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Carl Alexander de Württemberg



Carlos Alejandro de Wurtemberg, conocido posteriormente como padre Odo (en alemán: Karl Alexander, Herzog von Württemberg, 12 de marzo de 1896 - 27 de diciembre de 1964), fue un noble alemán miembro de la casa de Württemberg que se convirtió en monje benedictino. Herzog von Württemberg significa duque de Wurtemberg. Durante y después del dominio nazi prestó ayuda a los refugiados judíos y a los prisioneros de guerra, por lo que fue expulsado por las autoridades nazis de Alemania.

Sus padres eran Alberto, duque de Wurtemberg y la archiduquesa Margarita Sofía de Austria. Perdió a su madre con seis años. Recibió sus primeros estudios en casa y asistió a la escuela secundaria después de 1914.[1]​ En la Primera Guerra Mundial combatió en el frente occidental y en Italia.

Tras la revolución alemana de 1918, renunció al servicio militar activo con el grado de capitán y en pocos meses se convirtió en postulante en la Abadía de San Martín en Beuron. Ingresó al noviciado en 1920, como «hermano Odo»,[1]​ y tomó los votos en febrero de 1921. Su padre sucedió a un primo lejano como jefe de la casa de Württemberg en octubre de ese mismo año. Fue ordenado sacerdote en 1926. En el verano de 1930, fue enviado a la Abadía de San Martín en Weingarten, no muy lejos del Palacio de Altshausen. Ocupó varios cargos en el monasterio y fue activo en las organizaciones de la juventud católica. Desde esta posición y basado en el catolicismo conservador de su familia, se involucró en la oposición al nacionalsocialismo desde 1933 y fue interrogado por la Gestapo varias veces. Dejó la abadía y se fue a Wurtemberg en 1934. Los nazis lo expulsaron de Alemania en 1934 y buscó refugio en los monasterios de Suiza e Italia. En Suiza fundó la organización Refugiados Católicos Internacionales. Cómo delegado de la Iglesie Católica participó en la conferencia de Évian en julio de 1938 sobre la ayuda por los judíos perseguidos por los nazis.

En 1940, después de que el gobierno suizo le informara que no podía garantizar su seguridad, el padre Odo decidió emigrar a los Estados Unidos. Antes de salir, destruyó sus documentos personales; en consecuencia sus actividades no se pueden rastrear con detalle. A partir de 1941, vivió en Washington, D. C. y continuó su trabajo con los refugiados, facilitando a los judíos la emigración de Alemania y sus territorios conquistados. A partir de 1943, estuvo involucrado en la atención pastoral de los alemanes en los campamentos de prisioneros de guerra. Convenció al Buró Federal de Investigaciones de que la duquesa de Windsor sostuvo relaciones íntmas con Joachim von Ribbentrop, el embajador alemán en Londres, que seguía en constante contacto con él y continuaba revelándole secretos.[2]

El padre Odo se esforzó de salvar personas y familias judíos perseguidos por los nazis pedidando visas de países latinoamericanos cómo Ecuador, Brasil o Venezuela pero no se sabe algunos resultados de esos esfuerzos. Pero se preocupó del campo de concentración franceso en Gurs dónde muchas personeas sufrían terriblemente informando algunos instituciones católicos.

El historiador y archivista de la casa de Wurtemberg, Eberhard Fritz, cree que la oposición de Claus von Stauffenberg a Adolf Hitler puede haber sido motivada en parte por su relación con la casa de Wurtemberg —su padre fue el último Oberhofmarschall[3]​ del reino de Wurtemberg—. Stauffenberg conoció personalmente al padre Odo y era consciente de los focos de resistencia contra los nazis.[4]

Después del final de la Segunda Guerra Mundial, el padre Odo fundó la Central European Rehabilitation Association, Inc. (CERA), con el objetivo de proporcionar alimentos, ropa, medicinas y otras necesidades a la devastada Europa Central. Después de que la CERA se disolviera tras cumplir con su función, Odo regresó a la Abadía de San Bartolomé en Alemania en 1949. Dejó el monasterio en 1952, debido a un problema cardíaco, y regresó al palacio de su familia en Altshausen, donde pasó los últimos años de su vida y refundó los Húsares Amarillos de Altshausen.[5]​ Tras su muerte en 1964, fue enterrado, por su deseo expreso, en el cementerio de la Abadía de San Martín en Weingarten, Wurtemberg.



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