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Zoológico humano



El término de zoo humano describe una actitud cultural de supremacía racial.[1][2]​ Siguieron el modelo implantado por Carl Hagenbeck, promotor de las exhibiciones humanas realizadas en el Jardín de Aclimatación de París, y se realizaron desde la década de 1870, hasta principios de la década de 1930 [3]​.[4]​ Fue popularizado por la publicación en 2002 de la obra Zoológicos humanos, escrito por varios historiadores franceses especialistas del fenómeno colonial.

Las exposiciones coloniales fueron la ocasión de presentar al público de la metrópoli una muestra de los diferentes pueblos colonizados, puestos en escena, en situación forzada en un ambiente reconstruido.

Eufemísticamente también se las rotulaba como «exposiciones etnológicas» o «ciudades de negros», enfatizando las diferencias culturales entre las naciones occidentales y las no europeas. Estos zoos etnográficos han sido criticados[5]​ por alevosamente degradantes de la condición humana, y por racistas.

Uno de los primeros antecedentes de los zoológicos humanos fue la colección de Moctezuma en México, la cual no solo consistía en un auténtico zoológico, lleno de diversos animales importados de toda Mesoamérica y Aridoamérica, sino que también exhibía a personas poco comunes como enanos, albinos y jorobados[cita requerida].

En el siglo XVI, el cardenal Hipólito de Médicis tuvo una "colección" de personas de diferentes etnias: moros, tártaros, indios, turcos y africanos. Según su propio testimonio, entre sus "bárbaros" se escuchaban hasta 20 idiomas[cita requerida].

Hubo exhibición de seres humanos en la antigua Roma, los cuales eran traídos amarrados e incluso en jaulas por los generales victoriosos cuando llegaban de un territorio recientemente sometido. Se los exhibía también en lugares públicos, lo mismo a los gladiadores, cerca de los circos y arena.

Uno de las primeras exhibiciones públicas de humanos fue la exhibición de P.T. Barnum de la supuesta supercentenaria de 161 años, Joice Heth el 25 de febrero de 1835[6]​ y, luego, los siameses Chang y Eng Bunker. Sin embargo, la noción de la curiosidad sobre otros humanos tiene una historia tan larga como el colonialismo. Por ejemplo, Cristóbal Colón llevó indígenas de sus viajes al Nuevo Mundo a la corte castellana en 1493.[7]​ Otro famoso ejemplo fue Sara Baartman de la nación nama, con frecuencia llamada la Venus hotentote, que fue exhibida en Londres hasta su deceso en 1815. Durante los años 50 y 60 del siglo XIX Máximo y Bartola, dos niños microcefálicos de El Salvador fueron exhibidos en Estados Unidos y en Europa bajo el rótulo de " los últimos aztecas" o los "liliputienses aztecas".[8]​ Sin embargo, los zoos humanos se volvieron comunes a mediados del periodo denominado Nuevo Imperialismo durante el fin de siglo.

En septiembre de 1881, once fueguinos fueron exhibidos en el Jardín de Aclimatación, no se tiene claro si eran alacalufes o yaganes. Habían sido raptados en las costas del estrecho de Magallanes por Johann Wilhelm Wahlen, marino alemán. En los primeros días, la hija menor de uno de ellos murió. Luego de París fueron exhibidos durante tres semanas en Berlín, donde los alojaron en el recinto de las avestruces. La gira siguió rumbo a Leipzig, Múnich, Stuttgart y Núremberg. Para entonces ya se encontraban bastante enfermos y camino a Zúrich murió una mujer apodada Grethe, la salud del resto del grupo estaba tan frágil que debieron cancelarse todas las presentaciones en Suiza.[9]​ Fue en este momento cuando el empresario Carl Hagenbeck intervino y envió de regreso a Punta Arenas a los cinco sobrevivientes de la gira, ya que el responsable de llevarlos había dado un depósito de garantía por los indios. En el viaje murió el fueguino apodado Andrés. Solo sobrevivieron cuatro.

En la representaciones que hicieron de este grupo, nada hacía señalar que eran canoeros, si no todo lo contrario, los representaron como nómadas terrestres. Las fotografía tomadas y los grabados e ilustraciones realizados a partir de aquellas exposiciones fueron tomadas como verdaderas y adquirieron carácter científico con enfoque antropológico.

Desde el 6 de mayo hasta el 31 de octubre de 1889 se celebró en París el centenario de la revolución con una Exposición Universal. En el marco de la celebración de "igualdad, fraternidad y libertad", se exhibieron once indígenas selknam. Maurice Maître[10]​ raptó en la bahía San Felipe a toda una familia, a quienes llevó atados con cadenas. De los once, dos murieron en el viaje.

Fueron presentados tras rejas como supuestos caníbales, todas las tardes les arrojaban carne cruda de caballo y los mantuvieron sucios y sin posibilidades de higiene, para que tuvieran la apariencia de salvajes, todo para obtener beneficios comerciales. Ante las inhumanas condiciones de la exposición la S.A. Missionary Society comenzó a exigir la liberación y el retorno de esta familia a Tierra del Fuego. Fue tal la presión que obligó a Maître a cancelar la gira por Inglaterra, dirigiéndose a Bélgica.[10]

De los once selknam solo siete llegaron con vida a Petit-Carmes en Bélgica. Una vez en Bruselas fueron exhibidos en el Musée du Nord, el cual ofrecía una amplia variedad de atracciones, desde equipos eléctricos hasta obras de teatro con actores enanos. Fue en este contexto que el grupo de siete selknam fueron encarcelados por la policía belga en la sección de extranjeros. Tras este episodio, Maître y el grupo de selknam volvieron a Inglaterra, desde donde se embarcaron de regreso a Tierra del Fuego. De los once regresaron seis.[9]

En junio dos familias de Mapuche fueron exhibidas en el Jardín de Aclimatación: un grupo de seis hombres, cuatro mujeres y cuatro niños. Fueron llevados hasta el lugar por el alemán Richard Fritz y según los registros había participado en un Guillatún en la comunidad de estas familias, lo que indica un nivel de cercanía, por ende que no fueron llevados hasta Europa por la fuerza. Durante la exposición en París la representación se hizo a través del juego del palín y por el uso de sus instrumentos, sobre todo por el sonido de la trutruka. Después de París, la gira continuo rumbo al zoológico de Berlín y a una feria navideña en Hamburgo y en el palacio de la moneda (Chile). En términos etnográficos, la Sociedad de antropología de la metrópoli belga, recalcó en numerosas ocasiones lo reacios que eran a ser medidos y fotografiados para fines científicos.[9]

El concepto de zoológico humano no ha desaparecido completamente; a pesar de la "Declaración Universal de los Derechos Humanos" de 1948. Una ciudad congolesa se inauguró en la Exposición General de primera categoría de Bruselas (1958) o Expo 58.[11]​ Una aldea africana fue inaugurada en el Zoo de Augsburgo, Alemania en julio de 2005.[12]

En agosto de 2005, el London Zoo exhibió a participantes voluntarios desnudos.[13]

En 2007, el Zoo de Adelaida realizó una «Exhibición de Zoo Humano» consistente en un grupo de gente que, como parte de un ejercicio de estudio, simulaban el encierro de un primate durante el día, y retornaban a sus hogares de noche. Los habitantes tomaban parte en varios ejercicios, con mucho de divertimento para los que miraban, que eran invitados a donar para nuevos encierros.



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