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Cértima



Cértima es una de las ciudades prerromanas de la península ibérica de las que se tiene noticia por los textos clásicos pero que, al igual que otras muchas, no ha sido posible determinar su localización hasta la fecha sin ningún género de duda.

La única noticia que se tiene de esta ciudad es la que nos ofrece Tito Livio[2]​ en el relato de la campaña de Tiberio Sempronio Graco en 180 a. C.. durante la primera guerra celtíbera:

Los propretores en Hispania, Lucio Postumio y Tiberio Sempronio, acordaron un plan conjunto de operaciones: Albino marcharía a través de la Lusitania contra los vacceos y regresaría luego a la Celtiberia; de estallar una guerra más importante, Graco se encontraría en las fronteras más lejanas de la Celtiberia. Este se apoderó al asalto de la ciudad de Munda, mediante un ataque nocturno por sorpresa. Después de tomar rehenes y poner una guarnición en la ciudad, siguió su marcha, asaltando los castillos y quemando los cultivos, hasta llegar a otra ciudad de excepcional fuerza, a la que los celtíberos llamaban Cértima. Se encontraba ya aproximando sus máquinas contra las murallas cuando llegó una delegación de la ciudad. Sus palabras mostraban la sencillez de los antiguos, pues no trataron de ocultar su intención de seguir la lucha si disponían de los medios. Pidieron permiso para visitar el campamento celtíbero y pedir ayuda; si se les rehusaba, decidirían por sí mismos. Graco les dio permiso y regresaron a los pocos días, trayendo con ellos diez enviados. Era el mediodía, y la primera petición que hicieron al pretor fue que ordenara que se les diera algo para beber. Después de vaciar las tazas pidieron más, ante lo que los presentes estallaron en carcajadas por su rudeza e ignorancia del comportamiento adecuado. A continuación, los más ancianos entre ellos hablaron así: "Hemos sido enviados por nuestro pueblo -dijeron- para averiguar qué es lo que te hace sentir confianza para atacarnos". Graco les contestó diciéndoles que él confiaba en su espléndido ejército y que si deseaban verlo por sí mismos, para poder dar completa cuenta a los suyos de él, les daría la oportunidad de hacerlo. Dio luego orden a los tribunos militares para que todas las fuerzas, tanto de infantería como de caballería, se equiparan al completo y maniobrasen con sus armas. Después de esta exposición, se despidió a los enviados y estos disuadieron a sus compatriotas de enviar cualquier tipo de socorro a la ciudad sitiada. Los habitantes de la ciudad, después de tener fuegos encendidos en lo alto de las torres de vigilancia, que era la señal acordada, viendo que era en vano y que les había fallado su única esperanza de ayuda, se rindieron. Se les impuso un tributo de guerra de dos millones cuatrocientos mil sestercios. Asimismo, debían renunciar a cuarenta de sus más nobles jóvenes caballeros; pero no como rehenes, pues iban a servir en el ejército romano, sino como garantía de su fidelidad.

Libro XL, 47

Posteriormente, Livio relata (XL, 48, 49 y 50):

a) La derrota por los romanos de los celtíberos acampados junto a la ciudad de Alce.

b) La expedición de los romanos por el territorio celtíbero sometiendo a ciento tres ciudades.

c) La vuelta a Alce, su asedio y posterior rendición.

d) La entrevista con Graco del régulo Thurro cuyos hijos se hallaban en Alce y habían caído prisioneros.

e) La rendición de la ciudad celtíbera de Ercávica alarmada por los desastres sufridos por sus vecinos.

f) La vuelta de Tiberio Sempronio Graco a sus cuarteles y su batalla contra los celtíberos en el monte Caium, identificado con el actual Moncayo.

Del texto de Livio se entiende que Cértima era una ciudad amurallada de cierta importancia y que, a pesar de no ser celtíbera, se situaba cerca de Celtiberia.

Por el dato de los cuarenta nobles caballeros se puede estimar que su población debía contar con una aristocracia guerrera ecuestre y por el dato de la delegación enviada a hablar con Graco, que la ciudad era gobernada por magistrados.

A lo largo del tiempo se ha intentado localizar la ciudad ayudándose de las referencias en el texto a otras ciudades (Munda, Alce y Ercávica), regiones (Celtiberia), diversa información incluida (p.e., el campamento celtíbero) y la situación general en ese momento de la conquista romana de la península ibérica, donde las operaciones de los romanos tenían como objetivo principal la Lusitania y la Celtiberia[3]

Grosso modo, en unas hipótesis ha pesado más las referencias la Celtiberia mientras que en otras las indicaciones de Munda y Cértima, situadas por algunos en la Bética.[4]

Fue postulada por el padre Manuel Risco en 1801[5]​ sobre la base de unas supuestas inscripciones encontradas en dos miliarios romanos localizados en Villarejo de Fuentes y Alconchel de la Estrella, ambos en Cuenca. El miliario localizado en Alconchel situaría a Cértima a una milla.

Ya en 1802 se puso en duda esta hipótesis,[6]​ manteniéndose la polémica en la actualidad por el hecho de que el hallazgo de los miliarios es antiguo y cuando se quiso comprobar, se localizaron dichos miliarios pero ya no se conservaban los epígrafes en ellos, por lo que se estimó que pudieran ser falsificaciones de Risco.[7]

Es paradójicamente la hipótesis más extendida aunque es la más alejada de la realidad ya que parte de una tradicional confusión de Cértima con Cártima.[8]

Está hipótesis está basada exclusivamente en la identificación de Cértima con la actual Cártama (Málaga) debido a la semejanza de sus nombres ayudándose con la cercanía de Munda identificada con el lugar donde tuvo lugar la batalla homónima en las cercanías de la actual Montilla (Córdoba).

A pesar de la adopción de esta hipótesis por diferentes autores, son múltiples los inconvenientes que presenta, entre ellos que:

a) Cártama era una población de origen fenicio situada a escasos kilómetros de Malaka y con acceso al mar a través del río Guadalhorce sobre el que tenía un puerto fluvial; características que no se desprenden del texto de Livio.

b) Tanto las actuales Cártama como Montilla se sitúan en la Turdetania histórica al sur de la península, bien lejos de la Celtiberia o sus estribaciones y por tanto lejos del espacio geográfico donde se desarrolló la campaña de Graco descrita por Livio.

c) Cártama se situaría, junto a Munda, en el territorio cartaginés que pasó a Roma al finalizar la segunda guerra púnica en el 201 a. C. habiendo tenido el estatus de "Municipium" en el 195 a.C.[9]​ Los hechos narrados por Livio tienen lugar bastantes años después - en el 179 a. C. - y sobre el contexto de la primera guerra celtíbera para impedir la expansión de los celtíberos, no como un ataque para sofocar las posibles rebeliones de Munda y Cártama en la Bética, no habiendo referencias a sublevaciones en la zona en los inmediatos año anteriores al 179 a. C. tras la sofocación de la última revuelta por Marco Porcio Catón en el 195 a.C.[10]

d) Sobre la base de la identificación de Alce con la Alces de la Vía 29 del itinerario de Antonino y en la zona comprendida entre Alcázar de San Juan, Quero y Campo de Criptana cerca de una laguna salina,[11]​ resultaría difícil de entender que el campamento celtíbero al que pidió ayuda Cértima se situase a más de 400 kilómetros de distancia, no pudiendo cumplir su embajada los emisarios “en pocos días” ni los habitantes de Cértima hacer a los celtíberos la señales con fuego acordadas, o tampoco darse el ataque de Graco al campamento celtíbero y posterior retirada al suyo para atraer a éstos a una trampa donde caerían derrotados.

El inconveniente de la situación de Alce ha intentado ser salvado mediante la identificación por similitud toponímica de esta ciudad con la actual Árchez[12]​ situada 80 km de Cártama, si bien esta Árchez resulta ser una población cuyo origen parece ser una alquería morisca.[13]

Igualmente, se ha postulado una “Celtiberia Ulterior” -donde se situarían estas poblaciones de Alce y Cértima- diferente a la identificada por Schulten[14]​ y situada en la zona de la actual provincia de Málaga aunque no se han argumentado las razones por las que fueron atacadas por Graco unas poblaciones que ya llevaban décadas bajo la jurisdicción romana ni el contrasentido de que los Celtíberos actuasen como mercenarios de ellos mismos en el 195 a. C. cuando Catón les ofreció mejores condiciones que los turdetanos para que abandonasen la lucha.

Esta hipótesis ha venido siendo postulada desde antiguo por varios autores[15][16]​ y está basada en la naturaleza de este cerro, su situación geográfica y el contexto histórico de la campaña de Graco relatada por Livio contando asimismo con un apoyo arqueológico indirecto.

El área de Campo de Criptana, Quero y Alcázar de San Juan se sitúa en el sureste de la Carpetania, en una zona limítrofe con la Oretania y la Celtiberia.[17][18]​ El Cerro de la Virgen es un promontorio al este de la localidad que domina una gran extensión de la llanura manchega por sus lados este, oeste y sur, lo que ha hecho que a largo de la historia haya cumplido un papel de asentamiento estratégico construyéndose en él una pequeña fortaleza visigoda ampliada y utilizada por Árabes y Cristianos hasta su demolición en tiempos de los Reyes Católicos.[19]​ A pesar de contar solo con datos de prospección superficial se estima su poblamiento desde época prerromana.[20]​ Durante la época que describe Livio se considera que ya cumplía dicha función de poblamiento estratégico.[21]

Está hipótesis de localización cuenta adicionalmente con un apoyo arqueológico indirecto debido a los restos de un campamento romano romano situado a 870 metros de distancia y que habría podido ser la base sobre la que Graco realizó el asedio a Cértima así como el ataque al campamento celtíbero y la población de Alce.[22]

Tanto el asentamiento del cerro como el campamento romano, al situarse a pocos kilómetros de la posible ubicación de Alce y por tanto del campamento celtíbero, hace factibles el relato de la embajada los emisarios “en pocos días”, las señales con fuego hechas por habitantes de Cértima a los celtíberos, o el ataque de Graco al campamento celtíbero y posterior retirada al suyo para atraer a éstos a una trampa donde cayeron derrotados.

Igualmente, esta posición, inmediata al área más meridional de la Celtiberia encajaría bien con el inicio de las operaciones en las “fronteras más lejanas de la Celtiberia” así como con el itinerario seguido por Graco tras la rendición de Cértima: expedición por territorio celtíbero sometiendo ciudades vecinas a Ercávica (situada a poco más de 100 km), vuelta a su base para completar el ataque a Alce y posterior marcha en dirección norte de vuelta a sus cuarteles tomando Ercávica y luchando contra los celtíberos en las inmediaciones del monte Moncayo.



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