x
1

Samuel A. Lafone Quevedo



¿Qué día cumple años Samuel A. Lafone Quevedo?

Samuel A. Lafone Quevedo cumple los años el 28 de febrero.


¿Qué día nació Samuel A. Lafone Quevedo?

Samuel A. Lafone Quevedo nació el día 28 de febrero de 1835.


¿Cuántos años tiene Samuel A. Lafone Quevedo?

La edad actual es 189 años. Samuel A. Lafone Quevedo cumplió 189 años el 28 de febrero de este año.


¿De qué signo es Samuel A. Lafone Quevedo?

Samuel A. Lafone Quevedo es del signo de Piscis.


¿Dónde nació Samuel A. Lafone Quevedo?

Samuel A. Lafone Quevedo nació en Montevideo.


Samuel Alejandro Lafone Quevedo (Montevideo, 28 de febrero de 1835 - La Plata, 18 de julio de 1920) fue un industrial, humanista, arqueólogo, etnógrafo y lingüista argentino nacido en Uruguay.[1]

Su padre era el inglés de origen hugonote Samuel Fisher Lafone y su madre la argentina María de Quevedo y Alsina. Estudió en Inglaterra graduándose de magister artium, bachillerato en humanidades. De regreso en América se estableció en Catamarca, Argentina, quedando a cargo de la empresa minera de su padre y posteriormente de una propia formada con la venta de esta.[2][3]

Estudió profundamente la historia indígena de la zona. Fue el descubridor de las Ruinas de Quilmes y autor de la obra Londres y Catamarca donde asentó los resultados de sus investigaciones. Además estudió la filiación de los indios juríes (lules y toconotés apodados "surís" o ñanduces por los invasores quechuas), realizó investigaciones filiatorias de la población indígena lugareña y fundó escuelas para indios en Catamarca y otras para huérfanos y carenciados.[4]

A finales del siglo XIX regresó a Buenos Aires (Argentina), quedando a cargo del Museo de La Plata y de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad de La Plata. Recibió varios reconocimientos por su trayectoria, un Doctorado Honoris Causa de la UBA incluido. En este período se dedicó además a publicar los resultados de sus investigaciones en varias revistas científicas.[3]

A los trece años su padre lo mandó a Inglaterra donde se graduó de magister artium, equivalente a un bachillerato en humanidades. En 1859, de regreso en América, se estableció en Catamarca quedando a cargo de las minas Las Capillitas. Además compró a 25 km de Andalgalá un algarrobal con los fondos obtenidos de la venta del ingenio Victoria que heredó de sus padres; a este emprendimiento, que funcionó hasta 1894 lo denominó Pilciao. Otros trabajos que requerían de menos esfuerzo, como la industria azucarera o el armado del ferrocarril, fueron encareciendo la mano de obra lo que hizo que este tipo de emprendimientos dejaran de ser rentables. En 1902 vendió la propiedad a la empresa Capillitas Cooper Company.[3][2]

Lafone tenía interés en la cultura indígena de la zona. La recorrió desde Bolivia y recogió datos preincaicos e incaicos. Recibió el apoyo de sus amigos Bartolomé Mitre, Vicente F. López y los doctores Francisco Moreno y Juan B. Ambrosetti. Promediando las investigaciones escribió Londres y Catamarca. Respecto de su interés por la arqueología declaró:[5]

Utilizó sus conocimientos filológicos obtenidos durante su preparación universitaria para estudiar las lenguas indígenas, sobre todo sus conocimientos de latín y griego.[5]

En una de sus excursiones descubrió las Ruinas de Quilmes, más precisamente en el año 1888, cuando realizó una visita rápida por el lugar que le permitió entender la complejidad de la obra. En su libro Londres y Catamarca se refiere a las ruinas de esta manera:[4]

En 1890 cambiaron las circunstancias económicas del momento, lo que lo obligó a ir vendiendo sus propiedades a un precio muy bajo. Se mudó a Buenos Aires donde le fue concedido el título de doctor Honoris Causa de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. En 1906 se hizo cargo del Museo de La Plata y simultáneamente ingresó en la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad de La Plata como decano. También participó de la Junta de Historia y Numismática.[6][3]

Uno de sus alumnos lo describió de esta manera:

En 1888 inició la obra de la "Historia de la Virgen del Valle", la patrona de la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca. Tenía una profunda fe religiosa, que la profesó hasta sus últimos días.

Fue el autor de Londres y Catamarca, una obra que consta de cuatrocientas páginas. Los capítulos se titulan Introducción, Treinta cartas, Epílogo y Apéndices. El objetivo del libro fue, según escribió su autor en el prólogo, estudiar la expedición de Diego de Rojas, la ubicación geográfica de las ciudades de Londres, Córdoba y Calchaquí y las fundaciones de la ciudad capital de la provincia de Catamarca (San Fernando del Valle) y la ciudad de Londres. Tiene varios ejemplares impresos aunque se conoce la ubicación de dos hasta el momento, uno en la biblioteca del Museo Etnográfico “Juan E. Ambrosetti”, de la ciudad de Buenos Aires, y según el catálogo Acceder hay otro más en el Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco.[7][8]

Afortunadamente la Biblioteca Padilla, perteneciente al Centro Cultural Alberto Rougés de la Fundación Miguel Lillo (Tucumán, Argentina) también cuenta con un ejemplar en perfectas condiciones encuadernado por el mismo Padilla para su preservación y dedicado en puño y letra por su autor: "Buenos Aires, marzo 21 de 1913. Al Dr. Ernesto Padilla, recuerdo afectuoso de su amigo y admirador. Samuel Lafone Quevedo."


Estudió la filiación de los indios juríes e inició las investigaciones etnológicas de los indios de la región. En Catamarca fundó escuelas destinadas a los indígenas que además servían de hogar para niños carenciados y/o huérfanos y también fue Inspector de Educación Primaria de la región de Andalgalá durante 1878 y 1892. Algunos de sus alumnos fueron mencionados en un escrito del Padre R.R. Olmos.

Como distracción formó una orquesta con sus pupilos que llegaron a tocar con cierta calidad.[6]

Las otras obras que el investigador publicó son:[3]



Escribe un comentario o lo que quieras sobre Samuel A. Lafone Quevedo (directo, no tienes que registrarte)


Comentarios
(de más nuevos a más antiguos)


Aún no hay comentarios, ¡deja el primero!