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Al-Said Barakah



As-Saíd Násir ad-Din Barákah Kan o al-Saʿíd Násir al-Din Berke Kan fue un sultán mameluco de Egipto, hijo del también sultán Baibars, que reinó entre el 30 de julio de 1277 y el 18 de agosto de 1279.[1][2]​ Enemistado con los principales jefes militares del sultanato, fue depuesto y desterrado a la fortaleza de Kerak.

Nació en 1260 en Egipto, primogénito[3]​ del sultán Baibars y de una de sus esposas, hija de un destacado militar corasmio al servicio de este.[4]​ Era además nieta de Husam al-Din Berke Kan, el caudillo que había dirigido los contingentes corasmios con los que se había aliado al-Salih Ayyub para apoderarse de Siria y a los que luego había derrotado.[4]

En 1264 y aprovechando las ceremonias de circuncisión, Baibars lo nombró sultán y obligó al ejército a jurarle fidelidad, para tratar de asegurar que le sucediese en el trono a su muerte.[4]​ En 1267 se renovó el juramento y la educación y los bienes del heredero quedaron en manos de uno de los favoritos del sultán, el mameluco Bilik, virrey de Egipto (naʿib).[5]​ En 1276, se lo casó con una hija del futuro sultán Qalawun, Ghaziya Jatun.[4]

Muerto su padre en Damasco en junio de 1277,[6]​ asumió el trono.[4]​ Tanto su madre como su tío materno tuvieron notable influencia en el sultanato durante su corto reinado.[4]​ Había actuado nominalmente ya como soberano en Egipto durante la ausencia de su padre, si bien bajo la tutela conjunta del virrey y del visir.[4]​ Noticioso de la muerte de Baibars, el virrey Bilik ocultó el deceso hasta que el cadáver llegó a El Cairo y se pudo garantizar el traspaso del poder a su hijo, que tuvo lugar el 30 de julio.[4][7]​ El nuevo sultán quedó alborozado por la muerte de su progenitor, del que heredó el carácter despiadado, pero no la energía ni la habilidad.[4]​ Aunque Bilik mantuvo su cargo, falleció pronto, en agosto de ese año, probablemente envenenado por orden del sultán y de su madre, que detestaban su influencia política.[4]​ El sultán nombró a una serie de virreyes que fueron sucediéndose rápidamente en el cargo por no resultar suficientemente sumisos al soberano.[4][7]​ Este aprisionó además a varios de los principales emires salihíes.[4][7]

En 1278 nombró un virrey que provenía de los jassakiyya, el cuerpo selecto de jóvenes mamelucos que se adiestraban en los cuarteles de la capital y servían al sultán como guardias y pajes.[8]​ La palmaria preferencia del sultán por estos frente a la vieja guardia formada por los emires salihíes —manumitidos durante el reinado del ayubí al-Salih Ayyub— y zahiríes —libertos de su padre, Baibars— fomentó que estos maquinasen una revuelta, que se evitó en el último momento,[7]​ en parte por el consejo del tío del sultán, que le recomendó que liberase a algunos de los notables presos.[9]​ Por iniciativa de los jassakiyya, que despilfarran grandes sumas en lujos,[7]​ el sultán ordenó que se realizase una campaña contra el reino de Cilicia, que debían mandar sus principales rivales, los emires Qalawun y Baysari.[9][7]​ Aunque pudo haber razones militares para la ofensiva —ayudar a los turcomanos karamanlíes que luchaban en la zona con los mongoles del Ilkanato—, se entendió que el sultán simplemente enviaba a aquellos que más amenazaban el trono lejos de la capital.[9]

La expedición se puso en camino y taló Cilicia mientras el virrey Kunduk al-Zahiri salvaba la vida de un intento de asesinato de los jassakiyya, disgustados porque este había comenzado a desempeñar con diligencia su cargo y tratado de poner fin a su comportamiento extravagante.[9]​ El virrey cayó en desgracia, pero comenzó a conspirar con los emires del ejército destacado en Cilicia.[9]​ Cuando el sultán marchó a Damasco a supervisar las operaciones militares, el ejército de Qalawun se apresuró a regresar secretamente a El Cairo y a unirse con al-Zahiri y al creciente grupo de desafectos, que se rebelaron contra su soberano en agosto.[9][10][3]​ Berke Kan logró volver a la capital y encerrarse en la ciudadela, pero no sofocar el alzamiento.[9][10]​ Tanto las tropas que lo habían acompañado desde Damasco como sus propios mamelucos lo abandonaron ante la amplitud de la rebelión.[10]​ Así, tuvo que claudicar: su madre logró que se le permitiese abdicar y partir a Kerak, que se le concedió como señorío autónomo.[9][10]​ Los rebeldes entregaron el trono al joven hermano de Berke Kan,[3]Salamish, que contaba entonces siete años.[9]​ El 18 de agosto, Berke Kan partió al destierro, tras dos años y diecinueve días de reinado dedicados principalmente a frivolidades.[10]

Falleció en Kerak el 24 de marzo de 1280, de unas fiebres que contrajo tras caerse de un caballo mientras jugaba al polo.[9][11]



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