destrucción de las defensas aéreas (DEAD). El óptimo es la destrucción, ya que ese radar ya nunca más supondrá una amenaza y obliga a extremar el silencio radar al resto de defensores para evitar también ser eliminados.

Normalmente los aviones SEAD se integran en las formaciones de ataque. En las campañas aéreas uno de los objetivos principales desde el primer día es la eliminación de las red de defensa aérea del enemigo. El análisis de la naturaleza exacta de la amenaza de la defensa aérea es importante para planificar adecuadamente y no caer en los errores cometidos por Israel en 1973 por exceso de confianza y mala evaluación de las capacidades enemigas. La supresión de defensas aéreas siempre va más allá de la simple eliminación de radares y misiles, implica también guerra electrónica y ataque a redes de comunicación y cadena de mando.[138]​ Esta por ver el empleo futuro de los aviones Stealth F-35 en misiones SEAD.

En la USAF la unidad táctica SEAD básica está formada por 4 aviones volando en dos parejas. En la época del F-4G cada pareja se componía de un F-4G dedicado exclusivamente a radares y un F-4E dedicado a DEAD, escolta y ataque. En la actualidad se emplea F-16CJ, que al se puede turnar en ambas tareas.

Los aviones SEAD emplean el terreno a su favor, ocultándose del radar hasta que les conviene. Emplean equipos RAHW (Radar Homing And Warning) que reciben señales de una amplia gama de frecuencias, las analizan y memorizan los datos recogidos. Sus librerías electrónicas permiten clasificar las señales recibidas y priorizar entre las que se deba elegir. Además se ubica el radar por triangulación de la señal, incluso si el emisor se desconecta para evitar su localización. Una vez detectado el radar se habrá memorizado sus señales y el ordenador fijará su última posición conocida.

En cuanto al empleo de misiles antirradar para eliminar la defensa aérea enemiga, esta se ha demostrado una táctica eficaz pero que depende de la disciplina del enemigo. En los casos en que se mantiene silencio radar es difícil que estos misiles encuentren sus blancos. El empleo de señuelos intenta que la defensa aérea active sus radares, pero no siempre funciona. El misil antiradar tiene pocas posibilidades si el radar se apaga poco después de haber sido lanzado, de hecho cuanto más tiempo esté apagado el radar potencialmente mayor será el error de cálculo del rumbo. El AGM-88 memoriza la localización del radar y lo geolocaliza, dirigiéndose hacia las coordenadas. Por contra el misil ALARM tenía un modo de acecho, se paraba y un paracaídas le hacía descender lentamente pero si el radar volvia a emitir el misil encendia de nuevo su propulsor. Para evitar un misil antiradar desde la guerra de Vietnam la batería SAM apagaba el rada y giraba su antena en dirección contraria. En la práctica esto ya no está funciona con los últimos misiles AGM-88C y AGM-88D, si el radar enemigo se apaga tienen memorizada su última posición o gracias al GPS pueden atacar coordenadas predeterminadas.

La campaña aérea sobre Kosovo fue un toque de atención acerca de la dificultad de afrontar una defensa aérea preparada, disciplinada y profesional, justo lo contrario de lo sucedido en repetidas ocasiones en Oriente Medio con Siria e Irak. Una táctica empleada por la OTAN en Kosovo fue el disparo preventivo de misiles HARM en las aéreas en que había la certeza que se encontraran baterías SAM enemigas, táctica tradicional SEAD desde la guerra de Vietnam. Sin embargo debido al precio actual de cada misil y a los incidentes de fuego amigo de la guerra del Golfo no es una táctica que actualmente se favorezca demasiado. Adicionalmente rusos y chinos han desarrollado también cebos, esto es, falsos radares para atraer a los ataques SEAD.

US Army y los Marines incluyen en su doctrina de supresión de defensas aéreas el empleo de artillería convencional, cohetes y misiles superficie-superficie. El misil ATACMS tiene un alcance de 300 km. que lo hace efectivo contra misiles de largo alcance como los S-300PMU1/2. Se están probando nuevas versiones del HIMARS con alcances mayores, misiles de crucero de lanzamiento terrestre o nuevos misiles aire-superficie como el NSM. Las tácticas SEAD de los Marines incluye la designación de blancos a través de aviones (E-2D, P-8, MQ-4, EF-18G, F-35B/C) y combinar guerra electrónica con SEAD.

La doctrina israelí SEAD también es distinta. Israel no ha optado por comprar misiles AGM-88E sino que para SEAD ha impulsado el uso de munición merodeadora combinada con contramedidas e interferencias. Este fue el modelo empleado en Nagorno-Karabaj. A un precio barato se obtiene suficiente tiempo de permanencia y no se depende de aviones ya que se lanzan desde tierra. En Líbano tuvo éxito en 1982 y la ha tenido en las frecuentes incursiones en Siria, pero está doctrina no valdría si algún día se decide atacar Irán.

En las últimas décadas los militares occidentales se han enfrentado a defensas aéreas de la era soviética y controlados por soldados deficientemente entrenados. Estas defensas se basaban principalmente en componentes estáticos, fáciles de rastrear y evitar. Sus misiles eran de corto alcance, comparados a los sistemas modernos, y casi todos sus detalles técnicos se conocían. Los sistemas SAM más recientes tienen mayor alcance y movilidad, sistemas de radar modernos, sistemas avanzados de enlace de datos y la capacidad de cambiar de posición en un período de tiempo muy corto. Además, la disponibilidad de soldados bien capacitados ya no es crítica debido a los avances en automatización y ordenadores que ha simplificado su manejo. Los militares de EE.UU aún no se han encontrado en combate a un sistema de defensa aérea moderno.[139]

Las nuevas tecnologías y sistemas militares incrementan la dificultad de eliminar a los misiles SAM más modernos, como los rusos SA-20, SA-21, SA-10 y SA-12 o el americano Patriot PAC-2/3. Cada es más fácil dispersar los radares, lanzadores de misiles y otras plataformas asociadas, pudiendo compartir información entre lanzadores. Los radares se pueden cada vez utilizar con menos frecuencia y por períodos más cortos. Adicionalmente proliferan los misiles portátiles y cañones guiados por radar diseñados para proteger a los SAM y otros elementos de alto valor de la defensa aérea. La defensa aérea también puede emplear bloqueadores de GPS, que degradan o interrumpen las señales de orientación, reduciendo la precisión de las armas empleadas por los aviones.[140][116]

Los sistemas antiaéreos más modernos hacen que el espacio aéreo del futuro sea mucho más letal, con objetivos muy protegidos por densos sistemas de defensa aérea. El número de defensores importará y cualquier atacante debería aceptar fuertes pérdidas. Las tácticas de ataque actuales de pequeños grupos de aviones furtivos que penetren hasta sin ser detectados podrían fracasar. Tampoco será asumible utilizar una gran formación de aviones que sufran gran número de bajas, tanto por los precios de los aviones actuales como por el hecho de que los pilotos son difíciles de reemplazar. Aquí es donde entran en escena para misiones SEAD los UCAV (Unmanned Combat Aerial Vehicle), diseñados para acompañar a los aviones con piloto. Las nuevas tecnologías también significan que los drones pueden tomar un papel más activo en misiones SEAD. De actuar en el pasado como señuelos o realizando interferencias electrónicas pueden ahora pasar a realizar misiones de supresión de defensas aéreas. Sistemas el IAI Harop o el Harpy están diseñados para merodear, buscando y atacando objetivos.[141]

Las operaciones SEAD siguen de plena actualidad. La fuerza militar de EE.UU. sigue siendo la más poderosa, pero los rápidos avances tecnológicos y militares de China unidos a las tensiones en el Mar del Sur de China han hecho que muchos países potencien sus armas contra las defensas aéreas. EE.UU. y sus aliados se encuentran que Rusia en el Báltico y China y Corea del Norte en el Pacífico emplean las tácticas denominadas Anti-Access/Area Denial(A2/AD), consistente en haberse equipado con densos y potentes sistemas de defensa aérea que desgastarán a cualquier fuerza aérea que entre en su espacio aéreo de interés. Los sistemas de misiles SAM chinos son numerosos y de tecnología moderna, algunos misiles tienen en teoría un alcance de hasta 550 kilómetros. China cuenta con hasta 46 diferentes sistemas SAM, que incluyen desde misiles avanzados (SA-15 desde el año 2000, SA-10, S-300 y últimamente también S-400) hasta otros anticuados (HQ-2, copia del SA-2). China además produce y exporta sus propios diseños de misiles SAM, así el HQ-18 es una evolución del S-300V ruso. EE.UU. trata de mantenerse al día acerca de como enfrentar las amenazas potenciales. Así los vuelos de sus aviones RC-135U son frecuentes, por ejemplo en Siria se cree que han podido obtener abundante información de sistemas SAM de fabricación rusa que emplean China o Irán.[142][143]

En un conflicto futuro el alcance de los misiles SAM superará el alcance de las armas de cualquier avión que no esté equipado con armas de ataque a distancia. Además los SAM modernos son de más alta precisión y tienen una alta probabilidad de destrucción. Los aviones SEAD no podrán atacar a los misiles SAM antes de que éstos las ataquen. Esto invalida la doctrina actual, que asume que los aviones SEAD serán capaces de atacar a los SAM antes que éstos les puedan atacar. Para mantener su posibilidad de destruir los SAM deberán estar equipadas con armas de ataque a distancia suficiente para permanecer fuera del alcance de los SAM. Los aviones solo pueden atacar un sistema de defensa aérea moderno acortando la distancia a la que se las puede detectar o ampliando el alcance de sus armas. Las drones y aviones F-35, aunque no son invisibles al radar, limitarán la distancia a la que se les puede detectar y rastrear, pudiendo acercarse lo suficiente para utilizar sus armas sin ser atacados primero. Esta suposición es importante porque limita mucho las aeronaves SEAD y afectará el número total de aviones disponibles para otras misiones. Cada F-35 asignado a destruir misiles SAM sería retirado de misiones antiaéreas o de ataque. Los aviones que no sean stealth y que estén equipadas con armas de ataque a distancia serán capaces también de atacar un SAM antes de ser atacadas, pero representarían un avión que se podría haber utilizado en una misión diferente.[144]

La respuesta lógica futura a los nuevos desafíos será incluir en las misiones de supresión de las defensas aéreas enemigas un número cada vez mayor de drones SEAD. Algunos están ya siendo ensayados como el sistema Neuron de Francia. También se irán introduciendo armas hipersónicas de largo alcance y alta maniobra que puedan destruir la defensa aérea de un adversario o erosionarla lo suficiente para iniciar los ataques con aviones de combate, debidamente protegidos por una escolta SEAD mixta de aviones y drones que combata los radares enemigos. Si la campaña SEAD falla otros vectores entrarán en acción. Cada vez más se emplearán en la ofensiva contra las defensas aéreas las capacidades de ciberguerra que se están desarrollando ahora para el F-35 o el J-20. Es previsible que se introduzcan armas electromagnéticas que podrían desactivar los componentes electrónicos utilizados por los sistemas de mando y comunicación del enemigo. Además los sistemas de artillería ofrecerán en el futuro la capacidad de apoyo de fuego en las profundidades del territorio enemigo, atacando con alta precisión y a largo alcance los radares y misiles SAM del enemigo.[145][146]

Algunas de las unidades que desarrollarían misiones SEAD en caso de guerra serían:



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