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The man who would be king



The Man Who Would Be King (en España, El hombre que pudo reinar; en Hispanoamérica, El hombre que sería rey) es una película británica de 1975 basada en el cuento homónimo de 1888, escrito por Rudyard Kipling.

La película, que fue dirigida por John Huston y contó con la actuación de Sean Connery, Michael Caine, Christopher Plummer y Saeed Jaffrey, tuvo cuatro nominaciones a los premios Óscar: al mejor guion adaptado, a la mejor dirección artística, al mejor vestuario y al mejor montaje.

En 1880, dos suboficiales británicos destacados en la India, Daniel Dravot (Sean Connery) y Peachy Carnehan (Michael Caine), se lanzan a una aventura aparentemente absurda de conquistar el legendario reino de Kafiristán, al norte de la India. Antes de emprender el viaje, realizan un juramento del que es testigo un masón que interceptan en un tren, el escritor Rudyard Kipling, y reciben su bendición para el viaje.[1]​ Kipling le obsequia a Dravot un colgante con el símbolo masónico. Los dos aventureros, emprenden un terrible y agotador viaje cruzando la cordillera del Hindu Kush.

Tras pasar por las montañas al norte de la India, donde no existe un camino establecido por el Imperio Británico, llegan a un valle fértil, conocen en un destacamento militar abandonado a un gurkha, Billy Fish (Saeed Jaffrey), que les sirve de intérprete, y después de muchos avatares, ganan batallas contra pueblos de saqueadores, establecen la paz, los nativos les llevan joyas, oro y plata como obsequios, y logran conquistar un pequeño reino del que Daniel Dravot se convierte en rey, al creer el pueblo y los sacerdotes nativos que es descendiente de Alejandro Magno por elcolgante con el emblema de la masonería (el compás, la escuadra y el ojo) que Dravot obtuvo como obsequio de su hermano Kipling, de similar forma a una escultura tallada bajo una roca en la ciudad santuario.

Tras formar un ejército con los nativos, con el que logra conquistas victoriosas de los reinos vecinos, Dravot se convierte en rey de Kafiristán, le muestran en una bóveda subterránea bajo el monasterio muchos tesoros acumulados durante años; dicen que ahora le pertenecen como agradecimiento por su visita y por liberarlos de los conflictos con los pueblos vecinos. Peachy prepara su retorno a la India al lograr su propósito, conseguir grandes fortunas en tierras remotas, carga animales con su parte del botín y espera el verano para tratar de atravesar las montañas nuevamente, volver a la India y a Inglaterra, donde espera ser un hombre millonario con los tesoros que lleva.

Dravot, posiblemente afectado por el poder y la gloria de ser un rey comparable a un dios de los nativos, dice estar convencido de ser hijo de Alejandro Magno y anuncia su boda con una mujer nativa llamada Roxana. Peachy le pide nuevamente que abandonen el lugar, se vayan en la noche y dejen todo atrás, pero Dravot sigue adelante con sus planes de boda, y en el momento de la ceremonia ella, muy nerviosa pensando que podría ser quemada por acercarse tanto a un dios, le muerde la cara y sangra. Cuando los sacerdotes descubren que Dravot no es un dios, lo persiguen y lo matan. Peachy es torturado pero liberado, y dificultosamente logra regresar a Kipling, a quien le cuenta la historia de lo sucedido. Antes de retirarse de su despacho, le deja sobre el escritorio la cabeza de Dravot, aún con su corona de oro.

La película suele ser considerada como la despedida de Huston de los años dorados de las grandes producciones épicas. Desde inicios de la década de los 70, las grandes películas históricas que habían arrasado en taquilla dos décadas antes, comenzaron a ser menospreciadas por el público y las productoras, que se lanzaron a un cine menos ostentoso poniendo énfasis en la tesis de la historia. Huston, que había dirigido muchas grandes producciones como The African Queen, decidió dar una despedida grandiosa al género de aventuras. No parece ser casual la elección de la historia de Kipling: Dos aventureros se lanzan a hacer lo imposible con un éxito abrumador, como los pioneros de las grandes producciones cinematográficas. No obstante es cuando toman el rol de dios incuestionable cuando comienzan los problemas, analogía de las productoras que a principios de los 70 rechazaron proyectos que acabarían por hundirlas desde fuera.

Ficha de la película en Internet Movie Database (en inglés).




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