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Ernesto II de Sajonia-Altenburgo



Ernesto II, Duque de Sajonia-Altemburgo (Altemburgo, 31 de agosto de 1871 - Schloß Fröhliche Wiederkunft, 22 de marzo de 1955), fue el último duque reinante de Sajonia-Altemburgo. Estaba emparentado, en mayor o menor grado, con las casas reales de Rusia, Grecia, Oldenburgo, Baviera, Luxemburgo, Anhalt y Schaumburg-Lippe.

Era el cuarto y único hijo varón del príncipe Mauricio (Moritz), hijo menor del duque Jorge de Sajonia-Altemburgo, y de la princesa Augusta de Sajonia-Meiningen.

La muerte de su padre, el 13 de mayo de 1907, lo convirtió en el primero en la línea de sucesión al Ducado de Sajonia-Altemburgo. A la muerte de su tío, Ernesto I, el 7 de febrero de 1908 sin descendiente varón, heredó el ducado.

El 27 de febrero de 1898, en Bückeburg, Ernesto se casó con su primera esposa, Adelaida de Schaumburg-Lippe, nieta de Jorge Guillermo de Schaumburg-Lippe. Tuvieron cuatro hijos:

Durante la Primera Guerra Mundial, Ernesto rechazó todos los cargos honoríficos en el cuartel general del káiser Guillermo II (que hubiera sido considerablemente más seguro que otras zonas).[1]​ Renunció a su rango de general y entró en servicio como mero coronel, distinguéndose en la Batalla de Peronne. Fue el único príncipe soberano de Alemania que estuvo al mando real de una división del ejército. Al final de la guerra era comandante de una división.[1]

Un gran apasionado de la ciencia, Ernesto tenía una instalación inalámbrica en el interior de su castillo en Altemburgo durante el inicio de la guerra. Su propósito era la comunicación especialmente con aeronaves.[2]​ También tuvo interés a lo largo de su vida en la radiotelegrafía y la telefonía, y era considerado un experto en aeronáutica.[2]

Cuando Alemania perdió la guerra, todos los príncipes alemanes perdieron sus títulos y Estados. Ernesto fue uno de los primeros príncipes en darse cuenta de los importantes cambios que iban a realizarse en Alemania, y rápidamente llegó a un acuerdo amistoso con sus súbditos.[1]​ Fue obligado a abdicar del gobierno del ducado del 13 de noviembre de 1918, y vivió el resto de su vida como un ciudadano privado.

Tras su abdicación todas sus posesiones fueron confiscadas, comenzando una serie de procesos judiciales para poder restablecer su posición económica. Se retiró a un hotel en Berlín.[1]​ Dos años más tarde, el 17 de enero de 1920, se divorció de su esposa seis meses después de la boda de su hija Carlota con Segismundo de Prusia.

Más tarde el mismo año, anunció su enlace con Helena Thomas, una cantante de ópera.[1]​ Se habían conocido mientras ella realizaba un compromiso temporal en el Teatro Ducal de Altemburgo durante la guerra.[1]​ El matrimonio, sin embargo, nunca llegó a realizarse.

Después de muchos obstáculos judiciales, recibió una compensación económica por parte del Estado de unos diez millones de marcos. Con ella pudo recomprar los castillos de Hummelsheim y Fröliche Wiederkunft, al igual que grandes extensiones de bosques en su antiguo ducado. Sin embargo, por unas malas inversiones y por la inflación tuvo que entablar de nuevo procesos judiciales para poder mantenerse, consiguiendo pensiones vitalicias para él y sus hijos.[3]

En 1934, el Ministerio de Justicia de Turingia le reconoció el uso del título de "Barón von Rieseneck", así como el uso "ad personam" del título de duque de Sajonia-Altemburgo.[4]​ El 15 de julio de 1934, se casó con su segunda mujer, María Triebel, que había sido su compañera por muchos años, en su casa, Schloss Froehliche Wiederkunft ("Palacio de Retorno Feliz"). María había nacido en Waltershausen el 16 de octubre de 1893 y murió en Trockenborn-Wolfersdorf el 28 de febrero de 1955. Fue un matrimonio morganático y únicamente recibió el título de "Baronesa Reiseneck". No tuvieron hijos.

Realizaron un viaje de bodas en barco, llegando al puerto de Puntarenas en Costa Rica donde fueron recibidos por la familia de su hija que llevaba tiempo residiendo allí. Ella misma los acompañó en parte de su viaje por California y Vancouver.

Todavía interesado en la ciencia, Ernesto fundó un moderno observatorio en Wolfersdorf, empleando a Kurd Kisshauer en 1922. El 1 de mayo de 1937 Ernesto se unió al partido Nazi,[5]​ al igual que otros miembros de la nobleza alemana, esperando que Hitler les devolviera la gloria. Tras la ocupación soviética de Alemania del Este, el Estado confiscó todas las propiedades de la familia Sajonia-Altemburgo.

Ernesto se convirtió en el único antiguo príncipe reinante alemán que aceptó la ciudadanía de la República Democrática Alemana después de la Segunda Guerra Mundial, rechazando una oferta de dejar su querido Schloß Fröhliche Wiederkunft y restablecerse en la zona de ocupación británica. El palacio había sido confiscado por los ocupantes soviéticos, pero se le concedió a Ernesto y a su esposa el uso de dos habitaciones, ya que el palacio fue dividido en apartamentos. En marzo de 1954, con la muerte de Carlos Eduardo, duque de Sajonia-Coburgo-Gotha, se convirtió en el último superviviente de los príncipes alemanes que habían reinado hasta 1918. Un año más tarde, el 22 de marzo de 1955, murió en su palacio.




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