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Leonor Álvarez de Toledo y Colonna



Leonor de Toledo Osorio o Eleonora di Garzia di Toledo[2]​ (marzo de 1553 - 11 de julio 1576), también conocida como "Leonora" o "Dianora",[3]​ era la hija de García Álvarez de Toledo Osorio, IV marqués de Villafranca del Bierzo, y fue la esposa de Pedro de Medici, hijo de Cosme I de Médici, Gran Duque de Toscana.

Nació en Florencia, donde fue criada por Cosme y Leonor Álvarez de Toledo, su tía del mismo nombre. Prometida al hijo de estos y primo suyo Pedro de Médici a la edad de quince años, floreció bajo la protección de la hermana mayor de Pedro, la mecenas de artistas Isabel de Médici, en una belleza vivaz e ingeniosa. Su matrimonio, al igual que el de Isabel, no fue un éxito, por lo que siguió el ejemplo de su mentora de tener amantes. Por esta razón, Pedro la llevó en 1576 a la campiña de Cafaggiolo, donde la estranguló hasta la muerte con una correa de perro. El sucesor de Cosme, Francisco I de Médici, tácitamente aprobó el asesinato, y Pedro nunca fue llevado ante la justicia por ello.

Hasta el siglo XX, poco se sabía de Leonora. Los hechos de su vida resurgieron del estudio creciente de Isabel de Medici, con quien tuvo mucho en común.[4]​ En opinión de la historiadora del arte Gabriela Langdon, "Su historia es valiosa en revelar actitudes y legalidades atinentes a las vidas y al decoro de las mujeres en las cortes italianas de principios de la edad moderna".[5]

Nacida en la corte florentina en marzo de 1553, Leonor era la hija de García Álvarez de Toledo Osorio, IV marqués de Villafranca del Bierzo, y de Vittoria Colonna.[6]​ Su padre y su madre estaban alojados en Florencia, porque García se ocupaba de los castillos en la región de Valdichiana.

Cuando su madre murió unos meses más tarde, Leonor quedó al cuidado de su tía Leonor, duquesa consorte de Florencia. Leonor y su tío Cosme la criaron con amor junto a sus primos en la corte de los Medici, donde permaneció por el resto de su vida; allí vivió como una menina, una muchacha noble preparada para una vida en la corte, en la tradición española de fomento de lo cortesano.[7]

Después de que Leonor muriera en 1562, Isabel, la hija de Cosme, la reemplazó como primera dama de Florencia. Actuaba como duquesa consorte sustituta y también se hizo cargo de la supervisión de la educación de Leonor.[8]​ La pelirroja Leonor, que poseía gran encanto natural, fue muy popular en la familia Medici. A la edad de cinco años, había servido como un consuelo para Lucrecia de Médicis, la segunda hija de Cosme, de quien se convirtió en inseparable, cuando Lucrecia fue separada de su marido Alfonso II d'Este.[9]​ Lucrecia murió en 1561, dejando a Isabel como única hija sobreviviente de Cosme; el duque fue, sin embargo, muy cariñoso con Leonor, y la trató como a su propia hija, pues estaba prendado por su vivacidad y vigor físico. Leonor se deleitaba en la equitación y las armas, por lo que de vez en cuando su tío le recordaba con suavidad que se comportase con más decoro.

Debido a los lazos con la familia cercana y las ligazones políticas entre los Médici y la familia virreinal de Álvarez de Toledo, se arregló el matrimonio entre Leonor y su primo Pedro, el hijo de Cosme, con quien había crecido y que era de una edad similar. La pareja se comprometió en 1568, cuando Leonor tenía quince años, con la aprobación de Felipe II de España.

García Álvarez de Toledo le dio una dote de 40.000 ducados de oro.[10]​ Se casaron en el Palazzo Vecchio, en abril de 1571, y se informó de que Pedro tuvo que ser obligado a consumar la unión.[11]​ En 1573, Leonor dio a luz a un hijo, Cosimo ("Cosimino"), que era el único heredero varón Medici en esta generación hasta su muerte tres años después.[12]

Para Leonor, el matrimonio trajo ventajas y desventajas. Por un lado, se consolidó su relación con una de las familias más ricas de Europa y se le permitió permanecer en una corte donde a las mujeres se les concedía a menudo libertad o por lo menos discreción, más que en otros lugares; por su parte, Pedro fue el menos estable de la descendencia de Medici, mostrando desde muy temprana edad un temperamento cruel y perturbado que preocupaba a sus padres.[13]​ Como resultado de ello, el matrimonio, a diferencia del de Cosme y Leonor, nunca fue un éxito físico ni emocional. En esto se parecía al de Isabel de Médici, que se convirtió en maestra de Leonora,[14]​ y Paolo Giordano I Orsini. El duque Cosme había casado a su amada hija Isabel en la Casa de Orsini por razones políticas, para fortalecer su posición en las fronteras del sur de la Toscana. Aunque Isabel tenía dos niños de Paolo Giordano, ella había optado por no vivir en el castillo de su marido en Bracciano, o en Roma, donde él llevaba a cabo sus asuntos políticos y amorosos. En cambio, con el permiso de Cosme, ella había permanecido en Florencia, cultivando un salón de bellas artes en su Villa Baroncelli en el sur de la ciudad,[15]​ y teniendo discretamente amantes, en particular Troilo Orsini, un primo de su marido. Leonora se convirtió en parte del círculo de Isabel donde destacaba por su belleza y vivacidad. Al igual que Isabel, patrocinó obras de caridad y artísticas, sirviendo como patrona de la literaria Accademia degli Alterati.[16]​ Abandonada por su marido, ella también siguió el ejemplo de Isabel en la toma de amantes. Durante el gobierno del libertario Cosme, ese comportamiento era tolerado mientras se mantuviera discreción y los matrimonios cosecharan ventajas políticas. Los maridos de las respectivas mujeres tenían también sus propias amantes, y los matrimonios vivían largos períodos separados.

Así estaban las cosas hasta la muerte de Cosme, por entonces ungido con el título de gran duque, en 1574. Su sucesor, el solitario gran duque Francisco I de Médicis, fue, sin embargo, muy diferente. A pesar de que mantuvo una amante propia,[17]​ con gran disgusto de su esposa, Juana de Austria, el hijo mayor de Cosme fue un gobernante mucho menos sociable y tolerante que su padre.[18]​ En lugar de asistir a la corte o participar en la vida artística de Florencia, prefirió dedicarse a la ciencia, a menudo encerrado en su laboratorio en el Casino de San Marcos, para llevar a cabo experimentos de alquimia, venenos y de porcelana.[19]​ Por desgracia para Isabel, su hermano no veía su estilo de vida de manera indulgente como Cosme. Mientras que él continuó cultivando las relaciones ventajosas entre la casa de su marido y Florencia, estaba menos dispuesto a hacer la vista gorda sobre la conducta de Isabel y Leonor y las quejas de sus esposos, para quienes su adulterio era una cuestión de honor en lugar de celos.[20]​ Once años más joven que Isabel, Leonor era un poco menos prudente en sus aventuras amorosas.[21]​ Ninguna de las dos, sin embargo, comprendió el peligro que suponía para ellas el nuevo régimen o el extremo de la conspiración que comenzó a tramarse contra ellas.

El 11 de julio de 1576, Pedro de Medici envió una nota a su hermano, el gran duque Francisco, desde la Villa Médicis en Cafaggiolo, al norte de Florencia. "Anoche, a las seis horas se produjo un accidente con mi esposa y ella murió. Por lo tanto, Su Alteza, esté en paz y me escribe lo que debo hacer, y si debo volver o no".[22]​ Al día siguiente, Francisco escribió a su hermano Fernando en Roma: "Ayer por la noche, alrededor de las cinco, un realmente terrible accidente sucedió a Doña Leonor. Ella fue encontrada en la cama, sofocada, y Don Pedro y los demás no estaban en el momento de revivirla".[23]

De hecho, la muerte de Leonor no fue un accidente: Pedro la había asesinado a sangre fría, con la connivencia de Francisco.[24]​ Ella tenía veintitrés años... Seis días más tarde, de una manera similar, su mejor amiga, Isabel de Medici, fue estrangulada por su marido, Paolo Giordano, y un asistente en la remota villa de los Medici en Cerreto Guidi.[25]​ Francisco anunció la muerte de su hermana como un accidente. El 29 de julio, el embajador del ducado de Ferrara escribió en código a Alfonso d'Este:

Le informo a Vuestra Excelencia del anuncio de la muerte de doña Isabel, de lo que yo oí tan pronto como llegué a Bolonia, [y] ha disgustado tanto como el de doña Leonor, ambas damas fueron estranguladas, una en Cafaggiolo y la otra en Cerreto. Doña Leonor fue estrangulada la noche del martes, después de haber bailado hasta las dos de la tarde, y después de haber ido a la cama, ella fue sorprendida por don Pedro [con] una correa de perro en el cuello, y después de mucha lucha para salvarse, finalmente expiró. Y el mismo don Pedro lleva el signo, teniendo dos dedos de su mano lesionada por [estar ellos] mordidos de la dama. Y si él no hubiera pedido ayuda a dos desgraciados de Romaña, que afirman haber sido convocados allí precisamente para este propósito, quizá le habría ido peor. La pobre dama, por lo que podemos entender, hizo una defensa muy fuerte, como se ha visto junto a la cama, se encuentra todo convulsionado, y por las voces que se escucharon por toda la familia. Tan pronto como murió, fue colocada en un ataúd preparado a tal efecto para este evento, y llevado a Florencia en una litera a las seis de la mañana, dirigido por los de la villa, y acompañado con ocho velas blancas [transportadas] por seis hermanos y cuatro sacerdotes, fue enterrada como si fuera una plebeya.[26]

El cronista Agustín Lapini recordaba que todo el mundo sabía muy bien que Leonor había sido asesinada.

"[Ella]... era hermosa, amable, gentil, llegando a ser encantadora, afable", escribió, "y, sobre todo, tenía dos ojos en la cabeza que eran como dos estrellas en su belleza".[27]​ Bastiano Arditi da constancia de que fue "depositada en una caja, en San Lorenzo, sin ningún tipo de ceremonias".[23]

Al principio, el gran duque Francisco dijo que Leonor había muerto de un ataque al corazón. Pero toda Florencia sabía de lo contrario, y los españoles se sintieron ultrajados por este tratamiento respecto de un tema de alto rango para su corona. Bajo presión, Francisco finalmente admitió la verdad. Le escribió a Felipe II de España, en cuyo favor el título dependía: "Aunque en la carta que había dicho del accidente doña Leonor, no tengo más que decir, a Su Majestad Católica que don Pedro nuestro hermano le había quitado él mismo su vida debido a la traición que ella había cometido a través de la conducta impropia de una dama... Deseamos que Su Majestad sepa la verdad... y en la primera oportunidad le serán enviados los procederes a través de los cuales ella debería haber sabido con qué justas razones don Pedro actuó".[28]

Los "procederes" que Francisco tenía en mente concernían con el comportamiento documentado del amante de Leonor, Bernardino Antinori, que había sido visto a menudo en público con ella en su coche. Francisco había encarcelado a Antinori, un héroe de la batalla de Lepanto y miembro de la prestigiosa Orden de San Esteban,[29]​ en Elba, en junio de 1576, después de haberlo encarcelado brevemente a principios del año por pelear. Las cartas de amor y poemas escritos por Antinori, ensalzando la belleza de Leonor y el encanto de los detalles en un minucioso Petrarca, eran "encontrados escondidos en su taburete para los pies".[30]​ Antinori fue estrangulado en su celda dos días antes que Leonor corriera la misma suerte.[31]​ Había también una dimensión política en los asesinatos, porque Antinori y otro asociado de Leonor, Pierino Ridolfi, -de acuerdo, al menos a la confesión de Ridolfi bajo tortura- se vieron implicados en una vendetta contra los Medici dirigida por Orazio Pucci.[32]​ Por esta razón, Francisco se convenció que los delitos menores de Leonor también incluían la traición a la patria.[33]

La aprobación de Francisco significó que Pedro nunca fue llevado ante la justicia por el asesinato de Leonor, a pesar de las protestas de su hermano Pedro de Toledo Osorio, acerca de que su muerte era inaceptable.[34]​ Sin embargo, a poco más de un año después del asesinato, Francisco exilió a Pedro en la corte española, donde en gran medida pasó el resto de su vida, visitando Florencia, solo para pedir dinero para pagar sus deudas de juego. Francisco envió lejos a Pedro "para ver si se hace un hombre de esta casa y se eleva por encima de la indolencia que en vano consume los mejores años de su juventud".[35]​ Pedro murió en 1604, sin reformarse y sumido en deudas.



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