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Boniato



Ipomoea batatas, llamada comúnmente batata,[1]papa dulce, patata dulce,[2]camote[3]​ (del náhuatl camohtli), moniato[4]​ o boniato,[5]​ es una planta de la familia Convolvulaceae, cultivada en gran parte del mundo por su raíz tuberosa comestible.

Son plantas trepadoras de hoja perenne; con tallos postrados o volubles, algo suculentos pero también delgados y herbáceos, generalmente con raíces en los nudos, glabros o pubescentes. Hojas variables, enteras o dentadas hasta 5-7 lobadas, cordadas a ovadas, 5-10 cm de largo y de ancho, glabras o pubescentes. Inflorescencias cimosas a cimoso-umbeladas con pocas flores, o las flores ausentes en algunas variedades; sépalos oblongos a obovados, los 2 exteriores más cortos y abruptamente acuminados o mucronado-caudados, 8-10 mm de largo, los interiores 10–15 mm de largo, generalmente pubescentes o ciliados; corola infundibuliforme, 4-7 cm de largo, glabra por fuera, pubescente en la base por dentro, limbo lila, garganta más oscura o blanca en algunas variedades. Frutos poco comunes, ovoides, 4-5 cm de largo y ancho, glabros; semillas redondeadas, 3-4 mm de largo, glabras, café obscuras a cafés.[6]

Sus raíces tuberosas, gruesas y alargadas, son comestibles y por ello se ha extendido su cultivo por las zonas tropicales y subtropicales del mundo. Sus hojas son cordadas y lobuladas y sus flores son simpétalas.

El camote, batata o boniato, fue originalmente domesticado en la América tropical. Basándose en análisis numéricos de caracteres morfológicos clave del camote o batata y especies silvestres de Ipomoea, un estudio publicado en 1988 postuló que el camote, batata o boniato es originario de la región que comprende la Península de Yucatán en México y el Río Orinoco en Venezuela. Posteriormente, evidencia molecular estudiada recientemente apunta a América Central como el punto de origen del camote, batata o boniato.[7]

Llegó a Europa a finales del siglo XV de manos de Cristóbal Colón, donde se sigue cultivando en localidades favorables como Vélez-Málaga, un municipio de la provincia de Málaga, donde en la actualidad se encuentra el mayor productor de la especie en Europa. Su cultivo se ha difundido ampliamente por todas las regiones del mundo en las que el clima lo permite.

Según estadísticas de la FAO,[8]​ al año 2009, China es el principal productor, pues cultiva aproximadamente el 80 % del total mundial; le siguen Uganda, Nigeria e Indonesia. Islas Salomón tiene la mayor producción per cápita del mundo: 160 kg por persona por año.

Es un alimento reconocido como eficaz en la lucha contra la desnutrición debido a sus características nutritivas, facilidad de cultivo y productividad.

Es una planta herbácea, perenne y trepadora. Prefiere los climas tropicales y subtropicales con temperaturas suaves (14-26ºC), suelos profundos y bien drenados, aunque con algo de humedad. Las horas y la intensidad del sol favorecen su desarrollo. Le perjudica el exceso de nitrógeno y es vulnerable a diversas plagas. Puede rotar y/o coexistir en cultivos mixtos con otras plantas de similares requerimientos (cebolla, yuca...).

Suele multiplicarse por esqueje y en menor medida por plantación de raíces. Se practica la poda para favorecer la proliferación de raíces y, con ellas, de los tubérculos que constituyen la parte nutritiva.

Fuente [10]

Ipomoea trifida, diploide, es el pariente silvestre ligado a su origen más cercano del boniato o batata (Ipomoea batatas), que se originó con un cruce inicial entre un progenitor tetraploide y otro diploide, seguido de un segundo evento de duplicación del genoma completo.[11]​ .[12]​ La datación por radiocarbono más antigua de restos del boniato o batata tal como la conocemos fueron descubiertos en las cuevas del Cañón de Chilca, en la zona sur-central de Perú y arrojan una antigüedad de 8080 ±170 a. C.[13][14]​ Por otro lado, en Centroamérica, la domesticación del boniato o batata se habría producido ya posteriormente, al menos desde hace 5000 años,[15]​ Lo más probable es que la población local haya propagado el cultigeno hacia el año 2500 a. C.[16]

El camote o batata, nativo de América, fue difundido en Polinesia por contactos intercontinentales entre Oceanía y América. El camote se ha fechado por radiocarbono en la Islas Cook en el año 1000 de nuestra era, y se estima que fue llevado a la Polinesia central hacia el año 700, posiblemente por polinesios que habían ido y vuelto de Sudamérica. Desde ahí se propagó a Hawái y Nueva Zelanda. Es posible también que fuesen poblaciones indígenas de Sudamérica las que cruzando el océano Pacífico llevaron la batata a Polinesia. Esto es utilizado como una posible evidencia sobre el viaje del Inca Túpac Yupanqui hacia unas islas posiblemente de la polinesia.[17][18]​ No hay datos que indiquen que la planta pudiera haberse expandido espontáneamente mediante semillas que hubiesen cruzado flotando el océano Pacífico. Además, las variedades cultivadas de Ipomoea batatas en Polinesia se multiplican mediante esquejes y no por semillas.[19]

La raíz contiene grandes cantidades de almidón, vitaminas, fibras (celulosa y pectinas) y minerales, y destaca entre estos el contenido de potasio. En valor energético supera a la papa y en vitaminas se destaca por la provitamina A (betacaroteno) las B1, C (ácido ascórbico) y E (tocoferol). Cuanto más amarillenta es su raíz, más betacaroteno posee, por lo que las batatas con esta coloración son muy utilizadas en Asia y África para reducir el déficit de vitamina A en los niños. Su sabor dulce se debe a la sacarosa, la glucosa y la fructosa.[20]

Además, su raíz, si bien no posee altos contenidos de proteína, sí es importante en contenido de lisina. Por ello se la utiliza como complemento de algunas harinas de cereales. Su contenido de lípidos es bajo. Sus ácidos grasos principales son el linoleico, el oleico, el esteárico y el palmitoleico. Posee gran cantidad de fibra digerible, que acelera el tránsito intestinal, previene el cáncer de colon, controla el nivel de glucosa, reduce el nivel de colesterol y produce sensación de saciedad. Su piel y su pulpa poseen antioxidantes, por lo que previene enfermedades cardíacas, diabetes y cáncer.[20]

En algunos países se valora su hoja para alimentar animales, pues posee importantes niveles de hierro, provitamina A, vitamina B2, vitamina C y vitamina E, fibra dietaria y polifenoles.[20]

Sirven para preparar dulces y postres en combinación con frutas como la guayaba, dado su sabor ligeramente dulce.

Debido a sus características interesantes como sustituto alimenticio de productos más pobres nutricionalmente, y a su similitud agrícola con productos consumidos en regiones necesitadas de mejoras alimenticias, esta raíz ha sido el objeto de estudios de implantación foránea. Mención particular merece el programa VITA A, promovido por el Banco Mundial y el gobierno del Perú.

Como parte del Programa VITA A (vitamina A para África), desde el año 2001 se introdujeron variedades de camote anaranjado en países del continente africano y se lograron notables avances en las regiones de prueba.

Según informes proporcionados por las Naciones Unidas, en el Subsahara (África) existen por lo menos unos tres millones de menores con deficiencia de esta vitamina.

Las cualidades nutricionales del camote peruano como alimento eficaz en la citada lucha contra la desnutrición infantil fueron reconocidas con el premio internacional CGIAR Partnership Award.

Este alimento forma parte de la dieta mediterránea, ya que se puede encontrar en varios puntos de esta costa.

En 2003, el ganador del premio fue el Programa VITA A, que desarrolla el Centro Internacional de la Papa del Perú y que se aplica en siete países del continente africano.

El galardón es otorgado a los centros de investigación agrícola internacional y sus socios que demuestren una contribución efectiva al alivio de la deficiencia de micronutrientes.

El vicepresidente del Banco Mundial y presidente del Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional (CGIAR), Ian Johnson, mencionó que la iniciativa peruana fue premiada por sus esfuerzos para aliviar la deficiencia de vitamina A mediante el consumo de camote.

Esta raíz tuberosa forma parte de la cocina típica de todos los países que lo cultivan desde épocas prehispánicas. Ya los mochicas hacia el año 200 d. C. representaban al camote en la cerámica.[21]

Una revisión de 19 estudios realizados en África, concluyó que las intervenciones que proporcionan insumos biológicos o químicos, como fertilizantes o variedades de cultivos, a los pequeños agricultores, mejoran los ingresos de estos y la seguridad alimentaria. Particularmente, la introducción de la batata de pulpa anaranjada ha supuesto una mejora de su estado nutricional. Asimismo, las intervenciones que brindan capacitación a estos agricultores pueden aumentar sus ingresos, aunque existen pocos estudios que evalúen tales intervenciones. Estos efectos positivos sugieren que los pequeños agricultores en África desean y son aptos para participar en la capacitación y adoptar nuevos insumos agrícolas. [22]

En la cocina popular de Chile, el camote se mantiene plenamente vigente a través de la elaboración del dulce típico llamado "camotillo". Esta preparación se puede encontrar en algunas tiendas de dulces artesanales chilenos y en ferias libres, y consiste en una reducción de partes iguales de camote y de azúcar, aromatizados con vainilla y luego enfriados.[23]

En Costa Rica se utiliza el camote para todo tipo de platillos: la olla de carne, dulces, pasteles, en puré, asado, en empanadas o condimentado con hierbas.[24]

En Puerto Rico la batata (nombre taíno) ha sido uno de los alimentos básicos por décadas. La cocinan asada, hervida o sancochada. Se come de desayuno con leche o café, con quesito de hoja (queso casero) y en viandas (batata, yautia, ñame, Solanum tuberosum, malanga) con bacalao, con carne, pollo o jamón. También se hacen dulces y postres como el flan de batata y las barritas de dulces típicos.

El camote es muy popular en el Perú, y en muchos platos típicos reemplaza a la papa y forma parte indispensable de la gastronomía peruana. Se prepara en forma de fritura y cocida. El camote destaca como acompañamiento del cebiche, los chicharrones, principalmente frito, y también su inclusión en la pachamanca. En el caso del cebiche se sirve hervido y pelado, mezclado con los mariscos o como acompañamiento para, con su sabor dulce, aliviar un poco la sensación del picante. En este país se conocen 2016 variedades.



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