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Códice Sinaítico



¿Dónde nació Códice Sinaítico?

Códice Sinaítico nació en Londres.


El Códice Sinaítico o Codex Sinaiticus (Londres, Biblioteca Británica, Add. 43725; Gregory-Aland n.º א (Aleph) o 01) es un manuscrito uncial del siglo IV de la versión griega de la Biblia, escrito en scriptio continua entre los años 330 y 350. Originalmente contenía la totalidad de ambos Testamentos, pero solo han llegado hasta nuestros días trozos de la Septuaginta, la totalidad del Nuevo Testamento, la Epístola de Bernabé y fragmentos de El Pastor de Hermas (lo que sugiere que estos últimos dos textos podrían haber sido considerados parte del canon bíblico por los editores del codex). Junto con el Codex Alexandrinus y el Codex Vaticanus, el Codex Sinaiticus es uno de los manuscritos de mayor valor para la crítica textual del Nuevo Testamento en su versión griega, al igual que la Septuaginta. En la mayor parte del Nuevo Testamento, el Codex Sinaiticus está de acuerdo con el Codex Vaticanus y con el Codex Ephraemi Rescriptus, confirmando un tipo de texto alejandrino; sin embargo, en Juan, muestra mayor coincidencia con el Codex Bezae (que tiene mayores similitudes con un tipo de texto occidental). Un ejemplo destacable de concordancia entre los textos del Sinaiticus y del Vaticanus es que ambos omiten la expresión «sin causa» en Mateo 5:22.

El codex consiste de un total de 346½ Folio (hoja)s, escritos en cuatro columnas. De estos, 199 corresponden al Antiguo Testamento; y 147½, al Nuevo Testamento y a los otros dos libros, la Epístola de Bernabé y parte de El pastor de Hermas. Los libros del Nuevo Testamento están ordenados de la siguiente manera: los cuatro Evangelios, las Epístolas de Pablo, los Hechos de los Apóstoles, las Epístolas generales y el Apocalipsis.

Poco se sabe de su historia previa. Se especula que pudo haber sido escrito en Egipto y a veces se lo asocia con las cincuenta copias de la Biblia que fueran encargadas por el emperador romano Constantino luego de su conversión al Cristianismo.

Un estudio paleográfico realizado en el Museo Británico en 1938 descubrió que el texto había sufrido numerosas correcciones. Las primeras correcciones fueron realizadas por varios escribas antes de que el manuscrito saliera del scriptorium. Hacia el siglo VI o VII se realizaron numerosas alteraciones, el colofón al final del libro de Esdras y Ester indica que la fuente de dichas alteraciones era «un manuscrito muy antiguo que había sido corregido por el santo mártir Pánfilo» (martirizado en 309). De ello se concluye, que ha estado en Cesarea Marítima en los siglos VI o VII.[1]​ Permanece sin corrección el iotacismo pervasivo, especialmente del diptongo ει.

El texto griego de este códice es una representación del tipo textual alejandrino. Kurt Aland lo ubicó en la Categoría I.

El hallazgo de Tischendorf, se convirtió en el manuscrito por excelencia al que se basan las Biblias actuales, pero se observaron no solo evidencias de posibles cambios y alteraciones sino ciertas discrepancias en algunas palabras en comparación con otros textos.

Un ejemplo se encuentra en 1 Timoteo. La Versión Reina-Valera 1960 dice:

en contraste con lo que dice el códice sinaítico:


¿Cuál de las dos lecturas es la correcta?.

Si la primera lo es, el texto además de tener sentido estaría de acuerdo con la idea sostenida por el apóstol Pablo y por los demás apóstoles de que Jesús era Dios en carne. Pero el manuscrito que encontró Tischendorf dice OC (griego) palabra que se traduce como El cual o Quien, no dejando en claro el sujeto del que se está haciendo referencia en el texto, haciéndolo no solamente perder sentido sino también gramaticalmente incorrecto. Por lo que probablemente se trate de un error cometido por un escriba quien había cambiado por accidente el vocablo para que leyera El cual (OC), en lugar de Dios (ΘC).

Otro ejemplo, se encuentra en el relato del evangelio según Juan dónde se habla acerca de una mujer adúltera a quien sus acusadores estaban a punto de apedrear,y que informa que Jesús dijo:

El relato no aparece en el Códice Sinaítico así como tampoco en algunos manuscritos antiguos. Si bien le podría pertenecer al mismo autor, se considera que es de otras fuentes. La hipótesis que cobra mayor fuerza es que sea de Lucas, dado que fue aceptado universalmente. El relato es considerado como divinamente inspirado[9]​ por el Protestantismo y Catolicismo y era conservado de forma separada. En otros códices posteriores al siglo IV ya se le incluye.

Algunas ediciones de la Biblia, como la Reina-Valera y otras, han puesto corchetes con nota a pie de página explicando la situación referida al relato. La Biblia Latinoamericana ha colocado igualmente una explicación detallada de la situación. Esto muestra la refinación del texto bíblico, descubriéndose y suprimiéndose u aclarándose "añadiduras" a partir de las investigaciones de historiadores y expertos sobre el tema.

Las copias más antiguas del Nuevo Testamento completo son este Códice Sinaítico y el Códice Alejandrino de los siglos IV y V. El primero se considera anterior al año 397 en que tuvo lugar el Tercer Concilio de Cartago, que definió un canon del Nuevo Testamento. Actualmente se conocen numerosos papiros griegos del Nuevo Testamento que se preservaron en las arenas secas de Egipto. Los más antiguos probablemente hayan sido copiados alrededor del año 200.

Durante el primer viaje de Konstantin von Tischendorf en 1844 al Monasterio de Santa Catalina, al pie del Monte Sinaí en Egipto halla 43 hojas de pergamino conteniendo partes de Jeremías, Nehemías, Crónicas y Ester, en un canasto con pedazos de manuscritos que, según relató Tischendorf, el bibliotecario le indicó «eran basura que debía ser destruida quemándola en los hornos del monasterio».[10]

Tischendorf realiza su segunda expedición en 1853, la misma es infructuosa excepto porque no logra recuperar más que dos fragmentos del Libro del Génesis.

El Codex Sinaiticus le fue mostrado a Konstantin von Tischendorf en 1859 durante su tercer visita al Monasterio de Santa Catalina, al pie del Monte Sinaí en Egipto. Tischendorf había sido enviado por el zar Alejandro II de Rusia en busca de manuscritos, quién estaba convencido de que aún debía haber documentos esperando ser encontrados en el monasterio del Sinaí.

Por décadas, el codex estuvo guardado en la Biblioteca Nacional Rusa. En 1933, la Unión Soviética le vendió el codex a la Biblioteca Británica en la suma de 100.000 libras.

En mayo de 1975, durante tareas de restauración, los monjes del monasterio de Santa Catalina descubrieron un cuarto debajo de la capilla de San Jorge que contenía muchos trozos de pergamino. Entre estos trozos se encontraban doce páginas faltantes del Antiguo Testamento Sinaiticus.

El 1 de septiembre de 2009, el investigador griego Nikolas Sarris descubrió un fragmento no conocido del Codex en la biblioteca del monasterio de Santa Catalina. Corresponde al inicio del Libro de Josué.[11]

El codex se encuentra dividido en cuatro trozos desiguales: 347 hojas en la Biblioteca Británica en Londres, 12 hojas y 14 fragmentos en el Monasterio Santa Catalina del Sinaí, 43 hojas en la Biblioteca de la Universidad de Leipzig, y fragmentos de 3 hojas en la Biblioteca Nacional Rusa de San Petersburgo.

Durante junio del 2005, se anunció el lanzamiento de un proyecto para producir una nueva edición digital del manuscrito, que cuenta con la colaboración de las cuatro bibliotecas. Este proyecto contempla el uso de tecnología de imágenes digitales e hiperespectrales que permitirá buscar posibles textos ocultos en los pergaminos producto de correcciones o texto perdido por la acción del paso del tiempo.[12]​ Estas tareas se realizan en cooperación con la Biblioteca Británica. El sitio se hizo disponible al público con parte del códice en 2008. Hay comentarios en idiomas inglés, alemán, ruso y griego.



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