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Alberto Arvelo Torrealba



Alberto Arvelo Torrealba (Barinas-Venezuela, 4 de septiembre de 1905-Caracas-Venezuela, 28 de marzo de 1971) fue un poeta, ensayista, abogado, político, diplomático y crítico literario venezolano. Su gran reconocimiento en la cultura popular y en la identidad venezolana se debe a su creación en verso, Florentino y El Diablo.

En el seno de su familia destacaban varios poetas, como su madre, Atilia Torrealba de Arvelo, y sus primos hermanos, Alfredo Arvelo Larriva y Enriqueta Arvelo Larriva.[1][2]​ Estudió primaria en su ciudad natal y secundaria en Caracas, graduándose de bachiller en 1927. En 1935, se graduó como abogado y luego de doctor en ciencias políticas, habiendo estudiado en la Universidad Central de Venezuela.[3][4]

Poeta en la tradición de los llamados «aedas del llano», publica su primer volumen de versos, Música de Cuatro, en 1928. Fue docente de castellano y literatura en varios liceos y colegios de Caracas desde 1935 hasta 1936, cuando accede al cargo de Inspector técnico de educación secundaria en el Distrito Federal e inspector de primaria en Barinas y Apure.

Más tarde ocuparía varios cargos públicos. En 1937 es nombrado Secretario de gobierno del estado Portuguesa y luego Gobernador del estado Barinas entre 1941 y 1945. Durante su gobierno se sanearon los cauces de los ríos Pagüey y Masparro, además de reabrir el comercio con el territorio de los llanos de occidente.[5]​ Realizó carrera diplomática, como embajador en Bolivia entre 1952 y 1953 y en Italia entre 1953 y 1955. También se desempeñó como presidente del Consejo Técnico de Educación en 1940 y Ministro de Agricultura y Cría entre 1952 y 1953 en el período dictatorial del Gnrl. Marcos Pérez Jiménez.[3]

En 1940 publica su obra más famosa, el poema Florentino y El Diablo. Del mismo existen dos versiones más, de 1950 y 1957. En esta obra, el llanero Florentino se bate a duelo de canto con el diablo.[1]​ La obra es considerada como folklore del pueblo venezolano y ha sido adaptada al cine, teatro y televisión.[6][7]​ El maestro Antonio Estévez compuso su “Cantata Criolla” utilizando la letra de Florentino y El Diablo.[1]​ Arvelo Torrealba también tradujo obras de Giuseppe Ungaretti.[5]

Durante el bienio 1964-1965 se le concede el Premio Nacional de Literatura por su libro Lazo Martí, Vigencia en Lejanía. En 1968 fue incorporado a la Academia Venezolana de la Lengua, como individuo de número. Un municipio de su natal estado Barinas lleva su nombre, honrando así su memoria.[8]

Su salud a partir de 1969-1970 era deplorable. Se le había amputado una pierna. Sin embargo, conservó el sentido del humor, razón por la cual escribió una improvisada cuarteta a raíz de su operación quirúrgica:[4]

La pata metió la pata

y tantas vainas echó,

que por torpe y por ingrata

bisturí se la sopló.

Falleció en la madrugada el 28 de marzo de 1971 en Caracas, tras largos años de malestares.

Hijo de Pompeyo Arvelo y Atilia Torrealba de Arvelo, provenía de una familia de poetas. Su madre Atilia, fue una importante poetisa de Barinas. Tuvo cinco hermanos: Pompeyo, Rafael Ángel, Aura Atila, Marco Antonio y María Lorenza Arvelo Torrealba. En 1936, contrajo nupcias con Rosa Dolores Ramos Calles y de esa unión nacieron Alberto y Mariela Arvelo Ramos.[1][4]

Su obra poética refleja la tradición y costumbres de la región de los llanos venezolanos y la vida de sus habitantes. Tras una aparente y engañosa ubicación dentro del criollismo y del nativismo, Alberto Arvelo Torrealba nos ofrece una poesía de gran fuerza lírica y épica, a la cual no son ajenas las reflexiones filosóficas y existenciales, aunque sin disminuir ni enajenar la intensidad estética. Tuvo una vasta producción la cual está representada principalmente en seis libros:

La gran popularidad de sus versos se explica por los temas sacados de la vida y del paisaje cotidiano del habitante de las llanuras venezolanas, y por el uso de formas métricas y estróficas de atractiva sonoridad y de larga tradición popular, heredada de nuestro pasado hispánico: el octosílabo, la copla, la décima o espinela, el romance… Pero sus imágenes son muchas veces herméticas, producto de una elaboración poética rica y compleja, con los recursos de una vasta cultura.



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Comentarios
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Cuáles fueron sus costumbres y tradiciones
2022-11-17 07:22:31
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