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Virgen de Candelaria



La Virgen de la Candelaria o Nuestra Señora de Candelaria es una advocación mariana de la religión católica que tiene su origen en Tenerife (España).[2]​ Su etimología deriva de candelero o candela que se refiere a la luz: la luz santa que guía hacia el buen camino y la redención y aviva la fe en Dios. Su festividad se celebra, según el calendario litúrgico, el 2 de febrero, y en ella se recuerda la presentación de Jesús en el Templo de Jerusalén después de su nacimiento y la purificación de María.

La Virgen de la Candelaria es, en su lugar de origen, la patrona de las Islas Canarias[3]​ y se la clasifica como una Virgen negra. Su devoción tiene mucho arraigo en otras partes de España, y en países como Bolivia, Colombia, Cuba, México, Perú, Venezuela y otros. Asimismo, su patronazgo se extiende a varias ciudades y países de América y de otros continentes. Esto ha hecho que la Virgen de la Candelaria sea la segunda advocación mariana más extendida en el continente americano, tras la Virgen de Guadalupe, patrona de México.[4][5]​ Al mismo tiempo, fue una de las primeras advocaciones introducidas en América por los conquistadores españoles, de hecho, se sabe que ya Hernán Cortés llevaba al cuello una medallita de la Virgen de la Candelaria cuando llegó a México.[3]

La Virgen de la Candelaria toma su nombre de la fiesta de la Candelaria o de la Luz, que tuvo su origen en el Oriente con el nombre del "Encuentro", y después se extendió al Occidente en el siglo VI, y llegó a celebrarse en Roma con un carácter penitencial.[6]​ En Jerusalén se celebraba con una procesión con velas encendidas hasta la Basílica de la Resurrección (Santo Sepulcro), la cual había sido mandada construir por órdenes del Emperador Constantino.[7]

Su fiesta se celebra, según el calendario o santoral católico, el 2 de febrero, después de que el papa Gelasio I prohibió y condenó, en el año 494, las fiestas lupercales, considerada una celebración pagana, y la sustituyó por la fiesta de la presentación, en recuerdo del pasaje bíblico de la Presentación del Niño Jesús en el Templo de Jerusalén (Lc 2;22-39) y la purificación de la Virgen María después del parto, para cumplir la prescripción de la Ley del Antiguo Testamento (Lev 12;1-8).

La Fiesta de la Candelaria se conoce y se celebra con diversos nombres: la Presentación del Señor, la Purificación de María, la fiesta de la Luz y la fiesta de las Candelas; todos estos nombres expresan el significado de la fiesta. Cristo la Luz del mundo presentada por su Madre en el Templo viene a iluminar a todos como la vela o las candelas, de donde se deriva la advocación de la Virgen de la "Candelaria".

Siglos después, en torno al año 1392 o 1400, una imagen de la Virgen María que representaba esta advocación, fue encontrada a la orilla del mar por dos pastores guanches de la isla canaria de Tenerife (lo que es actualmente España).[8]​ Desarrollándose el primer culto a la Candelaria como advocación mariana sobre todo a raíz de que en 1497 el Adelantado de las Islas Canarias Alonso Fernández de Lugo, celebró en la Cueva de Achbinico la primera Fiesta de las Candelas, coincidiendo esta con la Festividad de la Purificación de la Virgen.[9]​ En 1526, se construyó el primer templo de la Candelaria junto a la cueva en donde fue venerada originalmente. A partir de aquí, la Fiesta de la Candelaria asume un carácter mariano en torno al relato de la aparición de esa imagen a aquellos guanches.[2][10]​ Dicho relato sería escrito por el fraile dominico Fray Alonso de Espinosa en sus obras "Historia de Nuestra Señora de Candelaria" y "Del origen y milagros de la Santa Imagen de nuestra Señora de Candelaria, que apareció en la Isla de Tenerife con la descripción de esta Isla".[11]

Desde las Islas Canarias el culto a la Virgen de la Candelaria se ha extendido a través de los siglos por diferentes ciudades y países sobre todo en Latinoamérica, donde ha adoptado rasgos de las diferentes naciones donde se encuentra un templo suyo. La iconografía de la Virgen de la Candelaria se basa en el pasaje bíblico de la Presentación del niño Jesús en el Templo de Jerusalén (Lucas 2,22-40). La virgen sostiene la candela o vela de la que toma nombre y lleva una canasta con un par de tórtolas. El niño Jesús fue llevado al Templo de Jerusalén, según Ley de Moisés, para ser presentado al Señor, y además para cumplir con el rito de la purificación de la Virgen María (Cf. Lev. 12, 6-8).[6]

Según fuentes más heterodoxas, el culto a la Virgen de la Candelaria surgió a partir de la incorporación en el siglo XVI al catolicismo de la devoción a la estrella Canopo, por parte de la cultura de los antiguos canarios o guanches, preexistente a la llegada de los europeos.[2][12]​ La Virgen de la Candelaria sería fruto de un sincretismo entre la devoción a la Purificación de la Virgen María y la diosa nativa guanche Chaxiraxi, cuyo nombre significa 'la que carga o sostiene el firmamento' desde una posible forma primitiva ta-γir-aγi.[13]

Para algunos investigadores Chaxiraxi era una divinidad femenina relacionada con la luna y la fertilidad, mientras que para otros estaría vinculada al sol (Magec). Así, era una de las diosas principales de la mitología guanche emparentada con la diosa Juno del entorno mediterráneo-norteafricano y con el culto a la estrella Canopo.[14][15][16]​ Otros sin embargo, afirman que sería una reminiscencia del culto a la diosa Tanit.[17]​ Según el médico e historiador Juan Bethencourt Alfonso, la imagen de la Candelaria sustituyó en la Cueva de Chinguaro a un ídolo guanche denominado Chayuga.[18]

Este tipo de sincretismo entre la Virgen María cristiana y deidades locales es palpable en otros lugares del mundo, tal es el caso de la Virgen de Guadalupe y la diosa azteca Tonantzin en México. En algunos países latinoamericanos, la Virgen de la Candelaria es igualmente identificada con deidades nativas, tales como la Pachamama en Perú, Oyá en la Santería cubana, Iemanjá en la Umbanda afro-brasilera o Coatlicue en el México colonial, según escribió Fray Bernardino de Sahagún.[19]

En cuanto a la Fiesta de la Candelaria en las Islas Canarias, tras la conquista de la isla de Tenerife se instaura la festividad de la Virgen el 2 de febrero coincidiendo con la festividad de la Presentación de Jesús en el Templo y la Purificación de María. Previamente los guanches celebraban una festividad en torno a la imagen de la Virgen durante la fiesta del Beñesmen en el mes de agosto. Esta era la fiesta de la cosecha, era el tiempo en que los guanches recogían sus cosechas de cebada y trigo, lo cuál marcaba el inicio del año. En la actualidad, la fiesta de la Virgen de la Candelaria en las Islas Canarias se celebra además del 2 de febrero también el 15 de agosto, día de la Asunción de la Virgen María en el santoral católico. Para algunos historiadores, las fiestas celebradas en honor a la Virgen durante el mes de agosto son una reminiscencia sincretizada de las antiguas fiestas del Beñesmen aborigen.[20]

Uno de los primeros lugares que tomó el culto de la Virgen de la Candelaria en Chile fue en la Iglesia de San Antonio en Isla Mancera en Valdivia, en la cual existen registros que datan del año 1645 y que prueban el culto que se mantiene hasta la actualidad.

La Virgen de la Candelaria es venerada principalmente en los sectores mineros del norte del país, siendo descubierta por Mariano Caro Inca en las cercanías de la ciudad de Copiapó. Allí se erige el santuario de la Virgen de la Candelaria y su festividad se celebra en diversas zonas del país el día 2 de febrero o el primer domingo del mes de febrero. También se lleva a cabo esta fiesta en honor a la Virgen en el pueblo de Mincha, comuna de Canela, lugar donde se encuentra el templo que es monumento histórico nacional desde 1980 debido a su antigua construcción la cual fue parte importante de la evangelización en el valle del Choapa y en la región de Coquimbo pues este pueblo permitía el descanso de los viajeros entre La Serena y Santiago. Cada 2 de febrero los muchachos de la parroquia acceden al sacramento de la Confirmación que cuenta con la participación de toda la comunidad, muy ligada a la religión católica. El presbítero José Lucio Cáceres Méndez publica "Mincha y la luz de la Fe" Así se titula el libro conmemorativo de los 300 años de la Cofradía de Nuestra Señora de la Candelaria de Mincha, que fue presentado a la comunidad en la Parroquia de Mincha, de la prelatura de Illapel. Otra fiesta importante, que se realiza en honor de esta virgen, es en la ciudad de Osorno, en el sur de Chile, celebrada en la misma fecha que en el norte del país; en donde llegan fieles desde distintas zonas urbanas, pero principalmente rurales, de la región [25]​ la más importante en el sur de Chile se celebra en Carelmapu, desde el siglo XVII.

La Festividad de la Virgen de la Candelaria de Puno, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, de carácter religioso, festivo y cultural que tienen sus raíces en tradiciones católicas y elementos simbólicos de la cosmovisión andina, se realiza en el mes de febrero de cada año. Esta festividad incluye: los ensayos, las novenas, las albas de fiesta, la entrada de cirios, la entrada de k'apos, las vísperas, el 2 de febrero, la octava, la veneración y cacharpari.

La fiesta de la Virgen de la Candelaria también se celebra en Arequipa, Ayacucho, en el Distrito de Huaripampa, en la Ciudad de Huancayo, en la Provincia de Jauja, en la ciudad de Cabana Sur Lucanas, en el valle de Sondondo, Tacna, distrito de Inclán, Moquegua, distrito de Torata, en la provincia de Mariscal Nieto, en el distrito de Sócota en Cutervo, Cajamarca del 02 al 05 de de febrero, así como en otras partes del Perú.

En el Cuzco, en el poblado de Huaro de Urcos, se celebra la fiesta de la Virgen Purificada de Canincunca, llamada también Virgen Candelaria o Virgen de los Remedios.[30]

La Virgen de la Candelaria está identificada o sincretizada con otras entidades sagradas de otras religiones:

Anteriormente terminaba la Navidad en este día siendo el día 40, ya qué por normas del Año litúrgico decidió recortar la Navidad hasta el domingo siguiente al 6 de enero conocido como el Bautismo de Jesús, oscilando entre el 9 y el 13 de enero, o el lunes siguiente al 7 de enero, oscilando entre el 8 y el 9 de enero. Durante el pontificado de Juan Pablo II, los adornos navideños permanecieron hasta el 2 de febrero, luego en el pontificado de Benedicto XVI se dejó los adornos hasta el Bautismo de Jesús, según las normas del Año Litúrgico y por ser Tiempo Ordinario.



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